Fr German’s message Nov. 18th 2012 MESSAGE TO THE PEOPLE OF GOD OF THE SYNOD...

posted Nov 15, 2012, 9:23 AM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr German’s message

MESSAGE TO THE PEOPLE OF GOD OF THE SYNOD OF BISHOPS FOR THE NEW EVANGELIZATION

The Synod of Bishops for the New Evangelization ended on Sunday, October 28, 2012.

The 349 participants of the Synod released a statement to the people of God.

Since the statement is a rather long one, but important for all Christians to read, I will allow the printing of the text in its entirety over the next several bulletins.

I wish you all a happy reading, and if this text should inspire ideas for our parish, do not hesitate to share them with us.

 

Brothers and sisters,

“Grace to you and peace from God our Father and the Lord Jesus Christ” (Romans 1:7). Before returning to our particular Churches, we, Bishops coming from the whole world gathered by the invitation of the Bishop of Rome Pope Benedict XVI to reflect on “the new evangelization for the transmission of the Christian faith”, wish to address you all in order to sustain and direct the preaching and teaching of the Gospel in the diverse contexts in which the Church finds herself today to give witness.

1. Like the Samaritan woman at the well

Let us draw light from a Gospel passage: Jesus' encounter with the Samaritan woman (cf. John 4:5-42). There is no man or woman who, in one's life, would not find oneself like the woman of Samaria beside a well with an empty bucket, with the hope of finding the fulfillment of the heart's most profound desire, that which alone could give full meaning to life. Today, many wells offer themselves to quench humanity's thirst, but we must discern in order to avoid polluted waters. We must orient the search properly, so as not to fall prey to disappointment, which can be damaging.

Like Jesus at the well of Sychar, the Church also feels obliged to sit beside today's men and women. She wants to render the Lord present in their lives so that they can encounter him because his Spirit alone is the water that gives true and eternal life. Only Jesus can read the depths of our heart and reveal the truth about ourselves: “He told me everything I have done”, the woman confesses to her fellow citizens. This word of proclamation is united to the question that opens up to faith: “Could he possibly be the Messiah?” It shows that whoever receives new life from encountering Jesus cannot but proclaim truth and hope to others. The sinner who was converted becomes a messenger of salvation and leads the whole city to Jesus. The people pass from welcoming her testimony to personally experiencing the encounter: “We no longer believe because of your word; for we have heard for ourselves, and we know that this is truly the savior of the world”.

2. A new evangelization

Leading the men and women of our time to Jesus, to the encounter with him is a necessity that touches all the regions of the world, those of the old and those of the recent evangelization. Everywhere indeed we feel the need to revive a faith that risks eclipse in cultural contexts that hinders its taking root in persons and its presence in society, the clarity of its content and the coherence of its fruits.

It is not a matter of starting again, but of entering into the long path of proclaiming the Gospel with the apostolic courage of Paul who would go so far as to say “Woe to me if I do not preach the Gospel!” (1 Corinthians 9:16). Throughout history, from the first centuries of the Christian era to the present, the Gospel has edified communities of believers in all parts of the world. Whether small or great, these are the fruit of the dedication of generations of witnesses to Jesus – missionaries and martyrs – whom we remember with gratitude.
The changed social, cultural, economic, civil and religious scenarios call us to something new: to live our communitarian experience of faith in a renewed way and to proclaim it through an evangelization that is “new in its ardor, in its methods, in its expressions” (John Paul II, Discourse to the XIX Assembly of
CELAM, Port-au-Prince, 9 March 1983, n. 3) as John Paul II said. Benedict XVI recalled that it is an evangelization that is directed “principally at those who, though baptized, have drifted away from the Church and live without reference to the Christian life... to help these people encounter the Lord, who alone fills our existence with deep meaning and peace; and to favor the rediscovery of the faith, that source of grace which brings joy and hope to personal, family and social life” (Benedict XVI, Homily for the Eucharistic celebration for the solemn inauguration of the XIII Ordinary General Assembly of the Synod of Bishops, Rome, 7 October 2012).

to be continued in the next bulletins…

 

Happy Year of Faith to all. 

Have a happy week.

Fr. Germán November 18th 2012

Mensaje del P. Germán

MENSAJE AL PUEBLO DE DIOS DEL SINODO DE OBISPOS POR LA NUEVA EVANGELIZACION


El sínodo de obispos sobre la nueva evangelización terminó el domingo 28 de octubre del 2012.

Los 349 participantes al sínodo enviaron un mensaje al Pueblo de Dios.

