Sunday Reflections


2nd Sundayof Advent A Los Angeles, December 7th-8th, 2019

posted Dec 5, 2019, 6:40 PM by St Sebastian Catholic Parish

2nd Sunday of Advent A

Los Angeles, December 7th -8th, 2019

1st Reading:  the book of the Prophet Isaiah 11,1-10

Psalm :71(72) 1-2,7-8,12-13,17

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Romans 15,4-9

Gospel: Saint Mathew 3,1-12

We have been in the Time of Advent since last Sunday, which is time to prepare to welcome the child Jesus who will be born in the hearts of all men and women of good will, who agree to give God a space in their hearts.

The liturgy of this second Sunday of Advent invites us to look around us, to welcome others as brothers and sisters and to change our hearts.

Look around ourselves to better know the world in which we live.

We are increasingly interested in animals. There are foundations that protect them, take care of them and help them live better.

We have become aware of the importance of preserving the animal kingdom for the stability of creation and for the survival of humanity.
The law of the jungle always reigns in the animal world. The smallest is devoured by the largest, the strongest uses the weakest and the least intelligent are dominated by the most astute.

The media does not stop warning us that what happens in our humanity closely resembles what happens in the animal kingdom.

It is very sad to note that aggressiveness, violence, hate and evil exist throughout the world.

We are all tired, shocked and outraged by the suffering that the strongest impose on the weakest in our world.

We must welcome each other as brothers and sisters. We cannot allow the law of the jungle to also be the law that dominates in our families, in our communities, in our society, in our country and in our world. We need to recognize that all men and women are children of God and that the greatest among us is the one who serves and not he who dominates or makes others serve him.

The Time of Advent prepares us to welcome God who is the greatest of all, and who becomes small to show us the path we must follow to live in justice and peace.

Fraternity is the slogan of all Christians. The child Jesus was born in a manger to be close to everyone, and not only to those who live in the castles and who rule the world.

We must change our hearts because we can invent new laws and build many prisons to lock up those who do not observe the laws; but if we do not change our hearts, our world will never be better for us or for the generations to come.

We must be like children who love and let themselves be loved. As adults, we ask ourselves too many questions before loving and welcoming others. We must fill our hearts with confidence, generosity, humility, sweetness and joy to prepare the birth of God in today's world.

If in our hearts there are always feelings of justice, peace and fraternity, we will transform the world. There will be no more divisions around us, and we will reduce the violence and wars that are destroying our humanity.

In this time of preparation to celebrate the most beautiful feast of Christianity, let us observe the world around us, let us welcome each other and change our hearts.

Best wishes as you prepare for Christmas.

Fr. Germán

2º Domingo de Adviento A

Los Ángeles 8 de diciembre del 2019

1ª lectura: del Libro del profeta Isaías 11,1-10

 Salmo: 71(72)1-2,7-8,12-13,17

2ª lectura: de la carta de San Pablo a los Romanos 15,4-9

Evangelio: San Mateo 3,1-12

Desde el pasado domingo estamos en el Tiempo de Adviento. Tiempo de preparación para recibir al niño Jesús, que va a nacer en el corazón de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que acepten darle un espacio a Dios en su corazón.

La liturgia de este Segundo Domingo de Adviento nos invita a mirar alrededor de nosotros, a aceptarnos como hermanos y hermanas y a cambiar nuestro corazón.

Mirar alrededor de nosotros para conocer mejor el mundo en el que vivimos.

Cada vez más, estamos interesados en los animales. Existen asociaciones que los protegen, los cuidan y les ayudan a vivir mejor. Hemos tomado consciencia de la importancia de preservar el reino animal, para el equilibrio de la creación y para la sobrevivencia de la humanidad.

En el mundo animal reina siempre la ley de la selva. El más pequeño es devorado por el más grande, el más fuerte se sirve del más débil y los menos inteligentes son dominados por los más astutos.

Los medios de comunicación en forma constante nos informan sobre lo que sucede en nuestra humanidad, se asemeja mucho a lo que sucede en el reino animal.

Es muy triste constatar que la agresividad, la violencia, el odio y la maldad existen en todo el mundo. Ya estamos cansados, escandalizados e irritados, por el sufrimiento que los más fuertes imponen a los más débiles de nuestro mundo.

Debemos aceptarnos como hermanos y hermanas. No podemos permitir que la ley de la selva sea también la ley que domine en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestra sociedad, en nuestro país y en nuestro mundo. Necesitamos reconocer que todos los hombres y mujeres son hijos de Dios. Que entre nosotros el más grande es aquel que sirve, y no quien domina, o se hace servir.

El Tiempo de Adviento nos prepara para acoger a Dios, que es el más grande de todos y que se nos presenta como un pequeño, para mostrarnos el camino que debemos seguir, para vivir con justicia y en paz.

La fraternidad es el lema de todos los cristianos. El Niño Jesús nació en un pesebre, para estar cerca de todos y no solamente de quienes viven en los castillos y que gobiernan el mundo.

Debemos cambiar nuestro corazón porque podemos inventar nuevas leyes y construir muchas cárceles, para encerrar a quienes no respetan las leyes; pero si no cambiamos nuestro corazón, nuestro mundo nunca será mejor para nosotros, ni para las generaciones que vienen.

Debemos ser como los niños que aman y se dejan amar. Nosotros los adultos, nos hacemos demasiadas preguntas antes de amar y de acoger a los demás. Debemos llenar nuestro corazón de confianza, de desinterés, de humildad, de dulzura y de alegría para preparar el nacimiento de Dios en el mundo de hoy.

Si en nuestros corazones siempre hay sentimientos de justicia, de paz y de fraternidad, vamos a transformar el mundo. Ya no habrá más divisiones alrededor de nosotros y haremos disminuir la violencia y las guerras que están destruyendo nuestra humanidad.

En este tiempo de preparación para celebrar la más hermosa fiesta de la cristiandad, observemos el mundo, acojámonos los unos a los otros y cambiemos nuestro corazón.

Feliz preparación de Navidad.

  P. Germán

Thanksgiving Day November 28, 2019

posted Nov 25, 2019, 5:51 PM by St Sebastian Catholic Parish

Thanksgiving Day

November 28, 2019  

Lk  17:11-19

In this Thanksgiving Day, I invite you this year to thank the Lord for the gift of fraternity.
We are men and women who come from different countries and from quite rich cultures.

In our community there are children, youth, adults and elderly people.

Among us there are workers, students, housekeeping men and women, people who have studied hard and others who have not studied but who know many things thanks to the experiences they have had. We are professionals, artists, chefs in the restaurants and representatives of many jobs necessary for society to exist.

We are all very different from each other and these differences constitute the wealth of our community.

We are all indispensable for humanity to move forward and we are all unique thanks to our personality and our background.

Today we are gathered in this church because we are all children loved by God.

We are brothers and sisters of Jesus gathered in the church to pray, sing, listen to the Word of God, take communion and go out into the world on mission.

Let us thank God for this fraternity that we share here and let us pray that every day the respect and friendship among us will grow so that society discovers in us the family of God that works in the construction of the universal fraternity.

I invite you to address your neighbor on the right or left, in front of or behind you; look for someone you don't know well and say: Brother or Sister Happy Thanksgiving Day.

