Fr. German’s Message October 30th /31st 2010

posted Oct 27, 2010, 3:03 PM by Fr. German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

This weekend I want to invite you to reflect on the place that the Christian community has in your life.

I know that each day we are more and more tempted by the lure of individualism and by what we can get for ourselves, and we are encouraged by society to develop by our own means without regard to our neighbor, much less our community.

It is also true that modern life, with its manifold occupations and many diversions, does not help us to think of the welfare of the community and give time to others.

All these factors, and many more, impel us day by day to enclose ourselves within small circles, limiting ourselves, to our work, to television and to our closest family members.

The bible reveals to us that from the beginning God wanted men to form one people (Gn10,32),  one human family, one community.

In the Old Testament we get to know Abraham (Gn12,2),         acknowledged as the father of all believers, and Moses (Ex6,7) who receives the mission to lead the people of the covenant out of bondage in the middle of the desert.

In the New Testament, with the coming of Jesus and the birth of the Christian family, we clearly discover God’s desire to form communities (Acts 4,32) animated by the Holy Spirit (Ef.4,2-6), reunited to share the bread and the wine (1Cor.10,16), and sent into the world in community (Jn. 17,18) to give witness to the Good News.

With Paul (Rom.1,13), the Church invites Christians, in all the celebrations, to consider each other as brothers.

The Church teaches us that through baptism we enter into God’s family, in the Christian community, in His Church.

We cannot ignore God’s will of making us His people (Lev, 26,12),    His family and the desire of the Holy Spirit and of Christ to reunite all His disciples so that we  are One with Him just as He is One with His Father (Jn.,17,21) Christ tells us that when we pray we must say Our Father and not my Father,

The community occupies a primary role in the faith of all Christians. If the community ceases to be, there will no longer be any place to receive the sacraments and we will no longer see the Body of Christ on earth.

It is very important that we be united as a community so as to better appreciate all that the community offers, and we will feel recognized by others as active members of the life of the local Church, of the house of God.

Tell me where your community is and I will tell you who your brothers are. If you do not yet have a community in which you feel at home, hasten and find one since your faith is in danger. For without community faith is impossible for the individual to sustain.

The community needs us and we need the community. We cannot think of the community as a place we go to once in a while in search of a sacrament without also feeling responsible for the health and vitality of that place that allows us to live the faith.

Incorporate yourself into the Christian community and you will discover that the community will help you know God, live in peace and build a better world for yourself and for others.

Have a great week

Fr. Germán October 30th /31st 2010



Mensaje del  P. Germán

En esta semana quisiera invitarlos a reflexionar sobre el puesto que ocupa la comunidad cristiana en su vida.

Yo sé que cada día estamos más y más tentados por el individualismo y que la sociedad y la educación que recibimos nos animan a desenvolvernos por nuestros propios medios sin ocuparnos del vecino y mucho menos de la comunidad.

También es verdad que la vida moderna con las múltiples ocupaciones y las diferentes actividades que nos propone tampoco nos ayuda a pensar en la comunidad y a consagrarle tiempo a los demás.

Todas estas consideraciones y muchas más nos impulsan día a día a encerrarnos en pequeños círculos limitándonos así al trabajo, a la televisión y a la familia más cercana.

La Biblia nos revela que desde el principio Dios quiso que los hombres formen un solo pueblo (Gn10,32), una familia humana, una comunidad.

En el primer testamento conocemos a Abraham (Gn12,2) conocido como el padre de todos los creyentes y Moisés (Ex6,7) que recibe la misión de conducir el pueblo de la Alianza en medio del desierto.

En el Nuevo Testamento, con la venida de Jesus y el nacimiento de la familia de los cristianos descubrimos claramente el deseo de Dios de formar comunidades (Hech4,32) animadas por el Espíritu Santo (Ef4,2-6), reunidas para compartir el pan y el vino (1Co10,16) y enviadas al mundo en comunidad (Jn17,18) para dar testimonio de la Buena Nueva.

Con Pablo (Rm1,13), la Iglesia invita los cristianos en todas las celebraciones a reconocerse hermanos.

La Iglesia nos recuerda, en el momento del bautismo, que por medio del primer sacramento de la iniciación cristiana entramos en la familia de Dios, en la comunidad cristiana, en la Iglesia.

No podemos ignorar la voluntad de Dios de hacer de nosotros su pueblo (Lv26,12), su familia y el deseo del Espíritu Santo y de Cristo de reunir a todos sus discípulos para que seamos Uno como El es uno con su Padre (Jn17,21).

Cristo nos dice que cuando oremos debemos decir Padre nuestro y no Padre mío.

La comunidad ocupa un puesto primordial en la fe de todos los cristianos. Si la comunidad desaparece no habrá un lugar para recibir los sacramentos y no veremos más el Cuerpo de Cristo en la tierra.

Es muy importante que estemos unidos a una comunidad para aprovechar de todo lo que la comunidad nos propone y para sentirnos reconocidos por los demás como miembros activos de la vida de la Iglesia local, de la casa de Dios.

Dime en donde está tu comunidad y yo te diré quien son tus hermanos. Si usted no tiene todavía una comunidad en la cual usted se sienta en su casa, apresúrese a encontrar una ya que su fe está en peligro.

La comunidad nos necesita y nosotros necesitamos la comunidad. No podemos considerar la comunidad como un lugar al cual vamos de vez en cuando a buscar un sacramento o una oración sin sentirnos responsables de la salud y de la vitalidad de ese lugar que nos permite vivir la fe.

Intégrate a la comunidad y descubrirás que la comunidad te ayuda a conocer a Dios, a vivir en paz y a construir un mundo mejor para ti y para los demás.

Feliz semana.

P. Germán, octubre 30/31 del 2010
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