Fr. German’s Message July 28 2012 Fr. Bernadicou is leaving

posted Jul 26, 2012, 6:22 PM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

Some months after my arrival to the United States in September 2004 I was pleased to meet Fr. Paul Bernadicou at Loyola Marymount. From the very first day, I was very touched by his brotherly welcome and sincere friendship.

The French and English speaking communities of St. Sebastian know Father Paul very well because since his return from Italy in 2008 he has often celebrated the English mass on Saturday evenings and Sunday mornings at 9am as well as the French mass at 10:30am when I’ve been away.

Now that father Paul is moving to San Francisco, I want to thank him for all he has given to the community of St Sebastian and wish him success in his new mission.

Here it is what father Paul wrote for our bulletin when I asked him to share his story with us.

My story: Fr Paul Joseph Bernadicou, S.J.


From the time of the California Gold Rush in 1849, many French immigrants came all the way to the West coast of the expanding USA looking for a better life.  My mother and father arrived separately with their relatives from the same village near Pau in the French Pyrenees.  They married in 1926 at San Francisco’s French church, Notre Dame des Victoires.  If you were French, you typically got into the restaurant or laundry business.  My parents developed the Parisian French Laundry in Stockton, California.

I attended St. Agnes Elementary School there and subsequently graduated from St. Mary’s High School before matriculating to Santa Clara University in 1950.  In high school I had already felt a call to the priesthood and at SCU, I was convinced to join the Jesuit Novitiate in Los Gatos after two years of college.

My Jesuit studies at Los Gatos consisted of two years of spiritual training and two more years completing my baccalaureate degree in classical liberal arts studies, with a focus on Latin and Greek.  Then I attended St. Michael’s College in Spokane, Washington for three years during which I completed my philosophical studies and earned a Master of Arts degree in English Literature.  This was followed by a typical three-year period of active ministry as a high school teacher at Bellarmine College Preparatory in San Jose, California.

The next four-year phase of theological studies at Regis College in Toronto, Canada, ended with a Master’s Degree in Theology.  My tertianship—or third year of novitiate before Final Solemn Vowas-- was at Paray-le-Monial in France.

And finally I completed a Doctorate in Sacred Theology with an emphasis on Biblical Spirituality at the Gregorian University in Rome, Italy in 1970.  These were exciting times after the convening of Vatican Council II (1962-65) with its opening to ecumenical and interreligious dialog: not only were Jesuits meeting with Dominicans but Catholics were even communicating with Protestants, Jews, and Asian religions!  Pope John XXIII called this an “aggiornamento,” bringing the Church up to date. 

I was first missioned in 1970 to the Jesuit University of San Francisco as a professor of theology and was centered there until 2000.  These were stimulating times, especially with the change of demographics in San Francisco from a largely Irish and Italian Catholic population to a fast-growing Asian population of Chinese, Indonesians, and Filipinos now attending Catholic USF.   It was a natural and enlightening follow-up to Vatican II as we explored interreligious dialog in the classroom.

During my thirty years at USF I was variously a professor, a Theology Department Chair, and Rector of the Jesuit Community.  In the summers I directed a number of Jesuits who were completing tertian ship in preparation for their Solemn Final Vows.

In the year 2000, our Provincial missioned me to Loyola Marymount University as Rector of the Jesuit Community while also teaching in the Theology Department.  My term as Rector was completed in 2006, and then I was happily invited to be chaplain at Gonzaga University-in-Florence, for two wonderful years of Italian gelato in “favolosa Firenze” along with the 120 students in the program.

After returning to the USA in 2008, I was missioned to the Cardinal Timothy Manning House of Prayer for Priests as Associate Director with our very gifted Director Father Jack Stoeger.  It has indeed been a privilege to minister to so many hardworking diocesan and religious priest in this ‘Oasis of  Silence’.

Given my age and medical issues, it seems like an appropriate time for me to transition to a simpler setting: St. Agnes Parish in San Francisco, closer to my five siblings with all their children and grandchildren.  We number over 75 when we gather together each summer for a week at the beach!

I give thanks and praise to the Lord for ‘my story’ and for all of you who have so enriched my life by your generous and caring presence as brothers and sisters in the Lord!

Have a happy week. Fr. Germán July 28 2012

Mensaje del  P. Germán

Algunos meses después de mi llegada a los Estados Unidos, en septiembre del 2004, tuve el gusto de encontrar al P. Paul Bernadicou en Loyola Marymount. Desde el primer día, la acogida fraternal y la sincera amistad que Paul me ofreció me tocaron profundamente.

Las comunidades que hablan francés e inglés en San  Sebastián conocen muy bien al P. Paul ya que desde su regreso de Italia en el 2008 ha estado  celebrando  frecuentemente  la misa en inglés del sábado por la tarde y del domingo a las 9 de la mañana, como también la misa en francés de las 10 y media de la mañana cuando yo he estado ausente.