 P Germán

Día de Acción de Gracias

28 de noviembre del 2019

Lc 17,11-19

En esta fiesta de Acción de Gracias, los invito a agradecer al Señor por el don de la fraternidad.

Somos hombres y mujeres que venimos de países diferentes, de culturas bastante ricas.

En nuestra comunidad hay niños, jóvenes, adultos y personas de edad.

Entre nosotros hay obreros, estudiantes, hombres y mujeres que se ocupan del aseo, personas que han estudiado mucho y otros que no han estudiado, pero que conocen muchas cosas gracias a las experiencias que han vivido. Somos profesionales, artistas, cocineros y representantes de muchas actividades necesarias para que la sociedad pueda existir.

Todos somos muy diferentes unos de otros, esas diferencias constituyen la riqueza de nuestra comunidad. Todos somos indispensables para que la humanidad pueda avanzar y todos somos únicos, gracias a nuestra personalidad y a nuestra historia.

Hoy estamos reunidos en esta iglesia porque todos somos hijos(as) amados por Dios. Somos hermanos(as) de Jesús reunidos en la iglesia para orar, cantar, escuchar la Palabra de Dios, comulgar y salir al mundo en misión.

Demos gracias a Dios por esta fraternidad que compartimos aquí. Oremos para que cada día, el respeto y la amistad entre nosotros crezcan. Para que la sociedad descubra en nosotros, la familia de Dios que trabaja en la construcción de la fraternidad universal.

Los invito a dirigirse a su vecino(a) de la derecha, o de la izquierda, delante o detrás de usted; busque alguien que no conozca bien y dígale: Hermano(a) Feliz fiesta de Acción de g Gracias.

P Germán

34th Sunday in the Church’s time Christ the King C LA, Nov. 23rd /24th, 2019

posted Nov 20, 2019, 11:14 AM by German Sanchez   [ updated Nov 25, 2019, 5:50 PM by St Sebastian Catholic Parish ]

34th Sunday in the Church’s time

Christ the King  Time C

Los Angeles, November 23rd /24th, 2019

1st Reading: from the 2nd  book of Samuel 5,1-3

Psalm : 121(122)1-2.3-4.4-5

Reading: from the Letter of Paul to the Colossians 1,12-20

Gospel: Saint Luke 23,35-43

To celebrate the feast of Christ the King of the Universe, the Church proposes a very nice text taken from St. Paul's letter to the Colossians and the Gospel that reminds us that Jesus was crucified between two thieves.
These two texts help us understand the characteristics of Christ the King.
Christ is a king who guides his people and forgives us.

Christ guides his people.

The first mission of Christ is to guide us. He knows the path that leads to the Father because he comes from the Father's house and wants to lead us to his house, which is also our house. He is the light that illuminates our path and chases away our darkness. Thanks to the light of Christ, we can walk without stumbling on the paths that life has for us throughout our existence.

Christ is our guide because he is in our midst to teach us to live as brothers and sisters and to help us build a better world for all. He is our guide because he is our older brother and he accompanies us every day in the fight against injustice and evil.

Jesus is our guide because he is the head of the Church, He is the beginning of everything and the first risen from the dead. He is the path that leads us to the resurrection, to life with God.

He is present in the Church every time we receive a sacrament. He guides the Pope, the bishops, the priests, religious men and women, and he guides all the baptized.

He came into the world to help all men and women of good will as they build a Kingdom of Peace and Justice, a Kingdom in which we will all be brothers and sisters, a Kingdom in which there will be no tears or suffering.

Christ is a King who forgives us.

He knows our hearts and knows that our human weakness frequently deviates us from the path he has placed us on.

He is patient with us and forgives our mistakes, our lack of faith and trust. He lifts us up every time sadness and loneliness take us away from Him and our brothers and sisters.

Christ is a king who forgives because he came into the world to reconcile our humanity with God and to help us to be reconciled to each other.

Today we can shout: Long live Christ the King if we let ourselves be guided by Him and if we receive his forgiveness every time, we stray from the path he has placed us on.

Amen.

 

Fr. Germán

34º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Cristo Rey del Universo

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 24 de noviembre del 2019

1ª lectura: del 2º libro de Samuel 5,1-3

Salmo : 121 (122) 1-2.3-4.4-5

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Colosenses 1,12-20

Evangelio: de San Lucas 23,35-43

Para celebrar la fiesta de Cristo Rey del Universo, la Iglesia nos propone un texto muy bonito, tomado de la carta de San Pablo a los Colosenses y el Evangelio que nos recuerda que Jesús fue crucificado en medio de dos ladrones.

Esos dos textos nos ayudan a comprender las características de Cristo Rey.

Cristo es un rey que guía a su pueblo y perdona.

Cristo guía a su pueblo.

La primera misión de Cristo es de guiarnos. Él conoce el camino que conduce al Padre, pues viene de la casa del Padre y desea conducirnos hacia su casa que es también nuestra casa. Él es la luz que ilumina nuestra ruta y aleja nuestras tinieblas. Gracias a la luz de Cristo, podemos caminar sin tropezar por los caminos que la vida nos propone, a lo largo de nuestra existencia.

Cristo es nuestro guía porque está en medio de nosotros, ensenándonos a vivir como hermanos y hermanas. Ayudándonos a construir un mundo mejor para todos. Es nuestro guía porque es nuestro hermano mayor, nos acompaña todos los días en la lucha contra la injusticia y contra el mal.

Jesús es nuestro guía porque es la cabeza de la Iglesia, Él es el inicio de todo y el primer resucitado de entre los muertos. Él es el camino que nos lleva a la resurrección, a la vida con Dios.

Él está presente en la Iglesia, cada vez que recibimos un sacramento. Él guía la Papa, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, Él guía a todos los bautizados. Vino al mundo para ayudar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a construir un Reino de Paz y de Justicia, un Reino en el cual todos seremos hermanos y hermanas, un Reino en el cual ya no habrá lágrimas ni sufrimiento.

Cristo es un Rey que perdona.

Él conoce nuestro corazón y sabe que nuestra debilidad humana, nos desvía frecuentemente del camino que él nos propone.

Él es paciente con nosotros y perdona nuestros errores, nuestra falta de fe y de confianza. Nos levanta cada vez que la tristeza y la soledad nos alejan de Él, de nuestros hermanos y hermanas.

Cristo es un rey que perdona porque vino al mundo para reconciliar nuestra humanidad con Dios. Para ayudarnos a reconciliarnos entre nosotros.

Hoy podemos gritar: ¡Que viva Cristo Rey¡ Si nos dejamos guiar por Él y si recibimos su perdón cada vez que nos alejamos del camino que nos propone.

Amén. 

P. Germán

33th Sunday in the Church’s time Time C Los Angeles, November 16th-17th, 2019

posted Nov 11, 2019, 4:47 PM by St Sebastian Catholic Parish

33th Sunday in the Church’s time Time C

Los Angeles, November 16th-17th, 2019

1st Reading: from the book of the prophet Malachi 3,19-20a

Psalm: 97 (98)5-6.7-8.9

Reading: from the 2nd Letter of Paul to the Thessalonians 2Thes3,7-12

Gospel: Saint Luke 21,5-19

We are almost at the end of Liturgical Year C. In fifteen days, we will begin the New Liturgical Year A.

