Sunday Reflections


21st Sunday in the Church’s time C Los Angeles, August 24th -25th, 2019

posted Aug 21, 2019, 3:31 PM by German Sanchez

21st Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, August 24th -25th, 2019

1st Reading: from the Prophet Isaiah 66,18-21

Psalm: 116(117)1.2

Reading: from the Letter to the Hebrews 12,5-7.11-13

Gospel: Saint Luke 13,22-30

There are some texts of the Bible that need an explanation so as not to be understand in a way that opposes the Spirit of the Word of God.

Today’s Gospel gives the impression that few people will actually be chosen to partake in the banquet of the Kingdom of God, and there will be tears and desperation from those who will be cast out as unworthy.

It seems to me that the essence of today’s message is not whether there will be few or many people that will be saved. Jesus does not answer that question but says:

"Make your best effort to enter the door which is narrower.”  There are two key points to this message:

1.- Everyone is invited to the banquet

2.- Each one has to prepare to enter

1.- Everyone is invited to the banquet.

The Gospel is the Good News, and today’s Good News is that salvation is within reach for everyone.

Men and women of all countries, all languages, all races, are all invited to the banquet of the Kingdom of God.

St. Luke tells in this Sunday’s Gospel that many would come from the Orient and the west, north and south and would participate in the banquet of God.

Salvation, eternal life, the Kingdom of God, paradise have all been prepared by God for us and Jesus came to the world to show us the way.

2.- Each person should be prepared to enter.

The second part of this week’s message is that all of us should be prepared. God wants to save us but He wants us to prepare ourselves to enter His Kingdom. The image of the narrow door is very clear.  There are not 50 ways to go to God.  The door we need to go through is Christ Himself. All who desire to participate in the banquet God has prepared for us should follow the path that Christ showed us, and that path consists of doing good.

Wrongdoing makes us withdraw from God and prevents us from entering through the narrow door that leads us to peace, happiness, and the love for God. It is about doing good and not simply of not doing wrong.

Let’s ask the Lord for the necessary strength to do good --- to love Him, to follow His commandments, to love our neighbor --- to always serve others to participate with Him at the grand banquet reserved for those who follow Christ in the path of the service of others.

All humanity has been invited and each person should answer this invitation, crossing through the narrow door of the service of others.

Amen.

 

Fr. Germán

21º Domingo tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 25 de agosto del 2019

1ª lectura: del profeta Isaías 66,18-21

Salmo: 116(117) 1.2

2ª lectura: de carta a los hebreos 12,5-7.11-13

Evangelio: de San Lucas 13,22-30

Hay algunos textos de la Biblia que necesitan explicación, para no darle una interpretación que se oponga al Espíritu de la Palabra de Dios.

El Evangelio de hoy da la impresión de que pocas personas serán acogidas en el banquete del Reino de Dios y que habrá llantos y desespero de los que serán echados afuera.

Me parece que lo esencial del mensaje de hoy, no es de saber si habrá poca o mucha gente que se salvará. Jesús no responde a esa pregunta si no que dice: “Esfuércense en entrar por la puerta que es angosta” 

El corazón del mensaje de este domingo tiene dos partes:

1.- Todos los hombres están invitados al banquete

2.- Cada uno debe prepararse para entrar.

1.-Todos los hombres están invitados al banquete.

El Evangelio es la Buena Nueva, una Buena Noticia y la buena noticia de hoy es que la salvación está al alcance de todos.

Hombres y mujeres de todos los países, de todos los idiomas, de todas las razas, todos estamos invitados y a todos nos esperan en el banquete del Reino de Dios.

San Lucas dice, en el Evangelio de este domingo, que vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur y participarán en el banquete del Reino de Dios.

La Salvación, la Vida eterna, el Reino de Dios, el Paraíso ha sido preparado por Dios para toda la humanidad y Jesús vino al mundo para mostrarnos el camino.

2.-Cada uno debe prepararse para entrar.

La segunda parte del mensaje de esta semana es que cada uno debe prepararse. Dios quiere salvarnos, pero él desea que nos preparemos para participar en su banquete, para entrar en su Reino. La imagen de la puerta angosta es muy clara. No hay 50 caminos para ir a Dios. La puerta que debemos atravesar es el mismo Cristo. Todos los que deseen participar en el banquete que Dios preparó para nosotros, deben seguir el camino que Cristo nos mostró y ese camino consiste en hacer el bien. El mal nos aleja de Dios y nos impide de atravesar la puerta angosta que conduce a la Paz, a la Felicidad, al Amor, hacia Dios.

