Fr German’s message March 17th 2019 Mother Berenice, a women in whom God fixed his gaze

posted Mar 15, 2019, 6:45 PM by St Sebastian Catholic Parish

Fr German’s message

Mother Berenice, a women in whom God fixed his gaze

The message was written by Sister Ivon and translated by Fr Germán.

Mothers never die, they always live in the hearts of their children, a mother stops living among us, in order to live in us ...

 In the course of our lives we meet wonderful people who leave a heartfelt message and an indelible mark on our hearts, who with a smile, a word, or a glance, show us the presence of a close and loving God. In the same way in the life of the Church, men and women have emerged who, with their testimony of dedicated and generous lives, have shown us that holiness is possible for all.

Today I want to introduce you to the life of a wonderful woman upon which God one day fixed His gaze, and spoke to her heart: Maria Ana Julia Duque Hencker, known in many places in Colombia and in the world as Mother María Berenice. Born in a beautiful Colombian town called Salamina in the department of Caldas, on August 14, 1898, daughter of Antonio José Duque Botero and Ana Berenice Hencker Richter, she was the first-born of eighteen brothers and sisters with whom she had to share the love of their parents. The Lord greatly blessed this family by calling 4 of the daughters to religious life and one of the sons to the priesthood.

From her earliest childhood years, Maria Ana Julia felt the desire to please God by serving those most in need. The Christian values ​​sown in her heart by her parents and grandparents made this little one a giant of the faith, igniting in her a great love for Jesus and Our Lady the Virgin Mary.

Over the years, she discovered that God was calling her to give her existence to religious life, a very difficult decision since it meant leaving those she loved. With her eyes full of tears but with a firm will, she left home, leaving her parents and siblings with broken hearts to follow her beloved Lord.

On December 20, 1917, when she was only 19 years old, she entered the community of the Dominican Sisters of the Presentation where she received the name of sister Berenice, in honor of her mother.

As a Sister of the Presentation, with great responsibility and diligence, she assumed the formation of the young sisters of the community, always caring for the most vulnerable, the least important in the eyes of the world, promptly attending to the words of Jesus in the Gospel: "You shall love your neighbor as yourself" (Mt 22:39)

The Presentation was well suited to her: she never imagined that the Lord would surprise her with the gift of a fertile spiritual motherhood, by calling her to be the founder of not only one community, but of three religious communities in the Church: The Little Sisters of the Annunciation, Missionary Brothers of the Annunciation, the Missionary Sisters of Jesus and Mary.

Love and pain forged her life, and she embraced the cross of her Lord at all times, even in the darkest hours. She taught us with her testimony of fidelity and consecration "that the cross is the way of love and the treasure that nobody envies", and invited us to live "on the cross for a moment to be in heaven forever".

The will of God was the motto of her life. The moments of darkness and apparent defeat forced her to discover in every event of her history the will of God. She repeated constantly "Your will alone ... Oh my Jesus, your will in suffering or in calm; your will in the cold or heat, your will alone, Lord who is in my soul ».

On July 25, 1993, Mother Berenice left for eternity to meet her beloved Lord, the God of her life and her story. This woman was in love with God, and left us a spiritual inheritance which continues today in those of us who have committed ourselves to continue her work in the world.

On February 12, 2019 after a thorough study of her life, Pope Francis recognized her heroic, theological and cardinal virtues, proclaiming her venerable, the first step for her canonization.

 May the life of Mother Berenice motivate us every day to walk the paths of holiness, transforming the ordinary of each day into something extraordinary, for the greater glory of God in time and in eternity.

Have a great week.  

Sister Ivon Bruno March 17th 2019

La Madre Berenice, una mujer en la que Dios fijó su mirada

Este mensaje fue escrito por la hermanita Ivon.

Las madres nunca mueren, siempre viven en el corazón de sus hijos, una madre deja de vivir entre nosotros, para vivir en nosotros…

 En el transcurso de nuestra vida vamos conociendo  personas maravillosas que dejan un mensaje entrañable y una huella imborrable en el   corazón, quienes con una sonrisa,  una palabra o una mirada nos muestran la presencia de un Dios  cercano y amoroso. De igual forma en la vida de la Iglesia han surgido hombres y mujeres que con su testimonio de vida entregada y generosa no han mostrado que la santidad es posible para todos.