On this Sunday before the feast of Christ the King, which is the last Sunday of the Liturgical Year, the Church invites us to reflect on the texts that we call apocalyptic.

These texts talk about the end of the world, the returning of Christ in glory and the arriving of a new world.

If we listen to the radio and watch the news on TV, we discover the immeasurable suffering in our world.

We always should be optimistic and view the world with a positive outlook, but we also should be realistic and recognize that our world needs a radical and deep change.

We need another world in which there is no suffering. But nothing will change if we do not commit ourselves to fight evil so justice will reign in our families, in our community and in our society.

Politicians and those who govern are responsible for the common good. They should work for justice to be done in all of society and economic areas so that all men and women are respected and live in dignity.

We also are responsible for the future and for building a better world.

The Church and the liturgy invite us to commit ourselves to building a better world where all live in peace and all have everything they need to live like children of God, directors and protectors of creation. We all want the world in which we live to change. We want suffering, inequalities, corruption, injustice and wars to disappear.

We all want a new world where all men and women feel at home. We want Christ to return and establish His Kingdom among us.

We all await a new world in which all will be brothers and sisters and the Lord will be our guide, councilor and advocate.

Then, what can we start to do today, here and now, so the new world can be built?

Let us commit ourselves and let us invite our friends and all the people we know to help us so our world can be changed. If we combine our efforts and if we allow the Spirit of God to act through us, we will have the light and strength we need to fight evil in all its forms. All inhabitants of the earth will discover that the world, our common home that we call creation is a beautiful work of God and that we cannot leave it in the hands of those who want to destroy it.

Let us live in the hope that the new world is coming and waste no time in actively committing ourselves to fighting for justice so that the Kingdom of God will arrive quickly among us.

Amen.

Fr. Germán

33º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 17 de noviembre del 2019

1ª lectura: del libro del profeta Malaquías 3,19-20a

Salmo: 97 (98)5-6.7-8.9

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 3,7-12

Evangelio: de San Lucas 21,5-19

Estamos casi al final del año litúrgico C. En quince días empezaremos el nuevo año litúrgico A.

En este domingo antes de la fiesta de Cristo Rey, que es el último domingo del año litúrgico, la Iglesia nos invita a meditar sobre algunos textos que llamamos apocalípticos.

Estos textos hablan del fin del mundo, del regreso de Cristo en gloria y de la instalación de un mundo nuevo.

Si escuchamos la radio y observamos las noticias en la televisión, descubriremos los sufrimientos innumerables de nuestro mundo.

Siempre debemos ser optimistas y mirar el mundo de manera positiva pero también, tenemos que ser realistas y reconocer que nuestro mundo, necesita un cambio radical y profundo.

Necesitamos otro mundo en el cual, no haya tanto sufrimiento. Pero nada cambiará, si no nos comprometemos a luchar para que la justicia reine en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra sociedad.

Los políticos y quienes nos gobiernan son responsables del bienestar de todos. Ellos deben trabajar para que la justicia, se practique en todos los sectores de la sociedad y de la economía. Para que todos los hombres y mujeres sean respetados y vivan dignamente.

También nosotros, somos responsables del futuro y de la construcción de un mundo mejor.

La Iglesia y la liturgia nos invitan hoy, a comprometernos en la construcción de un mundo mejor en el cual, todos vivan en paz y todos tengan lo necesario, para vivir como hijos de Dios, directores y guardianes de la creación.

Todos queremos que ese mundo en el que vivimos cambie. Queremos que el sufrimiento, las desigualdades, la corrupción, las injusticias y las guerras desaparezcan.

Queremos un mundo nuevo para todos. Un mundo en el cual, todos los hombres y mujeres se sientan en su casa. Queremos que Cristo regrese y establezca en medio de nosotros su reino.

Todos esperamos un mundo nuevo en el cual, todos seamos hermanos y hermanas. En donde el Señor sea nuestro guía, consejero y defensor.

Entonces, interroguémonos sobre lo que podemos empezar a hacer hoy, alrededor de nosotros para que ese mundo nuevo se construya cada día.

Comprometámonos e invitemos a nuestros amigos, y a quienes conozcamos, a que nos ayuden para que nuestro mundo cambie. Si unimos nuestras fuerzas y permitimos al Espíritu de Dios, actuar en medio de nosotros, tendremos la luz y la fuerza necesarias para combatir el mal en todas sus formas. Todos los habitantes de la tierra descubrirán que este mundo, esta casa común que llamamos creación es una obra hermosa de Dios. No podemos dejarla en las manos de algunos que deseen destruirla.

Vivamos con la esperanza de ese nuevo mundo. No tardemos en comprometernos activamente, en la lucha por la justicia, que hará que el Reino de Dios, llegue rápidamente entre nosotros. Amen.

P. Germán

32nd Sunday in the Church’s time Time C Los Angeles, November 9th /10th, 2019

posted Nov 8, 2019, 6:26 PM by St Sebastian Catholic Parish

32nd Sunday in the Church’s time Time C

Los Angeles, November 9th /10th, 2019

1st Reading: from the 2nd book of Maccabees 7,1-2.9-14

Psalm : 16 (17)1.5-6.8.15

Reading: from the 2nd Letter from Paul to the Thessalonians 2,16—3,5

Gospel: Saint Luke 20,27-38

 

Today's liturgy invites us to focus our reflections on a key element of our Christian faith: the resurrection of the dead and eternal life.

On all Sundays and holidays at mass we recite the Creed and together we say: “I believe in the resurrection of the body and the life everlasting.”

The resurrection of the dead and eternal life have always been difficult problems to tackle. We would like to have rational explanations and comparisons to help us understand how resurrection will happen and what the details of eternal life are. But there is no explanation and no possible comparison between life today and eternal life. We simply need to believe.

To help me believe in the resurrection of the dead and eternal life and to help me look at death with a hopeful view, I like to think of the caterpillar and the butterfly. Or the grain of wheat and the ear of wheat. Each one in the pair is different from the other, and yet one is the continuation and completion of the other. The caterpillar and the wheat grain pass through a death-like experience in order to become a beautiful butterfly or a beautiful ear of wheat. If the caterpillar knew that it was going to become a butterfly, it would want it to happen as quickly as possible. If the grain of wheat knew that it was to be transformed into a beautiful ear of wheat, it would be joyfully expecting that transformation.
Resurrection and eternal life will transform our mortal bodies, which suffer, get sick, and became old, into immortal bodies without suffering, without pain and without sin, but full of love.

Blaise Pascal was a mathematician, physicist, inventor, writer and Catholic theologian (1623-1662) says that We know the truth, not only by reason, but also by the heart. Pascal’s wager says that we have an interest in believing because by believing we win everything. And if in the end we discover that God does not exist, we will not have lost anything

Faith is to believe what we don’t see and what we cannot explain.

Having said all of this, we need to prepare for the resurrection and eternal life.

We should live every day as if it were the last day of our existence. We know neither the day nor the hour or how we shall die. Every time we go to bed, we must prepare to meet the Lord and to leave this world being at peace with those around us.

