Fr. German’s Message March 12th /13th. 2011

posted Mar 8, 2011, 5:32 PM by Fr. German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

As I promised you in last week’s bulletin, I will continue to describe my pilgrimage following in the footpaths of Jesus.

On the third day we went from the Sea of Galilee to Jerusalem, following the path of the River Jordan and passing through Jericho, Qumran and the Dead Sea.

By bus we passed from Israel to Palestine. We crossed part of Cisjordania and discussed the political situation and the tensions existing in the region since the state of Israel was created without clearly defining the position of the Palestinians, who lived in this land for centuries. We shall discuss this a little more when we are in Jerusalem.

Jericho, the oldest city of the world allowed us to recall Zacchaeus’ sycamore tree and the temptations of Jesus. We celebrated Mass in a small chapel of a Catholic school with 95% of the children being Muslims.

At the foot of the Mount of Temptations I prayed to the Lord for our community so that during this time of Lent, we may draw closer to Jesus. With Him may we overcome evil and with Him fight against all injustice, poverty and suffering.

We were in Qumran where we had an interesting visit at the archeological excavations where the Essenian Jews had their center of activities during the time of Jesus. We spoke of the manuscripts of the Dead Sea or of Qumran. We concluded the day with a short time of relaxation in the waters of the Dead Sea.

In the evening we arrived at Jerusalem.

Friday morning we went to Bethlehem where we began the day in the Basilica of the Nativity celebrating Mass which is important for our faith. I prayed for all those who do not know Jesus; for all who do not yet know that the Child of Bethlehem was born so that peace would reign in the hearts of all people of good will. After Mass we went to the Shepherd’s Field. We had breakfast in a Palestinian restaurant (Bethlehem is in full Palestinian territory) situated at the foot of the wall that Israel is building to separate the Palestinians from the Israelites. This 448.63 miles wall construction began in 2002 and Israel did not respect the green line or border drawn by the UN between Israel and Palestine in 1949. We believed that with the fall of the Berlin Wall on the 9th of November, 1989, there would never again be a wall separating people. I prayed for the destruction of all the walls that separate us, I prayed for the unity of our communities.

We went to share a short time with the children of an orphanage directed by a Catholic religious community (the Sisters of St. Vincent de Paul of the Miraculous Medal). Once again, the vast majority of the children are Muslim (99%). The community does not receive government assistance. When a child must travel abroad to receive special medical treatment, they must first obtain a document of identity and permission to leave the territory. Then, if all the documents arrive and the child is still alive, one of the sisters has to accompany the child all the way to Jordania since the Arabs prohibit the use of the airport at Tel Aviv.

Everything becomes complicated for them.

The love and joy of living that these sisters and a group of youth volunteers transmit to these children is overflowing and unimaginable. Thank you, O Lord, for all those in our community involved with those who suffer.

We finished our day at the West Wall or Wailing Wall, at the foot of the Esplanade of the Temple, of the Dome of the Rock and the Al Aqsa Mosque.

The Jewish Sabbath begins on Friday afternoon and they come in large numbers to the Wall to pray. I was there, in the middle of the vast multitude. The men stood on the left and were separated from the women standing on the right.

There was a good number of Jews that prayed joyfully, who sang and danced in the middle of the crowd. There was also a good number of Jews who prayed glued to the Wall or in the closed tunnel. I inserted myself in the latter group. They displayed fear, aggressiveness and distrust.

Then I thought of our communities. In the midst of us there are also persons who live their faith in joy and others who seem to fear everything and are not capable of even smiling or of any tactful movement in the Church.

Faith produces joy, trust and peace and the lack of faith makes us live in fear, anxiety and distrust.

I prayed that our Lord will increase our faith so that we will be able to live in peace, trust and joy. May the Christians of St. Sebastian be happy Christians who will know how to communicate to others the joy of believing.

The continuation and the end of the pilgrimage will be in next week’s message.

Have a great week.

Fr. Germán March 12th /13th. 2011

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Mensaje del  P. Germán

Como lo había prometido en el boletín de la semana pasada, continuo describiendo mi peregrinaje sobre los pasos de Jesús.

El tercer día fuimos del Mar de Galilea a Jerusalén, siguiendo el camino del rio Jordán y pasando por Jericó, Qumram y el Mar Muerto.

