Fr German’s message August 14th, 2022 THANK YOU

posted Aug 13, 2022, 11:26 AM by German Sanchez   [ updated Aug 13, 2022, 11:31 AM ]

Fr German’s message

THANK YOU

 

Frequently, in homilies and weekly messages, I speak of the importance of saying thank you.

In my life I have found many people and families that have helped me to be what I am today.

I would like to sincerely thank all the men and women I have crossed in my life and with whom I have shared a piece of the road. I cannot name them all because they are so numerous. You know that you are also part of those people that I want to thank. May the Lord bless you and thank you for what you have offered me.

Today I would like to thank three families who have welcomed me on three different continents and who have played an essential role in my stay on those continents.

When I arrived in Ecuador in July 1974, I was welcomed in Cuenca by Dr. Alberto Alvarado, his wife Berenice and their 12 children. They didn't know me, but someone in their family knew an aunt of my mom who lived in Quito at the time.

Dr. Alvarado was a doctor and was well known and respected in the medical, university and hospital circles of the city. He helped me open many doors to get my degree as a surgeon at the University of Cuenca. The Alvarado family housed me at the beginning of my stay until I was able to get a student room and then an apartment. I still have contact with that family, and they know that I owe them a lot. Thanks to the Alvarado family.

When I arrived in France in January 1984, a Venezuelan nun from the sisters of the Presentation of Tours introduced me to Paulette and André Bichot. The sister did not know me, but she received me because when I left Colombia someone had told me that the sisters of the Presentation of Tours had many Colombian religious who could help me in my installation. Paulette and André have two daughters who were young teenagers when I arrived.



The beginning of my relationship with the family was difficult. I didn't know a word of French and they didn't know a word of Spanish. Several times I was invited to dinner, and we spent hours and hours communicating with our hands and with a dictionary. They made me meet other Christian families and a couple of medical friends who helped me a lot in my reflection. Thanks to Paulette and André and his Christian friends, I discovered the Church of France and the commitment of many baptized people in the parish life. All of this had an important influence on my vocation as a priest incardinated in the Church of France. When I entered the seminary in Paris, André and Paulette accompanied me as if they were the parents that I did not have in France. They offered me the first car I drove in France. Paulette, André, their daughters, their sons-in-law and their grandchildren came a few years ago to visit me in Los Angeles to celebrate 50 years of marriage. Thanks to the Bichot family.

When I arrived in Los Angeles in September 2004 I was welcomed by Odile and John Tartaglia. Neither John nor his son spoke French when I arrived. Now they are fully bilingual. When I arrived, I didn't speak English and I didn't know anyone in Los Angeles. The welcome and patience of Odile and John to accompany me in my installation allowed me to discover and love the city and the Church of Los Angeles. Odile was like a little sister full of wisdom and good advice. She helped me a lot to solve difficult situations in my first years here. Her friendship and her availability always helped me understand people and behaviors related to the mixture of cultures that we find in this city. Thanks to the Tartaglia family for everything they represent for me.

I know that there are many other people who hold an important place in my heart and who have participated in the commitments that I have had in my life. Forgive me for not having named them here. You are very numerous, and I had to choose.

THANK YOU to those three families and to all the families and people who have contributed something to my life.

Have a great week.

Fr Germán August 14th, 2022

Mensaje del P. Germán

GRACIAS

 


Frecuentemente, en las homilías y mensajes semanales, hablo de la importancia de decir gracias.

En mi vida he encontrado muchas personas y familias que me han ayudado a ser lo que soy ahora.

Quisiera agradecer sinceramente, a todos los hombres y mujeres que he cruzado en mi vida y con quienes he compartido un pedazo de camino. No puedo nombrarlos a todos porque son muy numerosos. Ustedes saben que forman parte, también de esa gente que yo quiero agradecer. Que el Señor los bendiga y gracias por lo que ustedes me han ofrecido.

Hoy quisiera agradecer a tres familias, que me han recibido en tres continentes diferentes y han jugado un papel esencial, durante mi estadía en esos continentes.

Cuando llegué a Ecuador, en julio de 1974 fui acogido en Cuenca por el Dr. Alberto Alvarado, su esposa Berenice y sus 12 hijos. Ellos no me conocían, pero alguien de su familia, conocía una tía de mi mamá, que vivía en ese momento en Quito. 

El Dr. Alvarado, médico muy conocido y respetado en el ámbito de la medicina, universitario y hospitalario de la ciudad. Me ayudó a abrir muchas puertas, para llegar a obtener mi diploma de cirujano en la Universidad de Cuenca. La familia Alvarado me alojó al inicio de mi estadía, hasta que pude obtener una recámara de estudiante y después un apartamento. Todavía tengo contacto con esa familia, ellos saben que yo les debo mucho. Gracias.

Cuando llegué a Francia en enero del 1984, una religiosa venezolana de la Presentación de Tours, me presentó a Paulette y André Bichot. La religiosa no me conocía, pero me recibió porque cuando salí de Colombia, me habían dicho que las hermanas de la Presentación de Tours contaban con muchas religiosas colombianas, que me podrían ayudar en mi instalación. Paulette y André tienen dos hijas que eran jóvenes adolescentes cuando llegué.  

El inicio de mi relación con la familia fue difícil. Yo no conocía una palabra de francés y ellos no conocían una palabra de español. Varias veces me invitaron a cenar y pasamos horas y horas comunicándonos con las manos y con un diccionario. Ellos me presentaron otras familias cristianas y una pareja de amigos médicos, que me ayudaron bastante en mi reflexión. Gracias a Paulette, a André y a sus amigos cristianos descubrí la Iglesia de Francia y el compromiso de muchos bautizados en la vida parroquial. Todo eso tuvo una influencia importante en mi vocación de sacerdote, incardinado en la Iglesia de Francia. Cuando entré al seminario en París, André y Paulette me acompañaron, como si ellos fueran los padres que yo no tenía en Francia. Ellos me ofrecieron el primer auto que conduje en Francia. Paulette André, sus hijas, yernos y nietos, vinieron hace algunos años a visitarme a Los Ángeles para celebrar los 50 años de matrimonio. Gracias a la familia Bichot.

Cuando llegué a Los Ángeles en septiembre del 2004, fui acogido por Odile y John Tartaglia. Ni John ni su hijo hablaban francés cuando llegué. Ahora ellos son completamente bilingües. Cuando llegué, no hablaba inglés y no conocía a nadie en Los Ángeles. La acogida y la paciencia de Odile y John, para acompañarme en mi instalación me permitieron descubrir y amar la ciudad y la Iglesia de Los Ángeles. Odile fue como una hermana menor, llena de sabiduría y de buenos consejos. Me ayudó mucho a resolver situaciones difíciles en mis primeros años aquí. Su amistad y su disponibilidad, siempre me ayudaron a comprender personas y comportamientos relacionados con la mezcla de culturas que encontramos en esta ciudad. Gracias a la familia Tartaglia por todo lo que representa para mí.

Sé que hay muchas otras personas que ocupan un lugar importante en mi corazón y que han participado en los compromisos que he tenido en mi vida. Que me perdonen por no haberlas nombrado aquí. Ustedes son muy numerosos y tuve que escoger.

GRACIAS a esas tres familias y a todas las familias y personas que han aportado algo a mi vida.

Feliz semana.

P. Germán 14 de agosto del 2022

Comments