Fr. German’s Message March 24th /25th 2012

posted Mar 23, 2012, 5:13 PM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

The week from March 25th to the 31st will be a different week for our Parish.

On Wednesday the 28th of March, we’ll be having Brother Emmanuel from the ecumenical community of Taizé who will be with us until April 2nd. The activities programmed and the prayer services are available in this bulletin as well as in the Archdiocese newspapers and other media publications. Don’t miss this unique opportunity to discover prayer, the beauty of life in community and the love of God. To help you prepare for these meetings and prayers with Brother Emmanuel, we’re publishing a few paragraphs in this bulletin that are taken from an article written by one of the Brothers’ of Taizé.

"One of the brothers considers how young people take part in the prayer; he underlines three dimensions of prayer in Taizé which seem to him to echo the searching of the young.

Three times each day, everything stops on the hill of Taizé: the work, the Bible studies, the small-group discussions. The bells call everyone to the church for prayer. Hundreds, sometimes thousands of young adults from many different countries across the world pray and sing with the brothers of the community. Short songs sung over and over again that, in a few words, express a basic reality, quickly grasped by the mind. Then the Bible is read in several languages. At the center of every prayer service, a long moment of silence offers an irreplaceable opportunity to encounter God. 

We brothers are often impressed by the ability of the young people to remain in our church, sometimes for hours on end, in silence or supported by meditative singing. They themselves are sometimes astonished to discover how much they have prayed in Taizé.

When we ask the groups we meet at the end of their stay what has struck them the most, the reply comes quickly, without hesitation: “the prayer!” And yet how many of those who speak so enthusiastically about their experience of prayer seem at first sight hardly to be “experts”! That is all the more touching.

We ourselves, once again, remain surprised by this. What enables the young people to become truly open to an inner dialogue in prayer? How to we manage to let them discover that, even without knowing how to pray, even without knowing what to ask for or what to expect, God has already placed in us the longing for a communion?

Without really being able to reply to these questions, I can nonetheless mention three dimensions of prayer in Taizé which seem to me to echo the searching of the young: an accessible prayer, a meditative prayer, a prayer of the heart.

An accessible prayer

The community’s prayer has changed quite a bit over the years; it has become constantly simpler. Brother Roger was always concerned that nothing in the prayer should appear inaccessible.

For him, to read a text that was too long or too complicated could keep people from perceiving that relationship of love that the presence of the Holy Spirit offers in prayer.

This concern to make the inner experience of prayer accessible to a large number is the reason why the community developed a way of praying with simple and meditative songs. Not that everything was adapted for young people. In one sense, the Taizé chants are not in themselves songs written in the style of the music of the young. I believe that our songs are deeply rooted in the monastic tradition. By their vocabulary, which is that of the psalms, the long tradition of sung prayer that began in the earliest assemblies of Israel. By their meditative, and even repetitive, character. Basically, the community began by singing the psalms and it still does so today. But rather than singing the whole psalm, we focus on a single verse, meditating on it together, letting it echo and find in us the experiences that it will bring to light.

What touches the young people in Taizé is perhaps the sense that we strive to make the expression of faith as simple as possible, without at the same time watering it down. They feel instinctively that the prayer proposed to them is not so much the translation into their own language of a reality that is foreign to them, but rather an invitation to a search that draws them onwards beyond themselves, that, by placing on their lips words from another age, gently forces them to de-center themselves, to empty themselves. Young people are very good at sensing this. They can distinguish discourses filled with themselves from those which create space by clearing out certainties. Perhaps they sense that, by adapting our prayer to their presence, we wanted as a community to widen our road, to extend to all the intimacy that we wish to live in God. In this sense, it is very important that the singing be done continually by all and not just by soloists or singers who would only leave the refrain to be sung by the assembly. » 

 

In the next bulletin we will continue the reflections on the prayer of Taizé. 

Happy preparation toward Easter.

Fr. Germán March 24th /25th  2012

Mensaje del  P. Germán

La semana del 25 al 31 de marzo a ser una semana diferente para nuestra parroquia.

El miércoles 28 de marzo vamos a acoger al hermano Emmanuel de la comunidad ecuménica de Taizé que estará con nosotros hasta el 2 de abril. El programa de las actividades y de las oraciones está disponible en este boletín y en los periódicos y medios de información de la arquidiócesis. No pierda esta ocasión única de descubrir la oración, la belleza de la vida en la comunidad y el amor de Dios. Para ayudarlos a preparar estos encuentros y la oración con el hermano Emmanuel, publicamos unos parágrafos de un artículo escrito por uno de los hermanos de Taizé:

“Uno de los hermanos reflexiona acerca de la participación de los jóvenes en la oración. Hace hincapié en tres dimensiones de la oración de Taizé que, a su parecer, hablan sobre la búsqueda de los jóvenes.

