Fr German’s message February 7th 2016 LENT AND MERCY

posted Feb 4, 2016, 6:08 PM by German Sanchez   [ updated Feb 4, 2016, 6:09 PM ]

Fr German’s message

LENT AND MERCY

On Wednesday February 10th we will begin the season of Lent. (You will find the schedules for the three celebration that will take place on that day in the bulletin and on our website).

The Church reminds us in the liturgy and in all its interventions that this time of grace is, for us, a time to think particularly about God, ourselves, and our brothers and sisters.

Prayer, fasting, and sharing are three traditional ways in which we try to rid ourselves of everything that is not essential in our lives so that we can center our lives on what is indispensable for living in peace with God, with ourselves, and with others.

In this year of mercy, our experience of Lent should be exceptional.  

This year is a year of the grace, the mercy, the kindness, the tenderness, and the forgiveness of God.

In this year, let us make good use of the season of Lent by letting God reconcile us to Himself, to ourselves, and to our brothers and sisters.  

Let us make good use of this year by receiving the sacrament of Reconciliation to begin a new life with the Spirit of God in our hearts.

Let us not let Lent pass us by without being reconciled to ourselves. May all grudges, misunderstandings, and hatred which keep us from living in peace disappear. If we do not succeed in forgiving people, let us at least try to not think about the people who wronged us and let us entrust, and give this situation or difficulty, to God’s heart. We need to be reconciled to ourselves so that we can live better. 

Let us open the doors of our hearts to those who have grown away from us, or whom we have pushed away. May we be able to say at the end of this Lenten season: I am at peace with all my brothers and sisters.

Finally, this Lent let us try to do at least one act of mercy each week.

There are so many people that suffer around us. There are many people who need our help. Many of our brothers and sisters would be happy if we take a little time to listen to them, to walk with them, or to pray with them.

I suggest, to start Lent, that each family take a sick or elderly person to the trilingual celebration on February 11th at 7:00pm. That day, we will celebrate the World Day of the Sick. On that night’s celebration, I will perform, in the name of the Church, the sacrament of the sick for those who desire to receive it. This sacrament is not well-known by Christians. It is an anointing, a consecration, a touch, and a blessing that God gives to sick persons and to those who suffer, in order to give them strength to fight the sickness, to tell them that they are not alone in the face of suffering, but that He, God Almighty, is with them. This sacrament also gives hope and comfort to those who suffer. The whole community will gather around the sick to pray for them and show their solidarity. With this sacrament the sick person will also receive forgiveness of his sins and the peace of God will come live in his heart.

And so, I invite all the families of the parish to bring at least one person to this celebration. We can help those around us who suffer to discover the immense mercy of our God and the wish of the Church to pray and walk with those who suffer in our world.

May this year of mercy help us experience an exceptional Lent.   

Have a great week, a blessed Lent, and a great year of Mercy.   

Fr Germán February 7th 2016


Mensaje del P. Germán

CUARESMA Y MISERICORDIA

El miércoles 10 de febrero empezamos el tiempo de cuaresma. (En el boletín de la parroquia y en nuestro sitio de internet, encontrará los horarios de las tres celebraciones de ese día.)

La Iglesia nos recuerda en la liturgia y en todas sus intervenciones que este tiempo de gracias, es para nosotros la ocasión de pensar particularmente en Dios, en nosotros mismos y en nuestros hermanos y hermanas.

La oración, el ayuno y el compartir son tres medios tradicionales por medio de los cuales, tratamos de deshacernos de todo lo que no es esencial en nuestra vida, para concentrarnos en lo que es indispensable para vivir en paz con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

En este año de la misericordia, nuestra cuaresma debe ser excepcional. Este año, es un año de gracias, de misericordia, de bondad, de ternura y de perdón de parte de Dios. En este año, aprovechemos de la cuaresma para permitir que Dios nos reconcilie con Él, con nosotros mismos y con nuestros hermanos y hermanas.

Aprovechemos de este año para recibir el sacramento de la Reconciliación, para comenzar una nueva vida con el Espíritu de Dios en nuestro corazón.

No dejemos pasar esta cuaresma sin reconciliarnos con nosotros mismos. Que todos los rencores, los malos entendidos y los odios que nos impiden vivir en paz desaparezcan. Y si no somos capaces de perdonar, tratemos al menos de no pensar en la persona que nos hizo daño. Confiemos o coloquemos la situación o la dificultad en el corazón de Dios. Necesitamos reconciliarnos con nosotros mismos para vivir mejor.

Abramos las puertas de nuestro corazón a aquellos que se han alejado de nosotros, o de los que nosotros hemos alejado. Que al finalizar esta cuaresma podamos decir: estoy en paz con todos mis hermanos y hermanas. Finalmente, en esta cuaresma tratemos de hacer, al menos, una obra de misericordia cada semana.

Existe tanta gente que sufre alrededor de nosotros. Hay muchas personas que necesitan nuestra ayuda. Tenemos hermanos y hermanas que serían  felices, si nos diéramos un poco de tiempo para escucharlos, para acompañarlos o para orar por ellos.

Les propongo, para empezar esta cuaresma, que cada familia, traiga una persona enferma o de edad avanzada,  a la celebración trilingüe que tendrá lugar el jueves 11 de febrero a las 7pm. Ese día celebramos la jornada mundial del enfermo. En la celebración de esa noche voy a ofrecer, en nombre de la Iglesia, el sacramento de los enfermos para aquellos que deseen recibirlo. Este sacramento es desconocido por muchos cristianos. Se trata de una unción, de una consagración, de una caricia, de una bendición que Dios le ofrece a las personas enfermas y aquellos que sufren, para fortalecerles en su lucha contra la enfermedad, para decirles que no están solos frente al sufrimiento sino que Él, el Dios todopoderoso está con ellos. Este sacramento da esperanza y consuelo a aquellos que sufren. Toda la comunidad se reúne alrededor de los enfermos para orar por ellos y manifestarles su solidaridad. Con este sacramento el enfermo recibe también el perdón de sus pecados y la paz de Dios, viene a habitar en su corazón.

Entonces, invito a todas las familias de la parroquia, traer a esta celebración al menos una persona. Podemos ayudar a aquellos que sufren, a descubrir la inmensa misericordia de nuestro Dios y el deseo de la Iglesia de orar y de acompañar aquellos que sufren en nuestro mundo.

Que este Año de la Misericordia, nos ayude a vivir una cuaresma excepcional.

Feliz semana y feliz Año de la Misericordia. P. Germán 7 de febrero del 2016
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