Fr German’s message Dec. 23rd 2012 MESSAGE TO THE PEOPLE OF GOD OF THE SYNOD OF BISHOPS...

posted Dec 20, 2012, 10:40 AM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr German’s message

MESSAGE TO THE PEOPLE OF GOD OF THE SYNOD OF BISHOPS FOR THE NEW EVANGELIZATION

The Synod of Bishops for the New Evangelization ended on Sunday, October 28, 2012.

The 349 participants of the Synod released a statement to the people of God.

Since the statement is a rather long one, but important for all Christians to read, I will allow the printing of the text in its entirety over the next several bulletins.

I wish you all a happy reading, and if this text should inspire ideas for our parish, do not hesitate to share them with us.

 

Continued from the previous bulletin

11. Remembering the Second Vatican Council and referring to the Catechism of the Catholic Church in the Year of Faith

In the path opened by the New Evangelization, we might also feel as if we were in a desert, in the midst of dangers and lacking points of reference. The Holy Father Benedict XVI, in his homily for the Mass opening the Year of Faith, spoke of a “spiritual 'desertification'” that has advanced in the last decades. But he also encouraged us by affirming that “it is in starting from the experience of this desert, from this void, that we can again discover the joy of believing, its vital importance for us, men and women. In the desert we rediscover the value of what is essential for living” (Homily for the Eucharistic celebration for the opening of the Year of Faith, Rome, 11 October 2012). In the desert, like the Samaritan woman, we seek water and a well from which to drink: blessed is the one who encounters Christ there!

We thank the Holy Father for the gift of the Year of Faith, a precious gateway into the path of the new evangelization. We thank him also for having linked this Year to the grateful remembrance of the opening of the Second Vatican Council fifty years ago. Its fundamental magisterium for our time shines in the Catechism of the Catholic Church, which is proposed once more as a sure reference of faith twenty years after its publication. These are important anniversaries, which allow us to reaffirm our close adherence to the Council's teaching and our firm commitment to carry on its implementation.

12. Contemplating the mystery and being at the side of the poor

In this perspective we wish to indicate to all the faithful two expressions of the life of faith which seem particularly important to us for witnessing to it in the New Evangelization. 
The first is constituted by the gift and experience of contemplation. A testimony that the world would consider credible can arise only from an adoring gaze at the mystery of God, Father, Son and Holy Spirit, only from the deep silence that receives the unique saving Word like a womb. Only this prayerful silence can prevent the word of salvation from being lost in the many noises that overrun the world.

We now address a word of gratitude to all men and women who dedicate their lives to prayer and contemplation in monasteries and hermitages. Moments of contemplation must interweave with people's ordinary lives: spaces in the soul, but also physical ones, that remind us of God; interior sanctuaries and temples of stone that, like crossroads, keep us from losing ourselves in a flood of experiences; opportunities in which all could feel accepted, even those who barely know what and whom to seek.

The other symbol of authenticity of the new evangelization has the face of the poor. Placing ourselves side by side with those who are wounded by life is not only a social exercise, but above all a spiritual act because it is Christ's face that shines in the face of the poor: “Whatever you did for one of these least brothers of mine, you did for me” (Matthew 25:40).

We must recognize the privileged place of the poor in our communities, a place that does not exclude anyone, but wants to reflect how Jesus bound himself to them. The presence of the poor in our communities is mysteriously powerful: it changes persons more than a discourse does, it teaches fidelity, it makes us understand the fragility of life, it asks for prayer: in short, it brings us to Christ.

The gesture of charity, on the other hand, must also be accompanied by commitment to justice, with an appeal that concerns all, poor and rich. Hence, the social doctrine of the Church is integral to the pathways of the new evangelization, as well as the formation of Christians to dedicate themselves to serve the human community in social and political life.

to be continued in the next bulletins…

 

Happy Year of Faith to all. 

Have a happy week. MERRY CHRISTMAS.

Fr. Germán December 23rd 2012


Mensaje del P. Germán

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS DEL SINODO DE OBISPOS POR LA NUEVA EVANGELIZACION


El sínodo de obispos sobre la nueva evangelización terminó el domingo 28 de octubre del 2012.

Los 349 participantes al sínodo enviaron un mensaje al Pueblo de Dios.