Como el mensaje es un poco largo y que creo importante que todos los cristianos puedan leerlo, me permito publicar la integralidad del texto en los próximos boletines.

Les deseo una feliz lectura y si este texto les inspira algunas ideas para nuestra parroquia, no tema en comunicárnoslas.

 

Hermanos y hermanas:

“Gracia a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Rm 1, 7). Obispos de todo el mundo, invitados por el Obispo de Roma, el Papa Benedicto XVI, nos hemos reunido para reflexionar juntos sobre “la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” y, antes de volver a nuestras Iglesias particulares, queremos dirigirnos a todos vosotros, para animar y orientar el servicio al Evangelio en los diversos contextos en los que estamos llamados a dar hoy testimonio.

1. Como la samaritana en el pozo

Nos dejamos iluminar por una página del Evangelio: el encuentro de Jesús con la mujer samaritana (cf. Jn 4, 5-42). No hay hombre o mujer que en su vida, como la mujer de Samaría, no se encuentre junto a un pozo con un cántaro vacío, con la esperanza de saciar el deseo más profundo del corazón, aquel que sólo puede dar significado pleno a la existencia. Hoy son muchos los pozos que se ofrecen a la sed del hombre, pero conviene hacer discernimiento para evitar aguas contaminadas. Es urgente orientar bien la búsqueda, para no caer en desilusiones que pueden ser ruinosas.
Como Jesús, en el pozo de Sicar, también la Iglesia siente el deber de sentarse junto a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, para hacer presente al Señor en sus vidas, de modo que puedan encontrarlo, porque sólo su Espíritu es el agua que da la vida verdadera y eterna. Sólo Jesús es capaz de leer hasta lo más profundo del corazón y desvelarnos nuestra verdad: “Me ha dicho todo lo que he hecho”, cuenta la mujer a sus vecinos.

Esta palabra de anuncio – a la que se une la pregunta que abre a la fe: “¿Será Él el Cristo?” – muestra que quien ha recibido la vida nueva del encuentro con Jesús, a su vez no puede hacer menos que convertirse en anunciador de verdad y esperanza para con los demás. La pecadora convertida se convierte en mensajera de salvación y conduce a toda la ciudad hacia Jesús. De la acogida del testimonio la gente pasará después a la experiencia directa del encuentro: “Ya no creemos por lo que tú has dicho; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es verdaderamente el Salvador del mundo”.

2. Una nueva evangelización

Conducir a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo hacia Jesús, al encuentro con Él, es una urgencia que aparece en todas las regiones, tanto las de antigua como las de reciente evangelización. En todos los lugares se siente la necesidad de reavivar una fe que corre el riesgo de apagarse en contextos culturales que obstaculizan su enraizamiento personal, su presencia social, la claridad de sus contenidos y sus frutos coherentes. No se trata de comenzar todo de nuevo, sino – con el ánimo apostólico de Pablo, el cual afirma: “¡Ay de mí si non anuncio el Evangelio!” (1 Cor 9,16) – de insertarse en el largo camino de proclamación del Evangelio que, desde los primeros siglos de la era cristiana hasta el presente, ha recorrido la historia y ha edificado comunidades de creyentes por toda la tierra. Por pequeñas o grandes que sean, éstas son el fruto de la entrega de tantos misioneros y de no pocos mártires, de generaciones de testigos de Jesús, de los cuales guardamos una memoria agradecida.

Los cambios sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos nos llaman, sin embargo, a algo nuevo: a vivir de un modo renovado nuestra experiencia comunitaria de fe y el anuncio, mediante una evangelización “nueva en su ardor, en sus métodos, en sus expresiones” (Juan Pablo II, Discurso a la XIX Asamblea del CELAM, Port-au-Prince 9 marzo 1983, n. 3) como dijo Juan Pablo II. Una evangelización dirigida, como nos ha recordado Benedicto XVI, “principalmente a las personas que, habiendo recibido el bautismo, se han alejado de la Iglesia viven sin referencia alguna a la vida cristiana [...], para favorecer en estas personas un nuevo encuentro con el Señor, el único que llena de significado profundo y de paz nuestra existencia; para favorecer el redescubrimiento de la fe, fuente de gracia que lleva consigo alegría y esperanza para la vida personal, familiar y social”. (Benedicto XVI, Homilía en la celebración eucarística para la solemne inauguración de la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, Roma 7 octubre 2012)

…continuará en los próximo boletínes…….

 

Feliz año de la Fe para todos.

Feliz semana.

P. Germán 18 de noviembre 2012
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