Science has come a long way and today we live longer than ever before. But, from time to time, the death of a child or of a young adult is a clear reminder that life is not ours. We need to share the love we have in our hearts today, not tomorrow, as we can never be sure we will be alive.

The only way to prepare for the resurrection and eternal life is the way of love. Only those who have agreed to love and to be loved will be eligible to meet God and accept His love in eternal life.

The Church invites us today to believe in the resurrection of the dead and to prepare for eternal life. Amen. Fr. Germán

32º Domingo tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 10 de noviembre del 2019

1ª lectura: del 2º libro de los Macabeos 7,1-2.9-14

Salmo : 16 (17)1.5-6.8.15

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 2,16—3,5

Evangelio: de San Lucas 20,27-38

La liturgia de hoy nos invita a concentrar nuestra reflexión en un elemento fundamental de la fe cristiana: La resurrección de los muertos y la vida eterna.

Todos los domingos y los días de fiesta, recitamos el credo en la misa y juntos decimos: Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna.

La resurrección de los muertos y la vida eterna es y ha sido siempre un problema difícil a afrontar. Quisiéramos tener explicaciones racionales y comparar situaciones que nos ayuden a comprender, el cómo se va a producir la resurrección y detalles de la vida eterna. Pero no hay explicación ni formas de comparar posibles entre la vida de hoy, y la vida eterna. Debemos simplemente creer.

Para ayudarme a creer en la resurrección de los muertos, en la vida eterna y para ayudarme a mirar la muerte con una mirada de esperanza, me gustaría pensar en el gusano y la mariposa, o en el grano de trigo y la espiga de trigo. Aparentemente, no tiene nada que ver el uno con el otro, sin embargo, el uno es la continuación y la realización del otro. El gusano y el grano de trigo pasan por la muerte, para poder transformarse en una bella mariposa, o en una hermosa espiga de trigo. Si el gusano supiera que va a ser una mariposa, desearía que eso sucediera lo más rápido posible. Si el grano de trigo supiera que se va a transformar en una hermosa espiga de trigo, esperaría con alegría esa transformación.

La resurrección y la vida eterna van a transformar nuestros cuerpos mortales, que sufren, que se enferman y envejecen, en cuerpos inmortales sin sufrimiento, sin dolor, sin pecado y solamente llenos de amor.

Blaise Pascal que fue un matemático, físico, escritor, inventor y teólogo católico francés (1623-1662), dice que la verdad se conoce no solamente con la razón, sino también con el corazón. La apuesta de Pascal dice que tenemos interés en creer, porque al creer ganamos todo. Y si al final descubrimos que Dios no existe, no habremos perdido nada.

La fe es creer lo que no vemos y lo que no somos capaces de explicar.

Después de decir todo esto, debemos prepararnos para la resurrección y para la vida eterna.

Todos los días debemos vivirlos como si fuera el último día de nuestra existencia. No sabemos ni el día, ni la hora, ni la forma en cómo vamos a morir. Cada vez que vamos a acostarnos, debemos prepararnos para encontrarnos con el Señor, para irnos de aquí estando en paz con aquellos que nos rodean.

La ciencia ha hecho mucho progreso, hoy en día morimos más viejos que antes. Pero de vez en cuando la muerte de un niño, de un joven o de un adulto joven, nos recuerda que la vida no nos pertenece. El amor que tenemos en nuestro corazón, debemos compartirlo hoy y no mañana porque no estamos seguros de estar aquí mañana.

El único camino para prepararse para la resurrección y la vida eterna es el camino del amor. Solamente aquellos que han aceptado amar y dejarse amar serán aptos para encontrarse con Dios, para aceptar el amor de Dios en la vida eterna.

La Iglesia nos invita hoy a creer en la resurrección de los muertos y a prepararnos para la vida eterna. Amen.

P. Germán

31st Sunday in the Church’s C National Vocation Awareness Week Los Angeles, November 2nd / 3rd 2019

posted Oct 30, 2019, 12:28 PM by St Sebastian Catholic Parish

31st Sunday in the Church’s

Time C

National Vocation Awareness Week

Los Angeles, November 2nd / 3rd 2019

1st Reading: from the book of Wisdom 11,22—12,2

Psalm : 144(145)1-2.8-9.10-11.13.14

Reading: from the 2nd Letter from Paul to the Thessalonians 1,11—2,2

Gospel: Saint Luke 19,1-10

If we take time this week to reread the story of the encounter between Jesus and Zacchaeus, I am certain that we will discover several elements that will help us to grow in the faith and to follow the path of sanctification.

This Gospel passage gives us some ideas about becoming what we are: members of God’s family, men and women with the Holy Spirit living within them and wishing to live as Jesus told us to live.

Jesus is in our cities.

The story we just heard says that Jesus entered Jericho and passed through the city. Jericho is thought to be one of the oldest cities of our civilization. It was a very well-known, large, and important city at the time of Jesus. In choosing Jericho, Jesus has a message for us who live in rough cities, brimming with advertising and full of activities that often lead us away from God. Jesus is among us. He came into the world to come into our cities and pass through our neighborhoods. Jesus is not only in heaven, or in the Holy Land, or in sanctuaries that have many pilgrims visiting. He is first and foremost in the streets of our city. He is not shut inside churches or within the walls of the Vatican. He is at your doorstep.

Jesus is looking for us.

Another important detail of this encounter is the fact that Jesus is the one who tries to meet with Zacchaeus.

Zacchaeus showed his curiosity or his desire to know Jesus. He finds a way around the obstacles presented by the crowd, he goes beyond his limitations because of his short stature. But Jesus is the one who does the most important thing to make the encounter happen. Jesus looks up to see Zacchaeus in a tree that he has climbed, and Jesus is the one who invites himself to Zacchaeus’ house for the night.

If we make a small movement toward an encounter with Jesus, we can be certain that he will do the rest so that we can know him a little better and so we can welcome him into our hearts and our lives. If the Lord is still not with us, it is not his fault, but it is just because we have not yet made the decision to open the door for him to come into our home.

Today and not tomorrow.

We read in the Gospel that Jesus says to Zacchaeus: “I must stay today in your house” and “salvation has come today in this house”. An encounter with the Lord must take place today. We always have excuses to not welcome him under our roof, we always have good reasons to put our relationship to God off until tomorrow.

But the Gospel for this Sunday reminds us that an encounter with Jesus needs to happen today, and that the happiness, peace, and salvation that God offers us is for today.

So, just like Zacchaeus, let us welcome the Lord into our home and let us make a list of everything that will change in our lives to live from now on as children of God, brothers and sisters of Jesus, men and women of God’s family. Amen.

Fr. Germán

31º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Semana Nacional para Promover Vocaciones

Los Ángeles, el 3 de noviembre 2019

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 11,23—12,2

Salmo : 144 (145) 1-2.8-9.10-11.13.14

2ª lectura: de la 2ª carta de Pablo a los Tesalonicenses 1,11—2,2

Evangelio: de San Lucas 19,1-10

Si tomamos tiempo durante esta semana para leer nuevamente la historia de Zaqueo, estoy seguro que vamos a descubrir varios elementos que nos ayudan a aumentar nuestra fe y a tomar el camino de la santidad.

