Sunday Reflections


Palm Sunday A Los Angeles, April 5th, 2020

posted Apr 3, 2020, 12:09 AM by St Sebastian Catholic Parish   [ updated Apr 3, 2020, 12:10 AM ]

Palm Sunday A

Los Angeles, April 5th, 2020

1st Reading:  Book of the Prophet Isaiah 50:4-7

Psalm:21(22)8-9,17-18,19-20,23-24

2º Reading: Letter of Saint Paul to the Philippians 2:6-11

Gospel: Saint Matthew 26:14-27.66

This week is Holy, and it is a gift from God, for us who are going through a crisis unique in the history of humanity.

This Week is Holy because we are going to accompany Jesus in his passion, death and resurrection.

God reminds us, throughout the week, that he loves us and that he came into the world to be with us, to enlighten us, to guide us, that is, to save us.

Christians of the entire world, we who form the Body of Christ on earth, are going to come together, not physically but spiritually, to receive in our hearts the love of God. This week is holy if we open our hearts to the love of God.

This week is a gift from God to humanity because we are going to give ourselves a little more time to think about ourselves, our families, the vulnerable people around us and all our brothers and sisters around the world who suffer.

Let's take time to listen to the Word of God and share with him our fears, sufferings and concerns because of the violence with which Covid 19 is destabilizing our world.

In this week, we will affirm together that after suffering and the darkness of evil there is light and resurrection.

Have a Happy Holy Week

Amen. Fr. Germán


Domingo de Ramos A

Los Ángeles, 5 de abril 2020

1ª lectura : Libro del Profeta Isaías  50,4-7

 Salmo:21(22)8-9,17-18,19-20,23-24

2ª lectura :de la carta de Sn Pablo a los Filipenses 2,6-11

Evangelio: San Mateo 26,14-27.66

Esta semana es santa y es un regalo de Dios para nosotros que atravesamos una crisis sin precedentes, en la historia de la humanidad.

Esta Semana es Santa porque vamos a acompañar a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección.

Dios nos recuerda, durante toda la semana, que nos ama. Que vino al mundo para estar con nosotros, para iluminarnos, para guiarnos, es decir, para salvarnos.

Los cristianos del mundo entero, nosotros que formamos el Cuerpo de Cristo en la tierra, vamos a reunirnos, no físicamente sino espiritualmente, para recibir en nuestro corazón el amor de Dios. Esta semana es santa, si abrimos nuestro corazón al amor de Dios.

Esta semana es un regalo de Dios para la humanidad porque vamos a darnos un poco más de tiempo, para pensar en nosotros mismos, en nuestras familias, en las personas vulnerables que están alrededor de nosotros y en todos nuestros hermanos y hermanas del mundo entero que sufren.

Vamos a darnos tiempo para escuchar la Palabra de Dios y compartir con él nuestros temores, sufrimientos y preocupaciones, a causa de la violencia con la cual el Covid-19 está desestabilizando nuestro mundo.

En esta semana, vamos a afirmar juntos, que después del sufrimiento y las tinieblas del mal, existe la Luz y la Resurrección.

Feliz Semana Santa.

P. Germán

5th Sunday of Lent A Los Angeles, March 29th 2020

posted Mar 27, 2020, 6:21 PM by German Sanchez

5th  Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March  29th 2020

1st Reading:  the book of the Prophet Ezekiel 37,12-14

Psalm : 129(130)1-2.3-4.5-6.7-8

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Romans 8,8-11

Gospel: Saint John 11,1-45

 

On this last Sunday of Lent, before entering the Great Week, Holy Week, the Church offers us the story of the Resurrection of Lazarus.

At the same moment when humanity is threatened by a virus that makes the most powerful on earth tremble, it is important for us Christians to read this text.

I invite you to observe the four people in today's Gospel: Martha, Mary, Lazarus, and Jesus.

Martha, Mary and Lazarus.

Martha and Mary cry at the death of their brother. All three remind us, first of all, that we are all brothers and sisters. We are a family that must feel responsible and supportive in the face of each other's joys and sufferings.

One of the truths we learn from “Covid 19” is that in our humanity, we are all equal. This terrible pandemic reveals that all men and women are vulnerable and susceptible to being infected with the virus that can kill us, or that can transform us into transmitting agents of death.

Lazarus’ story reminds us that we are all mortal - that life does not belong to us - that it is a gift from God, - and that we must love and protect it. It reminds us to live intensely because the only wealth we bring to the encounter with God and that we leave on earth at the moment of death is the love that we share with others.

Martha and Mary help us understand that each person reacts differently to suffering and manifests their faith differently. When Jesus comes to see them, Mary stays at home and Martha runs to meet him. Mary is silent and Martha pours out her heart to Him. They both love Jesus and they both trust him. They know that He is Life and that whoever believes in Him will not be disappointed.

Faced with the threat of the virus, we also have different ways of living our faith, and like Martha and Mary, we must have confidence in Jesus. Today, it is important that all Christians set an example of trust. We believe in life. We believe in humanity. We believe in solidarity and we believe that scientists, doctors, civil and religious leaders are going to help us to get out of this drama that we live together.

Jesus is the fourth person in Sunday’s Gospel. Saint John says that Jesus loved Martha, Mary and Lazarus. Jesus was moved to the depths and went to see the lifeless body of Lazarus - and there he wept.

Today, at this moment in our history, I can affirm that God has not abandoned us. He is deeply moved and cries in the face of our fear, anguish and suffering.

God tells us that this disease does not lead to death, and that it must serve humanity to reconcile, to unite, and to fight together for the good of all. God is with us to enlighten us and to teach us to be people responsible for our lives, for the lives of others, and especially for the lives of the most vulnerable in society.

Jesus is here to give us life. Let us open our hearts and come out of the shadow of the grave that threatens us with virus to live in the light of faith and brotherhood.

Amen.

 

Fr. Germán

5º Domingo de Cuaresma

Año Litúrgico A

Los Ángeles 29 de marzo del 2020

1ª Lectura: Libro del Profeta Ezequiel 37,12-14

 Salmo: 129(130)1-2.3-4.5-6.7-8

2ª Lectura: de la carta de Sn Pablo a los Romanos 8,8-11

Evangelio: San Juan 11,1-45

En este último domingo de Cuaresma, antes de entrar en la Gran Semana, la Semana Santa, la Iglesia nos propone la narración de la Resurrección de Lázaro.

Leer este texto, en el mismo momento en el cual la humanidad entera esta confundida por un virus que hace temblar a los más poderosos de la tierra, es importante para nosotros los cristianos.   

Los invito a observar a los cuatro personajes del Evangelio de hoy: Marta, María y Lázaro.

Marta, María y Lázaro.

Marta y María lloran por la muerte de su hermano. Los tres nos recuerdan antes de todo que todos somos hermanos y hermanas.  Somos una familia que debe sentirse responsable y solidaria frente a las alegrías y sufrimientos de unos y otros.

Una de las verdades que el Covid 19 nos recuerda es que en la humanidad todos somos iguales. Esta terrible pandemia revela que todos los hombres y mujeres son vulnerables y susceptibles de contagiarse del virus que puede matarnos o que puede transformarnos en agentes transmisores de la muerte.

Lázaro nos recuerda que todos somos mortales. Que la vida no nos pertenece, que es un regalo de Dios y que debemos amarla y protegerla. Que debemos vivir intensamente porque la única riqueza que llevamos al encuentro con Dios y que dejamos en la tierra en el momento de la muerte es el amor que compartimos con los demás.

