Fr German’s message June 12th 2022 Covid: my experience.

posted Jun 9, 2022, 7:00 PM by German Sanchez

Fr German’s message

Covid: my experience.

Since the pandemic broke out, I have never had a positive test, even though, for a while, I got tested every week and sometimes even 3 times a week.

I had already thought that one day, I would also have to face a positive result. I was always afraid of finding myself positive away from home. And that was what happened at the end of May.

I went to France to celebrate a wedding and two days after arriving I had a cold, like I had never had in my life. Two days at the bottom of my bed. A very strong headache and a weak body. I didn't have the energy to go to the kitchen of the apartment where I was to eat a little. I didn't have the strength to go out for a test. The third day was Ascension Thursday and in France it is a holiday, and everything is closed. I managed to buy some milk and juice to survive. The friends who had lent me the apartment had left without knowing that I was sick.

On Friday I decided to take the car to go to Blois, where the marriage would take place. A first positive test at the couple's house. Another positive test in a laboratory and I was already in front of the evidence: sick with Covid.

So, we made the necessary calculations to find out if, with serious precautions, I could preside over the celebration. First of all, we had to be responsible and avoid the spread of the virus.

We concluded that I had been contaminated before leaving Los Angeles. For 48 hours I no longer had symptoms, all the guests at the wedding had been vaccinated and had been warned about my state of health. Also, we were not very numerous. On Saturday I got up at 2:30pm, celebrated the wedding at 5pm and went back to bed afterwards.

If I tell you about my life, it is to share with you the thoughts I had in the face of Covid.

For my stay in France, I had a very dense and carefully prepared itinerary to be able to accomplish many things in that short trip.

Day by day I canceled the activities planned for several months. There was no lunch with the bishop on Friday at noon. Neither the Mass on Sunday at 11am nor picnic with the Mer community. Nor meeting at night with a group of friends. I did not return to Paris on Monday as planned and all appointments during the week were cancelled. Covid brutally reminded me of my fragility. We have no authority over many things in our life. In order not to worry too much and to be at peace with myself, I did a lot of reflection and prayer to place myself in the hands of the Lord. In addition, I also had to place my mother's health in the hand of the Lord. She had several crises during my absence. We were all scared. I could not return immediately as I would have wanted. I could not do anything. Only prayer and trust helped me stay calm.

When the disease declared itself, I thought about my lodging. I didn't want to impose my presence on anyone. I was ready to check myself into a hotel, but some friends immediately told me that they were glad to receive me in their house and that they were not afraid of the disease. That they had already been ill a few weeks before. What a rest There is a big difference between isolating yourself in a hotel or at a friend's house. A thousand thanks to them and to all those who manifested themselves in one way or another to support me. Solidarity is indispensable in those moments of confusion. I felt happy having love and friendship around, to go from that disease that instills fear and that distances us from each other.

After the marriage, the only thing I wanted was to return home to be by my mother's side. I had very different opinions on the interpretation of the conditions of the law to return to the United States after a Covid infection.

Several doctors wanted to help me, but the law is a bit complicated, and all the doctors are not aware of or understand what the law requires. Someone told me that I could not enter the United States until after 10 days after the first symptoms. I was a bit lost and worried. But once again, prayer and trust helped me find a legal solution so I could catch a plane back. That was how I was able to catch the plane on Wednesday morning. One day earlier than I had prepared in my original schedule. I felt safe being on the plane. Despite all the turbulence that there was throughout the trip.

Returning to my house comforted me. So, I thanked God. I am now close to my mother and ready, despite the weariness, to preside over first communions on Saturday and Sunday in Orange County and in Los Angeles.

This experience reminded me that at the beginning of the pandemic and, several times during this period, I said that Responsibility, Trust, and Solidarity were essential to help us face those moments of crisis.

COVID is not over. We are getting used to living with it, but we must continue being Responsible and live in Solidarity and with Confidence.

Have a great week.

Fr Germán June 12th 2022

Mensaje del P. Germán

El Covid, mi experiencia.

Desde que la pandemia se declaró, nunca había tenido una prueba positiva, a pesar de que, durante un cierto tiempo, me hice la prueba todas las semanas y a veces incluso 3 veces por semana.

Ya había pensado que un día, yo también tendría que afrontar un resultado positivo. Siempre tuve temor de encontrarme positivo lejos de mi casa. Y eso fue lo que sucedió a fines de mayo.