Este evangelio nos ofrece varias ideas para transformarnos en lo que somos: Miembros de la familia de Dios. Hombres y mujeres habitados por el Espíritu Santo y deseosos de vivir como Jesús nos dijo que viviéramos.

Jesús está en nuestras ciudades.

La historia que acabamos de escuchar dice que Jesús entró a Jericó y atravesó la ciudad. Jericó es considerada como una de las ciudades más antiguas de nuestra civilización. Era una ciudad muy conocida, grande e importante en la época de Jesús. Al escoger a Jericó, Jesús tiene un mensaje para nosotros que vivimos en ciudades muy agitadas, llenas de publicidad y con múltiples proposiciones que frecuentemente, nos alejan de Dios. Jesús está en medio de nosotros. Vino al mundo para entrar en nuestras ciudades y recorrer nuestros barrios. Jesús no está solamente en el cielo, o en Tierra Santa, o en los Santuarios que muchos peregrinos visitan. Jesús está sobre todo y antes que nada en las calles de nuestra ciudad. No está encerrado en las iglesias, o en los muros del Vaticano. Jesús está en la puerta de tu casa.

Jesús nos busca.

Otro detalle importante en este encuentro es el hecho de que Jesús, es quien busca encontrarse con Zaqueo.

Zaqueo manifestó su curiosidad, o su deseo de conocer a Jesús. Sobrepasa las dificultades impuestas por la multitud, y sus límites causados por su pequeña estatura. Pero es Jesús quien hace lo más importante para que el encuentro pueda producirse. Jesús levanta los ojos para ver a Zaqueo en el árbol que se había subido y Jesús se invita a la casa de Zaqueo, para pasar allí la noche.

Si hacemos un pequeño gesto para ir al encuentro de Jesús, podemos estar seguros de que Jesús hará el resto, para que podamos conocerlo un poco mejor. Para que podamos recibirlo en nuestro corazón y en nuestra vida. Si el Señor no está todavía con nosotros, no es culpa suya, simplemente que no hemos tomado todavía la decisión de abrirle la puerta, para que pueda entrar en nuestro hogar.

Hoy y no mañana.

En el Evangelio leímos que Jesús le dijo a Zaqueo: “Hoy tengo que hospedarme en tu casa” y “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. El encuentro con el Señor debe hacerse hoy. Siempre tenemos excusas para no recibirlo en nuestro hogar, siempre tenemos buenas razones para dejar nuestra relación con Dios para mañana.

Pero el Evangelio de este domingo nos recuerda que el encuentro con Jesús debe hacerse hoy. Que la felicidad, la paz y la salvación que Dios nos propone es para hoy.

Entonces, como Zaqueo, recibamos al Señor en nuestro hogar y hagamos la lista de todo lo que va ha cambiar en nuestra vida, para vivir de ahora en adelante como Hijos de Dios, hermanos y hermanas de Jesús y hombres y mujeres de la familia de Dios. Amen.

 P. Germán

30th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, October 26th /27th, 2019

posted Oct 25, 2019, 10:50 AM by German Sanchez

30th Sunday in the Church’s time C

Los Angeles, October 26th /27th, 2019

 “1st Reading: from the Ben Sirach 34:12-14,16,18

Psalm: 33(34)2-3,17-18,9-23

2nd Reading: 2nd Letter of St Paul to Timothy 4:6-8.16-18

Gospel: Saint Luke 18:9-14

Jesus told a parable to those men and women who thought of themselves as righteous and who despised all others."

While meditating on the Gospel of this Sunday, it occurred to me that if Jesus were to come to our world today, he would probably use the same parable to invite us to reflect on our relationship with God and with our brothers and sisters.

-Before God, do we see ourselves as righteous or as sinners?

-Do we treat all our brothers and sisters as our neighbors or, on the contrary, do we despise them?

1.- Before God, do we see ourselves as righteous or as sinners?

To make our prayer sincere, Christian, and effective, it is important to stand before God as what we are -sinners; not as what we are not -righteous.

It is true that we have not killed anyone, that we have not stolen, that we honor our parents, that we haven’t committed adultery... etc. There is a long list of things we haven’t done. But let’s be honest with ourselves. Ask yourself, if among the things you do, among the things that make you proud, do you include the time you have shared with the poor, the time visiting the elderly or prisoners, the time to fight against all kinds of injustices, the time you committed yourself to society and to the Church to build a better world..?.

Probably we all should recognize that we still have much to improve before we can stand before God as righteous people.

When we acknowledge before God that we are sinners because we don’t do everything we could for the good of humanity; when we acknowledge before God that in our life there are words and actions that are not truly motivated by love; then, we come before God as what we truly are: sinful men and women in need of the light and strength that come from the Lord.

Those who see themselves as righteous believe that they don’t need God. In their lives there is no place for God.

Those who see themselves as righteous build their lives without God and deprive themselves of the intervention of God who wants to reveal Himself to them, listen to them, bless them, and love them.

The words of Jesus, which are written in this week’s Gospel of Luke, invite us to reflect on the relationship we have with others.

2.- Do we treat all our brothers and sisters as our neighbors, or do we despise them?

We live in a world that, in theory, belongs to all men and women who inhabit it. Before God, however, we are all sinners.

So among us, all men and women in our world, there should be a relationship of respect, brotherhood, understanding, solidarity, and love. We cannot neglect, exploit, or consider some of our brothers and sisters as our inferiors.

Peace in our families, in our communities, our societies and our world cannot exist among us if there are men and women who despise, exploit and diminish their brothers and sisters.

In our world, clearly there are men and women who are more intelligent than others, richer than others, in better health than others, with more education than others, who are more fortunate than others... but it is also clear that we are all God's beloved children. We are all equal before God because we need His light and His strength to make good use of what the Lord has put in our hands for the benefit of all.

Our prayer will be sincere, it will be Christian, and it will be effective if we come before God as the sinners we are. Our relationships with our brothers and sisters will be good, productive, and happy if we treat them with the respect they deserve because we are all God's image on earth. Lord, teach us to pray and to respect all our brothers and sisters. Amen Fr. Germán

30º Domingo Tiempo de la Iglesia C

Los Ángeles, el 27 de octubre del 2019

1ª lectura: del libro de Ben Sirac el Sabio 34,12-14.16.18

Salmo: 33(34) 2-3,17-18,9-23

2ª lectura: de la 2º carta de Sn Pablo a Timoteo 4,6-8.16-18

Evangelio: de San Lucas 18,9-14

"Jesús dijo una parábola para ciertos hombres y mujeres que se consideraban justos y que despreciaban a todos los otros".

Al meditar con el Evangelio de este domingo, pensé que sí Jesús estuviera en medio de nosotros en este momento, probablemente utilizaría la misma parábola, para invitarnos a reflexionar sobre la relación que tenemos con Dios y con nuestros hermanos y hermanas.                                                                              

- ¿Frente a Dios, nos consideramos justos o pecadores?

- ¿Tratamos a todos nuestros hermanos y hermanas como nuestros semejantes, o los despreciamos?

1.- ¿Frente a Dios, nos consideramos justos o pecadores?

