Fr German’s message October 14th 2018 Religious Freedom

posted Oct 13, 2018, 4:10 PM by St Sebastian Catholic Parish

Fr German’s message

Religious Freedom

 

From September 20th to 23rd, 2018, representatives from 28 French-speaking Catholic communities, spread out in 18 countries and 3 continents met at Prague (Czech Republic) to reflect on the life of the Church under persecutory regimes.

We were housed in one of the first monasteries built in Europe, the Brevnovsky Klaster monastery, which dates from the 900s.

We had the good fortune of meeting cardinal Dominik Duka (Fr. Petr Kolar, SJ. and Fr. Vaclav Ventura) and two Czech guides who had experienced of persecution. Among the speakers, there was also Mr. Pavel Fischer, the former advisor to President Vaclav Havel, former minister of Foreign Affairs, and former Ambassador from Czech Republic in France, as well as Mr. Jean-Christophe Peaucelle, religious affairs advisor at the Ministry of Europe and Foreign Affairs of France.

We also met some members from the French-speaking Catholic community of Prague and we celebrated Mass with this community on Sunday the 23rd.

I took the time to meet and speak at length with Czechs who participated in our reflection efforts.

I learned much about the misdeeds of religious persecution. I came back home with many questions about the consequences that this persecution lead to in the people that resisted the regime and in those that collaborated with it. We cannot judge. We do not know what we would have done in a similar situation.

Parents that had to hide to pray. Who had to forbid their children from talking about religion with anyone. You didn’t know who was a spy or who was going to denounce you.

Children who grew up in a society where you had to mistrust everybody.

A Church that lived in secrecy, and which they called the invisible Church and the visible Church manipulated by the regime. In both Churches there were surely priests and honest Christians, and in both there were also men and women who were paid by the regime to denounce those who had a religious practice.

The priests, monks, and nuns were tortured, killed, or exiled from the country. All the Church’s properties were confiscated. One of the priests we met was forced to get married to make the regime believe that he was a “normal” citizen while he was a priest of the invisible Church. I met him and I had the impression that I was speaking to a holy man.

The suffering of these people is indescribable. Today, after some years of democracy, this country is starting to pull out of this trauma. People are starting to discover confidence and religious liberty. The Church is trying to announce the Gospel to a people who have not had faith in institutions and where 70% of the population identifies as atheist.

I thought about how we are very lucky to live in a country that respects religious freedom. We ought to thank the Lord for this beautiful right to practice our faith or not. To believe or not believe without being forced to be accountable to any regime.

We who are free to practice our religion – do we use our liberty to feed our faith? The biggest difficulty of the invisible Church was to not have the means necessary to feed the faith of the faithful, read religious texts, read the Bible, to think with others about the richness and hardships of faith.

Let us thank the Lord for the religious freedom that we have. Let us pray for our brothers and sisters who live in countries where faith is considered dangerous for society.

Let us always be attentive to ensure that our religious freedom is respected, and that of our brothers and sisters.

Have a great week.

Fr. Germán L.A. October 14th 2018

Mensaje del P. Germán

Libertad Religiosa

 

Del 20 al 23 de septiembre del 2018, representantes de 28 comunidades católicas de habla francesa, repartidas en 18 países y tres continentes, se encontraron en Praga (República Checa) para reflexionar sobre la vida de la Iglesia, bajo regímenes de persecución.

Estuvimos alojados en uno de los primeros monasterios construidos en Europa, el monasterio Brevnovsky Klaster, que data de los años 900.

Tuvimos la suerte de encontrar al cardenal Dominik Duka, arzobispo de Praga, a dos sacerdotes (el P. Petr Kolar, SJ. y el P. Vaclav Ventura) y dos guías de origen checo que vivieron durante el tiempo de persecución. Entre los conferencistas estaba el Sr. Pavel Fisher, antiguo consejero del Presidente Vaclav Havel, exministro de Relaciones Exteriores y exembajador de la República Checa en Francia como también al Sr. Jean-Christophe Peaucelle, Consejero para los asuntos religiosos en el Ministerio de Europa y de Relaciones Exteriores de Francia.

También encontramos algunos miembros de la comunidad católica de habla francesa de Praga y celebramos la misa con esa comunidad el domingo 23.

Me di un tiempo para encontrar y conversar largamente con los checos, que participaron en nuestro trabajo de reflexión.

Aprendí mucho sobre los resultados desastrosos de la persecución religiosa. Regresé a casa con muchas interrogaciones sobre las consecuencias que esa persecución dejó, en las personas que se resistieron al régimen y sobre las personas que colaboraron en él. No podemos juzgar. No sabemos lo que hubiésemos hecho en una situación similar.

Padres de familia que se debieron esconder para orar. Que debieron prohibir a sus hijos hablar de religión. Nunca supieron quién era espía y podía denunciar.

Niños que crecieron en una sociedad, que desconfiaba de todo mundo.

Una Iglesia que existió clandestinamente, la llamaron Iglesia invisible. Y una Iglesia, visible reconocida y manipulada por el régimen. En las dos Iglesia había seguramente ssacerdotes y cristianos honestos. En las dos había también hombres y mujeres que eran pagados por el régimen, para denunciar a quienes tenían una práctica religiosa.

Los sacerdotes, los monjes y los religiosos y religiosas fueron torturados, asesinados o expulsados del país. Todos los bienes de la Iglesia fueron confiscados. Uno de los sacerdotes que encontramos tuvo que casarse, para hacer creer al régimen que era un ciudadano “normal”, mientras que era un sacerdote de la Iglesia invisible. Cuando conversé con él, tuve la impresión de habar con un hombre santo.

El sufrimiento de ese pueblo ha sido increíble. Actualmente, después de algunos años de democracia, ese país empieza a salir de su trauma. La gente empieza a descubrir la confianza y la libertad religiosa. La Iglesia trata de anunciar el Evangelio, ante un pueblo que ya no tiene confianza en las instituciones y en el cual 70% de la población se dice atea.

Pensé que nosotros tenemos mucha suerte, al vivir en un país que respeta la libertad religiosa. Debemos agradecer al Señor por ese hermoso derecho que tenemos, de practicar o no, nuestra fe. De creer o no, sin la obligación de dar cuentas a un régimen cualquiera.

Nosotros que somos libres de practicar nuestra religión, ¿Aprovechamos de esa libertad para alimentar nuestra fe?

La mayor dificultad de la Iglesia invisible fue, el no tener los medios necesarios para alimentar la fe de los fieles, para leer textos religiosos, para leer la Biblia, para reflexionar con otros sobre las riquezas y dificultades de la fe.

Agradezcamos al Señor por la libertad religiosa que tenemos. Oremos por nuestros hermanos y hermanas que viven en esos países, en los cuales la fe es considerada como un peligro para la sociedad.

Estemos siempre atentos para hacer respetar nuestra libertad religiosa y la de nuestros hermanos y hermanas.

Feliz semana.

P. Germán, 14 de octubre del 2018

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