Fr. German’s Message April 14th/15th 2012

posted Apr 12, 2012, 5:04 PM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

Alleluia, Christ is risen,

For one week, we have been celebrating the Feast of Easter, and in our churches Christians sing with joy the Alleluia that we had ceased to sing during Lent.

Rejoice! Christ has risen and lives among us. He is alive just as he promised us.

The Good News, the Gospel, that Christians carry in their hearts and should share with all humanity, can be summarized in the following phrase: Christ is risen and is living among us.

We are sometimes in the dark and in the shadow of death as a result of our sins, due to war, due to injustice, due to the financial situation, due to the evil that surrounds us.

During difficult times in our lives we can come to Christ who dwells among us. He is with us and came to offer us the light of the Resurrection and the joy of the Holy Spirit to help us battle against evil and work towards liberty, peace, justice, and love.

No sin, no illness, no suffering can separate us from the love of God.

On this First Sunday after the feast of Easter, the Church celebrates the Feast of Divine Mercy (Mercy Sunday).

Based on the apparitions and messages of Christ to Sister Faustina (canonized on April 30, 2000), the Blessed John Paul II declared the first Sunday after Easter as the Feast of Divine Mercy.

The Church tells us and reminds us in multiple ways that Christ is in our midst to reveal to us God’s infinite love for each and every one of us.

The new evangelism should experience a new discovery of the image of God, who is love and only love and mercy.

Let us take advantage of this time of Easter to be reconciled with Christ, with the Church, and with our brothers and sisters.

During this Easter, when the Church demonstrates the light of Christ that brightens the world, and the water that purifies and enlivens the baptized, let us open up our hearts to the love and mercy of God in order to live in the joy that God bestows on his children when they accept His love and forgiveness.

May this Feast of the Divine Mercy help us to understand that our God is a god of love, a patient god that desires our happiness and our peace.

Christ is risen, Alleluia, Christ lives and is in our midst to guide and direct us towards happiness

 

Fr. Germán April 14th/15th  2012

Mensaje del  P. Germán

¡Aleluya! ¡Cristo resucitó!

Desde hace una semana estamos celebrando la  Fiesta  de Pascua.   En las iglesias los cristianos cantamos  con alegría el Aleluya que habíamos interrumpido  durante el tiempo de  Cuaresma.

Alégrense, Cristo ha resucitado  y ahora vive en medio de nosotros, está vivo como nos lo prometió.

La Buena Nueva y  el Evangelio que los cristianos llevamos  en nuestro  corazón,  y que debemos transmitir a la humanidad, se resumen en esta frase: Cristo resucitó y vive en medio de nosotros.

En ocasiones vivimos  en las tinieblas y en la oscuridad de la muerte a causa de nuestros pecados,  enfermedades,  guerras,  injusticias, a  así también debido a la situación económica y a la presencia del mal,   que nos rodea…

Sin embargo, en  los momentos difíciles de nuestra existencia podemos acudir a Cristo que vive en medio de nosotros. Él está con nosotros y vino para ofrecernos  la luz de la resurrección y la alegría del Espíritu Santo. Está aquí  para ayudarnos a luchar contra el mal y a trabajar por la libertad,  la paz,  la justicia y  el amor.

Ningún pecado,  enfermedad, o  sufrimiento podrán   separarnos del amor de Dios.

En este primer domingo después de la fiesta de Pascua, la Iglesia celebra el domingo de la Divina Misericordia.

El Bienaventurado Juan Pablo II, teniendo como base  las apariciones y las palabras de Cristo a la Hermana Faustina (canonizada el 30 de abril del 2000),  declaró el primer domingo después de Pascua, como  el día de la  Divina Misericordia.

La Iglesia nos dice y nos repite de diversas formas  , que Cristo está en medio de nosotros para revelarnos el infinito amor de Dios por cada uno de nosotros.

La nueva evangelización    debe ayudarnos a descubrir la imagen de Dios que es  única  y absolutamente  amor y misericordia.

Aprovechemos de este tiempo pascual para reconciliarnos con Cristo, con la Iglesia,  con nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo pascual,  en el  que la Iglesia reafirma  que la luz de Cristo ilumina al mundo, y que reflexiona sobre  el agua que purifica y vivifica a los bautizados, abramos nuestro corazón al amor y a la misericordia de Dios. Y de esta manera,   vivir en la alegría que Dios  concede a sus hijos cuando aceptan su amor y su perdón.

Que esta fiesta de la Divina Misericordia nos ayude a comprender que nuestro Padre  es un Dios de amor, un Padre  paciente que desea nuestra felicidad,  nuestra paz y nuestra salvación.

¡Cristo resucitó!  ¡Aleluya!  ¡Cristo vive y está en medio de nosotros para guiarnos y conducirnos a la felicidad y salvación eterna.

P. Germán 14 et 15 de abril del 2012
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