Fr German’s message July 26th 2020 30TH YEARS OF PRIESTHOOD

posted Jul 25, 2020, 5:53 PM by German Sanchez

Fr German’s message

30TH YEARS OF PRIESTHOOD

 

On June 24, 1990, I was ordained a priest in the Cathedral of Blois (France) by Bishop Joseph Goupy. That Sunday, the Bishop ordained a deacon and two priests. François Cordier, a physician like me, was ordained a deacon, and Pierre-Marcel Chartier and I were ordained priests. Pierre-Marcel and I went on to study together at the Gregorian University in Rome. François and Pierre-Marcel are currently priests in the Diocese of Blois.

After my ordination, I stayed in Rome for one more year so I could finish my studies in canon law. In 1991, I returned to Blois to begin my ministry as a priest in that diocese.

My ministry began as vicar at Saint Pierre-Les Grouets parish and chaplain at the public high schools in Blois. A year later, my ministry broadened to include the ministry as prison chaplain in Blois. It was there that I met Guy Rousseau, Pastor of the Protestant Reformed Church of France in Blois, and where together, we founded an association to help the families of those incarcerated in the prison of Blois. We built a small house that still stands today, to welcome the families of the prisoners before and after their visit.

In September 1995, I was appointed to the pastoral sector of Huisseau/Cosson, Montlivault, Maslives et Mont-près Chambord, where I was in charge of three churches; I remained there until August 1998.

After that, I spent a year in Jerusalem studying and resting.

By September 1999, I was ready to return to France and take up the same mission that I had before.

From September 2001 to August 2004, I was called again to expand my ministry, and I was appointed pastor of the pastoral sector of Mer, La Chapelle Saint Martin and Maves, as well as becoming administrator of Muides in 2002; at that time, I was in charge of four churches.

From 2000 to 2004, while keeping all the previous ministries, I was appointed diocesan chaplain of pilgrimages.

Each of these ministries brought additional occupations for me, such as, lawyer in the inter-diocesan ecclesiastic tribunal and general vice-chaplain of the prisons in the central region of France.

Then in October of 2004, the Blois Diocese sent me to the United States to minister in the Archdiocese of Los Angeles and Orange County.  It was June 2005, when I was asked to accompany the French-speaking communities in the United States, and be a bridge between them and the French and American Episcopal Conferences.

Then, on July 1, 2007, I was appointed administrator of Saint Sebastian Parish, a position that will end in June 2022.

Thirty years of a life full of different missions and multiple encounters has provided me with a variety of enriching experiences with people from different cultures, social conditions, backgrounds, and convictions.

I had hoped to organize a big party to celebrate 30 years of ordination, by gathering some people who I have met here or elsewhere. I wanted to thank God for the mission that He has entrusted to me, that has made me happy, and that has allowed me to meet so many people that I carry in my heart. But the virus came into the world and forced me to change all my plans, because I thought it was not possible to do such a celebration at this time.

But a number of people from the three language communities in Los Angeles, and some friends from other countries, came together to give me a huge surprise.

They offered me a virtual card with photos and small videos that recall important moments of my life, here and in other countries, with memorable people that the Lord put in my way. You can see the card by clicking here.

Thank you for that beautiful gift; tears ran down my face when I saw that card full of unforgettable memories.

Thanks to all the people who in one way or another allowed me to celebrate 30 years of priesthood with all of you.

If I had to start my life over again, I would ask the Lord for the joy of meeting you again. All of you have an important place in my life. All of you have offered me friendship and love. You have all taught me what it means to be a priest, and a citizen of the world. All of you have helped me to love our humanity despite its difficulties, its doubts, its joys, its sufferings, its riches and its weaknesses.

Thank you for sharing a part of your life with me.

Being a priest is a beautiful mission. Finding others and helping God to be present in society is a noble work and a source of happiness.

Let us pray together that the virus will be definitively controlled as soon as possible, so that we can meet again and celebrate the birthdays, parties, and all the celebrations that we had to cancel.

 Thank you and have a wonderful week.

Fr Germán July 26th 2020

Mensaje del P. Germán

30 AÑOS DE SACERDOCIO

 

El 24 de junio de 1990, fui ordenado sacerdote en la Catedral de Blois (Francia) por Mons. Joseph Goupy. Tres personas fuimos ordenados. Un diácono y dos sacerdotes. François Cordier, médico también, fue ordenado diácono y Pierre-Marcel Chartier fue ordenado sacerdote conmigo. Hizo sus estudios conmigo en la Universidad Gregoriana de Roma. Los dos son actualmente sacerdotes en la diócesis de Blois.