Para que nuestra oración sea sincera, cristiana y eficaz, es importante que nos presentemos delante de Dios como pecadores que somos y no como justos que no somos. Es cierto que no hemos matado a nadie, que no hemos robado, que respetamos a nuestros padres, que no deseamos a la mujer, o al esposo de nuestro prójimo, etc. La lista de todo lo que no hacemos es larga. Sin embargo, seamos honestos con nosotros mismos. Preguntémonos si entre las cosas que hacemos y por las que estamos orgullosos, se encuentran también el compartir con los pobres, la visita a las personas de edad avanzada, o que están en la cárcel, la lucha contra toda clase de injusticias, el compromiso en la sociedad y en la Iglesia por la construcción de un mundo mejor, ...

Probablemente todos debemos reconocer que todavía tenemos mucho por progresar, antes de presentarnos delante de Dios como personas justas.

Cuando reconocemos delante de Dios que somos pecadores, porque no hacemos todo lo que podríamos hacer por el bien de la humanidad; cuando reconocemos delante de Dios, que en nuestra vida hay palabras y actos que no están verdaderamente guiados por el amor; entonces nos presentamos delante de Dios tal como somos: es decir, como hombres y mujeres pecadores que necesitan luz y fuerza, que vienen de Él. Aquél que se considera justo cree que no necesita a Dios y en su vida no hay lugar para Dios. Aquel que se cree justo, construye y conduce su vida sin Dios, privándose de la intervención de Dios que desea revelarnos, escucharnos, bendecirnos, es decir, amarnos.

Las palabras de Jesús, que San Lucas nos comparte en el Evangelio de este domingo, nos invitan a reflexionar sobre la relación que tenemos con los demás.                                                                      

2.- ¿Tratamos a todos nuestros hermanos y hermanas como nuestros semejantes o los despreciamos?

Vivimos en un mundo que, en teoría, pertenece a todos los hombres y mujeres que lo habitan. Frente a Dios, todos somos pecadores. Entonces, entre nosotros, entre todos los hombres y mujeres de nuestra humanidad deben existir relaciones de respeto, de fraternidad, de comprensión, de solidaridad y de amor. No podemos despreciar, explotar o considerar ciertos de nuestros hermanos y hermanas inferiores a nosotros. La paz en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestras sociedades y en nuestro mundo no puede existir, si entre nosotros hay hombres y mujeres que desprecian, explotan y desvalorizan a sus semejantes.  Es evidente que en nuestra humanidad hay hombres y mujeres más inteligentes que otros, más ricos que otros, con mejor salud que otros, que han estudiado más que otros, que les va mejor que a otros... Pero también es evidente que todos somos hijos bien amados de Dios. Todos somos iguales frente a Dios y todos necesitamos su luz y fuerza, para aprovechar de todo lo que Nuestro Padre ha puesto en nuestras manos, para el bienestar de todos.

Nuestra oración es sincera, cristiana y eficaz, siempre y cuando nos presentamos frente a Dios como pecadores que somos. Nuestras relaciones con nuestros hermanos y hermanas serán buenas, productivas y felices siempre y cuando, tratemos a todos nuestros hermanos y hermanas con el respeto que merecen, ya que todos somos imagen de Dios en la tierra. Enséñanos, Señor a orar y a respetar a todos nuestros hermanos y hermanas. Amen. P. Germán

29th Sunday in the Church’s time C WORLD MISSION SUNDAY Los Angeles, October 19th /20th, 2019

posted Oct 17, 2019, 6:12 PM by St Sebastian Catholic Parish

29th Sunday in the Church’s time C WORLD MISSION SUNDAY

Los Angeles, October 19th /20th, 2019

1st Reading: from the Book of Exodus 17:8-13

Psalm : 120(121)1-2,3-4,5-6,7-8

2nd Reading: 2nd Letter of St Paul to Timothy 3:14—4,2

Gospel: Saint Luke 18,1-8

The theme of the World Mission Sunday is: baptized and sent: The Church of Christ on mission in the world.

This year's theme invites us to become aware of our Baptism and our mission in the world.

Baptism.

I often speak to you in homilies, in my interventions in the catechism or in meetings with each other, about the importance of baptism. I frequently write some reflections on baptism in the texts we publish every week in the parish bulletin. I hope you read it and share it with people who don't come to church. Every time we baptize a baby, a child or an adult in the Church, I insist on the importance of living out our baptism every day in order to discover who we are.

We are children of God. We are part of the family of God. The Holy Spirit dwells in our hearts. We are brothers and sisters of Jesus. We have a dignity, a value, an unimaginable wealth. God is with us, in our hearts, in our life, in our intelligence. We can talk to Him. He can advise us, enlighten us, fortify us, forgive us, get us up, lead us on the path of peace, happiness, love.

Through baptism we agree to be written on God’s heart and agree to work with Him so that the Earth is transformed into what it was at the beginning: a Paradise for all.

Our mission in the world is to announce to all men and women of good will that life is beautiful, that everyone's life has value because God is with us. We have the mission to announce around us and to the ends of the earth that God is here for all.

In his message on the occasion of the World Mission Sunday, Pope Francis says that he is convinced of the importance of renewing the missionary commitment of the Church so that the Gospel is announced to all nations and for the Salvation that Christ proposes to be available to everyone.

The Pope is right to remind us that we are the Church and that we cannot hide the treasure we discovered at the time of our baptism.

We know that we have been created to be brothers and sisters, and through baptism we have agreed to be brothers and sisters of Jesus to work with Him in the mission that is to announce to all creatures that God loves us and is with us to heal and save us.

We still have a long way to go to discover the immense value of our baptism and the joy of announcing everywhere that God is with us.

Let us follow the example of Moses, Aaron and Jur who gathered to pray for the people. Let us never forget to pray when doubt disturbs our consciousness or when evil destabilizes our faith. God always listens to our prayer. He is with us and counts on us to announce the Good News to all nations. Let us pray for the missionaries who go far to proclaim the Gospel and let us be generous to those who work with the poorest on the planet.

Amen.

Fr. Germán

29º Domingo Tiempo de la Iglesia   C

JORNADA MUNDIAL DE ORACION

POR LAS MISIONES

Los Ángeles, el 20 de octubre del 2019

1ª lectura: del libro del Éxodo 17,8-13

Salmo: 120 (121) 1-2,3-4,5-6,7-8

2ª lectura: de la 2º carta de Sn Pablo a Timoteo 3,14—4,2

Evangelio: de San Lucas 18,1-8

El tema de la Jornada Mundial de Oración por las misiones es: Bautizados y enviados: La Iglesia de Cristo en misión en el mundo.

El tema de este año nos invita a tomar consciencia de nuestro Bautismo y nuestra misión en el mundo.

El Bautismo.

Frecuentemente les hablo en las homilías, en mis intervenciones en el catecismo, o en los encuentros con unos y otros, de la importancia del bautismo. Frecuentemente escribo algunas reflexiones sobre el bautismo, en los textos que publicamos todas las semanas en el boletín parroquial. Espero que lo leen y lo comparten con personas que no vienen a la iglesia. Cada vez que bautizamos a un bebé, un niño, o un adulto en la Iglesia, insisto sobre la importancia de vivir el bautismo todos los días, para poder descubrir lo que somos.