Marta y María nos ayudan a comprender que frente al sufrimiento cada reacciona de forma diferente. Ellas manifiestan su fe de manera diferente. Cuando Jesús viene a verlas, María se queda en la casa y Marta corre a su encuentro. María se queda en silencio y Marta dice todo lo que tiene en su corazón. Las dos aman a Jesús y las dos tienen confianza en él. Ellas saben que Él es la Vida y que quien cree en Él no será decepcionado.

Frente a la amenaza de virus nosotros también tenemos diferentes maneras de vivir la fe. Como Marta y María debemos tener confianza en Jesús. Hoy es importante que todos los cristianos den un ejemplo de confianza. Creemos en la vida. Creemos en la humanidad. Creemos en la solidaridad y creemos que los científicos, los médicos y los responsables civiles y religiosos van a ayudarnos a salir de este drama que vivimos juntos.

Jesús es el cuarto personaje del Evangelio de este domingo. San Juan dice que Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro. Jesús fue conmovido hasta los más profundo y fue hasta el lugar en donde estaba el cuerpo sin vida de lázaro y ahí lloró.

Hoy, en el momento en que estamos de nuestra historia, les puedo afirmar que Dios no nos ha abandonado.

Él está profundamente conmovido y llora frente a nuestro miedo, angustia y sufrimiento.

Dios nos dice que esta enfermedad no lleva a la muerte y que debe servir a la humanidad a reconciliarse et unirse para luchar juntos por el bien de todos. Dios está con nosotros para iluminarnos y enseñarnos a transformarnos en personas responsables de nuestra vida, de la vida de los demás y sobre todo de la vida de los más vulnerables de la sociedad.

Jesús está aquí para darnos la vida. Abramos nuestro corazón y salgamos de la tumba del virus para vivir en la luz de la fraternidad.

Amen.   

P. Germán

4th Sunday of Lent A Los Angeles, March 21st /22nd, 2020

posted Mar 20, 2020, 6:58 PM by German Sanchez   [ updated Mar 21, 2020, 9:53 AM by St Sebastian Catholic Parish ]

4th Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March 22nd, 2020

1st Reading:  the 1st book of Samuel 16,1.6-7.10-13

Psalm : 22(23)1-3a.3b-4.5-6

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Ephesians 5,8-14

Gospel: Saint John 9,1-41

The Church offers us Lent season to prepare us to renew for Easter Sunday, when we renew own baptism, rise with Christ and live as children of the Light.

In this time of preparation, the liturgy reminds us that God does not see as people see: people look at appearances, but the Lord looks at the heart. In today's liturgy the Church invites us to proclaim that Jesus is the light of the world.

God does not see as people see. People look at appearances, but Lord looks at the heart. The first reading, taken from the 1st Book of Samuel, tells us about the anointing of the first and greatest of the Kings of Israel.

God sends Samuel to Bethlehem, to the house of Jesse, to consecrate the one he had chosen to be King. Samuel and Jesse believed that God had chosen the greatest and most beautiful of children, but the Lord tells Samuel that he should not pay attention to appearances but to the heart. Then Samuel understands that the one the Lord had chosen is the smallest of the children who was not at home but in the field taking care of their father's flock.

This beautiful story tells us two pieces of good news. The first is that we should rejoice because God looks at our hearts and not at our weaknesses that hide the beauty within us and does not allow others to see all the gifts that God has entrusted to us.

The second good news in the story is of David's anointing -again asking us look at the hearts of our brothers and sisters and not their appearances. Next to us are wonderful people -we have brothers and sisters who have many qualities that we sometimes ignore because we do not observe their hearts but simply their appearances. In the heart of all of us there are treasures that the Lord has entrusted to us so that we can use them for ourselves and for others.

To clearly see the values ​​of others we need light.

Jesus is the light of the world.

There is a saying that says: " worse than being blind is the one who does not want to see." We have the light in our hearts because Jesus who is the Light of the world lives in us. On the day of our baptism we receive a candle lit to remind us that we are children of the light. We are called to produce the fruits of the Light that are goodness, justice and truth (Eph 5,9). If we allow ourselves to be illuminated by the Light of the risen Jesus, we will clearly see the actions that we must carry out and the words that we must use to have a better relationship with God, with ourselves, with others and with creation.

In this fourth week of Lent, let us prepare ourselves to receive the light of the risen Christ. It will help us discover the beauty that is in our hearts. It will allow us to see others with the eyes of God in exchange for judging them according to appearances. It will help us to produce fruits of goodness, justice and truth. It will allow us to become what we are: sons and daughters of the light.

Amen


Fr. Germán

4º Domingo de Cuaresma Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 22 de marzo del 2020

1ª lectura: del 1er  libro de Samuel 16,1.6-7.10.13

Salmo : 22(23) 1-3a.3b-4.5-6

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Efesios 5,8-14

Evangelio: de Juan 9,1-41

La Iglesia nos ofrece la Cuaresma para prepararnos a renovar, el día de Pascua, nuestro propio bautismo, para resucitar con Cristo y vivir como hijos de la Luz.

En este tiempo de preparación que nos lleva hacia la Pascua del Señor y hacia nuestra propia Pascua, la liturgia nos recuerda que Dios no mira como los hombres: los hombres miran las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La liturgia de hoy nos invita a proclamar que Jesús es la luz del mundo.

Dios no mira como los hombres. Los hombres miran las apariencias, pero el Señor mira el corazón. La primera lectura, tomada del 1er Libro de Samuel, nos habla de la unción del primer y más grande de los Reyes de Israel. Dios envía a Samuel a Belén, a la casa de Jesse, para que consagre aquel que había escogido para ser Rey. Samuel y Jesse creyeron que Dios había escogido al más grande y bonito de los hijos, pero el Señor le dice a Samuel que no debe fijarse en las apariencias sino en el corazón. Entonces Samuel comprende que el que el Señor había escogido es el más pequeño de los hijos que no se encontraba en casa sino en el campo cuidando el rebaño de su padre.

Esta hermosa historia nos transmite dos buenas nuevas. Debemos alegrarnos porque Dios mira nuestro corazón y no nuestras debilidades que esconden la belleza de nuestro corazón y no nos ayudan a mostrar a los demás todos los dones que Dios nos ha confiado.

La segunda buena nueva en la historia de la unción de David es que debemos mirar el corazón de nuestros hermanos y hermanas y no sus apariencias. Al lado de nosotros hay personas maravillosas.  Tenemos hermanos y hermanas que tienen muchas cualidades que a veces ignoramos porque no observamos su corazón sino simplemente sus apariencias. En el corazón de todos nosotros hay tesoros que el Señor nos ha confiado para que los utilicemos para nosotros y para los demás.

Para ver claramente los valores de los demás necesitamos la luz.

Jesús es la Luz del mundo.

Hay un dicho que dice: “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Tenemos la luz en nuestro corazón porque Jesús que es la Luz del mundo habita en nosotros. El día de nuestro bautismo recibimos un cirio prendido para que nos conduzcamos como hijos de la luz. Para que produzcamos los frutos de la Luz que son la bondad, la justicia y la verdad (Ef 5,9). Si nos dejamos iluminar por la Luz de Jesús resucitado vamos a ver claramente las acciones que debemos realizar y las palabras que debemos utilizar para tener una mejor relación con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación.

