Fr German’s message August 23th 2020 AGAINST THE CORONAVIRUS: SOLIDARITY

posted Aug 21, 2020, 4:57 PM by German Sanchez

Fr German’s message

AGAINST THE CORONAVIRUS: SOLIDARITY


For fifteen days I have been writing a series of messages about three behaviors that seem important to me in the fight against the Coronavirus.

Two weeks ago, I spoke about Confidence. You can find the text by clicking here.

Last week we reflected on Responsibility. You can read the text by clicking here.

This week I invite you to think about Solidarity.

The proper functioning of any society, starting with the family, which is a small society, is measured in its degree of Solidarity.

We have all experienced the joy of helping someone who needs help.

In the Acts of the Apostles we read: "It is more blessed to give than to receive." Acts 20:35. Solidarity is a source of joy, peace and love.

The most generous and caring people are always people who radiate a deep and contagious joy.

We must learn to always be in solidarity; that is, to think first of all about the well-being of others because the happiness of the people around us is always the source of our own happiness.

The government forces us to pay taxes to exercise the solidarity that consists in providing public services for the good of the entire population, but above all for the neediest in society.

There are countries where solidarity is stronger than in others. Frequently, countries that practice solidarity in many ways know less about criminality than countries where people have difficulty getting enough to eat or do not have access to school or are deprived of health services.

The Coronavirus crisis forced us to show solidarity. Many countries have dealt with the poor because they are a major source of contamination for society. Hospitals and doctors had to receive many people free of charge to prevent the sick from continuing to spread the virus.

We have realized that without Solidarity we cannot get out of the crisis.

Today's demonstrations of solidarity multiply, and we see people of all ages making gestures to help others.

The Solidarity that the Coronavirus has forced us to live and forces us to continue living for a certain time is one of the positive aspects that we must retain from this crisis.

The Coronavirus that attacks and destroys the lives of the rich and the poor, people from all countries, from all cultures and from all beliefs has opened our eyes to equality between all men and women in our land. Everyone can be victims of this disease. The virus has made us understand that we must take care of the most vulnerable and the weakest in society.

It is very nice to see children who telephone their parents and grandparents because they know that confinement is more difficult for them and that they are likely to die without the family being by their side.

Many businesses, like the Church, have made the decision to do everything possible to avoid firing their employees.

There are families who share their meals with other families who do not have the means to feed themselves.

I am a witness of many words and gestures of solidarity between rich people and those most in need. People who do not have much money are also in solidarity with those who have less than they have.

I hope that once the crisis is over, the Solidarity that we are developing today will continue to manifest around us for the good of all.

With Confidence, Responsibility and Solidarity we are going to win the battle against the Coronavirus together.

Always ahead.!

Have a wonderful week.

Fr Germán August 23th 2020

CONTRA EL CORONAVIRUS: LA SOLIDARIDAD


 

Desde hace quince días estoy escribiendo una serie de mensajes sobre tres comportamientos, que me parecen importantes en la lucha contra el Coronavirus.

Hace dos semanas hablé de la Confianza. Pueden encontrar el texto si hace clic aquí. La semana pasada reflexionamos sobre la Responsabilidad. Pueden leer el texto si hace clic aquí.

Esta semana los invito a pensar en la Solidaridad.

El buen funcionamiento de toda sociedad, empezando por la familia que es una pequeña sociedad, se mide por su grado de Solidaridad.

Todos hemos vivido la experiencia de alegría, que nos produce el hecho, de ayudar a alguien que necesita ayuda.

En los Hechos de los Apóstoles leemos: “Es más bienaventurado dar que recibir”. Hech 20:35. La solidaridad es una fuente de alegría, de paz y de amor.

Las personas más generosas y solidarias son personas que irradian siempre una alegría profunda y contagiosa.

Debemos aprender a ser siempre solidarios, es decir, a pensar antes de todo, en el bienestar de los demás. p Porque la felicidad de las personas que están alrededor de nosotros es siempre la fuente de nuestra propia felicidad.

Los gobernantes nos obligan a pagar impuestos, para ejercer la solidaridad que consiste a proporcionar servicios públicos para el bien de toda la población, pero sobre todo para los más necesitados de la sociedad.

Hay países en donde la solidaridad es más fuerte que en otros. Frecuentemente, los países que practican la solidaridad en muchos aspectos, conocen menos delincuencia que los países en los cuales, la gente tiene dificultades para alimentarse o no tiene acceso a la escuela o están privados de servicios de salud.

La crisis del Coronavirus nos obligó a ser solidarios. Muchos países se han ocupado de los pobres, porque son una fuente importante de contaminación para la sociedad. Los hospitales y los médicos tuvieron que recibir gratuitamente, a muchas personas para evitar que los enfermos siguieran propagando el virus.

Nos hemos dado cuenta de que, sin la Solidaridad, no podemos salir de la crisis.

Hoy en día, las manifestaciones de solidaridad se multiplican y vemos personas de todas las edades, que hacen gestos para ayudar a los demás.

La Solidaridad que el Coronavirus nos ha obligado a vivir y nos obliga a seguir viviendo por un cierto tiempo, es uno de los aspectos positivos que debemos conservar de esta crisis.

El Coronavirus que ataca y destruye la vida de ricos y pobres, de personas de todos los países, de todas las culturas y creencias, nos ha abierto los ojos sobre la igualdad entre todos los hombres y mujeres de nuestra tierra. Todos pueden ser víctimas de esa enfermedad. El virus nos ha hecho comprender, que tenemos que ocuparnos de los más vulnerables y de los más débiles en la sociedad.

Es muy bonito ver hijos que llaman por teléfono a sus padres y a sus abuelos, porque saben que el encierro es más difícil para ellos y que probablemente van a morir sin que la familia pueda estar a su lado.

Muchas empresas, como la Iglesia, han tomado la decisión de hacer todo lo posible, para evitar despedir a sus empleados. 

Hay familias que comparten sus comidas con otras familias, que no tienen los medios para alimentarse.

Soy testigo de muchas palabras y gestos de solidaridad, entre personas ricas y los más necesitados. Gente que no tiene mucho dinero también es solidaria, con aquellos que tienen menos.

Espero que una vez que haya terminado la crisis, la Solidaridad que estamos desarrollando hoy, siga manifestándose alrededor de nosotros, para el bien de todos.

Con Confianza, Responsabilidad y Solidaridad vamos a ganar juntos la batalla contra el Coronavirus.

Siempre adelante.

Feliz semana

P Germán el 23 de agosto del 2020

Comments