Fr German’s message October 7th 2018 Welcome

posted Oct 5, 2018, 6:32 PM by St Sebastian Catholic Parish

Fr German’s message

Welcome

 

Last August I had the pleasure to participate in a wedding in Jordan. One of the young ladies from our community got married to a young man from Jordan and I was invited to receive the couple’s exchange of consent along with a priest from Jordan.

I traveled with the bride’s family from Los Angeles, and we arrived 3 days before the wedding, and I returned 6 days later.

When we arrived at the Amman airport, they welcomed us with open arms.

There is a lot to say about the happiness, friendliness, dignity and generosity of the people of Jordan who we had the good fortune of meeting.

I only wish to speak of extending a warm welcome. I wish to share with you two experiences that we went through and which made me reflect on our ways of extending warm welcomes to others, to foreigners, and to those whom we do not know.

On the day of our arrival, the groom’s family was waiting for us. We arrived at the airport at 9pm and then went to the house where a magnificent party dinner was waiting for us at 11pm.

The next day, at night, we had to return to the same house for dinner with a little more people (150 people). I took an Uber from the hotel with three other people we gave the address to the driver. The taxi stopped in front of a house and we got out. A man who must have been the house caretaker came to welcome us, opened the taxi doors, and invited us in. The taxi left, and I noticed that the house was not the same one we had been in the night before. I insisted that the house was not the one we were looking for. Since the homeowner only spoke Arabic, he called to his wife, who spoke English and French. She was of Lebanese origin. They invited us in and we were able to explain that we were lost. They offered us tea or coffee, but we did not want to accept them because the groom’s family was waiting for us. The couple called their daughter who came right away, pulled up in her car, and drove us to where they were waiting for us.

Another family in our group rented a car. In the middle of the desert, they ran out of gas. The driver got out of the car and the first car that came by stopped. The Jordanian couple that was in the car drove them to the nearest gas station 20 miles away. Nobody had a container in which to put the gasoline. The Jordanian man bought two large water bottles, dumped the water on the plants, and filled the bottles with gasoline. Then he drove them back to where they had left the car with his wife and two children. The best thing of all is that the Jordanian man paid for the gasoline, saying that if something like that happened to him in a foreign country, he would be very happy if he came across somebody who helped him.

I don’t know if I would do the same to welcome strangers. These two examples made me think about many cases in the Bible that talk about extending a warm welcome. I especially thought about Abraham, who offered a warm welcome to three people who came to visit him in the middle of the desert, and who revealed that they were sent from God, or God Himself in person, who came to announce that he would have a son with Sara (Gen. 18:1-15).

Thank you to all who gave us a warm welcome in Jordan, and I hope these two examples help us to be warmer in the welcomes we extend to people we don’t know and who need our help.

Have a great week.

Fr. Germán L.A. October 7th 2018 

Mensaje del P. Germán

La Bienvenida

 

En el mes último mes de agosto, tuve el gusto de participar en un matrimonio en Jordania. Una de las jóvenes de nuestra comunidad se casó con un joven de Jordania. Fui invitado a recibir el consentimiento de los esposos, junto con un sacerdote de Jordania.

Viajé con la familia de la novia desde Los Ángeles, llegamos 3 días antes de la boda y regresé 6 días después.

Desde que llegamos al aeropuerto de Amman, nos recibieron muy cordialmente.

Tendría mucho que decir de la alegría, la amabilidad, la dignidad y la generosidad de la gente de Jordania que tuvimos la oportunidad de encontrar.

Quiero solamente hablar de la bienvenida. Quiero compartir con ustedes dos experiencias que vivimos y que me hicieron reflexionar, sobre nuestra manera de dar la bienvenida a los demás, a los extranjeros y a quienes no conocemos.

El día de nuestra llegada, la familia del novio nos estaba esperando. Llegamos al aeropuerto a las 9 de la noche y a la casa en donde nos esperaban con una magnífica cena de fiesta a las 11pm.

Al día siguiente, en la noche, debíamos regresar a la misma casa, para una cena con un poco más de gente (150 personas). Tomé un Uber desde el hotel, con otras tres personas y dimos la dirección al conductor. El taxi se detuvo frente a una casa y nosotros descendimos. Un señor que parecía ser el guardián de esa casa vino a recibirnos, abrió las puertas del taxi y nos invitó a entrar. El taxi se fue y me di cuenta de que esa casa no era la misma, en la cual habíamos estado la noche anterior. El propietario salió y nos invitó a entrar. Yo insistía en que esa casa no era la que estábamos buscando. Como el propietario hablaba solamente árabe, llamó a su esposa que hablaba inglés y francés. Ella era de origen libanés. Nos invitaron a entrar y pudimos explicarles que estábamos perdidos. Nos ofrecieron un té o un café, pero no lo aceptamos, pues la familia del novio nos estaba esperando. Amablemente, esa pareja desconocida, llamó a su hija que vino inmediatamente, sacó su carro y nos condujo al lugar en donde estaban esperándonos.

Otra familia, de nuestro grupo, rentó un carro. En medio del desierto se quedaron sin gasolina. El conductor salió del auto y el primer carro que pasó, en el que viajaba una pareja de Jordania, se detuvo. La pareja los condujo a la estación de gasolina más cercana que estaba a 20 millas. Nadie llevaba consigo un recipiente para transportar la gasolina. El señor de Jordania compró dos botellas grandes de agua, vació el agua en las plantas y llenó las botellas con gasolina. Luego los condujo nuevamente, a donde habían dejado el auto con su esposa y dos hijos. Lo mejor de todo, es que el señor de Jordania pagó la gasolina diciendo que, si alguna vez le sucediera algo semejante en el extranjero, sería  muy feliz, si encontrase alguien que le ayudara.

No sé si yo, hiciera lo mismo para recibir a los desconocidos. Esos dos ejemplos, me hicieron pensar en muchos casos en los cuales la Biblia habla de la bienvenida. Pensé sobretodo en Abraham que ofreció la bienvenida, a tres personajes que vinieron a visitarlo en medio del desierto y que al final, se revelaron siendo enviados de Dios, o Dios mismo en persona, que venía a anunciarle que tendría un hijo con Sara (Gn 18,1-15).

Gracias a todas las personas que nos dieron la bienvenida en Jordania.

Espero que estos dos ejemplos, nos ayuden a ser más cordiales, en la bienvenida que ofrecemos a las personas que no conocemos y que necesitan de nuestra ayuda.

Feliz semana.

 P. Germán, 7 de octubre del 2018

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