En esta cuarta semana de cuaresma, preparémonos para recibir la luz de Cristo resucitado. Ella nos ayudará a descubrir la belleza que hay en nuestro corazón. Nos permitirá ver a los demás con los ojos de Dios a cambio de juzgarlos según las apariencias. Nos ayudará a producir frutos de bondad, de justicia y de verdad. Nos permitirá transformarnos en lo que somos: hijos e hijas de la Luz.

Amen   

P. Germán

3rd Sunday of Lent A Los Angeles, March 15th – 16th, 2020

posted Mar 14, 2020, 1:32 PM by St Sebastian Catholic Parish   [ updated Mar 17, 2020, 3:27 PM by German Sanchez ]

3rd Sunday of Lent A

Los Angeles, March 15th – 16th, 2020

1st Reading:  the book of Exodus 17,3-7

Psalm : 94(95)1-2.6-7.8-9

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Romans 5,1-2.5-8

Gospel: Saint John 4,5-42

The Church proposes us today one of the most beautiful pages of the Gospel of St. John. It is a catechesis.

In the Church we talk a lot about catechesis. We all need to know God better, find Jesus personally and feel the joy of going to announce him to the whole world.

We know that catechesis is not easy, and that parents, Catholic schools and parishes have difficulty finding the right words, appropriate examples and interesting activities for children, youth and adults to discover the beauty of the Gospel. and the joy that faith provides.

Jesus presents himself today as a catechist. He delivers us in some words several messages that can feed our reflection and help us grow in our relationship with God.

I invite you to read several times the text of the Samaritan woman found in the fourth chapter of the Gospel of St. John. You will discover several amazing messages that Jesus wants to share with us.

I propose three that I discovered in my reflection.

It all starts with Jesus tired from his journey and sitting next to a water fountain. Throughout history we discovered a Samaritan woman who accepts a sincere dialogue with Jesus. And the catechesis ends when the townspeople who have spoken with Jesus declare: "He is truly the Savior of the world."

I invite you to close your eyes and imagine that you are in a movie theater in which we are going to watch a film called: "Your encounter with Jesus."

We are in the middle of a beautiful landscape of the Samaria desert, next to the well of Jacob and we are beside Jesus tired from his journey and sitting next to the water fountain.

It is a very beautiful scene. God is tired of the journey. He is tired of seeing what happens in our world. He needs to rest because we are destroying creation. He is sitting next to a water source because he is sad to see the violence and wars that many innocent men, women and children suffer. We are also tired in the face of so much suffering and division around us. We also need to sit near a fountain that offers us living water. That source is the baptismal font. In baptism we can find the water and strength necessary to help God save humanity.

Throughout the movie we are watching together, we see a Samaritan woman who accepts a sincere dialogue with Jesus. In that dialogue, we can participate. We need to speak sincerely with God. We can ask questions and above all we can share with him the truth of our life. Our joys, sorrows, sufferings, doubts, mistakes and successes. Let's not be afraid to take time to talk to God. He wants to help us discover the truth of our lives. He will give us the strength to abandon the excuses we use to get away from the Church and not to help those who need our help.

The catechesis or the movie ends when the townspeople who have spoken with Jesus declare: "He is truly the Savior of the world."

The homily is almost over. It will have been a good catechesis if you and I go to announce to all our friends that we have met in the Church this morning/this evening, next to the baptismal font, God who wants to talk with us to help us see clearly the commitments that we must accept to make our lives better and for the world to be more beautiful. 

Amen Fr. Germán

3er Domingo de Cuaresma A

 Los Ángeles, el 16 de marzo del 2020

1ª Lectura: del libro del Éxodo 17,3-7

Salmo: 94(95) 1-2.6-7.8-9

2ª Lectura: de la carta de San Pablo a los Romanos 5,1-2.5-8

Evangelio: de Juan 4,5-42

La Iglesia nos propone hoy, una de las páginas más hermosas del Evangelio de San Juan. Se trata de una catequesis.

En la Iglesia se habla mucho de la catequesis. Todos necesitamos conocer mejor a Dios, encontrar personalmente a Jesús y sentir la alegría de ir a anunciarlo al mundo entero.

Sabemos que la catequesis no es fácil, que los padres de familia, las escuelas católicas y las parroquias, tienen dificultad para encontrar las palabras apropiadas, los ejemplos adecuados y las actividades interesantes, para que los niños, los jóvenes y los adultos descubran la belleza del Evangelio y la alegría que proporciona la fe.

Jesús se presenta hoy como un catequista. Nos trae en algunas palabras, varios mensajes que pueden alimentar nuestra reflexión y ayudarnos a crecer en nuestra relación con Dios.

Los invito a leer varias veces el texto de la Samaritana, que se encuentra en el cuarto capítulo del Evangelio de San Juan. Van a descubrir varios mensajes sorprendentes, que Jesús quiere compartir con nosotros.

Les propongo tres que descubrí en mi reflexión.

Todo empieza con Jesús, cansado del camino y sentado al lado de una fuente de agua. Durante toda la historia descubrimos a una mujer Samaritana, que acepta un dialogo sincero con Jesús. Y la catequesis termina cuando la gente del pueblo que ha dialogado con Jesús declara: “Verdaderamente Él es el Salvador del mundo”.

Los invito a cerrar los ojos y a imaginar que están en una sala de cine, en la cual vamos a ver una película que se llama: “Tu encuentro con Jesús”.

Estamos en medio de un hermoso paisaje del desierto de Samaría, al lado del pozo de Jacob, estamos al lado de Jesús cansado del camino y sentado al lado de la fuente de agua.

Es una escena muy hermosa. Dios está cansado del camino. Está cansado de ver lo que sucede en nuestro mundo. Necesita descansar porque estamos destruyendo la creación. Está sentado al lado de un pozo de agua, porque está triste de ver la violencia y las guerras que hacen sufrir muchos hombres, mujeres y niños inocentes. Nosotros también estamos cansados frente a tanto sufrimiento y divisiones alrededor de nosotros. Nosotros también, necesitamos sentarnos cerca de una fuente que nos ofrezca agua viva. Esa fuente es la fuente bautismal. En el bautismo podemos encontrar el agua y la fuerza necesaria, para ayudar a Dios a salvar la humanidad.

Durante toda la película que estamos viendo juntos, observamos a una mujer Samaritana que acepta un dialogo sincero con Jesús. En ese dialogo, nosotros podemos participar. Necesitamos hablar sinceramente con Dios. Podemos hacer preguntas y sobre todo, podemos compartir con Él la verdad de nuestra vida. Nuestras alegrías, penas, sufrimientos, dudas, errores y éxitos. No tengamos miedo de darnos tiempo para hablar con Dios. Él quiere ayudarnos a descubrir la verdad de nuestra vida. Nos va a dar la fuerza para abandonar las excusas que utilizamos, para alejarnos de la Iglesia y para no ayudar a quienes necesitan nuestra ayuda.

La catequesis, o la película termina, cuando la gente del pueblo que ha dialogado con Jesús declara: “Verdaderamente Él es el Salvador del mundo”.

La homilía ya casi termina. Habrá sido una buena catequesis, si al salir de aquí ustedes y yo vamos a anunciar a todos nuestros amigos, que hemos encontrado en la Iglesia, esta mañana, al lado de la fuente bautismal, a Dios que quiere dialogar con nosotros para ayudarnos a ver claramente, los compromisos que debemos aceptar para que nuestra vida sea mejor y para que el mundo sea más bonito. 

