Fr. German’s Message February 18th/19th 2012

posted Feb 16, 2012, 5:22 PM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

Next Wednesday February 22nd, the forty days of preparation for Passover begins for Christians. Our celebration will be held the night of April 7th.

On Ash Wednesday, the Church will mark our foreheads with the sign of the cross while telling us, "Repent and believe in the Gospel."

During these forty days we will reflect on the forty years of the Exodus of God's people moving from slavery in Egypt to freedom in the Promised Land. In the same way we will reflect on the 40 days Jesus lived in the desert, while he prepared to face and overcome the temptations of the devil and to begin his public life.

Lent is a time of grace which the Church gives us to prepare to live the resurrection of Christ with a pure heart.

Fasting, prayer and sharing are actions that we will live a little more intensely during this period of Lent. These three actions invite us to abandon our selfishness (fasting) to open our lives to God (praying) and open our lives to our brothers and sisters (sharing).

True Lent should be inspired by these three elements together: fasting, prayer and sharing.

Fasting invites us to deprive ourselves of many things we eat or buy and which we often do not use or are not necessary or indispensable to our existence.

Fasting allows us to reflect on what is essential and what is superficial of all we possess.

Thanks to fasting we can economize at the same time we share with those who need it.

Thus, fasting and sharing are intimately linked. When we deprive ourselves of something this allows us to share with our brothers and sisters.

Sharing is also a very important activity in the life of every man and woman. Our parents taught us to share what we have with others so they can live better in community.

Sharing allows us to think of others and overcome our selfishness that locks us into our own lives and away from others.

Christian sharing requires that we look upon those who have less than we do, and share our material and spiritual goods. Do not forget that sharing does not obey the laws of mathematics, because the more we share, the richer we are.

Try the experience and you will discover the law of sharing will multiply the wealth of the one who shares.

Besides fasting and sharing, prayer is the third activity that we should live intensely in this time of Lent.

As with sharing, prayer helps us out of ourselves and our selfishness to go to others. Prayer opens our hearts and our lives to God's presence.

Through prayer we invite God to share our daily lives. Prayer is a dialogue with the One who created us and who wants to live next to us to enlighten and guide us to peace, to happiness, to the Resurrection.
Let us use this Lent to live fasting, sharing and prayer more deeply, so we can say the night of Easter: that during this time of Lent we heard the Gospel and we were converted.

Happy entry into Lent.

Fr. Germán February 18th/19th 2012

Mensaje del  P. Germán

El próximo miércoles 22 de febrero inicia  para los cristianos la preparación de cuarenta días  para la celebración de la Pascua que tendrá lugar  la noche del 7 al 8 de abril.

El miércoles de ceniza, la Iglesia marcará nuestra frente con el signo de la cruz al mismo tiempo que nos dirá: “Conviértete y cree en el Evangelio”.

Durante cuarenta días vamos a reflexionar sobre  los cuarenta años del Éxodo del pueblo de Dios que pasa de la esclavitud en Egipto a la libertad en la Tierra Prometida. De igual forma,  reflexionaremos sobre los 40 días que  Jesús vivió en el desierto, tiempo en  que  se prepara para afrontar y vencer las tentaciones para  empezar su vida pública.

La cuaresma es un tiempo de gracia que la Iglesia nos ofrece para  prepararnos  a vivir la resurrección de Cristo con un corazón puro.

El ayuno, la oración y el compartir, son acciones  que vamos a vivir un poco más intensamente en este periodo de cuaresma. Estas   tres acciones  nos invitan  a salir de nuestro egoísmo (el ayuno) para abrir nuestra vida a Dios (la oración) y a nuestros hermanos y hermanas (compartir).

Una verdadera cuaresma debe estar inspirada por estos tres elementos juntos: el ayuno, la oración y el compartir. 

El ayuno nos invita a privarnos de muchas cosas que consumimos o que compramos y que muchas veces  no utilizamos y que no son  necesarias  o indispensables para nuestra existencia. El ayuno nos permite reflexionar sobre  lo que es esencial y lo que es superficial  de todo lo que poseemos. Gracias al ayuno podemos economizar  al mismo tiempo que compartimos   con aquellos(as) que lo necesitan. Así pues, ayunar y compartir  están íntimamente ligados. Nos privamos de algo para compartir mejor con nuestros hermanos(as).

El compartir es también una actividad muy  importante en la vida de todo hombre y mujer. En la educación que nuestros padres nos dieron, nos enseñaron a compartir con los demás lo que poseemos para  vivir mejor en comunidad.

El compartir nos permite pensar en los demás y salir de nuestro egoísmo que nos encierra en nuestra propia existencia y nos aleja de los demás.

El compartir cristiano requiere que observemos  a aquellos que tienen menos que nosotros para compartir  nuestros bienes  materiales y espirituales. No olvidemos que el compartir no obedece a las leyes de las matemáticas. Porque mientras  más compartimos, más ricos somos. Intente  la experiencia y descubrirá la ley del compartir que multiplica las riquezas de aquel que comparte.

Además de ayunar y compartir, orar   será  la tercera actividad que vamos a vivir intensamente en este tiempo de cuaresma.

De la misma manera que el compartir, la oración  nos ayuda a salir de nosotros mismos y de nuestro egoísmo para ir hacia los demás, la oración abre nuestro corazón y nuestra vida a la presencia de Dios.

Por medio de la oración invitamos a  Dios  a compartir nuestra vida cotidiana. La oración es el dialogo  con Aquél  que nos creó y que desea vivir a nuestro lado para iluminarnos y guiarnos hacia la paz, hacia la felicidad, hacia la Resurrección.

Aprovechemos de esta cuaresma para vivir el ayuno, el compartir y la oración, de esta forma  poder decir la noche de Pascua: en este tiempo de cuaresma escuchamos el Evangelio y nos convertimos.

Feliz entrada en la cuaresma.

P. Germán 18 y 19 de febrero del 2012
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