Fr Germán's message December 18th 2016

posted Dec 15, 2016, 11:58 AM by German Sanchez   [ updated Dec 15, 2016, 12:00 PM ]

Fr German’s message

CREMATION

Cremation of the dead is a practice that is becoming more and more common. I had already written in the September 15, 2013 parish bulletin on a few points that we needed to consider so that we can rest assured that the ashes of our loved ones are conserved with dignity.

I had gone back over the article from September 7, 2014, and had published it again on June 1, 2016.

Now I am using the same article to add a few ideas that I have had from the most recent directions that the Vatican has just published.

A decree of the The Congregation for the Doctrine of Faith (Holy Office) dated May 8th, 1963 abolished the ban on religious funerals for those who asked to be incinerated.

Canon 1176 of the Code of Canon Law states that the Church earnestly recommends that the pious custom of burying the bodies of the deceased be observed; nevertheless, the Church does not prohibit cremation unless it was chosen for reasons contrary to Christian doctrine”.

For years, the Catholic Church was opposed to cremation because those who practiced it openly denied the bodily resurrection.

Today, attitudes have evolved and the Church celebrates regular funerals for people who have chosen to be cremated.

People who choose cremation (or incineration) have a variety of reasons and it is uncommon to find someone who has decided to be cremated, to have a religious celebration and, at the same time, to deny the resurrection.

One of the things I like to discuss with people who ask about cremation is the final location of the ashes.

The Congregation for the Doctrine of Faith has just published on October 25th a Directive which talks about the grave of the dead and the conservation of ashes in case of incineration.

The resurrection of Jesus and the resurrection of the dead is at the center of the Christian faith. Saint Paul says:

“For I handed on to you as of first importance what I also received: that Christ died for our sins in accordance with the scriptures; that he was buried; that he was raised on the third day in accordance with the scriptures; that he appeared to Cephas, then to the Twelve” (1 Cor 15:3-5).

If we believe in the resurrection of the dead, I think that symbolically it is better not to scatter the ashes on a hill, to throw them into the ocean or to keep them in an unsafe place. Keeping "all" the ashes together is a way to show our respect for the bodies of our deceased loved ones. We believe that the body is the temple of the Holy Spirit and that it is holy.

This way, we can avoid some excesses, like "the ashes of a mother were divided into five parts so each child could take home a little bit."

There are people who share the ashes of a deceased person so they can make jewelry or other ornamental work.

If in the future, a child or a grandchild would like to visit the body of his or her deceased mother, father, brother… then we can say his body (transformed into ashes) is located at a certain place.

Dealing with grief is also easier when we know that the body (or ashes) of a loved one who has passed away can be found in a specific and safe place.

Another problem arises when we want to bury the ashes in the yard or keep them inside the house. A maid accidentally dropped a box full of ashes and, unaware of the contents, she threw them in the toilet. If you sell your house or if the house is destroyed by fire or an earthquake, where will the ashes go?

The only safe place to store the ashes of a deceased person is a cemetery. Friends and family can go there to visit the deceased ones and cry or share with them their joys and sorrows.

In a cemetery we are sure that the body will be respected at all times, even when family members or friends are no longer there.

The Church, which is concerned for our well-being and which instruct us with its words of wisdom so we can avoid falling into improper or superstitious practices. Faith in the resurrection of the dead runs counter to the idea that of complete annihilation of the person at the moment of death or at the fusion with Mother nature, or with the universe, or with a stage in the process of reincarnation or a freeing of the soul from the “prison” of the body. The Church has already clearly announced its disagreement with the spreading of ashes or keeping them in the house or in a place that is not a cemetery, a church or someplace recognized by the local Church that conserves the ashes of all who have died. Let us hear what the Church has just told us, and tomorrow we will be grateful.

Have a great week.

Fr Germán December 18th 2016

Mensaje del P. Germán

LA CREMACIÓN

La cremación de los difuntos es una práctica que cada día es más utilizada. Ya había escrito en el boletín del 15 septiembre 2013, algunos puntos que debemos considerar para asegurarnos que las cenizas de nuestros seres queridos se conserven dignamente.