En bus pasamos de Israel a Palestina. Atravesamos una parte de la Cisjordania y hablamos de la situación política y de las tenciones existentes en la región desde que el estado de Israel fue creado sin definir claramente la posición de los palestinos, que vivían en esa tierra desde hace siglos. Hablaremos un poco más cuando estemos en Jerusalén.

Jericó, la ciudad más antigua del mundo nos permitió recordar el sicomoro de Zaqueo y las tentaciones de Jesus. Celebramos la misa en una pequeña capilla de la escuela católica que cuenta con 95% de niños musulmanes.

Al pie del monte de las tentaciones oré al Señor por nuestra comunidad que vive este tiempo de Cuaresma. Que nos acerquemos a Jesús para que venzamos con él el mal y para que luchemos con él contra toda injusticia, pobreza y sufrimiento.

Estuvimos en Qumram. Una visita interesante de las excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar en el que los judíos esenianos tenían su centro de actividades en la época de Jesús. Hablamos de los manuscritos del mar muerto o de Qumram. Terminamos el día con un buen momento de distracción en las aguas del mar muerto.

En la noche llegamos a Jerusalén.

El viernes en la mañana nos fuimos para Belén. Empezar el día en la basílica de la Natividad y celebrar la misa en ese lugar es importante para nuestra fe. Oré por todos aquellos que no conocen a Jesús; por todos los que no saben todavía que el niño de Belén nació para que la paz reine en el corazón de todos los hombres de buena voluntad. Después de la misa fuimos al campo de los pastores. Almorzamos en un restaurante palestino (Belén está en pleno territorio palestino) situado al pie del muro que Israel está construyendo para separar a los Palestinos de los Israelianos. La construcción de este muro de 448.63 miles comenzó en el 2002 e Israel no respectó la línea Verde o frontera trazada por la ONU entre Israel y Palestina en 1949. Y nosotros que creímos que con la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 nunca más se volvería a construir un muro para separar a los hombres. Yo oré por todos los muros que nos separan, oré por la unidad de nuestras comunidades.

Fuimos a compartir un momento con los niños de un orfelinato dirigido por una comunidad de religiosa católica (Las hermanas de San Vicente de Paul de la Medalla milagrosa). Una vez más, la gran mayoría de niños son musulmanes (99%). La comunidad no recibe ayuda del gobierno. Cuando hay un niño que debe viajar al extranjero para recibir un tratamiento especial hay que empezar con los trámites para obtener un documento de identidad y un permiso para salir del territorio y luego si todos los documentos llegan y el niño está todavía vivo, una de las hermanas debe acompañarlo hasta la Jordania ya que los árabes está prohibidos de utilizar el aeropuerto de Tel Aviv.

Todo es complicado para ellas.

El amor y la alegría de vivir que las hermanas y el grupo de jóvenes voluntarios transmiten a estos niños es desbordante y inimaginable. Gracias Señor por todos aquellos que en nuestra comunidad se ocupan de los que sufren.

Terminamos el día en el muro de occidente o muro de las lamentaciones, al pie de la explanada del Templo, de la Cúpula de la Roca et de la Mosquita Al Aqsa.

El viernes en la tarde empieza el Sabbat para los judíos y ellos vienen en gran número al Muro para orar. Yo estaba allá, en medio de la inmensa multitud de hombres y mujeres separados los unos a la izquierda y las mujeres a la derecha.

Había un buen número de judíos que oraba con alegría, que cantaban y que danzaban en medio de la multitud. Había también un buen número de judíos que oraban pegados al muro o encerrados en el túnel. Yo me introduje en este último grupo. Ellos transpiraban el miedo, la agresividad y la desconfianza.

Entonces pensé a nuestras comunidades. En medio de nosotros también hay personas que viven la fe con alegría y otros que tienen miedo de todo y que no son capaces ni de una sonrisa o de un discreto movimiento en la iglesia.

La fe produce la alegría, la confianza y la paz y la falta de fe nos hace vivir con miedo, con angustia y con desconfianza.

Oré para que el Señor haga crecer nuestra fe para que podamos vivir en paz, con confianza y con alegría. Que los cristianos de San Sebastian sean cristianos felices y que sepamos comunicar la felicidad de creer a los demás.

La continuación y el final del peregrinaje en el mensaje de la próxima semana.

 

Feliz semana a todos.

P. Germán, marzo 12/13 del 2011

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