Ahora que el Padre se va para San Francisco, quiero agradecerle por todo lo que trajo a la comunidad de San Sebastián y desearle muchos éxitos en su nueva misión.

He aquí lo que el P. Paul escribió para nuestro boletín cuando le solicité que compartiera con nosotros su historia.

Mi historia: P. Paul Joseph Bernadicou, s.j.

Desde la época en la que multitudes venían   a buscar el oro de California, en el año de 1849, numerosos inmigrantes franceses llegaron  a la costa occidental de los Estados Unidos en busca de una mejor vida. Mi papá y mi mamá llegaron por separado con sus respectivos familiares , provenientes del mismo pueblo en los Pirineos franceses cerca de Pau. Después, se casaron en 1926 en Nuestra Señora de las Victorias, iglesia francesa en San Francisco. En esa época, ser francés quería decir que tenías un restaurante o una lavandería. Mis padres pusieron  la Lavandería Parisina en  Stockton,  California.

Fui  a la escuela primaria Santa Inés, después a la preparatoria  Santa María para continuar luego con la universidad Santa Clara en 1950.


En el liceo o preparatoria, sentí el llamado al sacerdocio que se confirmó en la universidad y así fue como entré al noviciado de los jesuitas de Los Gatos después de dos años de universidad.

Mis estudios de jesuita en los Gatos fueron dos años de formación espiritual y dos años más de estudio clásico de latín y griego. Luego fui al Colegio San Miguel en Spokane,  estado de Washington en donde terminé los estudios de filosofía y obtuve, tres años más tarde, una maestría en literatura inglesa.

Entonces empecé el ministerio pastoral de  tres años trabajando como maestro  de preparatoria   en la escuela Bellarmine en San Jose en California.

Luego hice cuatro años de estudios de teología en el Colegio Regis de Toronto,  Canadá, al cabo de los cuales obtuve una maestría en teología. Mi ‘tercer año’ o tercer año de noviciado antes de hacer los votos perpetuos lo hice en Paray-le-Monial en Francia.

Terminé mis estudios con un doctorado en  Teología Sagrada con especialización en  Espiritualidad Bíblica en la universidad Gregoriana de Roma en Italia en 1970. Esta época, después del Concilio Vaticano II (1962-65) fue muy interesante. La Iglesia se abre al dialogo ecuménico e interreligioso. No solamente los jesuitas se encontraban con los dominicanos sino que también los católicos conversaban con los protestantes, con los judíos y con las religiones asiáticas. El Papa Juan XXIII habla de “aggiornamento”, lo que permite una actualización de la Iglesia.

Recibí mi primera misión en 1970 como profesor de teología en la universidad jesuita de San Francisco en donde estuve hasta el 2000. Esos fueron unos años muy interesantes, debido a  los cambios demográficos en San Francisco; en donde pasamos de una población católica irlandesa e italiana, a una población asiática que crece rápidamente con la llegada masiva de personas de China, Indonesia y Filipinas que constituyen la mayoría de los efectivos de la universidad católica USF. Esta fue una consecuencia natural y enriquecedora del Vaticano II; en las clases practicábamos el diálogo interreligioso.

Durante los treinta años en la USF fui profesor, presidente del Departamento de Teología y Rector de la  Comunidad  Jesuita. En el verano, dirigía un cierto número de jesuitas que terminaban su tercer año antes de sus votos perpetuos y definitivos en la comunidad.

En el año 2000, nuestro provincial me envió en misión a la universidad Loyola Marymount como rector de la comunidad jesuita,  al mismo tiempo como  profesor en el  Departamento de Teología. Mi mandato de rector terminó en el 2006 y con gusto acepté la invitación para ser capellán de la  Universidad de Gonzaga  en Florencia Italia. Dos años de maravillosos helados italianos en la “favolosa Firenze” con 120 estudiantes en el programa.

Al regresar de Italia en el 2008 me enviaron a la casa de Oración para sacerdotes, Cardinal Timothy Manning, como asistente del director al lado del talentoso director, el Padre Jack Soeger. Para mí fue un gran privilegio servir a todos esos sacerdotes diocesanos y religiosos que trabajan enormemente en ese ‘Oasis de silencio’.

A causa de mi edad avanzada y los problemas de salud, me parece que es tiempo de pasar a una vida más simple en la parroquia de Santa Inés en San Francisco cerca de la cual viven mis cinco hermanos y hermanas con sus hijos y nietos. En el verano, cuando nos reunimos una semana en la playa somos hasta 75!

Le doy gracias a Dios y lo bendigo por ‘mi historia’ y por todos ustedes que han enriquecido mi vida con su generosa presencia llena de atenciones como hermanos y hermanas en el Señor”.

Feliz semana.

P. Germán 28 de julio del 2012

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