Amen.     P. Germán

2nd Sunday of Lent Time A Los Angeles, March 7th -8th, 2020

posted Mar 3, 2020, 7:32 PM by St Sebastian Catholic Parish

2nd Sunday of Lent

Time A

Los Angeles, March 7th -8th, 2020

 

1st Reading:  the book of Genesis 12,1-4a

Psalm : 32(33)4-5. 18-19. 20.22

2º Reading: the 2nd letter of Saint Paul to Timothy 1,8b-10

Gospel: Saint Mathew 17,1-9

 

Last Sunday, we celebrated the 1st Sunday of Lent and reflected on the temptations of Jesus. For the second Sunday of Lent, the Church proposes us the Transfiguration of Jesus.

In that beautiful event in which Peter, James and John had the privilege of living with Jesus, there are three important moments to understand the message of the Transfiguration of Jesus: Go up, listen to Jesus and descend.

Go up: In the Bible a mountain represents the place of encounter with God, where man can live a moment of proximity and intimacy with the Creator. Moses received the tablets of the Law on the top of Mount Sinai. Jesus frequently went to the top of the mountains to pray and to talk with his Father. Today's Gospel conveys that Jesus took with him three of his disciples to go to the top of the mountain, where they heard the voice of God that said: "This is my beloved Son, with whom I am well pleased;  listen to him."

Listening to Jesus is indispensable for all Christians. It is not I who say it. It is God who tells Peter, James and John who are the privileged witnesses of the Transfiguration: "Listen to Jesus."

We must learn to listen to Jesus. In prayer, in the Church, in reading the Word of God, in everyday life. In moments of silence when Jesus comforts us, he advises us and shows us the path we must follow. We must listen to Jesus when he speaks to us through the messages that Pope Francis frequently sends to all men and women of good will. Jesus speaks frequently at the bottom of our hearts when we put aside all our activities to “climb the mountain” where we can be silent and meet him face to face.

In this second week of Lent, let's try to identify where the mountains are located that the Lord invites us to climb to hear his voice. Where are the quiet places that allow us to hear the voice of Jesus? Let's try to read a Gospel page every day. In the Gospel there is always a new and important word for each one of us.

Descend:

Once we have gone up to the temple and heard the Word of Jesus, we must descend into the world in which we live every day. The Word of Jesus always sends us to others. It invites us to descend from our worries and occupations to meet people who suffer. Those who are hungry. Those who are alone. Those who need our presence. Those who do not know God yet and who have not yet discovered the beauty of the Gospel and the joy of believing.

God the Father invites us today to listen to his Son to convey to the whole world the joy that comes from Him. In this feast of the Transfiguration, we Christians receive the mission of transfiguring society and the world so that all men and women of our planet can say, as Peter did: “Lord, it is good that we are here.” Amen

Fr. Germán

2º Domingo de Cuaresma Año Litúrgico A

Los Ángeles, el 8 de marzo del 2020

1ª lectura: del libro del Génesis 12,1-4a

Salmo: 32 (33) 4-5. 18-19. 20.22

2ª lectura: de la 2ª carta de San Pablo a Timoteo 1,8b-10

Evangelio: de San Mateo 17,1-9

 

El domingo pasado celebramos el 1er Domingo de Cuaresma y reflexionamos sobre las tentaciones de Jesús. Para el segundo domingo de cuaresma, la Iglesia nos propone la transfiguración de Jesús.

En ese hermoso evento en el cual Pedro, Santiago y Juan, tuvieron el privilegio de vivir con Jesús, hay tres momentos importantes para comprender el mensaje de la Transfiguración de Jesús: Subir, escuchar a Jesús y descender.

Subir: En la Biblia la montaña representa el lugar de encuentro con Dios, lugar en donde el hombre puede vivir un momento de proximidad e intimidad con el Creador. Moisés recibió las Tablas de la Ley en la cima del monte Sinaí. Jesús se retira frecuentemente a la cima de las montañas para orar y conversar con su Padre. El Evangelio de hoy dice que Jesús tomó consigo tres de sus discípulos para ir a la cima de la montaña y cuando estaban arriba, escucharon la voz de Dios que dijo: “Este es mi Hijo amado en quien tengo puestas mis complacencias, escúchenlo.”

Escuchar a Jesús es indispensable para todos los cristianos. No soy yo quien lo dice. Es Dios que dice a Pedro, Santiago y Juan que son testigos privilegiados de la Transfiguración: “Escuchen a Jesús”.

Debemos aprender a escuchar a Jesús. En la oración, en la Iglesia, en la lectura de la Palabra de Dios, en la vida de todos los días. En los momentos de silencio cuando Jesús nos consuela, nos aconseja y nos muestra el camino que debemos seguir. Debemos escuchar a Jesús cuando nos habla por medio de los mensajes que el Papa Francisco, envía frecuentemente a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Jesús habla frecuentemente en el fondo de nuestro corazón, cuando dejamos a un lado todas las actividades para “subir a la montaña”, en donde podemos estar en silencio y encontrarlo cara a cara.

En esta segunda semana de cuaresma, tratemos de identificar en dónde se encuentran las montañas que el Señor nos invita a subir, para escuchar su voz. ¿En dónde están los lugares tranquilos que nos permiten escuchar la voz de Jesús? Tratemos de leer todos los días una página del Evangelio. En el Evangelio siempre hay una palabra nueva e importante para cada uno.

Descender:

Una vez que hemos subido al templo y escuchado la Palabra de Jesús, debemos descender hacia el mundo en el cual vivimos todos los días. La Palabra de Jesús nos envía siempre hacia los demás. Nos invita a descender de nuestras preocupaciones y ocupaciones, para ir al encuentro de las personas que sufren. Las que tienen hambre. Las que se encuentran solas. Las que necesitan nuestra presencia. Las que no conocen todavía a Dios y que todavía, no han descubierto la belleza del Evangelio y la alegría de creer.

Dios Padre nos invita hoy a escuchar a su Hijo, para transmitir al mundo entero la alegría que viene de Él. En esta Fiesta de la Transfiguración, nosotros los cristianos, recibimos la misión de transfigurar a la sociedad y al mundo, para que todos los hombres y mujeres de nuestro planeta puedan decir como Pedro: “Señor, que bueno sería quedarnos aquí”. Amén.  P. Germán

1st Sunday of Lent Time A Los Angeles, March 1st, 2020

posted Feb 25, 2020, 2:39 PM by German Sanchez   [ updated Feb 29, 2020, 2:40 PM by St Sebastian Catholic Parish ]

1st Sunday of Lent Time A

Los Angeles, March 1st, 2020

1st Reading:  the book of Genesis 2,7-9; 3,1-7a

Psalm: 50(51)3-4, 5-6 12-13, 17

2º Reading: the letter of Saint Paul to the Romans 5,12-19

Gospel: Saint Mathew 4,1-11

On this first Sunday of Lent, the Church reminds us about the Temptations of Christ.

In this passage God is being tempted and He shows us that it is possible to overcome the tempter.

The Gospel of this Sunday is about three temptations that we must face throughout our lives.

Possessions, power, and get away from God.

Possessions:
Every day, all of us wish to acquire more possessions. Oftentimes we have so many material things that there is not enough room at home to store the many items that we never use.

