Fr German’s message October 25th 2015 CITIZENS OF THE WORLD

posted Oct 21, 2015, 11:57 AM by German Sanchez

Fr German’s message

CITIZENS OF THE WORLD

On September 22, 2015 I became an American citizen. That same evening I went to Washington with a group of 15 parishioners to concelebrate mass with Pope Francis. What a wonderful experience. We will talk more about that in a later message.

Having arrived in the USA in September 2004 with a religious visa, and after I lived as a resident alien for 5 years in Los Angeles, I decided to apply for American citizenship. The process is quite drawn out and not very pleasant because of all the documents that you have to present, and especially how it is impossible to leave American territory once you apply for naturalization until it is granted or denied. I did not leave the USA from October 2014 until the end of August 2015. This time has allowed me to think and pray for those who do not have documents and who cannot leave the country. I know some people who have lost one of their loved ones in their home country and who could not attend the funeral because of not having documents. That time spent waiting has helped me “understand” a little about the plight of the undocumented and the suffering of refugees and people who have to leave their countries or their families.

Adopting a new nationality is an important decision in the life of every person. We all need to belong to something. ID cards and passports allow us to have rights and duties where we are born, in the place where we grew up, and in the place where we live. Legal recognition that documents guarantee allow us to feel at home in the country where we are. You are no longer a tourist, a traveler, or a stranger, you are at home. For me it was important not to lose the nationality of the country where I was born (Colombia) and of the country where I was educated (France). Now, in my heart and in the documents that identify me, I am both from there and from here.

I thought that perhaps there would be passports and IDs that would allow us to become world citizens. You could legally pass from one country to another without feeling like a foreigner or being afraid of immigration control and endless interrogations.

I dreamed of a day when there are no longer any borders and we could go throughout the world as if the world had become a single house with different rooms. Perhaps before this we need to realize our responsibility for the common home. Perhaps one day humanity will understand that the world and creation belong to all humans and that we should all take care of it and share it like a family.

The naturalization ceremony was very touching. On that day, there were 10,000 of us foreigners that would become American citizens in Los Angeles. We pledged loyalty to this country which has become ours. We sang the national hymn and they reminded us that the wealth of the USA was in diversity, liberty, and the respect of its citizens.

The ceremony concluded with the wonderful sentence “God bless America” and I would like to add: “God bless our world”.

Have a great week end.

Fr Germán October 25th 2015

Mensaje del P. Germán

CIUDADANOS DEL MUNDO

A partir del 22 de septiembre 2015 soy americano. Ese mismo día, viajé a Washington, D.C. con un grupo de 15 fieles de San Sebastián, para concelebrar la misa con el Papa Francisco. Una bella experiencia. Hablaremos de ello en un próximo mensaje.

Después de haber llegado a los Estados Unidos, en septiembre del 2004, con una visa de religioso y  de haber vivido en los Ángeles, como residente durante cinco años, decidí solicitar la ciudadanía americana.

El proceso es bastante largo y muy desagradable, debido a todos los documentos que se deben presentar. Sobre todo, debido a la imposibilidad de quitar el territorio americano, desde el momento en que se presenta la solicitud, hasta que ésta es aceptada o rechazada. No salí de los Estados Unidos desde octubre del 2014, hasta agosto del 2015. Este tiempo me permitió reflexionar y orar, por aquellos que no tienen documentos y no pueden salir del país. Conozco algunas personas que perdieron a un ser querido en su país de origen, y que no les fue posible asistir a su funeral por falta de documentos. Ese tiempo de espera me ayudó “a comprender” un poco, el drama de las personas sin documentos, el sufrimiento de los refugiados y de aquellos que están obligados a abandonar su país y su familia.

Adoptar una nueva nacionalidad es una decisión importante en la vida de toda persona. Todos necesitamos pertenecer a un sitio. La tarjeta de identidad y el pasaporte, nos permiten tener derechos y deberes en el lugar en donde nacimos, en donde crecimos y en donde vivimos. El reconocimiento legal proporcionado por los documentos, nos permite sentirnos en casa, en el país en donde nos encontramos. Ya no somos turistas, o personas de paso o extranjeros; estamos en nuestra casa.

Para mí fue muy importante no perder la nacionalidad del país en el cual nací (Colombia), ni la del país en el cual me formé (Francia). Ahora siento en el corazón y lo confirman los documentos que me identifican, que soy de aquí y de allá.

Pienso que algún día tendremos un pasaporte y una tarjeta de identidad que nos permitirá sentirnos ciudadanos del mundo. Podremos pasar legalmente de un país al otro, sin sentirnos extranjeros. Sin temor de los controles de inmigración y de los interrogatorios interminables.

Soñé que algún día no habrá fronteras y que podríamos viajar en el mundo entero, como si el mundo se hubiese transformado en una sola casa con diferentes cuartos. Probablemente que antes de que eso ocurra, todos deberemos sentirnos responsables de la casa común. Probablemente, la humanidad comprenderá algún día, que el mundo y la creación pertenecen a todos los humanos y que todos debemos protegerlos y compartirlos fraternalmente.

La ceremonia de ciudadanía fue bastante conmovedora. Ese día, en Los Ángeles, 10.000 extranjeros, adquirimos la nacionalidad americana. Prometimos lealtad a este país que nos recibe. Cantamos el himno nacional y nos recordaron que la riqueza de los Estados Unidos, se encuentra en la diversidad, libertad y respeto de sus ciudadanos.         

La ceremonia terminó con la hermosa frase: “Que Dios bendiga América” y yo desearía aumentar: “Que Dios bendiga el mundo”.

Feliz semana.

P. Germán 25 octubre del 2015
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