Fr. German’s message February 20th, 2022 PEACE IN THE WORLD

posted Feb 17, 2022, 6:05 PM by German Sanchez

Fr. German’s message

PEACE IN THE WORLD

 

In the last two months we have heard frequently about the threat of war between the United States and Russia.

But for a long time, and unfortunately, we have gotten used to it. There are many countries that live in a war that never ends.

I will mention only a few: Afghanistan, Ukraine, Somalia, Chad, Armenia, Azerbaijan, Myanmar, Palestine, Israel,...

In all these armed conflicts, innocent people suffer every day and are killed under the helpless gaze of their family members.

War is an absurdity. Under all points of view. In war there is never a winner. There are always losers.

It is a shame to see that in our humanity we wage war essentially for three reasons: because we want to sell weapons (economic reason), because we are not capable of dialogue, and because there is not justice.

Peace is always linked to justice and war, to injustice.

In the uncontrolled sale of arms and in the lack of dialogue there are always injustices.

If arms sales were more controlled and less ambitious, there wouldn't be so many armed countries in the world. The conflicts would be less bloody. The money used in the purchase of weapons could be used in education and in improving the living conditions of many people in the world.

If dialogue between people, between communities, and between countries were anchored in the hearts of all human beings, there would be fewer divisions in our families, in our communities, in our countries, and relations between countries would be less conflicting.

Justice and dialogue are essential so that peace can inhabit our hearts, our family relationships, our social life, and the borders of our countries.

We must all work so that justice and peace are always the priority in all our relationships.

The school must teach children that justice and peace are fundamental values ​​in the pursuit of happiness.

The Churches must unite with all men and women of good will, believers or not, to build a society in which justice and peace reign in the hearts of all.

On October 4, 1965, while the world was living to the rhythm of the Vietnam War, Pope Paul VI, the first traveling Pope, made a remarkable speech at the United Nations.

He made an urgent call to work for justice and respect, for the dignity of all men and women on the planet. From his speech, many social media retained these words: "no more war, never again war."

Today, 56 years later, we must remember that call. And we must say it and repeat it every time there is a threat of war or conflict in our families, in our society, and between our countries.

We and all our leaders must do everything we can to prevent war, whatever it costs.

You can say that I am naive, but I answer that you do not know the consequences of war and the price it costs, especially to the peoples who endure it.

Faced with this evil that has always existed, it seems to me that we have two solutions: prayer and changing our hearts to have a sweet and humble heart like that of Jesus.

Have that experience and you will see that your relationships will be less conflictual and that peace in your heart contributes to peace in the family and in the world.

Peace be with you.

Have a nice week and happy beginning of Lent.

Have a nice week.

Fr. Germán on February 20th, 2022

Mensaje del Padre Germán

PAZ EN EL MUNDO

 

Durante los dos últimos meses, hemos escuchado hablar frecuentemente, sobre la amenaza de guerra entre los Estados Unidos y Rusia.

Pero desde hace mucho tiempo, desgraciadamente nos hemos acostumbrado, al hecho de que muchos países viven en guerra continua.

Citaré solamente algunos: Afganistán, Ucrania, Somalia, Chad, Armenia, Azerbaiyán, Birmania, Palestina, Israel, …

En todos esos conflictos armados, todos los días hay personas inocentes, que sufren y son asesinadas bajo la mirada impotente de miembros de sus familias.

La guerra es un absurdo total. Bajo todos los puntos de vista. En la guerra nunca hay vencedor, siempre hay perdedores.

Es una vergüenza constatar, que en nuestra humanidad hacemos la guerra esencialmente por tres razones: porque queremos vender armas (razón económica), porque no somos capaces de dialogar y porque no hay justicia.

La paz siempre está ligada a la justicia y la guerra la injusticia.

En la venta de armas incontrolada y en la falta de diálogo siempre hay injusticias.

Si la venta de armas fuera más controlada y menos ambiciosa, no habría tantos países armados en el mundo. Los conflictos serían menos sangrientos. El dinero utilizado en la compra de armas, podría ser utilizado en educación y en el mejoramiento de la condición de vida, de mucha gente en el mundo.

Si el dialogo entre las personas, entre las comunidades y entre los países estuviera anclado en el corazón de todos los humanos, habría menos divisiones en nuestras familias, en nuestras comunidades y habría menos conflicto

 en las relaciones entre los países.

La justicia y el dialogo son esenciales para que la paz pueda habitar nuestros corazones, nuestras relaciones familiares, nuestra vida social y en las fronteras de nuestros países.

Todos debemos trabajar para que la justicia y la paz sean siempre la prioridad en todas nuestras relaciones.

La escuela debe enseñar a los niños que la justicia y la paz, son valores fundamentales en la búsqueda de la felicidad.

Las Iglesias deben unirse a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes o no, para construir una sociedad en la cual, la justicia y la paz reinen en el corazón de todos.

El 4 de octubre de 1965, mientras el mundo vivía al ritmo de la guerra de Vietnam, el Papa Pablo VI, primer Papa viajero, hizo un discurso remarcable en las Naciones Unidad.

Hizo un llamado urgente a trabajar por la justicia y por el respeto de la dignidad de todos los hombres y mujeres del planeta. De su discurso, muchos medios de comunicación retuvieron estas palabras: “no más la guerra, jamás la guerra”.

Hoy, 56 años después, debemos recordar ese llamado.

Debemos decirlo y redecirlo, cada vez que hay una amenaza de guerra o de conflicto en nuestras familias, en nuestra sociedad y entre nuestros países.

Nosotros y todos nuestros dirigentes, debemos hacer todo lo que podemos para evitar la guerra, cueste lo que cueste.

Usted puede decir que “yo soy inocente”, pero le contesto, que usted no conoce las consecuencias de la guerra y el precio que cuesta, sobre todo a los pueblos que la soportan.

Frente a ese mal que existe desde siempre, me parece que tenemos dos soluciones: la oración y el cambio de nuestro corazón, para tener un corazón dulce y humilde como el de Jesús.

Vivan la experiencia y van a ver que sus relaciones serán menos conflictuales y que la paz en su corazón contribuye a la paz en la familia y en el mundo.

Que la paz esté con ustedes.

Feliz semana.

P. Germán el 20 de febrero del 2022

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