Fr German’s message November 29th 2015 PRAYER: 1st SIGN OF A DYNAMIC CATHOLIC

posted Dec 6, 2015, 5:12 PM by German Sanchez

Fr German’s message

PRAYER: 1st SIGN OF A DYNAMIC CATHOLIC

On September 13th I spoke about the importance of becoming a dynamic Catholic for transforming the world.

In that message I said that there are 4 signs that characterize dynamic and committed Catholics: prayer, study, generosity, and evangelization.

Let us take a moment today to talk about prayer. Dynamic and committed Catholics start their day with a prayer. Prayer is a routine or ritual that allows them to begin the day with a moment of peace, joy, and confidence.

Some sit down with their breakfast in a comfortable place that is pleasant and calm so they can entrust their day to God and open their hearts to the Holy Spirit. Some go to mass every day to hear God's Word, which will act as a guide, and to feed their faith with the Body of Christ. Weekday masses are shorter than Sunday masses. Some listen to a CD (with religious music or prayers) in their car on the way to work. Some choose another moment during the day (the same one each day) to have an encounter, a dialogue, with God.

The manner and the time of day we speak to God are of little importance. If we want to become dynamic and committed Catholics, we must incorporate prayer into our everyday lives.

Spiritual holiness hinges upon daily prayer. If you develop the habit of daily prayer, you will see how your life and the lives of those around you will change.

A person who prays becomes a person who learns to give thanks for all the blessings he has received. A person who gives thanks and sees the beauty in his life, the richness in others' lives, and the wonders of Creation is a person who lives joyfully, who remains calm in the face of hardships, and who always reacts with wisdom and responsibility.

Prayer is a powerful weapon for calming our anxieties and for improving our relationship with God, with ourselves, and with others.

If you do not have the words to talk with God, do not worry. God speaks in the silence. The more you remain silent, the clearer you will be able to hear God's voice.

The most important thing is to consecrate a brief moment to prayer "every day".

Give thanks to God. Put yourself in God's presence and look, with God's eyes, over your previous 24 hours. Try to present the best things you have said or done the previous day to God, or present to him the best plans you have for the day that's about to begin. Try to forgive those who have wronged you, and also forgive yourself for the wrongs you have done to others the previous day. Talk with God so that you can discover the path that he has laid out for you to change your life and use all the gifts He has entrusted to you. You can also read the Gospel passages that the Church offers for each day. Finish your prayer time with the Pater Noster.

If you forget your prayer time one day, do not worry. Start again the next day. God is patient. He will wait until prayer becomes an integral part of your life.

Pray alone or with a partner. Pray as a family. Why not pray with coworkers if they are Christians? An ecumenical or even multi-religious prayer. A minute of prayer will give you a day's worth of peace, confidence, and happiness.

Try it and you will see miracles happen in your life. Pray, and prayer will transform your life and the world around you.

Have a great week end.

Fr Germán November 29th 2015

Mensaje del P. Germán

LA ORACION: 1er SIGNO DE UN CATÓLICO DINÁMICO

El 13 de septiembre les hablé de la importancia de ser un católico dinámico para transformar el mundo.

En ese mensaje les decía que hay cuatro signos que caracterizan a los católicos dinámicos y comprometidos: la oración, el estudio, la generosidad y la evangelización.

Tomemos un poco de tiempo hoy para hablar de la oración.

Los católicos dinámicos y comprometidos empiezan su jornada con una oración. La oración es una rutina o un rito que nos permite empezar la jornada con un momento de paz, de alegría y de confianza.

Existen personas que se sientan en un lugar confortable, bonito y tranquilo con su desayuno para confiarle su jornada a Dios y abrir su corazón al Espíritu Santo. Hay otros que van a la misa todos los días para escuchar la Palabra de Dios, que les servirá de guía y para alimentar su fe con el Cuerpo de Cristo. Las misas en semana son más cortas que las misas dominicales. Hay otros que escuchan un CD (con música religiosa o con oraciones), en su carro mientras van al trabajo. Hay otros que escogen un momento del día (siempre el mismo), para tener un encuentro, un diálogo con Dios.

Poco importan las modalidades, o el momento durante en día, en el cuan hablamos con Dios. Si queremos ser católicos dinámicos y comprometidos, debemos integrar la oración, a la vida de todos los días.

La salud espiritual depende de la oración cotidiana. Si usted se acostumbra a orar todos los días, va a ver cómo su vida y la vida de aquellos que viven a su alrededor cambiará.

Aquel que ora se transforma en alguien que sabe dar gracias por todas las bendiciones recibidas. Quien agradece al Señor y que contempla la belleza de su vida, la riqueza de la vida de los demás y las maravillas de la Creación, es alguien que vive alegre, que afronta con calma las dificultades de la vida y que reacciona siempre con sabiduría y responsabilidad.

La oración es un arma poderosa para calmar nuestra ansiedad y mejorar nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

Si no tiene palabras para dialogar con Dios, no se preocupe. Dios habla en el silencio. Entre más tiempo esté en silencio más claramente escuchará la voz de Dios.

Lo más importante es consagrar “todos los días” un pequeño momento a la oración.

Dele gracias a Dios. Póngase en la presencia de Dios para mirar, con los ojos de Dios, sus últimas veinticuatro horas. Trate de presentar a Dios, las mejores palabras y acciones que hizo en el último día, o preséntele los proyectos que tiene para el día que empieza. Trate de perdonar a quienes le hicieron daño y perdónese usted también, por el mal que le hizo a lados demás, en la última jornada. Hable con Dios para descubrir el camino que le propone para cambiar su vida y utilizar los dones que Él le ha confiado. Puede leer el Evangelio que la Iglesia nos propone para cada día. Termine su oración con el Padre Nuestro.

Si un día olvidó su oración, no se preocupe. Empiece nuevamente al día siguiente. Dios tiene paciencia. Él espera hasta que la oración se convierta en un elemento constitutivo de su vida.

Ore solo o con su pareja. Ore en familia. ¿Por qué no orar con sus colegas de trabajo si son cristianos?

Una oración ecuménica o pluri-religiosa. Un minuto de oración le dará una jornada de paz, de confianza y de felicidad.

Haga el ensayo y verá los milagros que se producirán en su vida. Ore y la oración transformará su vida y el mundo alrededor de usted.

Feliz semana.

P. Germán 29 de noviembre del 2015

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