Fr. German’s Message September 16 2012

posted Sep 18, 2012, 4:42 PM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

On August 31, our archbishop José Gomez, wrote the following article in "The Tidings", the newspaper of the Archdiocese:

To be living stones of faith

“Every church has a story to tell. It tells the story of the people who built it. It reflects where they have come from, the times they are living in, their struggles and sacrifices, and what they are hoping for.

Every church tells a story of faith. Because people gather there as a family of faith. They gather as children of God, made brothers and sisters by their faith in Jesus Christ. And they gather in the presence of God. So every church is a house of God and also a household of faith.

It has always struck me that “Church” is the name that Christians give to the buildings we worship in; but it is also the name we give to ourselves. We worship Jesus Christ in a church. And we are his Church.

In the words of Jesus and the apostles’ writings, his Catholic Church is often described as a building. We are “God’s building.” We are “God’s temple” — built on the cornerstone of Jesus Christ and the foundations of his twelve apostles.

In the Scriptures, St. Peter and his successors as Pope are described as the “rock” upon which Christ is building his Church. The apostles and their successors, the bishops, are compared to “skilled master builders.” And each one of us is a “living stone” who is called to build up the “spiritual house” of his Church.

A cathedral is a very special church. Like every church, it is a house of prayer for a family of faith. It is the place where we meet the living God. But it is also something greater.

A cathedral is the bishop’s “seat” (his cathedra in Latin). And because the bishop’s ministry forms the foundation of Christ’s Church on earth, every cathedral is a sign of the Kingdom that Jesus came to proclaim and to establish.

The builders of our Cathedral placed themselves in the service of this great story of salvation. And this is a task for every one of us. We are called to continue building on the foundations they laid.

In every age and every place, the cathedral is the first church, the mother church, and the foundation that generates and unites all the other churches in the great mission that Jesus entrusted to his Church.

This weekend we are celebrating the 10th anniversary of the consecration of our Cathedral of Our Lady of the Angels on September 2, 2002.

This is a very special moment in the life of our local Church. And it is a moving experience for me. Because I was not here for the building of this Cathedral. Yet in his grace, God has entrusted me with responsibility for this “seat.” He has called me to work with his grace and to build on the strong foundations laid by those who have gone before me.

This is the way it is in the Church. We are always God’s fellow-workers. We are always working with his grace, building on foundations set down by others.
The builders of our Cathedral never saw Jesus. They never talked to him. They were born 20 centuries too late for that. Yet they heard his Gospel. It came to them through the witness of others who went before them. It came to them through the “living stones” of his Church, built on Christ and the foundation of the apostles.
The apostles spread the faith from Galilee and Jerusalem throughout Europe and Asia. Their successors sent missionaries to Mexico and the New World. And these missionaries evangelized California, and brought the faith to this city they named for Our Lady of the Angels.

The builders of our Cathedral placed themselves in the service of this great story of salvation. And this is a task for every one of us. We are called to continue building on the foundations they laid.
God wants each one of us to be a living stone in his Church. He is calling us to do our part and to participate in his great plan of redemption for the world. We are here to build for God and with God. We are here to serve the mission of his Church.

As a sign of our faith as “living stones,” we are also dedicating this weekend a new Shrine to Our Lady of Guadalupe, located inside the Cathedral.

I pray that this new shrine will serve as a sign of our dedication to the Church’s mission of the new evangelization of our city and our continent.

As we pray for one another this week, let’s pray that this anniversary and this new shrine will inspire us to live our faith with new joy and new strength.

Let’s ask Our Lady of the Angels to make our Cathedral — and every church in this great Archdiocese — a place where the family of God is nourished, and where new generations can meet the living God and know his mercy and salvation.”

Have a happy week.

Fr. Germán September 16 2012

Mensaje del  P. Germán

El 31 de agosto de este año, nuestro arzobispo,  Mgr. José Gomez,  escribió en el periódico de la arquidiócesis "The Tidings y Vida Nueva", el texto siguiente:

Ser piedras vivas de fe

 “Cada iglesia tiene una historia que contar. Ella cuenta la historia de la gente que la construyó. Ella refleja de dónde vinieron; el tiempo en que llegaron; sus luchas y sacrificios y lo que ellos esperan.

Cada iglesia cuenta una historia de fe, porque la gente se reúne ahí como una familia de fe. Ellos se reúnen como hijos de Dios, hechos hermanos y hermanas por su fe en Jesucristo. Y ellos se reúnen en la presencia de Dios. Así, cada iglesia es una casa de Dios y también un hogar de fe.

