Fr German’s message May 25th 2014 Two new Saints John XXIII and John-Paul II

posted May 20, 2014, 7:06 PM by German Sanchez   [ updated May 20, 2014, 7:10 PM ]

Fr German’s message

Two new Saints

John XXIII and John-Paul II


We have experienced an exceptional event. For the first time in the Church’s history, four popes met at St. Peter’s Square: two from heaven and two from earth.

This Sunday, the 27th of April 2014, the pope emeritus Benedict XVI accompanied Pope Francis during the canonization of John XXIII, the Good Pope, and Pope John Paul II, the Polish Pope, who had an impact on the world and on the history of the Church.

The two new saints were very different. John XXIII was 77 when he was elected Pope, but John Paul was only 58. The cardinals elected John XXIII as bishop of Rome, not expecting a big change in the Church. However, he announced and opened the Second Vatican Council. When John Paul was elected, the whole world was surprised. The media at the time was shocked when they learned that the Pope was so young, and what’s more, Polish. People said that he would not understand the life of the Church on other continents. The election of John XXIII, as much as that of John Paul II, astounded the world and the media. Nobody wanted to have either in the See of Peter. But the Holy Spirit manifested his work and showed us, once again, that it is He who leads the Church.

John XXIII was very much loved by the Italians. The world had not known him very well because he did not leave Italy after his election. But the whole world knows that he’s the one that made the decision to convene Vatican II. John XXIII convened and opened it and John Paul II put it into practice. John Paul II published the Code of Canon Law (January 25th 1983) and the catechism of the Catholic Church (October 11th 1992) that put into practice the directions given by the Council. John XXIII wanted a pastoral Council, and not a doctrinal Council. He desired that the Word of God be known better by Christians, that the liturgy would be better adapted to our times, that the people of God would participate more in the life of the Church and in the liturgy, that the Church would open its doors to the world to have dialogue with it and not to judge it. John XXIII wanted the relations between Catholics and our separated brethren to be better and that we could have good relations with other religions and with non-believers. John XXIII was a great prophet of the last century.

I will speak more of John Paul II, whom I have met on several occasions. During my 5 years of study at the Gregorian University in Rome, I lived at the French Seminary. Each year, we had a private meeting with the Pope. One time, he came to visit us at the seminary. In 1990, I had the joy of serving, as a deacon, the mass presided over by John Paul II in the Roman parish of “St. Leone il Grande” (where I went for the weekend for my pastoral  activity).

On that day, the Pope told me, in the sacristy, before mass, that he noticed I was not Italian. After my stay as a student, since I was already a priest, I accompanied several parish pilgrims, scholars, and diocesans to Rome.

Each time, we met with John Paul II. Several times, I met the Pope with my bishop during the visit Ad Limina. I always had the honor of having a few words with him. I spoke to the Pope a few months before his death. I was always impressed by his simplicity and the attention that he paid to everything you said to him. One day he said that he liked my moustache and that he did not see very many priests at the Vatican with a moustache. We spoke in Spanish, Italian, and French. Before he went to Paraguay, he wanted to learn Guaraní in order say some words to the Indians in that country in their language.

John Paul II was a Pilgrim Pope. During his 25 years as a bishop of Rome he made 102 trips outside Italy and toured 129 countries. He heavily influenced the youth of the time by his plain words that were full of hope. He always invited the youth to get involved in building a better world and a more joyous and open Church. John Paul II did much for ecumenism (relations with other Christians), for closer ties of the Churches, and for respecting religious liberty worldwide.

Thank you, Lord, for giving us these two Popes that were able to lead your Church so well.

Best wishes as you prepare for the Ascension of our Lord

Fr Germán May 25th  2014

Mensaje del P. Germán

Dos nuevos Santos

Juan XXIII y Juan-Pablo II

Hemos vivido un evento excepcional. Por  primera vez en la historia de la Iglesia,  se reunieron en la Plaza San Pedro, cuatro  papas: dos del cielo y dos de la tierra.

 El domingo 27 de abril del 2014, el  Papa  Emérito Benedicto XVI, acompañó al  Papa Francisco, durante  la canonización de Juan XXIII, quien fue conocido como el Papa Bueno, y de Juan-Pablo II, el papa polaco que marcó el mundo y la historia de la Iglesia.

