Fr German’s message June 6th 2021 Solidarity.

posted Jun 6, 2021, 8:34 AM by German Sanchez

Fr German’s message

Solidarity.

 

Sometimes March 13, 2020, while we were at the beginning of this pandemic and we did not yet know how long we should endure this calamity, I wrote a text that was published in the parish bulletin on March 29.

In that text I proposed three words that could help us through this crisis: Trust, Responsibility and Solidarity.

In these long months of pandemic, I have had time to speak, both in the weekly messages and in the Sunday homilies, of the importance of those three words to get out of this crisis as quickly as possible and so that the consequences are not every day more serious.

I have told you a lot about Trust and the danger of all pessimistic, negative, and often false speeches. If we do not live with confidence, we are unhappy and we become an obstacle in building a better future.

Several times I told you that we are all in the same boat and that we are all responsible for each other and responsible in the fight against the transmission of the virus and its spread.

Today as the restrictions are less strong and we have more possibilities to meet, it is necessary that we continue to be responsible in our behavior and in our relationships. We know that we must isolate ourselves immediately after having a doubt about contact with the virus or when we feel a symptom, even minor, that makes us think about the disease. Failure to do so is irresponsible and it can cost society dearly, our families, and ourselves.

Today I would like to speak a little more about Solidarity.

I am not the only one to say that if we want to get out of this crisis, we must all unite in the same fight. No one is saved alone, said Pope Francis in one of his speeches.

It seems to me that it is important that we are all aware of the importance of solidarity to get out of this impasse.

Rich countries are getting their population vaccinated, and the speed at which we were vaccinated here and at which the Occident is vaccinating its citizens is remarkable. There are still, in our country, indigent people and people from underprivileged backgrounds who have not yet received the first dose. At the same time, poor countries are far behind in vaccination. There are countries that have just started and that have received a very limited number of doses to offer them… .. to the most vulnerable or perhaps to the richest. Mortality in these countries is every day higher, and the governments are overwhelmed by the seriousness of the situation.

I think that we should have started by offering the vaccine to all the poor in our society, immediately to all the inhabitants of poor countries, and only after that to offer it to all the inhabitants of our rich countries.

We, the rich countries, have the water, soap, and disinfectants necessary to protect ourselves while waiting for the vaccine. We, the rich countries, have the necessary masks to protect ourselves and the financial means to stay at home. We have the technology to work at a distance and wait for the pandemic to end. In poor countries there is none of that. People are more easily contaminated because there is no water and essential products for personal cleaning and to disinfect objects. In many of these countries people earn each day what they are going to eat the next day. Not going to work means starving.

If poor countries are not vaccinated quickly, strains of new variants of the virus will continue to develop and our vaccine will be ineffective because of those strains that travel easily and quickly from one continent to another.

I am not pessimistic. I'm a realist. Without solidarity we will not succeed.

We have to help poor countries so that all their inhabitants have the opportunity to get vaccinated quickly.

Closing the borders is not a realistic long-term solution. You have to think about the families that are going to suffer from the separation. Not to mention the dramatic consequences on the world economy.

Today we must show unprecedented solidarity. Everyone should be able to get vaccinated here and throughout the world. This is the only way to avoid the appearance of new strains and their spread in populations that have already received the vaccine.

We are going to end this virus. We are going to stop this pandemic. But before that we are going to learn to globalize solidarity.

Have a wonderful week.

Fr Germán June 6th 2021

Mensaje del P. Germán

Solidaridad.

 

El 13 de marzo del 2020, mientras estábamos en el inicio de esta pandemia y no sabíamos todavía, cuánto tiempo deberíamos soportar esta calamidad, escribí un texto que fue publicado en el boletín de la parroquia el 29 de marzo.

En ese texto, les proponía tres palabras que podían ayudarnos a atravesar esta crisis: Confianza, Responsabilidad y Solidaridad.