Somos hijos de Dios. Formamos parte de la familia de Dios. En nuestro corazón habita el Espíritu Santo. Somos hermanos y hermanas de Jesús. Tenemos una dignidad, un valor, una riqueza inimaginable. Dios está con nosotros, en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra inteligencia. Podemos hablar con Él. EL puede aconsejarnos, iluminarnos, fortificarnos, perdonarnos, levantarnos, conducirnos por el camino de la paz, de la felicidad, del amor.

Por medio del bautismo, aceptamos inscribirnos en el corazón de Dios y aceptamos trabajar con Él, para que la Tierra se transforme en lo que era al principio: un Paraíso para todos.

Nuestra misión en el mundo es de anunciar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que la vida es hermosa, que la vida de todos tiene valor porque Dios está con nosotros. Tenemos la misión de anunciar alrededor de nosotros y a las extremidades de la tierra, que Dios está aquí para todos.

En su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Misión, el Papa Francisco dice que está convencido de la importancia de renovar el compromiso misionero de la Iglesia, para que el Evangelio sea anunciado a todas las naciones y para que la Salvación que Cristo propone, esté al alcance de todos.

El Papa tiene razón al recordarnos que nosotros somos la Iglesia y que no podemos esconder el tesoro que descubrimos, en el momento de nuestro bautismo.

Sabemos que hemos sido creados para ser hermanos y hermanas y por medio del bautismo hemos aceptado ser hermanos de Jesús, para trabajar con Él en la misión que consiste en anunciar a todas las creaturas, que Dios nos ama y que está con nosotros para curarnos y salvarnos.

Todavía tenemos mucho camino por recorrer para descubrir el inmenso valor de nuestro bautismo y la alegría de anunciar por todas partes, que Dios está con nosotros.

Sigamos el ejemplo de Moisés, Aarón y Jur que se reunieron para orar por el pueblo. Nunca olvidemos orar cuando la duda perturba nuestra consciencia, o cuando el mal desestabiliza nuestra fe. Dios escucha siempre nuestra oración. Está con nosotros y cuenta con nosotros, para que anunciemos la Buena Nueva a todas las naciones. Oremos por los misioneros que van lejos de su país, anunciando el Evangelio y seamos generosos con aquellos que trabajan con los más pobres del planeta.  Amen. P. Germán

28th Sunday in the Church’s time Time C Yard Sale Los Angeles, October 12th /13th, 2019

posted Oct 8, 2019, 4:31 PM by St Sebastian Catholic Parish

28th Sunday in the Church’s time Time C   Yard Sale

Los Angeles, October 12th /13th, 2019

1st Reading: from the 2nd Book of Kings 5:14-17

Psalm : 97(98)1,2-3,3-4

2nd Reading: 2nd Letter of St Paul to Timothy 2:8-13

Gospel: Saint Luke 17,11-19

Today's liturgy invites us to reflect on baptism and our belonging to the community.

Baptism:

Baptism is the 1st sacrament we receive. It opens the door of the community, allows us to enter the family of God and be part of the Christian community.

The majority among us have been baptized as children. But for us to become aware of the richness of our baptism, the Church proposes liturgies such as today or the Easter vigil or the baptism of Christ to help us discover that we are Christians because we have been baptized. Through baptism we have accepted the name of Sons and Daughters of God and through baptism we do commit to living what we are: sons and daughters of a Father who loves us as brothers and sisters of one another.

Baptism is a beautiful gift that our parents have given us, but it will not bear fruit if we do not live each day as baptized.

Many baptized people do not know that because they were baptized in the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit, the Church where they were baptized registered their name in the records of the Trinity family.

Through baptism we are brothers and sisters of Jesus, we are brothers and sisters of all Christians. We have been sent   into the world to tell all men and women of good will that our mission is to build a single family so that all will be respected and that all can discover the love of God.

Community.

Baptism cannot be lived without the community. We need the community to be baptized and to receive the other sacraments. We need the community to feed our faith and to understand Scripture. Without the community, our baptism becomes less effective. Without the community our faith may cool and end up disappearing.

The Gospel says that among the 10 lepers who were healed by Jesus, only one returned to give thanks. We can ask ourselves how many baptized people return to the Church to thank the community for that gift they have received. How many baptized return to the community to live the mission that baptism confers on them?

The community is the place where we can show the world that we are from the same family, from the family of Jesus. We cannot continue to be anonymous Christians who live their faith in theory and who do not know their brothers and sisters in Christ.

Today we have a yard sale here. We can find in the parking lot people who, like us, have been baptized and have agreed to integrate into the family of God. Let's take time to share with our Christian brothers and sisters who are part of a group different from ours in the parish. If people passing through the street see that the Christians of Saint Sebastian live as brothers and sisters, I am sure we will have many who will want to return to the community where they were baptized to live like us.

Let's take advantage of the occasions that the parish offers us to live united with one another. The world needs witnesses of this and we are those witnesses for whom the world waits. Amen.

 Fr. Germán

28º Domingo Tiempo de la Iglesia C

Venta de garaje

Los Ángeles, el 13 de octubre del 2019

1ª lectura: del 2º libro de los Reyes 5,14-17

Salmo: 97(98)1,2-3,3-4

2ª lectura: de la 2º carta de Sn Pablo a Timoteo 2,8-13

Evangelio: de San Lucas 17,11-19

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre el bautismo y nuestra pertenencia a la comunidad.

El Bautismo:

El bautismo es el primer sacramento que recibimos. Nos abre la puerta de la comunidad, nos permite entrar en la familia de Dios y formar parte de la comunidad de cristianos.

La mayoría entre nosotros, hemos sido bautizados de niños. Pero para que tengamos consciencia de la riqueza de nuestro bautismo, la Iglesia nos propone liturgias como la de hoy, o la vigilia pascual, o el bautismo de Cristo, que nos ayudan a descubrir que somos cristianos, porque hemos sido bautizados. Que por medio del bautismo hemos aceptado el nombre de Hijos de Dios y que por medio del bautismo, nos comprometemos a vivir lo que somos: hijos e hijas de un Padre que nos ama y hermanos y hermanas de todos los humanos.

El bautismo es un hermoso regalo que nuestros padres nos han ofrecido, pero no dará fruto, si no vivimos cada día como bautizados.

Muchos bautizados no saben que, porque son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la Iglesia que los bautizó inscribió su nombre en los registros de la familia de la Trinidad.

Por medio del bautismo somos hermanos y hermanas de Jesús, somos hermanos y hermanas de todos los cristianos. Hemos sido enviados al mundo, para decir a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que la misión de la humanidad es de construir una sola familia, para que todos sean respetados y para que todos descubran el amor de Dios.

La comunidad.

El bautismo no puede vivirse sin la comunidad. Necesitamos la comunidad para ser bautizados y para recibir los otros sacramentos. Necesitamos la comunidad para alimentar la fe y para comprender la Escritura. Sin la comunidad, nuestro bautismo se vuelve invisible. Sin la comunidad nuestra fe se enfría y termina por desaparecer.

El Evangelio dice que entre los 10 leprosos que fueron curados por Jesús, solamente uno regresó a dar gracias. Podemos preguntarnos cuantos bautizados regresan a la Iglesia, para agradecer a la comunidad por ese regalo que les ha ofrecido. Cuantos bautizados regresan a la comunidad, para vivir la fraternidad que el bautismo les confiere como misión que deben vivir.