Siempre me ha impresionado que “Iglesia” es el nombre que los cristianos dan a los edificios donde nosotros celebramos, pero también es el nombre que nos damos a nosotros mismos. Nosotros celebramos a Jesucristo en una iglesia. Y nosotros somos su Iglesia.

En las palabras de Jesús y los escritos de los apóstoles, su Iglesia Católica es a menudo descrita como un edificio. Nosotros somos “el edificio de Dios”. Somos “Templo de Dios”, construido sobre la piedra angular de Jesucristo y los cimientos de sus doce apóstoles.

En las Escrituras, San Pedro y sus sucesores, el Papa, son descritos como “la roca” sobre la cual Cristo está construyendo su Iglesia. Los apóstoles y sus sucesores, los obispos, son comparados como los “maestros constructores”. Y cada uno de nosotros es una “piedra viviente” que es llamado a edificar la “casa espiritual” de su Iglesia.

Una catedral es una iglesia muy especial. Como cada iglesia, es una casa de oración para una familia de fe. Es el lugar donde nos encontramos con el Dios vivo. Pero esto es también algo más grande.

Una catedral es la “sede” del obispo (su cátedra en latín). Y ya que el ministerio del obispo forma el cimiento de la Iglesia de Cristo en la tierra, cada catedral es un signo del Reino que Jesús vino a proclamar y a establecer.

En cada época y en cada lugar, la catedral es la primera iglesia, la iglesia madre y el fundamento que genera y une a todas las otras iglesias en la gran misión que Jesús confió a su Iglesia.

Este fin de semana estamos celebrando el 10º. Aniversario de la consagración de nuestra Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, el 2 de septiembre de 2002.

Este es un momento muy especial en la vida de nuestra iglesia local. Y es una experiencia muy conmovedora para mí, ya que yo no estuve aquí durante la construcción de esta catedral. Pero Dios en su gracia, me ha confiado la responsabilidad de esta “sede”. Él me ha llamado a trabajar con su gracia y a edificar sobre los fuertes fundamentos colocados por aquellos que vinieron antes que yo.

Así es el camino en la Iglesia. Nosotros siempre somos trabajadores de Dios. Siempre estamos trabajando con su gracia, construyendo sobre cimientos establecidos por otros.

Los constructores de nuestra Catedral nunca vieron a Jesús. Nunca hablaron con Él. Ellos nacieron 20 siglos tarde para eso. Pero ellos escucharon su evangelio. Vino a ellos a través del testimonio de las “piedras vivientes” de su iglesia, edificada sobre Cristo y los fundamentos de los apóstoles.

Los apóstoles esparcieron la fe desde Galilea y Jerusalén por toda Europa y Asia. Sus sucesores enviaron misioneros a México y al Nuevo Mundo. Y esos misioneros evangelizaron California y trajeron la fe a esta ciudad, que ellos nombraron por Nuestra Señora de Los Ángeles.

Los constructores de nuestra catedral se pusieron ellos mismos al servicio de su gran historia de salvación. Y esta es una tarea para cada uno de nosotros. Estamos llamados a continuar edificando sobre los cimientos que ellos dejaron.

Dios quiere que cada uno de nosotros sea una piedra viviente en su Iglesia. Él nos llama a hacer nuestra parte y a participar en su gran plan de redención para el mundo. Nosotros estamos aquí para construir para Dios y con Dios. Estamos aquí para servir la misión de su Iglesia.

Como signo de nuestra fe como “piedras vivientes”, también estamos dedicando esta semana un nuevo Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, localizado dentro de la catedral.

Yo oro para que este nuevo santuario sirva como un signo de nuestra dedicación a la misión de la Iglesia de la nueva evangelización de nuestra ciudad y nuestro continente.

Al orar unos por otros esta semana, oremos para que este aniversario y este nuevo santuario nos inspiren a vivir nuestra fe con nueva alegría y nueva fuerza.

Pidamos a Nuestra Señora de Los Ángeles que haga de  nuestra Catedral, y de cada iglesia en esta gran arquidiócesis, un lugar donde la familia de Dios sea nutrida, y donde nuevas generaciones puedan encontrar al Dios vivo y conocer su misericordia y salvación.”

Feliz semana.

P. Germán 16 de septiembre del 2012
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