The more things we own, the more things we want to get. This week we can do some house cleaning. But most importantly, when we get rid of every unneeded thing we own, we should think of those in need and share those things with our brothers and sisters. 

Power:
We all have some power. Some people have a lot of power and some have less. But all of us have some power over our brothers and sisters. In the family, at work, in the community and in society there are people who exercise power. In this season of Lent, we can ask whether the power we have over others is a way for us to serve our brothers and sisters or, instead, a way to enrich ourselves, a way to oppress and to exploit others.

Jesus showed us throughout his life that real power comes from being at the service of those who are under our authority.

Get away from God:

Staying away from God is a temptation that has always existed with humanity. The more money and knowledge people acquire, the more the temptation to believe that they can do without God. Building a life without God is the temptation of the proud. Temptations of men and women who see themselves as so great, so smart and so rich lead them to believe they can live a life without God.

Nowadays there are more and more people who admit the existence of God but who think that they do not need Him to live. This is known as practical atheism.

We live in a society that is increasingly secularized every day. God has been set aside. The society believes itself capable of directing and governing without referring to God.

This Lent we can take a little more time to pray. Let’s use this season to watch and listen to the One who gives us life, health, peace and happiness.
God is waiting for us to come to Him so that He can give us His love, light and strength. This Lent let God see you and try to change your life. Let’s make good use of this season of Lent to share with those in need. Let's look around us and help our brothers and sisters who are under our authority, those who are living or working with us. Let’s allow God to love us and let’s try to increase our love and respect for our brothers and sisters. Amen Fr. Germán

1º Domingo de Cuaresma

Año Litúrgico A

Los Ángeles 1º de marzo del 2020

1ª lectura: Libro del Génesis 2,7-9; 3,1-7a

 Salmo: 50(51)3-4, 5-6 12-13, 17

2ª lectura: de la carta de Sn Pablo a los Romanos 5,12-19

Evangelio: San Mateo 4,1-11

En este primer Domingo de Cuaresma, la iglesia nos recuerda el momento de las Tentaciones que Jesús afronta antes de iniciar su vida pública.

Dios se deja tentar para mostrarnos que es posible vencer a quien nos induce a pecar.

El Evangelio de este domingo, nos muestra tres tentaciones que debemos desafiar durante toda nuestra vida.

Los bienes materiales, el poder y el alejamiento de Dios.

Los bienes materiales:

Todos sentimos el deseo de poseer cada día más. Frecuentemente, tenemos tantas cosas acumuladas, que no hay lugar en nuestro hogar, para almacenar tantos objetos que nunca utilizamos.

Entre más cosas poseemos, más sentimos el deseo de poseer. En esta semana, podemos hacer una limpieza en nuestras casas. Pero lo más importante, cuando nos deshagamos de todo lo que poseemos, y que no necesitamos, pensemos en las personas necesitadas y compartamos con nuestros hermanos y hermanas, todo lo que no es importante o esencial para nosotros.

El poder:

Todos tenemos un poco de poder. Algunos sustentan mucho poder, otros un poco menos. Pero todos, tenemos cierto poder sobre nuestros hermanos y hermanas. En la familia, en el trabajo, en la comunidad y en la sociedad, hay personas que ejercen un cierto poder. En este tiempo de cuaresma, preguntémonos si el poder que ejercemos sobre los demás, nos representa un medio para servir a nuestros hermanos y hermanas, o por el contrario, si utilizamos el poder para enriquecernos, para oprimir, para explotar a nuestros hermanos y hermanas.

Jesús nos mostró durante toda su vida, que el verdadero poder consiste en ponerse al servicio de aquellos que están bajo nuestra autoridad.

El alejamiento de Dios:

La tentación que ha acompañado siempre a nuestra humanidad es la de alejarse de Dios. Mientras más dinero y conocimientos tienen el hombre y la mujer, la tentación de creer que no necesitan a Dios y de que pueden vivir sin Él es mayor. Construir su vida sin Dios, es la tentación del hombre y la mujer orgullosos que se creen grandiosos, inteligentes y ricos. Piensan que pueden construir su vida sin Dios.

Hoy en día, hay cada vez más personas que reconocen la existencia de Dios, sin embargo, piensan que no necesitan a Dios para vivir. Es lo que llamamos el “ateísmo práctico”.

Vivimos en una sociedad que cada día está más secularizada. Ha colocado a Dios a un lado y se cree capaz de dirigirse y gobernarse sin referirse a un Ser Superior.

En esta cuaresma tomemos un poco de nuestro tiempo para orar. Aprovechemos de esta cuaresma para observar y escuchar a Aquél que nos da la vida, la salud, la paz y la felicidad. Dios espera que vayamos hacia Él, para llenarnos de su amor, de su luz y de su fuerza. En esta Cuaresma dejémonos mirar por Dios y tratemos de cambiar nuestra vida.

Aprovechemos de esta cuaresma, para compartir con aquellos que lo necesitan. Observemos alrededor de nosotros para ayudar a nuestros hermanos y hermanas que están bajo nuestra autoridad, que viven o trabajan con nosotros.

Dejémonos amar por Dios, tratemos de crecer en el amor y en el respeto para con nuestros hermanos y hermanas. Amen.     P. Germán

7th Sunday of the Church Time A Los Angeles, February 22nd/23rd, 2020

posted Feb 22, 2020, 4:04 PM by German Sanchez   [ updated Feb 23, 2020, 10:12 AM ]

7th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, February 22nd/23rd, 2020

1st Reading: from the book of Leviticus 19,1-2,17-18

Psalm :102(103)1-2,3-4,8,10,12-13

2º Reading: First Letter of St Paul to the Corinthians 3,16-23

Gospel: Saint Mathew 5,38-48

This coming Wednesday we are going to start the season of Lent and this Sunday's liturgy tells us the objective that we must set from now on for these forty days to be productive: we are invited to be saints.

Holiness is the vocation of all the baptized and that state of life is obtained in our relationships with God, with ourselves, with creation and with others.

Holiness is the vocation of all the baptized. For one thing, the Book of Leviticus in the Old Testament says that the Lord speaks to Moses and sends him to say to the people: "Be holy, for I, the Lord your God, am holy."

And Jesus says to his disciples: "Be perfect just as your heavenly Father is perfect."

The baptized cannot be satisfied to do good, love and greet their friends. Everyone must do good: even non-believers love and greet their friends.

The baptized must do more than others. We must learn to forgive, to pray for those who have wronged us and to love our enemies.

We have received the Holy Spirit and have been consecrated by the anointing on the day of our baptism and our confirmation to become Temples of the Spirit of God. St. Paul says that we are the sanctuaries of God and that the Holy Spirit dwells in us.

Holiness is not reserved for a few of the baptized or consecrated in religious life. Holiness is the path that all the baptized must follow if they wish to be disciples of Christ.

We must decide to choose holiness and begin today to listen to God in prayer, to ask the Holy Spirit to show us what Jesus expects of us, to recognize the signs that God offers us to remind us that He is with us and at the moment of making decisions in life, we must allow the Holy Spirit to intervene through our words and actions.

Holiness is obtained in our relationship with God, with ourselves, with creation and with others.

We cannot be holy only with our will and our decision to be so. We need to have a good relationship with God, with creation and with others.

The more intense and sincere our relationship is with God, with creation and with others, the more we will be like Jesus and the more we will be perfect as God desires us to be.