Tres veces al día, todo se para en la colina de Taizé: el trabajo, los estudios bíblicos, los pequeños grupos de discusión. Las campanas llaman a todos a la iglesia para rezar. Cientos, miles, a veces, de jóvenes de diferentes países a través de todo el mundo rezan y cantan con los hermanos de la comunidad. Cantos cortos, cantados una y otra vez; pocas palabras que expresan una realidad fundamental que la mente atrapa con facilidad. Luego, se lee la Biblia en varios idiomas. Al corazón de cada oración, un largo momento de silencio ofrece una oportunidad irremplazable de encuentro con Dios.

 A nosotros, los hermanos, nos impresiona la capacidad de la gente joven de permanecer en la iglesia durante horas en silencio o acompañados por los cantos meditativos. Ellos mismos se sorprenden al darse cuenta de cuanto han rezado en Taizé. Cuando les preguntamos, en los encuentros que hacemos hacia el final de su estadía, que fue lo que mas los marcó, la respuesta llega rápido, sin titubeos: ¡“la oración”! ¡Y eso que la mayor parte de los que hablan con tanto entusiasmo de la oración, al menos a primera vista, distan mucho de ser expertos! Esto es aún mucho más extraordinario.

Nosotros mismo, una vez más, permanecemos atónitos. ¿Que es lo que les permite a los jóvenes abrirse verdaderamente a un diálogo interior en la oración? ¿Como podemos hacer que descubran, mismo sin saber como rezar ni saber que pedir o que esperar, que Dios ya ha puesto en ellos un deseo de comunión?

Sin ser capaz de dar respuesta a estas preguntas puedo, sin embargo, mencionar tres aspectos de la oración en Taizé que a mi parecer repercuten en la búsqueda de los jóvenes: una oración accesible, una oración meditativa y una oración del corazón. 

Una oración accesible

La forma de rezar de la comunidad ha cambiado bastante con el transcurso de los años; se ha ido simplificando.

El hermano Roger hacia mucho hincapié de que nada en la oración apareciera como inaccesible. Por ejemplo, para él, leer un texto muy largo o complicado podría mantener a la gente lejos de percibir esa relación de amor que la presencia del Espíritu Santo nos ofrece en la oración. Esta preocupación de poder compartir una experiencia interior accesible a un gran número, es la razón por la cual la comunidad ha desarrollado esta manera de rezar con simples cantos meditativos. No todo fue adaptado para los jóvenes.

Los cantos de Taizé no están escritos al estilo de las canciones de los jóvenes. Creo que nuestros cantos están profundamente arraigados en la tradición monástica. A través de su vocabulario, que es el de los Salmos, que corresponde a la larga tradición de oración cantada que comenzó en las primeras asambleas de Israel.

También, por su carácter meditativo, y mismo, repetitivo. La comunidad empezó cantando salmos y es lo que hoy aún hace. Pero más que cantar todo el salmo, lo que hacemos es concentrarnos en un solo versículo, lo meditamos juntos dejando que resuene en nosotros y que encuentre experiencias que iluminar.

Lo que sorprende a los jóvenes en Taizé, es quizás el sentir que nos esforzamos para hacer las expresiones de fe lo más simple posibles, sin por eso alivianarlas.

De manera instintiva sienten que la oración que les proponemos no es una traducción en su propio idioma de una realidad que les es ajena, sino, más bien, una invitación a buscar qué los empuja a ir más allá de ellos mismos; poniendo en sus labios palabras de otra época, son como forzados a descentrarse, a vaciarse. Los jóvenes son muy intuitivos al respecto. Pueden distinguir discursos repletos de ellos mismo de aquellos que crean un espacio, un lugar, al dejar a un lado sus seguridades. Quizás sienten que como comunidad, adaptando la oración a su presencia, queremos ensanchar nuestro camino, extender a todos la intimidad que quisiéramos vivir con Dios. De esta manera es muy importante que los cantos sean sostenidos por todos y no solamente por los solistas o cantantes que dejarían a la asamblea sola la parte del coro.”

 

En el próximo boletín continuaremos las reflexiones sobre la oración de Taizé. Feliz camino hacia Pascua.

P. Germán 24 y 25 de marzo del 2012
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