Como el mensaje es un poco largo y que creo importante que todos los cristianos puedan leerlo, me permito publicar la integralidad del texto en los próximos boletines.

Les deseo una feliz lectura y si este texto les inspira algunas ideas para nuestra parroquia, no tema en comunicárnoslas.

 

Continuación del boletín precedente….

11. En el año de la fe, la memoria del Concilio Vaticano II y la referencia al Catecismo de la Iglesia Católica

En el camino abierto por la nueva evangelización podremos sentirnos a veces como en un desierto, en medio de peligros y privados de referencias. El Santo Padre Benedicto XVI, en la homilía de la Misa de apertura del Año de la fe, ha hablado de una “desertificación espiritual” que ha avanzado en estos últimos decenios, pero él mismo nos ha dado fuerza afirmando que “a partir de esta experiencia de desierto, de este vacío, podemos nuevamente descubrir la alegría del creer, su importancia vital para nosotros, hombres y mujeres. En el desierto se descubre el valor de aquello que es esencial para vivir” (Benedicto XVI, Homilía en la celebración eucarística para la apertura del Año de la fe, Roma 11 octubre 2012). En el desierto, como la mujer la samaritana, se va en busca de agua y de un pozo del que sacarla: ¡dichoso el que en él encuentra a Cristo!

Agradecemos al Santo Padre por el don del Año de la Fe, preciosa entrada en el itinerario de la nueva evangelización. Le damos las gracias también por haber unido este Año a la memoria gozosa por los cincuenta años de la apertura del Concilio Vaticano II, cuyo magisterio fundamental para nuestro tiempo se refleja en el Catecismo de la Iglesia Católica, propuesto, a los veinte años de su publicación, como referencia segura de la fe. Son aniversarios importantes que nos permiten reafirmar nuestra plena adhesión a las enseñanzas del Concilio y nuestro convencido esfuerzo en continuar su puesta en marcha.

12. Contemplando el misterio y cercanos a los pobres

En esta óptica queremos indicar a todos los fieles dos expresiones de la vida de la fe que nos parecen de especial relevancia para incluirlas en la nueva evangelización. El primero está constituido por el don y la experiencia de la contemplación.

Sólo desde una mirada adorante al misterio de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sólo desde la profundidad de un silencio que se pone como seno que acoge la única Palabra que salva, puede desarrollarse un testimonio creíble para el mundo. Sólo este silencio orante puede impedir que la palabra de la salvación se confunda en el mundo con los ruidos que lo invaden.Vuelve de nuevo a nuestros labios la palabra de agradecimiento, ahora dirigida a cuantos, hombres y mujeres, dedican su vida, en los monasterios y conventos, a la oración contemplativa. Necesitamos que momentos de contemplación se entrecrucen con la vida ordinaria de la gente. Lugares del espíritu y del territorio que son una llamada hacia Dios; santuarios interiores y templos de piedra que son cruce obligado por el flujo de experiencias que en ellos se suceden y en los cuales todos podemos sentirnos acogidos, incluso aquellos que no saben todavía lo que buscan.

El otro símbolo de autenticidad de la nueva evangelización tiene el rostro del pobre. Estar cercano a quien está al borde del camino de la vida no es sólo ejercicio de solidaridad, sino ante todo un hecho espiritual. Porque en el rostro del pobre resplandece el mismo rostro de Cristo: “Todo aquello que habéis hecho por uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40). A los pobres les reconocemos un lugar privilegiado en nuestras comunidades, un puesto que no excluye a nadie, pero que quiere ser un reflejo de como Jesús se ha unido a ellos. La presencia de los pobres en nuestras comunidades es misteriosamente potente: cambia a las personas más que un discurso, enseña fidelidad, hace entender la fragilidad de la vida, exige oración; en definitiva, conduce a Cristo.

El gesto de la caridad, al mismo tiempo, debe ser acompañado por el compromiso con la justicia, con una llamada que se realiza a todos, ricos y pobres. Por eso es necesaria la introducción de la doctrina social de la Iglesia en los itinerarios de la nueva evangelización y cuidar la formación de los cristianos que trabajan al servicio de la convivencia humana desde la vida social y política.

Continuará en el próximo boletín…….

 

 

Feliz año de la Fe para todos.

Feliz semana. FELIZ NAVIDAD.

P. Germán 23 de diciembre 2012
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