El mismo texto lo publiqué nuevamente el 7 septiembre del 2014 y el 1º de junio del 2016.

Ahora utilizo ese texto para completarlo con algunas ideas tomadas de la última instrucción que el Vaticano acaba de publicar.

Un decreto de la Congregación por la Doctrina de la  Fe (Santo Oficio), del 8 de mayo de 1963, suprimió la prohibición de funerales religiosos, para aquellos que habían pedido la incineración.

El canon 1176 del Código de  Derecho  Canónico recuerda que “la Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos, sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que se haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana”.

Durante mucho tiempo, la Iglesia Católica se opuso a la cremación, porque aquellos que la practicaban negaban abiertamente la resurrección de los cuerpos.

Hoy, las mentalidades han evolucionado y la Iglesia celebra funerales normales, para las personas que han escogido la cremación.

Las personas que escogen la cremación (o la incineración) tienen razones muy variadas,  es raro encontrar a alguien que decida hacerse incinerar, tener una celebración religiosa y al mismo tiempo negar la resurrección.

Uno de los puntos que me gusta abordad con las personas que hablan de cremación es el destino de las cenizas.

La Congregación por la Doctrina de la Fe acaba de publicar el 25 de octubre, una Instrucción que habla de la sepultura de los difuntos y de a conservación de las cenizas en caso de incineración.

La resurrección de Jesús, la resurrección de los muertos, es el centro de la fe cristiana. San Pablo dice:

«Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Cleofás y después a los Doce» (1 Co 15,3-5).

Si creemos en la resurrección de los cuerpos, me parece que, simbólicamente es mejor que las cenizas no sean dispersadas. Conservar “todas” las cenizas juntas es una manera de manifestar nuestro respeto por el cuerpo de nuestros difuntos. Así podemos evitar algunas desviaciones: “las cenizas de una madre de familia, fueron divididas en cinco partes para que cada hijo tuviera una parte en su casa”.

Hay personas que se dividen las cenizas del difunto, para hacer una joya, o hacer una decoración.

Si en el futuro, uno de los hijos o nietos … desea visitar a su madre,  padre, o  hermano, difunto, podremos decirle que su cuerpo (transformado en cenizas) se encuentra en tal lugar.

La separación es más fácil, cuando sabemos que el cuerpo (o las cenizas) de la persona amada que se fue, reposan en un lugar preciso y seguro.

Un problema resulta cuando se desea enterrar las cenizas en un jardín, o conservarlas al interior de una casa. Una empleada del aseo dejó caer una caja que contenía cenizas y como no sabía de qué se trataba, las arrojó al servicio higiénico. Si usted vende su casa, o si la casa es destruida por un incendio o un temblor de tierra, ¿a dónde irán las cenizas?

El único lugar seguro para colocar las cenizas de una persona difunta es el cementerio. A ese lugar, los amigos y la familia podrán ir a visitar al difunto y llorar o compartir con él/ella sus alegrías y sus penas.

En el cementerio estamos seguros que los cuerpos serán respetados, siempre e incluso cuando no haya nadie de la familia o de las amistades. 

La Iglesia se preocupa por nuestro bienestar y desea instruirnos con sus palabras de sabiduría, para evitar que caigamos en prácticas inadecuadas, o supersticiosas. La fe en la resurrección de los muertos, se opone a la idea de una desaparición definitiva de la persona al momento de la muerte, o de una fusión con la Madre naturaleza, o con el universo, o con una etapa en el proceso de reencarnación o liberación del alma de la “prisión” del cuerpo. La Iglesia acaba de pronunciarse claramente sobre su desacuerdo con la dispersión de cenizas, o la conservación de éstas en casa o en un lugar que no sea un cementerio o una iglesia o un lugar reconocido por la Iglesia local, para conservar las cenizas de todos los difuntos. Escuchemos lo que la Iglesia nos acaba de decir y mañana le estaremos agradecidos.

 

Feliz semana.

P. Germán 18  diciembre del 2016
Comments