Fr. German’s Message Nov. 13th /14th 2010

posted Nov 10, 2010, 6:26 PM by Fr. German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

November 28th, the first Sunday of Advent, marks the beginning of the new liturgical year. The liturgical year does not begin with the civil calendar on January 1. .

The Vatican II Council took the option to organize the liturgy in a three-year period. For this reason we speak of liturgy year A, B, or C. The Council’ fathers wished to help Christians better understand the Word of God and therefore, every year, during the Sundays in ordinary time, we have, almost continuously, readings from the three synoptic gospels (Matthew, Mark and Luke), so called because those three gospels speak of the life of Jesus, using the same events, as opposed to the gospel of John, which follows a different narrative line.

During the liturgically intense seasons of the year (Advent, Christmas, Lent, Easter, and Pentecost), the Gospel readings are taken, as much as possible, from the gospel of the year, A, B, or C.

During Year C, which we are about to conclude, we read the gospel of Luke; during Year A, which we will begin Nov. 28, we will go through Matthew’s gospel.

In every Sunday’s Eucharist we proclaim 4 bible texts: a first reading from the Old Testament, a psalm, a second reading generally taken from one of the apostolic letters of St. Paul, and a passage from one of the gospels.  In the same way as the gospel, the second reading is also followed in a continuous manner, in a three-year cycle.

In general, there is a relationship between the first reading and the gospel reading, which present the   Sundays’ central Eucharistic theme. The psalm is frequently related to the gospel but the second reading is almost always autonomous.

The gospel of Matthew which we will follow from Sunday to Sunday in this liturgical year A was written for a community of Christians of Jewish origin, and its primary preoccupation is to affirm their faith in Jesus. Aided by scripture (the New Testament), Matthew’s gospel seems to direct itself to the Jews and the rabbis to show that Jesus is the messiah whom they await, the Son of God and the proclaimed Immanuel.

The gospel of Matthew helps us to realize, little by little, that in the person and works of Jesus, the scriptures are fulfilled.

During this liturgical year A we can follow the way that Matthew lays out his gospel to increase our faith in Jesus and grow in the conviction that Jesus is the Savior, the Lord, the Emmanuel, God with us.

Matthew’s gospel will help us understand the importance of recognizing in Jesus the presence of God the Father, so as to better know the God Whom no one has ever seen but comes nearer to us by means of the Son Who was born in Bethlehem, died and rose in Jerusalem, and Who lives here with us now and until the end of time.

Have a great week.

Fr. Germán November 13th /14th 2010



Mensaje del  P. Germán

El domingo 28 de noviembre, primer domingo del Adviento marca el inicio del nuevo año litúrgico. El año litúrgico no empieza el primero de enero como el año civil.

El Concilio Vaticano II tomó la opción de organizar la liturgia en tres años. Por esta razón hablamos del año litúrgico A, B o C. El deseo de los padres del concilio era de ayudar a los cristianos a conocer mejor la Palabra de Dios y para eso cada año, durante los domingos ordinarios, hacemos una lectura casi continua de los tres evangelios sinópticos (Mt, Mc y Lc), llamados así ya que los tres hablan de la vida de Jesús utilizando los mismos eventos a diferencia del evangelio de San Juan.

Durante los tiempos fuertes del año (Adviento, Navidad, Cuaresma-Pascua, los textos del Evangelio son tomados en la medida de lo posible del Evangelio del año.

Durante el año C que estamos terminando leímos el evangelio de Lucas y durante el año A que comenzamos vamos a recorrer el Evangelio de Mateo.

En la Eucaristía de cada domingo tenemos 4 textos de la Biblia: una primera lectura del primer Testamento, un Salmo, una segunda lectura domada en general de una de las cartas apostólicas de Pablo y un pasaje de uno de los evangelios. De la misma manera que el Evangelio, la segunda lectura se hace también de una manera continua en un siclo de tres años.

En general, hay una relación entre la primera lectura y el evangelio que da el tema central de la Eucaristía dominical. El salmo está frecuentemente relacionado con el Evangelio pero la segunda lectura es casi siempre independiente.

El evangelio de Mateo que vamos a seguir domingo a domingo en este año litúrgico A fue escrito para una comunidad de cristianos de origen judío y la primera preocupación del texto es de presentar argumentos a la comunidad para afirmar su fe en Jesús. Ayudado por la Escritura (el primer Testamento), el evangelio de Mateo parece dirigirse a los judíos y a los rabinos para demostrarles que Jesús es el mesías que esperaban, el Hijo de Dios y el Emanuel anunciado.

El evangelio de Mateo nos ayuda poco a poco a comprender que en la persona y en las obras de Jesús se cumplen las Escrituras.

En este año litúrgico A podemos seguir el camino que Mateo nos propone en su evangelio para desarrollar nuestra fe en Jesús y para crecer en la convicción que Jesús es el Salvador, el Señor, el Emanuel, Dios con nosotros.

El evangelio de Mateo nos ayudará a comprender la importancia de reconocer en Jesús la presencia de Dios para conocer mejor ese Dios que nadie ha visto y que se acerca a nosotros por medio de ese hombre que nació en Belén, murió y resucitó en Jerusalén y que vive aquí con nosotros ahora y hasta el final.

Feliz semana.

P. Germán, noviembre 13/14 del 2010
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