Fr German’s message April 19th 2015 THE PARISH AND THE NEW EVANGELISATION

posted Apr 16, 2015, 4:23 PM by German Sanchez

Fr German’s message

THE PARISH AND

THE NEW EVANGELISATION

 

In this Paschal time, I would invite you to read the archbishop Gomez’ speech to the Archdiocesan Pastoral Council last February 20th. This talking was publicize by the newspaper “The Tidings” and “Vida Nueva” on March 6th 2015 and we used (with their permission) their version.

 

The parish is the heart of the new evangelization

By Archbishop JOSÉ H. GOMEZ

March 6, 2015

As I continue to visit parishes around this great archdiocese, I see every day that the life of faith is lived in the heart of the parish.   

We turn to our parishes for the Eucharist and the sacraments. We turn to our parishes to hear the Word of God, and to bring us together to serve to the poor and others in our community.   

So the parish really is the site and source of the new evangelization. Because the parish is where the mystery and mission of the Church is lived out every day.

The parish is not an “institution.” It’s more like a family. A family that is centered on the Eucharist and the Word of Jesus and united in love for one another and care for the world.

A good deal of every parish’s daily work is to strengthen the individual members of the parish family — to feed their hunger and heal their wounds and to teach them the reality of God.

But in serving its people, the parish is never meant to be self-centered or self-serving.

Every parish, even the smallest and poorest parish, should understand that it shares in the universal mission that Jesus Christ gave to his Catholic Church — to proclaim the Gospel and to make disciples of all peoples.

In “The Joy of the Gospel,” Pope Francis writes: “In all its activities the parish encourages and trains its members to be evangelizers. It is a community of communities, a sanctuary where the thirsty come to drink in the midst of their journey, and a center of constant missionary outreach.”

I think the challenge of our times is to bring this new spirit of mission outreach to everything we do, to every institution and ministry in the Church. That missionary spirit begins “at the source” — in the parish.

As we move forward in our work of the new evangelization, more and more we need to try to find ways to bring this “missionary” orientation to all our parish programs — religious education, sacramental preparation, all the various ministries of service. Even the finance council and pastoral council need to understand that their work is meant to serve the Church’s mission of salvation.

In our parishes, we need to examine every area and we need to ask — are we calling people to a deeper relationship with Christ? Are we calling them to a deeper commitment to his Gospel and his mission?

For the new evangelization, we also need a full understanding of the Church’s mission.

Obviously, the Church’s mission includes bringing people to the Sacraments, especially the Eucharist and the Sacrament of Reconciliation. It also means proclaiming God’s Word and explaining his Word in our catechesis, our homiletics. It means providing for the spiritual needs and welfare of different communities — such as families and young people and the elderly. It means building our sense of community and fellowship in the Lord.

But the new evangelization is not only “spiritual.” It’s also temporal and corporal and social.

The love of God that we experience and share within our parishes is meant to be shared in many different ways with our neighbors in the wider community, beyond our visible parish boundaries.

We must serve our people, but we can’t stop there. We need to go out into the world — with all its pain and injustice, all its sorrow and suffering. And we need to be healers and reconcilers, peacemakers and defenders of the weak and the innocent.

In his message for this Lent, Pope Francis says, “Dear brothers and sisters, how greatly I desire that all those places where the Church is present, especially our parishes may become islands of mercy in the midst of the sea of indifference!”…..

Pray for one another.

Let’s pray also for a sense of missionary renewal in all our parishes. That we may make every parish in the Archdiocese of Los Angeles “an island of mercy.”

And may Our Lady of the Angels be with all of us, as we journey together in this beautiful mission of the new evangelization.  

 

Editor’s note: This week's column is adapted from the archbishop’s address to the Archdiocesan Pastoral Council’s Annual Interregional Gathering on Feb. 20.

Fr Germán April 19th 2015

Mensaje del P. Germán

LA PARROQUIA Y LA NUEVA EVANGELISACION

 

En este tiempo de pascua, los invito a leer las palabras que el arzobispo Gómez pronunció, el pasado 20 de febrero, frente al Consejo Pastoral Arquidiocesano de pastoral. Este discurso fue publicado en el periódico “The Tidings” y “Vida Nueva” el 6 de marzo del 2015. Nosotros usamos (con su autorización) su versión.

 

La parroquia es el corazón de la nueva evangelización

Por Monseñor JOSÉ H. GOMEZ Arzobispo de Los Ángeles el 6 de marzo de 2015

A medida que sigo visitando parroquias a lo largo de esta gran arquidiócesis, veo todos los días que la vida de fe se vive en el corazón de la parroquia.

