Fr German’s message November 15th 2015 JOY IN THE MASS

posted Nov 14, 2015, 11:43 AM by German Sanchez

Fr German’s message

JOY IN THE MASS

Sunday September 18th was a special day.

The universal Church celebrated World Mission Day. At the same time in Rome, Pope Francis and the Synod entered the third and last week of reflection on the mission of the family in the Church and in the world. That same Sunday, the Church canonized a couple. Zelie and Louis Martin, the parents of St. Theresa of Lisieux, became the first couple to be canonized together.

On the Sunday, I was fortunate enough to celebrate the Eucharist in a popular neighborhood of the city of Pasto, in southern Colombia.

Several things impressed me during that celebration.

Before starting mass, the church was already full. Of course there were many latecomers. Unfortunately many Catholics have the bad habit of arriving late to mass. I have not yet seen a worship service that has escaped this habit.

The church was very big and there were many people standing. I think there were 600 people.

From the beginning of mass I noticed that the people joyfully came to mass. Music helps a lot. The fact that all the participants were singing gave it a tone of celebration. We were going to joyfully celebrate mass.

The entrance hymn with the clapping of hands and everybody’s participation ushered us into a festive celebration. I have to admit I felt like dancing.

The Gloria which should be a feast song was wonderfully performed by the person who directed the songs, who was accompanied by two guitars and followed by the whole congregation.

After the opening prayer, everybody remained standing, with their hands lifted to heaven, and we burst into a Sung Acclamation to receive the Word of God, which was carried in a procession from the church’s fountain to the ambo by three young people who were then going to proclaim it.

The Alleluia was particularly joyful.

That prepared me to create a homily where people also participated. I offered the cross that I wear around my neck to whomever could tell me the names of the parents of St. Theresa of Lisieux who were canonized that Sunday. Nobody knew their names. So I kept my cross.

After all the singing, expressions of joy and moving in the church, I was just as impressed by the profound silence during consecration.

Communion took a long time. Fortunately, there were four people with me to distribute the Body of Christ.

At the end of the mass I had the impression that the celebration was too short, although it was one of the longest celebrations that I have presided over.

If I’m telling you this, it’s to share with you my feelings of happiness after celebrating mass with people who come to meet the Lord with a heart full of joy.

I am sure that we can do something similar at Saint Sebastian. If all community members actively participate in the celebration we will make others want to join us. If our celebrations are a feast and if we sing and express joy in our prayers, I am sure that many young people and children will blend in with our community.

I am counting on musicians to offer us joyful, easy to sing songs. I am counting on the whole community to make Mass a feast with the Lord.

Have a great week.       

Fr Germán November 15th 2015

NB: a short video has been posted to the parish’s website: www.cathoala.org or you tube : https://youtu.be/3TlnAl--cf8

Mensaje del P. Germán

ALEGRIA EN LA MISA

El domingo 18 de septiembre fue un día particular.

La Iglesia universal celebró la jornada mundial misionera. Al mismo tiempo en Roma, el Papa Francisco y el Sínodo, empezaban la tercera y última semana de reflexión, sobre la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo. Ese mismo domingo, la Iglesia canonizaba a una pareja. Celia y Luis Martin, los padres de Santa Teresa de Lisieux, es la primera pareja canonizada al mismo tiempo.

Ese domingo, tuve la suerte de celebrar la Eucaristía en un barrio popular de la ciudad de Pasto, al sur de Colombia.

Varias cosas me impresionaron en esa celebración.

Antes de empezar la misa, la iglesia ya estaba llena. Claro que también hubo quienes llegaron tarde. Desafortunadamente, muchos católicos tienen la mala costumbre de llegar tarde a la misa. No conozco una cultura que escape a esta costumbre.

La iglesia es bastante grande y había mucha gente de pie. Pienso que había unas 600 personas.

Desde el inicio de la misa, me di cuenta de  que la gente venía a celebrar la misa con alegría. La música ayuda bastante. El hecho de que todos los participantes cantaban, le daba el tono a la celebración. Íbamos a celebrar una misa con alegría.

El canto de entrada, con aplausos y la participación de la multitud, nos introducen en una celebración festiva. Confieso que tuve deseos de bailar.

El Gloria que debe ser un canto de fiesta, fue interpretado maravillosamente por la persona que dirigía los cantos, acompañado de dos guitarras y seguido por toda la asamblea.

Después de la oración de entrada, todo el mundo se quedó de pie, con las manos elevadas al cielo, entonamos un canto de alabanza para recibir la Palabra de Dios, que venía en procesión desde el fondo de la iglesia hasta el ambón, llevado por tres jóvenes que la proclamarían luego.

El aleluya  fue particularmente alegre.

Todo esto me preparó para hacer una homilía, en la cual la gente también participó. Ofrecí la cruz que llevo siempre en el cuello, para la persona que me dijera el nombre de los padres de Santa Teresa de Lisieux, que habían sido canonizados ese domingo. Nadie conocía su nombre. Entonces me quedé con la cruz.

Después de tanto canto, manifestaciones de alegría y movimientos en la iglesia, me impresionó el profundo silencio durante la consagración.

La comunión fue larga. Afortunadamente había cuatro personas conmigo para distribuir el Cuerpo de Cristo.

Al final de la misa, tuve la impresión de que la misa había sido muy corta, a pesar de que fue una de las misas más largas que he presidido.

Si les cuento todo esto, es para compartir con ustedes mis sentimientos de felicidad, después de haber celebrado una misa con personas que vienen a encontrarse con el Señor con un corazón lleno de alegría.

Estoy seguro que nosotros también podemos hacer algo semejante en San Sebastián. Si todos los miembros de la comunidad participan activamente en la celebración, vamos a motivar a otros, a venir con nosotros. Si nuestras celebraciones son una fiesta. Si cantamos y manifestamos la alegría en la oración, estoy seguro que muchos jóvenes y niños van a integrar nuestra comunidad.

Cuento con nuestros músicos, para que nos propongan cantos alegres y fáciles de cantar. Cuento con toda la comunidad para que hagamos que la Misa sea una fiesta con el Señor.

Feliz semana.

P. Germán 15 de noviembre del 2015

 

PD/ Un pequeño video de esa celebración, se encuentra en la página de internet de la  parroquia: www.stsebastianla.org o en you tube https://youtu.be/6gIMuGY2nGM
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