Fr. German’s Message November 17th 2019 4.- They left the Church

posted Nov 11, 2019, 4:49 PM by St Sebastian Catholic Parish

Fr. German’s Message

4.- They left the Church

Three weeks ago, I began to share with you what Bishop Robert Barron gave to us, in the conferences he gave to the clergy of the Los Angeles archdiocese, which gathered around the archbishop on Monday September 23rd.

In the first week’s bulletin, I tried to describe some of the characteristics of the young people who are leaving the Church today. I also listed some of the reasons young people give for not being affiliated with a religion.

Two weeks ago, I talked about the first two points (1. Being engaged in activities that work toward justice, and 2. Using the ‘Via Pulchritudinis’).

Last week, I talked about two other points (3. Stop the depreciation of our faith. 4. Emphasize fraternity and community) of the nine that Bishop Barron indicated as paths that we can use to find young people and suggest that they return to or discover the Church.

Today I would like to talk about points five and six.

5. The Eucharist should have a central place in our lives. The Christian cannot live without the Eucharist. We cannot share the Gospel if we do not have a close relationship with Jesus. In the Eucharist, we enter into communion with God, and He transforms us so we can be His visible Body in the world. If young people discover our attachment to the Eucharist in our lives, the mystery of our union and communion with God, they will be attracted by that sacrament. But the Eucharist must be lived out joyfully and must be understood with the heart and mind.

The Second Vatican Council declared that the Church makes the Eucharist, and the Eucharist makes the Church. Since we are the Church, therefore, the obligation to do the Eucharist is required for all the baptized, in other words, to actively participate so that the celebration would become an act of thanksgiving from the community and not just from the presiding priest. The Eucharist should be celebrated by children, youth, adults, the elderly, the sick, and those who are in good health. This means that each Eucharist should be adapted to the people that participate in it.

We should rediscover the central place that the Eucharist has in our Christian life, and in the life of the community. The Eucharist should be the place where Christians from all walks of life come together to recognize each other as children of the same Father and to work together to build a better world. If young people, and not-so-young people, understand the meaning of the Eucharist, they will love it and participate in it often. The Eucharist is the place of meeting with God, the place where Jesus’ family comes together, the place of commitment to go into the world and live out the faith, the place of rest where Christians can be fed by Christ. 

6. All parishes should be transformed into missionary centers. Vatican II spoke a lot about the Church intra et extra muros. Pope Francis insists heavily on the need of all Christians to go out into the periphery to announce the Gospel. The mission of all parishes today is to go out to those who do not come to the Church anymore, to those who do not yet know Christ, and to those who rarely attend Church, to tell them that the Church is a house whose doors are open to all. We need to reconcile many people and families to the Church who have turned away because they did not feel welcome in our communities. Our parishes should become gathering centers for all those who go out to those who are poorest, marginalized from society, and farthest from the Church. We should go out from the parish toward the periphery and tell people that Christ has come to the earth for them also. We received a very beautiful message, which is the Word of God, and we are obligated to introduce all people and nations to it. We should set aside fear or a certain embarrassment that keeps us from talking about our faith. We have a treasure and we should share it.

This is not proselytizing, but rather sharing with our friends the joy that an encounter with Jesus brings.

It is not easy, but it is our obligation as Christians.

Parishes cannot be administrative centers or prayer sanctuaries. They should become missionary centers where Christians can recharge so that they can go out into the periphery. In the periphery, we will meet young people who have drifted from the Church and couples who no longer come to the community, and many people who do not know that Christianity is a source of Peace, a river of life.

There are still three points that we will continue to see in the next bulletins.

Have a great week.

Fr. Germán L.A. November 17th 2019

Mensaje del P. Germán

4.- Ellos se fueron de la Iglesia

 

Hace tres semanas, empecé a compartir con ustedes lo que Mons. Robert Barron nos transmitió, en las conferencias que dictó al clero de la arquidiócesis de Los Angeles, reunido alrededor de su arzobispo el lunes 23 de septiembre.

En el boletín de la primera semana, traté de describir algunas características de los jóvenes que abandonan la Iglesia hoy. También enumeré algunas razones que los jóvenes utilizan, para justificar su no pertenencia a una religión.