Prayer, fasting and sharing that we are going to intensify with joy in this time of Lent, that we are going to start on Ash Wednesday, are only means that allow us to have a relationship of pure love with God,  with ourselves, with creation and with others.

The Good News of this Sunday is for all the baptized. We can be holy if we want to and if we allow the Spirit of God to lead us on that path.

Happy entry into Lent and do not forget that the goal in this time of thanks is to listen and accept the invitation of the Lord: "Be holy because God dwells in you and He is holy."

Fr. Germán

7º Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 23 de febrero del 2020

1ª lectura: del Libro del Levítico 19,1-2.17-18

 Salmo: 102(103)1-2.3-4.8.10.12-13

2ª lectura: de la primera carta de San Pablo a los Corintios 3,16-23

Evangelio: San Mateo 5,38-48

 

El próximo miércoles vamos a empezar el Tiempo de Cuaresma y la liturgia de este domingo, nos habla desde ahora del objetivo que debemos fijarnos para que estos cuarenta días sean productivos: Estamos invitados a ser santos.

La santidad es la vocación de todos los bautizados, ese estado de vida se obtiene en nuestras relaciones con Dios, con nosotros mismos, con la creación y con los demás.

La santidad es la vocación de todos los bautizados. Ya el Libro de los Levitas en el Antiguo Testamento, dice que el Señor habla a Moisés y lo envía a decir al pueblo: “Sean santos, como Yo, el Señor tu Dios, soy santo.”

Y Jesús dice a sus discípulos: “sean perfectos como su Padre celeste es perfecto.”

Los bautizados no pueden contentarse de hacer el bien, amar y saludar a sus amigos. Todo el mundo debe hacer el bien, incluso los no creyentes aman y saludan a sus amigos.

Los bautizados deben hacer más que los demás. Debemos aprender a perdonar, a orar por aquellos que nos han hecho mal y amar a nuestros enemigos.

Hemos recibido el Espíritu Santo y hemos sido consagrados por la unción el día de nuestro bautismo y de nuestra confirmación, para transformarnos en Templos del Espíritu de Dios. San Pablo dice que somos los santuarios de Dios y que el Espíritu Santo habita en nosotros.

La santidad no está reservada a ciertos bautizados ordenados, o consagrados en la vida religiosa. La santidad es el camino que todos los bautizados deben seguir, si desean ser discípulos de Cristo.

Debemos tomar la decisión de la santidad y empezar hoy mismo, a escuchar a Dios en la oración, a pedir al Espíritu Santo que nos muestre lo que Jesús espera de nosotros, reconocer los signos que Dios nos ofrece, para recordarnos que está con nosotros al momento de tomar decisiones en la vida, debemos permitir al Espíritu Santo intervenir por medio de nuestras palabras y actos.  

La santidad se obtiene en nuestras relaciones con Dios, con nosotros mismos, con la creación y con los demás.

No podemos ser santos solamente con nuestra voluntad y nuestra decisión de serlo. Necesitamos tener una buena relación con Dios, con la creación y con los demás.

Entre más nuestra relación es intensa y sincera con Dios, con la creación y con los demás, más seremos semejantes a Jesús y más seremos perfectos como Dios desea que seamos.

La oración, el ayuno y el compartir que vamos a intensificar con alegría en este tiempo de cuaresma que vamos a empezar el miércoles de ceniza, son solamente medios que nos permiten tener una relación de amor puro con Dios, con nosotros mismos, con la creación y con los demás.

La Buena Nueva de este domingo es para todos los bautizados. Podemos ser santos si lo deseamos y si permitimos al Espíritu de Dios guiarnos en ese camino.

Feliz entrada en Cuaresma y no olviden que el objetivo en este tiempo de gracias es escuchar y aceptar la invitación del Señor: “Sean santos porque Dios habita en ustedes y Él es santo.”  Amen.

P. Germán

6th Sunday of the Church A Los Angeles, February 15th/16th, 2020

posted Feb 14, 2020, 5:40 PM by German Sanchez

6th Sunday of the Church A

Los Angeles, February 15th/16th, 2020

1st Reading: from the book of Sirach 15,15-20

Psalm :118(119)1-2.4-5.17-18.33-34

2º Reading: First Letter of St Paul to the Corinthians 2,6-10

Gospel: Saint Mathew 5,17-37

When I meditated and prayed with the texts of this Sunday, I had three ideas that I will share with you in this homily.

Three invitations of the Word of God that can be understood and followed by every man and woman of good will, believer or not.

In life we ​​have the obligation to choose, we must learn to discern, and the commandment of love is necessary for our decisions to be a source of peace.

In life we ​​have the obligation to choose.

Since we began to be adults, we have the obligation to choose. In everyday life we ​​have the obligation to make important decisions that form our personality and that determine our relationships with God, with ourselves, with others and with creation.

To make a decision is to choose between two or more propositions and every time we make a decision we are exercising the freedom that is a faculty that allows us to use our intelligence and helps us become men and women responsible for our life, our future and society.

We make decisions for ourselves. For those who are under our responsibility in the family or at work. We make decisions for society when we exercise the right to vote, for example, and for creation when we decide not to use plastic or not to keep dirtying and destroying creation.

The fact that we can make choices is a great gift that God placed in our hands and at the same time a great responsibility that we must exercise with discernment.

We must learn to discern. Every time we make a decision, we must take time to pray if we are believers. Take time to seek arguments for or against such a decision. Every time we make an important decision or come to a turning point in life, we ​​must use our intelligence and light of the Holy Spirit that dwells in our hearts to choose what is right for us, for others and for creation.

We cannot live like marionettes that allow themselves to be manipulated by others.

Advertising, the media and society are used to reducing our freedom and lead us in making decisions that make us act like everyone else and become one more sheep in the crowd.

Discerning in the face of every decision is a practice that is learned.

Parents, schools and the Church must help us discern before any decisions we make every day of our lives.

The commandment of love is necessary for our decisions to be a source of peace.

Jesus reminds us that there are commandments or words or advice that God gave humankind from the Old Testament that are indispensable for us to live in peace and harmony with ourselves, with others and with creation. All these guidelines are summarized in the Law of Love.

If the Law of Love inspired our rulers, there would not be so much corruption in society. If all our decisions were enlightened, there would not be so much division in our families, less wars in the world, less injustice in society and less violence in the cities.

Peace in our hearts and in the world depends on all the decisions we make with discernment and love.

Amen.

Fr. Germán

6º Domingo del tiempo de la Iglesia A

Los Ángeles 16 de febrero del 2020

1ª lectura: del Libro del Siracide (Eclesiástico)15,16-21

 Salmo: 118(1191-2.4-5.17-18.33-34

2ª lectura: de la primera carta de San Pablo a los Corintios 2,6-10

Evangelio: San Mateo 5,17-37

Cuando medité y oré con los textos de este domingo, tuve tres ideas que voy a compartir con ustedes en esta homilía.

Tres invitaciones de la Palabra de Dios, que pueden ser entendidas y seguidas por todo hombre y mujer de buena voluntad, creyente o no.

En la vida tenemos la obligación de elegir, debemos aprender a discernir y el mandamiento del amor es necesario para que nuestras decisiones sean fuente de paz.

En la vida tenemos la obligación de elegir.

Desde que empezamos a ser adultos tenemos la obligación de elegir. En la vida de todos los días, tenemos la obligación de tomar decisiones importantes, que forman nuestra personalidad y determinan nuestras relaciones con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación.