 Hoy quiero presentarles la vida  de una mujer maravillosa en la que Dios un día fijó su mirada,  y le habló al corazón :  María Ana Julia Duque Hencker, conocida en muchos lugares de Colombia y del mundo como la madre María Berenice. Nació en un hermoso pueblo colombiano llamado Salamina en el departamento de Caldas, el 14 de agosto de 1898, hija de Antonio José Duque Botero y Ana Berenice Hencker Richter, fue la primogénita de dieciocho hermanos con quienes tuvo que compartir el cariño de sus padres. El Señor bendijo grandemente esta familia llamando a 4 de sus hijas a la vida religiosa y a uno de sus hijos al sacerdocio.

Desde su más tierna infancia María Ana Julia sintió el deseo de agradar a Dios sirviéndole en los más necesitados. Los valores  cristianos sembrados en su corazón por sus padres y abuelos hicieron de esta pequeña una gigante de la fe,  encendiendo en ella un gran  amor por Jesús y nuestra Señora la Virgen María.

Con el trascurrir de los años fue descubriendo que Dios la llamaba a entregarle  su existencia a través  de la vida religiosa, una decisión bastante difícil ya que esto implicaba dejar a aquellos a quienes más amaba. Con sus ojos llenos de lágrimas pero con voluntad firme  partió de casa, dejando a sus padres y hermanos con el corazón destrozado y destrozado llevarse el suyo ; por su amado Señor estaba dispuesta a todo. El 20 de diciembre de 1917 con apenas 19 años ingresó a la comunidad de las Hermanas Dominicas de la Presentación donde recibió el nombre de hermana Berenice, en honor a su madre.

Como hermana de la presentación asumió con mucha responsabilidad y diligencia la formación de las novicias y junioras de su comunidad, siempre se preocupó por los más vulnerables, los menos importantes a los ojos del mundo,   atendiendo con prontitud las palabras de Jesús en el evangelio: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”(Mt 22, 39)

Ella estaba bien en la presentación, jamás se imaginó  que el Señor la sorprendería con el don de una maternidad espiritual fecunda, al llamarla a ser fundadora no solo de una comunidad  sino de 3 comunidades religiosas en la Iglesia : Las Hermanitas de la Anunciación,  los Hermanos Misioneros de la Anunciación,  las Hermanas Misioneras de Jesús y María. 

El amor y el dolor fueron forjando su vida, abrazó la cruz de su Señor en todos los momentos, aún en los más oscuros. Nos enseñó con su testimonio de fidelidad y consagración “que la cruz es el camino del amor y el tesoro que nadie envidia” nos invitó a vivir “en la cruz por un momento para estar en el cielo para siempre”.

La voluntad de Dios fue el lema de su vida, Los momentos de oscuridad y de aparente derrota la impulsaron a descubrir en cada acontecimiento de su historia el querer  de Dios. Repetía constantemente “ Tu voluntad no más … Oh Jesús mío, tu voluntad en padecer o en calma; tu voluntad en hielo o en hastío; tu voluntad no más Señor del alma »

El 25 de julio de 1993  madre Berenice partió a la eternidad a encontrarse con su amado Señor, el Dios de su vida y de su historia. Esta mujer enamorada de Dios, nos dejó una herencia espiritual, que hoy se sigue prolongando en quienes nos hemos comprometido a continuar su obra en el mundo.

El 12 de febrero del 2019 después de un minucioso estudio  sobre su vida, el Papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas, teologales y cardinales, proclamándola venerable, primer paso para su canonización.

 Que la vida de Madre Berenice nos motive cada día a caminar por las sendas de la santidad convirtiendo lo  ordinario de cada día en  algo extraordinario, para mayor gloria de Dios en el tiempo y en la eternidad.

Feliz semana

Sister Ivón Bruno, 17 de marzo del 2019
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