En estos largos meses de pandemia, he tenido tiempo de hablar, tanto en los mensajes semanales como en las homilías del domingo, de la importancia de esas tres palabras para salir de esta crisis, lo más rápido posible y para que las consecuencias no sean cada día más graves.

Les he hablado mucho de la Confianza y del peligro de todos los discursos pesimistas, negativos y frecuentemente falsos.  Si no vivimos con confianza, somos infelices y nos convertimos en un obstáculo en la construcción de un futuro mejor.

Varias veces les he dicho que todos estamos en el mismo barco. Que todos somos responsables unos de otros y además, responsables en la lucha contra la transmisión del virus y de su propagación.

Hoy que las restricciones son menos fuertes y que tenemos más posibilidades para reunirnos, es necesario que sigamos siendo responsables en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones. Sabemos que, debemos aislarnos, inmediatamente después de tener una duda de contacto con el virus o al sentir un síntoma, incluso leve, que nos haga pensar en la enfermedad. No hacerlo es una irresponsabilidad que puede costar caro a la sociedad, a nuestras familias y a nosotros mismos.

Hoy quisiera habar un poco más sobre la Solidaridad.

No soy el único en decir que, si queremos salir de esta crisis, tenemos que unirnos todos en la misma lucha. Nadie se salva solo, decía el Papa Francisco en uno de sus discursos.

Me parece que es importante que todos seamos conscientes, de la importancia de la solidaridad para salir de este impase.

Los países ricos están aplicando la vacuna a su población y es remarcable, la velocidad en la que fuimos vacunados aquí y en la cual el occidente está vacunando a sus ciudadanos. Todavía existe, en nuestros países, personas indigentes y de medios desfavorecidos, que no han recibido todavía la primera dosis. Al mismo tiempo, los países pobres están muy atrasados en la vacunación. Hay países que acaban de empezar y que han recibido un número muy limitado de dosis para ofrecerlas….. a los más vulnerables o tal vez a los más ricos. En esos países la mortalidad es cada día más elevada y los gobiernos están desbordados por la gravedad de la situación.

Pienso que hemos debido empezar, proponiendo la vacuna a todos los pobres de nuestra sociedad, enseguida a todos los habitantes de los países pobres y solamente después de eso proponerla a todos los habitantes de nuestros países ricos.

Nosotros, los países ricos, tenemos agua, jabón y desinfectantes necesarios para protegernos esperando la vacuna. Nosotros, los países ricos, tenemos las máscaras indispensables para protegernos y los medios económicos necesarios para quedarnos en casa. Tenemos la tecnología necesaria para trabajar a distancia y esperar que la pandemia termine. En los países pobres no hay nada de eso. La gente se contamina más fácilmente porque no hay agua y productos indispensables para la limpieza personaL y para desinfectar los objetos. En muchos de esos países la gente gana cada día lo que va a comer al día siguiente. No ir a trabajar significa morir de hambre.

Si los países pobres no son vacunados rápidamente, las cepas de nuevas variantes del virus van a seguir desarrollándose y nuestra vacuna será ineficaz por esas cepas que viajan fácil y rápidamente de un continente a otro.

No soy pesimista. Soy realista. Sin solidaridad, no saldremos adelante.

Tenemos que ayudar a los países pobres para que todos sus habitantes tengan rápidamente la posibilidad de vacunarse.

Cerrar las fronteras no es una solución realista a largo plazo. Hay que pensar en las familias que van a sufrir de la separación. Sin hablar de las consecuencias dramáticas en la economía mundial.

Hoy tenemos que hacer prueba de una solidaridad sin precedentes. Todo el mundo debe tener la posibilidad de vacunarse aquí y en el mundo entero. Esta es la única condición, para evitar la aparición de nuevas cepas y su propagación en las poblaciones que ya han recibido la vacuna.

Vamos a terminar con este virus. Vamos a parar esta pandemia, pero antes de eso vamos a aprender a mundializar la solidaridad.

Feliz semana.

P. Germán 6 de Junio del 2021
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