Recurrimos a nuestras parroquias para la Eucaristía y los sacramentos. Recurrimos a nuestras parroquias para escuchar la Palabra de Dios, y para reunirnos con el fin de prestar nuestros servicios a los pobres y a los demás miembros de nuestra comunidad.

Así que la parroquia es realmente el lugar y la fuente de la nueva evangelización porque la parroquia es el sitio en el que se vive todos los días el misterio y la misión de la Iglesia.

La parroquia no es una “institución”. Es más como una familia. Una familia que está centrada en la Eucaristía y en la Palabra de Jesús y unida en el amor mutuo y en el cuidado del mundo.

Gran parte del trabajo diario de cada parroquia es el fortalecimiento de cada uno de los miembros de la familia que es la parroquia: alimentar su hambre y curar sus heridas y hacerles conocer la realidad de Dios.

Pero al estar al servicio de su gente, la parroquia nunca debe estar centrada en sí misma o en trabajar sólo para su propio provecho.

Cada parroquia, inclusive la más pequeña y más pobre, debe entender que forma parte de la misión universal que Jesucristo le dio a su Iglesia Católica: la de proclamar el Evangelio y hacer discípulos de todos los pueblos.

En “La alegría del Evangelio”, el Papa Francisco escribe: “En todas sus actividades, la parroquia promueve y capacita a sus miembros para ser evangelizadores. Es una comunidad de comunidades, un santuario al que vienen a beber los sedientos en el curso de su viaje, y un centro de constante expansión misionera”.

Creo que el reto de nuestro tiempo es comunicar este nuevo espíritu de divulgación misionera a todo lo que hacemos, a toda institución y ministerio en la Iglesia. Ese espíritu misionero empieza “en la fuente”, en la parroquia.

Conforme avanzamos en nuestro trabajo de la nueva evangelización, necesitamos tratar, cada vez más, de encontrar maneras de llevar esta orientación “misionera” a todos nuestros programas parroquiales: al de educación religiosa, al de preparación sacramental, y a todos los diversos ministerios de servicio. Inclusive el consejo de asuntos económicos y el consejo pastoral tienen que entender que su trabajo tiene como fin el prestar sus servicios a la misión de salvación de la Iglesia.

En nuestras parroquias, tenemos que examinar todas las áreas y preguntarnos: ¿Estamos llamando a la gente a una relación más profunda con Cristo? ¿Estamos llamándola a un compromiso más profundo con su Evangelio y con su misión?

Para la nueva evangelización, necesitamos también una comprensión plena de la misión de la Iglesia.

Obviamente, la misión de la Iglesia incluye atraer a la gente a los Sacramentos, especialmente a la Eucaristía y al Sacramento de la Reconciliación. Significa también proclamar la Palabra de Dios y explicarla en nuestras catequesis, en nuestras homilías. Esto significa proveer a las necesidades espirituales y al bienestar de diferentes comunidades, tales como las familias, los jóvenes y los ancianos. Construir nuestro sentido de comunidad y de comunión en el Señor.

Pero la nueva evangelización no es sólo “espiritual”. Es también temporal, corporal y social.

El amor de Dios que experimentamos y compartimos dentro de nuestras parroquias está destinado a ser compartido de muchas maneras diferentes, con nuestro prójimo de la comunidad en general, más allá de los límites de nuestras parroquias visibles.

Debemos ponernos al servicio de nuestra gente, pero no podemos quedarnos ahí. Tenemos que salir al mundo, con toda la carga que éste tiene de dolor e injusticia, de tristeza y sufrimiento. Y hemos de ser sanadores y reconciliadores, pacifistas y defensores de los débiles y de los inocentes.

En su mensaje para esta Cuaresma, el Papa Francisco dice: “Queridos hermanos y hermanas, cuánto deseo que todos aquellos lugares en los que la Iglesia está presente, especialmente nuestras parroquias... puedan convertirse en islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia!”…

Oremos unos por otros.

Oremos también por un sentido de renovación misionera en todas nuestras parroquias. Que podamos hacer de todas las parroquias de la Arquidiócesis de Los Ángeles, “una isla de misericordia”.

Y que Nuestra Señora de los Ángeles esté con todos nosotros, conforme viajamos juntos en esta hermosa misión de la nueva evangelización.

Nota del editor: Le texto anterior es una adaptación de la conferencia del arzobispo a la Reunión Anual Interregional del Consejo Pastoral Arquidiocesano, que tuvo lugar el 20 de febrero pasado.

P. Germán 19 de abril del 2015
Comments