Fr. German’s Message September 9 2012

posted Sep 7, 2012, 5:42 PM by German Sanchez   [ updated Feb 6, 2014, 5:47 PM by St. Sebastian ]

Fr. German’s Message

The three weeks of vacation in August allowed me to visit select churches and to participate in the celebration of the Eucharist with very different communities.

For me, this turned out to be a very enriching experience. It is much easier to pray when one is not responsible for the liturgy than when one is playing the lead role and needing to coordinate the different stages of the celebration. The act of praying with other communities allowed me the opportunity to discover other ways of sharing the liturgy; and at the same time, I understood that in our own community we also have a particular style.

Every community has their way of praying and every community has their own particular characteristics.

I witnessed communities that were more active and others that were less so. I saw communities in which the presence of Christ and the wind of the Holy Spirit was felt and others that gave me the impression that the people were there simply to fulfill a rite or an obligation.

I participated in several masses in which the majority of people were of a certain age and I also prayed with communities with a constant energy level due to the vigorous presence of children and young people.

I was impressed with the quality, the beauty, and the devotion of the hymns, well-chosen and interpreted and transformed into prayer. What joy to hear a community that prays with hymns interpreted with the heart and not only by voices, each attempting to sound louder than another.

The Eucharist takes on a special dimension when it is celebrated by a priest that has prepared ahead of time for the celebration, by lectors, ministers and altar servants that perform their service with dignity, respect, and competence. The Eucharist is more and more a personal relationship with God when the individuals leading the worship become modest and discreet in order to join the community in their song of praise, and when the whole congregation feels that the uplifting chorus of singers is praying at the same time.

The most lovely masses that profoundly impressed me were those in which I saw that the community participated in the prayer, in the song, in the hearing of the Word of God, in the silence, and in the sharing of the Body and Blood of Christ.

I gave thanks to the Lord for all the Eucharists that I could share in and for all the communities that welcomed me without knowing me.

During this vacation time, I thought a great deal about the community of St. Sebastian. I prayed for you and, above all, for those of you with problems or who are having difficulty in finding a place in the community within the Body of Christ.

During this vacation, I gave thanks to God for the community that we comprise. It is not perfect, but I have witnessed great progress and I know that there are many of you who wish to join with me in continuing to build a community that is open, happy and missionary.

Thank you, Lord, for the faith community of St. Sebastian that we form; and send upon us the Holy Spirit so that those who come to us for the first time will discover the beauty of the Eucharist and the joy of finding God.

Have a happy week.

Fr. Germán September 9 2012

Mensaje del  P. Germán

Las tres semanas de vacaciones en  el mes de agosto me permitieron visitar algunas iglesias y participar en  la celebración de la Eucaristía con comunidades muy diferentes.

Esto fue para mí una experiencia muy enriquecedora. Es mucho más fácil orar cuando no se es  el responsable de la liturgia,  que cuando se está  en el primer puesto y se deben  coordinar las diferentes etapas de la celebración.

El hecho de orar con otras comunidades,  me permitió descubrir otras maneras de realizar la liturgia y al mismo tiempo,  comprendí que en  nuestra comunidad tenemos también un estilo particular.

Cada comunidad tiene su manera de orar y cada comunidad tiene sus características particulares.

  Vi comunidades con entusiasmo  y otras menos activas. Vi comunidades en las cuales se sentía la presencia de Cristo y el soplo del Espíritu.   Vi otras en las cuales tuve la impresión de que la gente estaba allí simplemente para cumplir con un rito o con una obligación.

Participé en   varias misas en las cuales, la mayoría de las personas,  eran de cierta edad y oré también con comunidades en las cuales el entusiasmo  estaba asegurado  por la presencia enérgica de  niños y  jóvenes.

Estuve impresionado por la calidad, la belleza y el recogimiento de  los cantos bien escogidos, bien interpretados y transformados en oración. Qué alegría  escuchar una comunidad que ora con cantos interpretados con el corazón y no solamente con voces que tratan de ser más fuertes las unas de  las otras.

La Eucaristía toma una dimensión particular, especialmente  cuando es celebrada por un sacerdote que ha preparado anticipadamente la celebración, por lectores, ministros y servidores del altar que realizan su misión con dignidad, respeto y competencia. La Eucaristía es cada vez más,  una relación personal con Dios, sobre todo cuando las personas que dirigen los cantos,  se hacen discretas para acompañar a la comunidad en su canto de alabanza y cuando la asamblea siente que los animadores que cantan,  oran al mismo tiempo.

Las misas más hermosas que me marcaron profundamente,  fueron aquellas en las cuales vi que la comunidad participaba en la oración, en el canto, en la escucha de la Palabra de Dios, en el silencio y en el compartir  el Cuerpo y  la Sangre de Cristo.

Le di gracias al Señor por todas las Eucaristías que pude compartir y por todas las comunidades que me recibieron, sin conocerme.

En este tiempo de vacaciones pensé bastante en nuestra comunidad de San  Sebastián. Oré por ustedes y sobre todo por aquellos que tienen problemas o que tienen dificultad en  encontrar su lugar  en nuestra comunidad, en el Cuerpo de Cristo.

En este tiempo de vacaciones le di gracias al Señor por la comunidad que formamos. Ella no es perfecta,  pero  he visto mucho progreso y  sé que ustedes son muy numerosos para  querer unirse a mí,  para continuar  construyendo  una comunidad abierta, alegre y misionera.

Gracias Señor por la comunidad de San Sebastián que nosotros formamos y envía sobre nosotros tu Espíritu para que aquellos que vienen por la primera vez a nuestra comunidad,  descubran la belleza de la Eucaristía y la alegría del encuentro con Dios.

Feliz semana.

P. Germán 9 de septiembre del 2012
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