Fui a Francia, a celebrar un matrimonio y dos días después de haber llegado tuve un resfriado, como nunca había tenido en la vida. Dos días en el fondo de mi cama. Un dolor de cabeza muy fuerte y un cuerpo sin fuerzas. No tenía energía para ir a la cocina del apartamento en donde me encontraba para comer un poco. No tenía la fuerza para salir a hacerme una prueba. El tercer día era jueves de la Ascensión y en Francia es un día de fiesta, todo está cerrado. Logré comprar un poco de leche y jugo para sobrevivir. Los amigos que me habían prestado el apartamento se habían ido sin saber que estaba enfermo.

El viernes, decidí tomar el auto para ir a Blois, en donde tendría lugar el matrimonio. Una primera prueba positiva en la casa de los novios. Otra prueba positiva en un laboratorio ya estaba ante la evidencia: enfermo de Covid.

Entonces, hicimos los cálculos que se imponían para saber, si con precauciones serias, podía presidir la celebración. Primero que todo había que ser Responsable y evitar la propagación del virus.

Llegamos a la conclusión de que había sido contaminado antes de salir de Los Ángeles. Desde hacía 48 horas ya no tenía síntomas, todos los invitados a la boda estaban vacunados y habían sido prevenidos de mi estado de salud. Además, no éramos muy numerosos. El sábado me levanté a las 2:30pm, celebré el matrimonio a las 5pm y regresé a cama después.

Si les cuento mi vida es para compartir con ustedes, los pensamientos que tuve frente al Covid.

Para mi estadía en Francia, tenía un programa muy denso y minuciosamente preparado, para realizar muchas cosas en ese corto viaje.

Dia a día, tuve que cancelar las actividades previstas desde hacía varios meses. No hubo almuerzo con el obispo el viernes al mediodía. Ni Misa el domingo a las 11am, ni picnic con la comunidad de Mer. Se canceló la reunión por la noche con un grupo de amigos. Tampoco regrese a Paris el lunes como estaba previsto y todas las citas durante la semana tuvieron que ser canceladas. El Covid me recordó brutalmente mi fragilidad. No tenemos autoridad sobre muchas cosas en nuestra vida. Para no preocuparme demasiado y estar en paz conmigo mismo, hice un fuerte trabajo de reflexión y de oración, para colocarme en las Manos del Señor. Además, tenía que colocar también la salud de mi madre en las Manos del Señor. Tuvo varias crisis durante mi ausencia. Todos estábamos asustados. Yo no podía regresar inmediatamente como lo hubiera querido. No podía hacer nada. Solo la oración y la confianza me ayudaron a conservar la calma.

Cuando la enfermedad se declaró, pensé en mi hospedaje. No quise imponer mi presencia a nadie. Estaba listo a aislarme en un hotel, pero amigos de largo tiempo, me dijeron inmediatamente que estaban contentos de recibirme en su casa. Que no tenían miedo de la enfermedad, que ya habían estado enfermos unas semanas antes. Qué descanso. Hay una gran diferencia entre aislarse en un hotel o en la casa de amigos. Mil gracias a ellos y a todos los que se manifestaron de una manera u otra para apoyarme. La solidaridad es indispensable en esos momentos d confusión. Me sentí feliz al tener amor y amistad alrededor, a pasar de esa enfermedad, que infunde miedo y que nos aleja unos de otros.

Después del matrimonio lo único que yo deseaba era regresar a mi casa, para estar al lado de mi mamá. Tuve opiniones muy diferentes, sobre la interpretación de las condiciones de la ley, para regresar a los Estados Unidos después de una infección de Covid.

Varios médicos quisieron ayudarme, pero la ley es un poco complicada y muchos de los médicos, no están al corriente o no comprenden bien lo que la ley exige. Alguien me dijo que no podía entrar a los Estados Unidos, hasta después de 10 días después de los primeros síntomas. Estaba un poco perdido y preocupado. Pero, una vez más, la oración y la confianza me ayudaron a encontrar una solución legal, para tomar un avión de regreso. Así fue como pude viajar el miércoles en la mañana. Un día antes de lo que yo había previsto en mi programa original. Me sentí seguro al estar en el avión. A pesar de todas las turbulencias que hubo durante todo el viaje.

Regresar a mi casa me reconfortó. Entonces le di gracias a Dios. Ahora estoy cerca de mi madre y listo, a pesar del cansancio para presidir las Primeras Comuniones el sábado y domingo en Orange County y en Los Ángeles.

Esta experiencia me recordó que desde el inicio de la pandemia y varias veces durante este periodo, dije que la Responsabilidad, la Confianza y la Solidaridad eran indispensables para ayudarnos a afrontar esos momentos de crisis.

El COVID no ha terminado. Estamos acostumbrándonos a vivir con el virus, pero tenemos que seguir siendo Responsables, Solidarios y vivir con Confianza.

P. Germán el 12 de junio del 2022
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