La comunidad es el lugar en el cual podemos mostrar al mundo, que somos de la misma familia, de la familia de Jesús. No podemos seguir siendo cristianos anónimos, viviendo la fraternidad en teoría sin conocer a sus hermanos y hermanas en Cristo.

Hoy tenemos la venta de garaje aquí. Podemos encontrar en el estacionamiento las personas que, como nosotros, han sido bautizadas y han aceptado integrar la familia de Dios. Tomemos tiempo para compartir con nuestros hermanos y hermanas cristianos que forman parte de un grupo diferente al nuestro en la parroquia. Si la gente que pasa por la calle ve que los cristianos de San Sebastian viven como hermanos y hermanas, estoy seguro que tendremos muchos otros bautizados, que van a querer regresar a la comunidad en donde fueron bautizados para vivir como nosotros.

Aprovechemos de las ocasiones que la parroquia nos ofrece para vivir la fraternidad. El mundo necesita testigos de la fraternidad y nosotros somos eses testigos que le mundo espera. Amen P. Germán

27th Sunday in the Church’s time Los Angeles, October 5th /6th, 2019

posted Oct 2, 2019, 1:32 PM by St Sebastian Catholic Parish

27th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, October 5th /6th, 2019

1st Reading: from the Book of Habakkuk 1,2-3 ;2,2-4

Psalm : 94(95)1-2.6-7.8-9

2nd Reading: from the 2nd Letter of St Paul to Timothy 1,6-8.13-14

Gospel: Saint Luke 17,5-10

 

Every year, in September, the archbishop invites all the priests who work in the archdiocese to meet with him to have a half day of reflection, prayer and friendship.

This year we met on Monday 23 in the rooms of the cathedral, for reflection and prayer, ending the day with dinner on the esplanade. We were more than 500 priests. I will tell you about that meeting in some of the parish bulletins during the month of October.

The time of reflection was directed by Bishop Robert Barron who is well known on American radio and TV and who is currently auxiliary bishop of Los Angeles. Bishop Barron continues to encourage broadcasting on the radio and TV and especially in writing books.

He invited us to reflect on people unaffiliated with any religion

He said that in 1970 97% of Americans said they were religious and 3% declared themselves unaffiliated. In 2019, 75% of Americans say they are religious and 25% unaffiliated.

For every new person joining the Church today in the USA there are 6.5 who leave it.

What impressed me the most is that 50% of the baptized-confirmed are unaffiliated today.

Bishop Barron told us about the reasons young people have for leaving the Church and proposed ways that we can use to change the situation.

The prophet Habakkuk shouts to denounce before God the violence and injustices that he finds in the midst of his people.

Bishop Barron said that if we want young people to return to the Church and discover the beauty of faith, we must propose concrete commitments to fight against injustice and to build peace. In the Gospel, the disciples ask Jesus to increase faith in them. Faith that does not act is a dead faith. Jc 2.17. We cannot be Christians if others do not discover in our lives a commitment to peace and a fight against injustices. The Faith of which today's liturgy speaks is a commitment in politics, in social life and in the life of the Christian community. Our churches will be filled with people if our faith is increasingly visible in our commitments.

Our children and grandchildren will come to the Church if they see more and more that we engage in concrete actions because we are Christians. They welcome invitations to commit themselves, too. Let us propose the example of Saint Francis of Assisi, Saint Teresa of Calcutta or Pope Francis who are not afraid to defend the poor and the humble.

Another point that young people appreciate is fraternal life, the community. They will keep in their memory a deep souvenir of the friendships lived in the community. They look for places where men and women help each other, respect and love each other. They know that a genuine community is a source of peace, joy and happiness in the present and for the future.

I will end with the apostles' prayer: “Lord, increase our faith” hoping that young people and children will feel the desire to come to the Church. Amen.

Fr. Germán

27º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 6 de octubre 2019

1ª lectura: del libro de Habacuc 1,2-3.2,2-4

Salmo: 94(95) 1-2.6-7.8-9

2ª lectura: de la 2ª carta de Sn Pablo a Timoteo 1,6-8.13-14

Evangelio: de San Lucas 17,5-10

Cada año, en el mes de septiembre, el arzobispo invita todos los sacerdotes, que trabajamos en la arquidiócesis, a reunirse con él para tener un medio día de reflexión, de oración y de amistad.

Este año nos reunimos, el lunes 23 en las salas de la catedral, para la reflexión y la oración. Terminamos el día con una cena en la explanada de la catedral. Asistimos más de 500 sacerdotes. Les hablaré de ese encuentro en algunos de los boletines parroquiales del mes de octubre.

El tiempo de reflexión fue dirigido por Mons. Robert Barron, que es muy conocido en la radio y TV americana desde que es sacerdote. Actualmente es obispo auxiliar de Los Ángeles y sigue animando emisiones en la radio, en la TV y sobre todo escribiendo libros.

Nos invitó a reflexionar sobre las personas que dicen que no tienen religión.

Dijo que, en 1970, 97% de americanos se decían religiosos y 3% se declaraban sin religión. En 2019, 75% de americanos se dicen religiosos y 25% sin religión.

Por cada persona nueva que entra a la Iglesia de hoy en USA, 6.5se van de ella.

Lo que me impresionó más, es que 50% de los bautizados-confirmados se dicen sin religión.

Mons. Barron nos habló de las razones que los jóvenes tienen, para abandonar la Iglesia y nos propuso 9 puntos que podemos utilizar, para cambiar la situación.

El profeta Habacuc grita para denunciar frente a Dios, la violencia y las injusticias que constata en medio de su pueblo.

En el Evangelio, los discípulos le piden a Jesús que aumente en ellos la fe.

Mons. Barron decía que si queremos que los jóvenes regresen a la Iglesia y descubran la belleza de la fe, debemos proponerles compromisos concretos, para luchar contra la injusticia y para construir la paz. La fe que no actúa, es una fe muerta. Jc 2,17. No podemos ser cristianos, si los demás no descubren en nuestra vida un compromiso por la paz y una lucha contra las injusticias. La Fe de la cual habla la liturgia de hoy, es un compromiso en la política, en la vida social y en la vida de la comunidad cristiana. Nuestras iglesias se van a llenar de mundo, si nuestra fe es cada día más visible en nuestros compromisos.

Nuestros hijos y nietos vendrán a la Iglesia, si ven cada vez más que nos comprometemos en acciones concretas porque somos cristianos. Ellos aceptan con agrado las invitaciones para comprometerse también. Propongámosles el ejemplo de San Francisco de Asís, de Teresa de Calcuta, o del Papa Francisco que no tienen miedo de defender los pobres y los humildes.

Otro punto que los jóvenes aprecian es la vida fraterna, la comunidad. Ellos conservarán en su memoria, un recuerdo profundo de los momentos fraternales vividos en la comunidad. Ellos buscan lugares en donde hombres y mujeres se ayudan, se respetan y se aman. Saben que una comunidad fraterna es fuente de paz, de alegría y de felicidad en el presente y para el futuro.

Voy a terminar con la oración de los apóstoles: Señor, aumenta en nosotros la fe para que los jóvenes y niños sientan deseo de venir a la Iglesia. Amen. P. Germán

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