Después de la ordenación, estuve un año más en Roma, terminando los estudios de derecho canónico. En 1991, regresé a Blois para empezar mi misión como sacerdote de esa diócesis.

Empecé mi ministerio como vicario, en la parroquia Saint Pierre-Les Grouets y capellán de los colegios de bachillerato públicos de Blois. Un año después, me nombraron además, capellán de la cárcel de Blois en donde fundé con Guy Rousseau, Pastor en Blois de la Iglesia Protestante Reformada de Francia, una asociación para ayudar a las familias de los detenidos en la cárcel de Blois. Construimos una pequeña casa que recibe hasta el día de hoy, a las familias de los detenidos, antes y después de la visita.

En septiembre 1995 me nombraron párroco del sector pastoral de Huisseau sur Cosson, Montlivault, Maslives et Mont-près Chambord (con tres iglesias a cargo). Estuve ahí hasta el mes de agosto 1998.

Luego me fui un año a Jerusalén para estudiar y descansar.

En septiembre 1999, regresé a Francia y tomé la misma misión que tenía antes.

De septiembre 2001 a agosto 2004, además de continuar siendo capellán de la cárcel, fui nombrado párroco del sector pastoral de Mer, la Chapelle Saint Martin y Maves y administrador de Muides a partir del 2002 (con cuatro iglesias a cargo).

Del 2000 al 2004, conservando las misiones anteriores, fui nombrado capellán diocesano de peregrinajes.

Al lado de esos ministerios, tuve otras ocupaciones como, abogado en el Tribunal Inter-diocesano y Vice-capellán general, de las cárceles de la región centro de Francia.

Desde octubre 2004, estoy en misión en la arquidiócesis de Los Ángeles y la diócesis en el condado de Orange. La diócesis de Blois me envió a los Estados Unidos, para acompañar a las comunidades de habla francesa en Los Ángeles y en el condado de Orange. Desde junio del 2005, me pidieron acompañar a las comunidades de habla francesa en los Estados Unidos y ser puente entre ellas y la conferencia episcopal francesa y americana.

Desde el 1º de Julio del 2007, soy administrador de la Parroquia San Sebastián y la nominación es hasta junio del 2022.

Treinta años de vida, llena de diferentes misiones y múltiples encuentros. Experiencias variadas y enriquecedoras con gente de culturas, medios sociales, orígenes y convicciones diferentes.

Tenía la intención de hacer una gran fiesta, para celebrar los 30 años de ordenación. Tenía el deseo de reunir algunas personas que he encontrado aquí o en otras partes, para dar gracias a Dios por la misión que Él me ha confiado, que me ha hecho feliz y que me ha permitido encontrar tanta gente que llevo en mi corazón.

Pero llegó el virus al mundo y me obligó a cambiar todos mis planes.

Entonces pensé que no sería posible en este momento hacer algo.

Pero algunas personas de las tres comunidades lingüísticas de los Ángeles y algunos amigos de otros países se reunieron para darme una sorpresa enorme.

Me ofrecieron una tarjeta virtual con fotos y pequeños videos, que recuerdan momentos importantes de mi vida, aquí y en otros países, con personas formidables que el Señor puso en mi camino. Puede ver la carta si hace clic aquí.

Gracias por ese hermoso regalo. Las lágrimas se me salieron, al ver esa carta llena de recuerdos inolvidables.

Gracias a todas las personas que de una manera o de otra, se manifestaron para celebrar 30 años de sacerdocio compartidos con todos ustedes.

Si tuviera que volver a empezar mi vida, le pediría al Señor la alegría de volverlos a encontrar de nuevo. Todos ustedes ocupan un lugar importante en mi vida. Todos ustedes me han ofrecido amistad y amor. Todos ustedes me han enseñado a ser sacerdote y ciudadano del mundo. Todos ustedes me han ayudado a amar nuestra humanidad con sus dificultades, sus dudas, sus alegrías, sus sufrimientos, sus riquezas y sus debilidades.

Gracias por compartir conmigo una parte de su vida.

Ser sacerdote es una hermosa misión. Encontrar a los demás para ayudar a Dios a estar presente en la sociedad es una función noble y fuente de felicidad.

Oremos juntos, para que el virus sea definitivamente controlado lo más pronto posible. Para que podamos volvernos a encontrar para celebrar los cumpleaños y fiestas que tuvimos que anular.

Gracias y feliz semana.

P Germán el 26 de julio del 2020

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