Hace dos semanas hablé de los dos primeros puntos, de los nueve que Mons. Barron señaló como caminos que podemos utilizar para encontrar a los jóvenes y proponerles regresar o descubrir la Iglesia.

(1.- Comprometerse en las actividades que trabajan por la justicia y 2.- Utilizar la “Via Pulchritudinis”).

La semana pasada hablé de otros dos puntos (3.- Suspender la desvalorización de nuestra fe y 4.- Acentuar la fraternidad y la comunidad).

Hoy quisiera hablar de los puntos cinco y seis.

5.- La Eucaristía debe tener un lugar central en nuestra vida. El cristiano no puede vivir sin la Eucaristía. No podemos dar testimonio del Evangelio, si no tenemos una íntima relación con Jesús. En la Eucaristía entramos en comunión con Dios. Él nos transforma, para que seamos en el mundo, su Cuerpo visible. Si los jóvenes descubren en nuestra vida, nuestra unión a la Eucaristía, al misterio de nuestra unión y comunión con Dios, van a sentirse atraídos por ese sacramento. Pero la Eucaristía debe vivirse con alegría y debe comprenderse con el corazón et la inteligencia.

La Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace la Iglesia declaró el Concilio Vaticano II. Y como nosotros somos la Iglesia, entonces, es obligación de todos los bautizados de hacer la Eucaristía, es decir, de participar activamente, para que la celebración sea una acción de gracias de la comunidad y no solamente del sacerdote que preside. La Eucaristía debe ser celebrada por niños, jóvenes, adultos, personas de edad avanzada, enfermos y sanos. Eso quiere decir que cada Eucaristía debe adaptarse a las personas que participan.

Debemos redescubrir el lugar central de la Eucaristía en nuestra vida cristiana y en la vida de la comunidad. La Eucaristía debe ser el lugar en donde todos los cristianos, de todas las condiciones sociales y de todas las edades, se encuentran para reconocerse Hijos de un mismo Padre. Para comprometerse juntos en la construcción de un mundo mejor. Si los jóvenes y los menos jóvenes comprenden el sentido de la Eucaristía, la van a amar y van a participar frecuentemente. La Eucaristía es el lugar en donde encontramos a Dios, lugar de reunión de la familia de Jesús, lugar de compromiso para ir al mundo y vivir la fe, lugar de reposo en donde los cristianos se dejan alimentar por Cristo.

6.- Todas las parroquias deben transformarse en centros misioneros. El Vaticano II habló bastante de la misión de la Iglesia dentro y fuera de sus muros. El Papa Francisco insiste bastante, sobre la necesidad de todos los cristianos de ir a las periferias para anunciar el Evangelio. La misión de todas las parroquias hoy, es de ir hacia todos aquellos que no conocen todavía a Cristo y hacia todos aquellos que frecuentan raramente la Iglesia, para decirle que la Iglesia es una casa que tiene las puertas abiertas para todos. Necesitamos reconciliar con la Iglesia, a muchas personas y familias que están lejos porque no se sintieron bien recibidas en nuestras comunidades. Nuestras parroquias deben transformarse en centros de reunión para todos los que van hacia los más pobres, los marginados de la sociedad y los más alejados de la Iglesia. Debemos salir de la parroquia para ir a las periferias, a decirle a la gente que Cristo vino a la tierra para ellos también. Hemos recibido un hermoso mensaje, que es la Palabra de Dios y tenemos la obligación de darla a conocer, a todos los pueblos y a todas las naciones. Debemos dejar a un lado la timidez, o un cierto pudor que nos impide hablar de nuestra fe. Tenemos un tesoro y debemos compartirlo.

No se trata de hacer proselitismo, sino de compartir con nuestros amigos la alegría que produce el encuentro con Jesús.

Sabemos que no es fácil, pero esa es nuestra obligación como cristianos.

Las parroquias no pueden ser centros administrativos, o santuarios de oración. Deben transformarse en centros misioneros en los cuales, los cristianos se alimenten para ir a la periferia. En las periferias vamos a encontrar jóvenes que se alejaron de la Iglesia, parejas que ya no vienen a la comunidad y mucha gente que no sabe que el cristianismo es una fuente de Paz, un manantial de vida.

Todavía hay 3 puntos que seguiremos viendo en los próximos boletines.

Feliz semana.

 P. Germán, 17 de noviembre del 2019

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