Los ahora santos,   fueron  muy diferentes uno del otro. Juan XXIII, tenía 77 años cuando fue elegido papa, mientras que Juan-Pablo II, no tenía sino 58 años. Los cardenales que eligieron a Juan XXIII como obispo de Roma, no esperaban un gran cambio en la Iglesia. Sin embargo,   él  fue quien  anunció e inauguró el Concilio Vaticano II. Cuando Juan Pablo II,  cuando  fue elegido, el mundo entero se sorprendió. Los medios de comunicación de la época, se asombraron al ver a  un papa tan joven y además polaco. Pensaron que no sería capaz de comprender la Iglesia, en los otros continentes. Tanto la elección de Juan XXIII como la de Juan-Pablo II, asombraron  al mundo y a los medios de comunicación. Nadie  esperaba ver al  uno o al  otro en la silla de Pedro. Pero el Espíritu Santo manifestó su acción y nos mostró, una vez más que Él es quien conduce la Iglesia.  

Los italianos querían mucho a Juan XXIII. El mundo no lo conoció muy bien  porque después de su elección, no salió de Italia. Pero en el mundo entero, se supo que él  tomó la decisión de convocar  el Concilio Vaticano II.   Juan XXIII lo convocó y lo inauguró, después  Juan-Pablo II lo puso en práctica. Juan Pablo II publicó el Código de  Derecho  Canónico (el 25 de enero de 1983) y el catecismo de la Iglesia Católica (el 11 de octubre de 1992) que ponen en práctica las recomendaciones  dadas por el Concilio. Juan XXIII quiso un Concilio pastoral, más que  un Concilio doctrinal.  Él anhelaba  que los cristianos conocieran mejor la Palabra de Dios, que la liturgia se adaptara mejor a nuestra época, que el Pueblo de Dios participara   más activamente  en la vida de la Iglesia y en la liturgia.  Anhelaba que la Iglesia abriera  sus puertas al mundo y  establecer un diálogo  con él,  en lugar de un juicio.  Juan XXIII quería que la  relación  entre los católicos y nuestros hermanos separados, fueran mejores. Que pudiésemos   convivir mejor  con practicantes de  otras religiones y con los no creyentes. Juan XXIII fue un gran profeta del siglo pasado.

Ahora les  hablaré un poco más de Juan-Pablo II, a  quien tuve la fortuna de encontrar  en varias ocasiones. Durante mis cinco  años de estudio en la Universidad Gregoriana de Roma, viví en el Seminario Francés. Cada año, el seminario organizaba un encuentro privado con el Santo Padre.  En una ocasión,  él vino a visitarnos al seminario. Después, en  1990, tuve la emoción de servir, como  diácono, en  una  misa presidida por Juan-Pablo II, en la parroquia romana de “St Leone il Grande” (a donde iba todos los fines de semana para realizar mi actividad pastoral). Ese día el papa me dijo, en la sacristía, antes de la misa, que se notaba que yo no era  italiano.

Después de mi tiempo de estudios, cuando ya era sacerdote,  acompañé a varios peregrinajes parroquiales, escolares y diocesanos a Roma.  En todas esas ocasiones, tuvimos un encuentro con Juan-Pablo II. Varias veces encontré al papa durante la visita Ad-Limina de mi obispo. Siempre tuve el honor de dirigirle  algunas palabras. Algunos meses antes de su muerte, hablé con él. Siempre estuve impresionado por su simplicidad y por  la atención que dedicaba, a todo lo que uno le decía. Un día me dijo que le gustaba mi bigote,  que en el Vaticano no veía muchos sacerdotes con bigote. Hablamos en español, en italiano y en francés. Antes de ir a Paraguay quiso aprender guaraní para decir algunas palabras a los indígenas de ese país en su lengua.

Juan-Pablo II fue un papa peregrino. Durante sus 25 años de obispo de Roma,   realizó 102 viajes fuera de Italia y visitó 129 países. Él llegó al corazón de  la juventud de esa época, a través de  sus palabras directas y llenas de esperanza. Siempre invitaba a los jóvenes a comprometerse, en la construcción de un mundo mejor y de una Iglesia más alegre y abierta.

Juan-Pablo II hizo mucho por el ecumenismo (relación con los otros cristianos), por el acercamiento de las Iglesias y por el respeto de la libertad religiosa en el mundo. Gracias Señor por habernos dado a esos dos papas que guiaron tan bien tu Iglesia. Feliz preparación para la Ascensión del Señor.

P. Germán 25 de mayo del 2014
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