Tomar una decisión es elegir entre dos o más proposiciones. Cada vez que tomamos una decisión, estamos ejerciendo la libertad que es a su vez, una facultad que nos permite utilizar nuestra inteligencia y nos ayuda a transformarnos en hombres y mujeres responsables de su propia vida, de su futuro y de la sociedad.

Tomamos decisiones para nosotros mismos. Para quienes están bajo nuestra responsabilidad en la familia o en el trabajo. Tomamos decisiones para la sociedad, cuando ejercemos el derecho al voto por ejemplo y por la creación cuando decidimos no volver a utilizar el plástico, o no seguir ensuciando y destruyendo la creación.

El hecho de poder elegir es un gran don que Dios puso en nuestras manos y al mismo tiempo una gran responsabilidad que debemos ejercer con discernimiento.

Debemos aprender a discernir. Cada vez que tomamos una decisión, debemos tomar tiempo para orar si somos creyentes. Tomar tiempo para buscar argumentos a favor, o contra tal decisión. Cada vez que tomamos una decisión importante, o una orientación en la vida, debemos utilizar la inteligencia y la luz del Espíritu Santo que habita en nuestro corazón, para escoger lo que conviene para nosotros, para los demás y para la creación.

No podemos vivir como marionetas que se dejan manipular por los demás. La publicidad, los medios de comunicación y la sociedad tienen la costumbre de reducir nuestra libertad y llevarnos a tomar decisiones, que nos hacen actuar como todo el mundo y convertirnos en una oveja más de la multitud.

Discernir frente a toda decisión es una práctica que se aprende. Los padres de familia, las escuelas y la Iglesia, deben ayudarnos a discernir frente a las decisiones que tomamos todos los días de nuestra vida.

El mandamiento del amor es necesario para que nuestras decisiones sean fuente de paz.

Jesús nos recuerda que hay mandamientos, palabras, o consejos que Dios le dio a la humanidad desde el Antiguo Testamento, que son indispensables para que podamos vivir en paz y en harmonía con nosotros mismos, con los demás y con la creación. Todos esos consejos se resumen en la Ley del Amor.

Si la Ley del Amor inspirara a nuestros gobernantes, no habría tanta corrupción en la sociedad. Si todas nuestras decisiones fueran iluminadas, no habría tanta división en nuestras familias, menos guerras en el mundo, menos injusticia en la sociedad y menos violencia en las ciudades.

La paz en nuestro corazón y en el mundo depende de todas las decisiones que hacemos con discernimiento y amor. Amen.

P. Germán

5th Sunday of the Church A LA, February 8th/9th, 2020

posted Feb 5, 2020, 1:08 PM by German Sanchez   [ updated Feb 9, 2020, 8:19 AM ]

5th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, February 8th/9th, 2020

1st Reading: from the book of the Prophet Isaiah 58,7-10

Psalm :111 (112) 4-5,6-7,8-9

2º Reading: First Letter of St Paul to the Corinthians 2,1-5

Gospel: Saint Mathew 5,13-16

Jesus told his disciples: “You are the Salt of the Earth. You are the light of the world."

The salt of the earth.

We all like French fries but with too much salt they don't taste good and without salt they lose their taste.

Salt is indispensable in the kitchen to give flavor to food. The small amount of salt we put in our food mixes with the ingredients to penetrate them deeply and become invisible.

Jesus is a good pedagogue. He knows that we all use salt and that every day we see it at our table.

We are the Salt of the Earth. We have been baptized to give flavor to creation. Our mission must be carried out discreetly so that no one feels attacked or looked down upon by the beautiful message we wish to share.

Our words and actions must be sweet for our brothers and sisters to discover the beauty of creation and the value of life.

In the same way that salt is invisible on the plate, we must not show ourselves but allow others to discover in our lives the action of the Spirit of God.

We are the Salt of the Earth every time we announce Good News and we refuse to participate in pessimistic conversations about the world or our humanity.

Let's not let salt lose its flavor. God does not like mediocre people. Let's try to always give our best so that those who live or work with us can say: your friendship or your presence gives me the joy of living and invites me to thank God for your life, for my life and for creation.

We are the Salt of the Earth and we are the Light of the World. We all know that light is important in life to discover and admire the wonders of creation and life. Light is also essential to illuminate the path we must follow to walk to a specific place without stumbling.

The light was not made for itself but for others. That is why when we leave a place, we turn off the light because it is not necessary if there is no one in that place.

We are the Light for others. The prophet Isaiah says with Saint Matthew and the entire Gospel, that our light shines every time we share the bread with those who don’t have it. Every time we welcome a homeless person, we cover someone with a dress or welcome an immigrant. We are the Light when we visit a sick person or console an afflicted person or accompany somebody who is alone or help an elderly person. Every time we pray for the needs of others.

We are not movie stars who are admired by others, but we are pioneers who radiate the Beatitudes: humility, simplicity and joy.

No one is the Salt of the Earth or the Light of the World alone. We are the Salt and the Light with our Christian brothers and sisters who have received the same mission as us. We are the Salt of the Earth and the Light of the World with the community that fortifies us with the sacraments and guides us with the strength of the Holy Spirit.

Let us be Salt of the Earth and Light of the World to truly be the disciples of Christ.  Amen.

Fr. Germán

5º Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 9 de febrero del 2020

1ª lectura: del Libro de Isaías 58,7-10

 Salmo: 111 (112) 4-5,6-7,8-9

2ª lectura: de la primera carta de San Pablo a los Corintios 2,1-5

Evangelio: San Mateo 5,13-16

Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la Sal de la Tierra. Ustedes son la Luz del Mundo.”

La Sal de la Tierra.

A todos nos gustan las papas fritas, pero con demasiada sal no saben bueno y sin sal pierden el gusto.

La sal es indispensable en la cocina, para darle gusto a los platillos. El poco de sal que colocamos en nuestros alimentos se mezcla con los ingredientes para ser absorbida profundamente y desaparecer de la vista.

Jesús es un buen pedagogo. Sabe que todos utilizamos la sal y que todos los días la vemos en nuestra mesa.

Nosotros somos la Sal de la Tierra. Hemos sido bautizados para darle gusto a la creación. Nuestra misión debe realizarse discretamente, para que nadie se sienta agredido, o menospreciado por el hermoso mensaje que deseamos compartir.

Nuestras palabras y acciones deben ser dulces, para que nuestros hermanos y hermanas descubran la belleza de la creación y el valor de la vida. 

De la misma manera que la sal es invisible en el plato, así mismo nosotros no debemos mostrarnos a nosotros mismos, sino permitir a los demás descubrir en nuestra vida la acción del Espíritu de Dios. 

Somos la Sal de la Tierra cada vez que anunciamos Buenas Noticias y que nos negamos, a participar en conversaciones pesimistas sobre el mundo o nuestra humanidad.

No dejemos que la sal pierda su sabor. A Dios no le gustan las personas mediocres. Tratemos de dar siempre lo mejor de nosotros, para que quienes viven o trabajan con nosotros puedan decir:  tu amistad, o tu presencia me da el gusto de vivir y me invita a dar gracias a Dios por tu vida, por mi vida y por la creación.

Somos la Sal de la Tierra y somos la Luz del Mundo. Todos sabemos que la luz es importante en la vida, para descubrir y admirar las maravillas de la creación y de la vida. La luz también es esencial para iluminar el camino que debemos seguir, para caminar hacia un lugar preciso sin tropezar.

