Fr. Germán message August 8th, 2021 It is not over

posted Aug 7, 2021, 2:58 PM by German Sanchez

Fr German’s message

It is not over.


We continue to talk about the Covid, and every day we receive health recommendations from the city health department and the Archdiocese of Los Angeles.

To continue talking about the Covid, I propose three words: thank you, responsibility, and brotherhood.

Thank you. I think we all have an obligation to say, “thank you”. There are so many people we must thank that I will name just a few.

We must thank the scientists who since the beginning of this epidemic have worked to understand the origin, characteristics, and evolution of the virus. Thank you to all the researchers who dedicate hours and hours to produce effective vaccines and drugs that can prevent the worst face of this disease. Thank you to the medical staff who do not count the hours of work, or the fatigue, or the risks they take to help people affected by the covid. We must thank all the political and religious leaders who seek to accompany and guide people every day. Day by day they help us to better understand the evolution of the situation. They guide us and show us the ways that allow us to act responsibly and in solidarity.

Thanks to all the volunteers who participate in campaigns of detection, vaccination, information, and support for vulnerable or sick people. I met many of them and thanked them.

There are many people who work in silence and who make an important contribution to the proper functioning of our society in these times of crisis.

After saying thank you, it seems to me that we must talk about Responsibility. It's not over. Many of us are vaccinated, and I am quite happy about that. Thanks to the vaccine there are fewer and fewer deaths. A good number of people who agreed to be vaccinated did so to protect themselves, but above all, to protect others. The decision to get vaccinated is an act of responsibility, although we know that the protection is not 100%. I deeply believe that today we have no other option than the vaccine to avoid hospitalization in crowded hospitals, especially of people who have not been vaccinated.

But vaccination does not excuse us from continuing to live responsibly. A few days ago, I went to visit a young man hospitalized in a nursing home. The visits were very limited and the precautions with the visitors very serious. (See the photo).

The disinfection measures that we have developed in recent months must continue to be present in our daily lives. Distances, especially with people who do not share our home, must continue to be respected. Travel that is not necessary should be avoided. We must strictly observe the necessary precautions in case of any symptoms of illness. The use of masks should continue until the virus is fully known and controlled by science. I will say that although it is not mandatory, we should use masks when we are with people we do not know or in the middle of a crowd. The way out of this crisis depends a lot on the responsibility of each one.

Fraternity is a value that has developed a lot in these difficult times that we have lived through. No one is saved alone, Pope Francis said. We are brothers and sisters on the same boat. My brother and sister are the neighbors who need some food when they test positive and are forced to stay home. My brother and sister are also people from India, Africa, Latin America, or other countries who do not yet have access to the vaccine, who cannot be tested due to the cost of the vaccine. My brother and sister are people who do not have access to a doctor or who do not have a penny to buy medicine. There are many people here and around the world who do not have health insurance that allows them to visit a doctor, receive treatment in a hospital, or take medicine. My brother and sister are also all those poor people in our city who have lost their jobs and are struggling to eat and pay their bills.

The fraternity must change the world, and we must undertake this path to participate in the transformation of our society and in the construction of a better world for all.

It is not over. And while waiting for that to end, let's not forget to give thanks, live responsibly, and work so that universal brotherhood becomes the engine of change in our society.

Have a wonderful week.

Fr. Germán, August 8th, 2021

Mensaje del P. Germán

No se ha terminado

Seguimos hablando del Covid, todos los días recibimos recomendaciones sanitarias tanto del servicio de salud de la ciudad, como de la Arquidiócesis de los Ángeles.

Para seguir hablando del Covid, les propongo tres palabras: gracias, responsabilidad y fraternidad.

Gracias. Creo que todos tenemos la obligación de dar gracias. Hay tantas personas a las que tenemos que agradecer, nombraré solo algunas.

Debemos agradecer a los científicos que desde el inicio de esta epidemia han trabajado en la comprensión del origen, características y evolución del virus. A todos los investigadores que dedican horas y horas, produciendo vacunas eficaces y medicamentos que puedan prevenir lo peor ante esta enfermedad. Al personal médico que no cuenta las horas de trabajo, ni el cansancio, ni los riesgos que asumen, ayudando a las personas afectadas por el covid. Debemos agradecer a todos los líderes políticos y religiosos que buscan cada día, acompañar y guiar a las personas. Día a día nos ayudan a comprender mejor la evolución de la situación. Ellos nos guían y muestran los caminos que nos permiten actuar de manera responsable y solidaria.

Gracias a todos los voluntarios que participan en campañas de detección, vacunación, información y apoyo a personas frágiles o enfermas. Conocí a muchos de ellos y les agradecí.

Hay muchas personas que trabajan en silencio, aportando una importante contribución al buen funcionamiento de nuestra sociedad, en estos tiempos de crisis.

Después de dar gracias, me parece que tenemos que hablar de Responsabilidad. No se ha terminado. Muchos de nosotros estamos vacunados y me alegro bastante de eso. Gracias a la vacuna hay cada vez menos muertes. Un buen número de personas que aceptaron vacunarse lo hicieron para protegerse, pero sobre todo, para proteger a los demás. La decisión de vacunarse es un acto de responsabilidad, aunque sabemos que la protección no es del 100%. Creo profundamente que hoy no tenemos otra opción que la vacuna, para evitar una hospitalización en hospitales llenos, sobre todo de personas que no han sido vacunadas.

Pero la vacunación no nos excusa de seguir viviendo responsablemente. Hace unos días fui a visitar a un joven hospitalizado, en un hogar de convalecientes. Las visitas eran muy limitadas y las precauciones muy estrictas con las visitantes. (Ver la foto).

Las medidas de higiene que hemos desarrollado durante los últimos meses deben seguir presentes en nuestra vida cotidiana. Las distancias, especialmente con personas que no comparten nuestro hogar, deben seguir siendo respetadas. Se debe evitar los viajes que no sean necesarios. Debemos observar estrictamente las precauciones necesarias en caso de algún síntoma de enfermedad. El uso del cubre-boca debe continuar haciéndose, hasta que el virus sea completamente conocido y dominado por la ciencia. Diré que, aunque no es obligatorio, debemos usarlo cuando estemos con personas que no conocemos o en medio de una multitud. La salida de esta crisis depende mucho de la responsabilidad de cada uno.

La fraternidad es un valor que se ha desarrollado mucho, en estos tiempos difíciles que hemos vivido. Nadie se salva solo, dijo el Papa Francisco. Somos hermanos y hermanas embarcados en el mismo barco. Mi hermano y mi hermana son los vecinos que necesitan comida, cuando tienen una prueba positiva y se ven obligados a quedarse en casa. Mi hermano y mi hermana también son las personas de India, África, América Latina y otros países que aún no tienen acceso a la vacuna, que no pueden hacerse la prueba debido al costo de esta. Mi hermano y mi hermana son personas que no tienen acceso al médico o que no tienen ni un centavo, para comprar medicamentos. Hay muchas personas aquí y en todo el mundo, que no tienen un seguro médico que les permita contar con servicios, recibir tratamiento en un hospital o tomar medicamentos. Mi hermano y mi hermana también son todos esos pobres de nuestra ciudad que han perdido sus trabajos y están luchando para comer y pagar sus facturas.

La fraternidad debe cambiar el mundo y debemos emprender este camino, para participar en la transformación de nuestra sociedad y en la construcción de un mundo mejor para todos.

No ha terminado. Esperando que eso termine, no olvidemos dar gracias, vivir responsablemente y trabajar para que la hermandad universal sea el motor del cambio de nuestra sociedad.

Feliz semana.

P. Germán 8º agosto del 2021
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