La luz no se hizo para ella misma sino, para los demás. Es por eso que cuando salimos de un lugar apagamos la luz, pues no es necesaria si no hay alguien en ese lugar.

Somos la Luz para los demás. El profeta Isaías dice con San Mateo y el Evangelio entero, que nuestra luz brilla cada vez que compartimos el pan con el que no tiene. Cada vez que recibimos un habitante de la calle, que cubrimos a alguien con un vestido, o que acogemos un extranjero. Somos la Luz cuando visitamos a un enfermo, consolamos a un afligido, acompañamos a una persona sola, o ayudamos a una persona de edad. Cada vez que oramos por las necesidades de los demás.

No somos estrellas de cine que se hacen admirar por los demás, pero somos guías que irradian las Bienaventuranzas: humildad, sencillez y alegría.

Nadie es la Sal de la Tierra, o la Luz del Mundo por sí mismo. Somos la Sal y la Luz con nuestros hermanos y hermanas cristianos, que han recibido la misma misión que nosotros. Somos la Sal de la Tierra y la Luz del Mundo con la comunidad que nos fortifica, con los sacramentos y nos guía con la fuerza del Espíritu Santo.

Seamos Sal de la Tierra y Luz del Mundo, para ser verdaderamente los discípulos de Cristo. Amen.

P. Germán

Presentation of the Lord Time A Los Angeles, February 1st / 2nd, 2020

posted Jan 29, 2020, 12:47 PM by German Sanchez   [ updated Feb 5, 2020, 6:15 PM ]

Presentation of the Lord Time A

Los Angeles, February 1st / 2nd, 2020

1st Reading: the book of Malachi 3:1-4

Psalm :23(24)7,8,9,10

2º Reading: Letter to the Hebrews 2:14-18 

Gospel: Saint Luke 2:22-40

 

In some countries there is still the rite of the presentation of a baby in the Church, forty days after his birth. Several times I have welcomed parents who come to present their baby in this church. It is a beautiful rite. It is a way for parents to thank God for the baby He has entrusted to them. It is also a way to thank God for life.

The presentation of Jesus in the Temple is the feast of light. The Church often uses the symbol of light to speak of Christ and the baptized. Christ is the light of the nations and the baptized are invited to recognize His presence, to follow Him and to be a light for others.

Recognize the presence of Christ.

Simeon and Anna had been waiting for the coming of the Messiah. When Mary and Joseph presented baby Jesus in the temple, Simeon and Anna recognized the presence of God in that child.

God often comes before us in a discreet and humble way without making much noise. It’s necessary to wait for the coming of the Lord in order to discover God’s presence in the small details of everyday life.

God speaks in the silence of our hearts and He is present every time someone needs our help, our friendship or our love. God is love and where there is love, there is God.

This week let’s try to discover the presence of God in our lives. Let's open our eyes and ears to see the image of God and to hear His Word in everyday life.

Following Christ.

Christ is the light that illuminates and comforts those who follow Him. When we discover the presence of Christ in our lives the Lord invites us to follow Him.

Those who allow the light of Christ to enlighten and comfort them always walk guided by God. Christ shows us the way. Jesus invites us to leave the darkness of selfishness and indifference so that He can enlighten us with the light of Love

This week, if we follow Christ enlightened by the love of God, we will live better with our brothers and sisters.

Being a light for others.

Those who discover the presence of Christ in their lives and allow Him to be their guide become a light for others. When the light of Christ enlightens our words and our actions, we become a light for others. Our way of life helps others discover the beauty in their own lives. The joy that produces the light of Christ in our lives is transmitted to those who meet us.

The darkness of suffering, division, selfishness and evil disappear from our lives and the lives of our brothers and sisters, when we allow the light of Christ to enlighten our hearts and when we are willing to be light for others.

This week, the liturgy invites us to discover the light of Christ in our lives, to follow Christ and to be a light for our brothers and sisters.

Amen.

Fr. Germán

Presentación del Señor

Año Litúrgico A

Los Ángeles 2 de febrero del 2020

1ª lectura: del Libro de Malaquías 3,1-4

 Salmo: 23(24)7.8.9.10

2ª lectura: de la carta a los Hebreos 2,14-18

Evangelio: San Lucas 2,22-40

 

En algunos países, todavía existe el rito de la presentación del bebé en la Iglesia, cuarenta días después de su nacimiento. Varias veces he recibido en esta iglesia, padres de familia que vienen a presentar su bebé. Es un rito muy bonito. Es una forma de dar gracias a Dios por el bebé que les ha confiado. También es un gesto para dar gracias a Dios por la vida.

La presentación de Jesús en el Templo es la fiesta de la luz. 

El símbolo de la luz es frecuentemente utilizado por la Iglesia, cuando hablamos de Cristo y de los bautizados.

Cristo es la luz de las naciones y los bautizados estamos invitados a reconocer su presencia, a seguirlo y a ser luz para los demás.

Reconocer su presencia.

Simeón y Ana esperaban la llegada del Mesías. Cuando María y José presentaron al Niño Jesús en el Templo, Simeón y Ana reconocieron en ese niño la presencia de Dios.

Frecuentemente, Dios se presenta delante de nosotros de una manera discreta, humilde y sin hacer mucho ruido. Debemos vivir en la espera de la llegada del Señor, para descubrir en los pequeños detalles de la vida cotidiana, la presencia de Dios.

Dios nos habla en el silencio de nuestro corazón. Él se presenta frente a nosotros, cada vez que alguien necesita nuestra ayuda, nuestra amistad, o nuestro amor. Dios es amor y en donde hay amor, ahí está Dios.

En esta semana, tratemos de descubrir la presencia de Dios en nuestra vida. Abramos los ojos y los oídos para ver la imagen de Dios, para escuchar su Palabra en la vida de todos los días.

Seguir a Cristo.

Cristo es la luz que ilumina y reconforta aquellos que lo siguen. Cuando descubrimos la presencia de Cristo en nuestra vida, el Señor nos invita a seguirlo.

Aquellos que se dejan iluminar por Cristo y se dejan reconfortar por la luz del Señor, caminan siempre guiados por Él. Cristo nos muestra el camino. Jesús nos invita a abandonar las tinieblas del egoísmo y de la indiferencia, para iluminarnos con la luz del Amor.

En esta semana, tratemos de seguir a Cristo, iluminados por el amor de Dios, para vivir mejor con nuestros hermanos y hermanas.

Ser luz para los demás.

Aquél que descubre la presencia de Cristo en su vida y que se deja guiar por Él, se transforma en luz para los demás. Cuando la luz de Cristo ilumina nuestras palabras y nuestros actos, nos convertimos en luz para los demás. Nuestra manera de vivir ayuda a los demás, a descubrir la belleza en sus vidas. La alegría que la luz de Cristo produce en nuestra existencia se proyecta hacia aquellos con quienes compartimos nuestra existencia.

Las tinieblas del sufrimiento, de la división, del egoísmo y del mal, desaparecen de nuestra vida y de la vida de nuestros hermanos, cuando permitimos que la luz de Cristo ilumine nuestro corazón y cuando aceptamos ser luz para los demás.

En esta semana, la liturgia nos invita a descubrir la luz de Cristo en nuestra existencia, a seguir a Cristo, a ser luz para nuestros hermanos y hermanas.

Amen

P. Germán

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