Se trata de hacer el bien y no simplemente de no hacer el mal.

Pidamos al Señor la fuerza necesaria para hacer el bien, para servir siempre a los demás, para participar con él, en el gran banquete reservado para aquellos que siguen a Cristo, en el camino del servicio a los demás.

Toda la humanidad ha sido invitada y cada uno debe responder a esta invitación, pasando por la puerta angosta del servicio a los demás.

Amen

P. Germán

20th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, August 17th /18th, 2019

posted Aug 14, 2019, 10:58 AM by German Sanchez

20th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, August 17th /18th, 2019

1st Reading: from the Book of Jeremiah 38:4-6,8-10

Psalm: 39(40)2,3,4,18

2nd Reading: Letter to the Hebrews 12:1-4

Gospel: Saint Luke 12,49-53

Today’s liturgy invites us to reflect on peace and unity.

Since the beginning of the existence of humans on earth, peace has always been a challenge that society should face.

We are not worse than people in the past. There were always conflicts, divisions, wars, terrorist attacks and violence.

The story of the prophet Jeremiah that we heard in the first reading reminds us that those who denounce evil and speak the truth bother those who want to take advantage of others and who don’t respect law, justice, or the life of their brothers and sisters.

Christ came and had the same problem that many other just people have faced. He was persecuted, unjustly condemned and put on the cross.

But God raised him to show that evil won’t have the last word. The risen Christ sends us the Holy Spirit to be our guide, our strength and our defender in this fight against evil, against division, against violence and against hatred.

Peace should reign on earth and we are artisans of peace, workers of reconciliation, ambassadors of God to build a Kingdom of justice, peace and brotherhood.

I hope that in our parish we will always have the intention of praying for peace. I hope that in all our homes we will have new ideas for reconciliation because all of us should be able to invent new ways for this. All of us are able to provide occasions for encountering those who are separated today.

Peace cannot be imposed by weapons, by threats, by imprisonment, by the death penalty or by other demagogic methods. The tools for building peace are justice, pardon, reconciliation and mercy.

Let us try in this School Year to always use words and acts that build unity. Let us avoid all remarks that divide and all words that accuse or hurt so that peace will be a reality in our lives, in our family, community and society.

Do not be tricked by those who want us to live in fear and to respond to violence with violence. Let us ask the Spirit of God to help us build peace so that brotherhood will be an appreciated and respected value by all. 

Amen

Fr. Germán

20º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 18 de agosto del 2019

1ª lectura: del libro del profeta Jeremías 38,4-6.8-10

Salmo: 39(40) 2.3.4.18

2ª lectura: carta a los hebreos 12,1-4

Evangelio: de San Lucas 12,49-53

La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre la paz y la unidad en la humanidad.

Desde el principio de la existencia del hombre en la tierra, la paz ha sido siempre un desafío que toda sociedad debe afrontar.

Nuestra humanidad no es peor que la de hace algunos años atrás. Siempre ha habido conflictos, divisiones, guerras, ataques terroristas, violencia.

La historia del profeta Jeremías que escuchamos en la primera lectura, nos recuerda que, quien denuncia el mal y dice la verdad, estorba a aquellos que desean aprovecharse de los demás. A los que no respetan ni la ley, ni la justicia ni la vida de sus hermanos y hermanas.

Cristo vino y tuvo la misma suerte que muchos otros justos. Fue perseguido, condenado injustamente y clavado en una cruz.

Pero Dios lo resucitó, para mostrar que el mal no tendrá la última palabra. Cristo resucitado nos envió al Espíritu Santo, para que fuera nuestro guía, nuestra fuerza y nuestro defensor en esta lucha contra el mal, contra la división, contra la guerra, contra la violencia, contra el odio.

La paz debe reinar en la tierra y nosotros somos artesanos de paz, obreros de reconciliación, embajadores de Dios, para construir un Reino de justicia, de paz y de fraternidad.

Quisiera que en nuestra parroquia, tuviéramos siempre la preocupación de orar por la paz. Quisiera que en todos los hogares de nuestra comunidad, hubiese iniciativas de reconciliación. Todos somos capaces de inventar caminos de reconciliación. Todos somos capaces de inventar ocasiones de encuentro, entre aquellos que se encuentran separados hoy.

La paz no se impone con las armas, las amenazas, la cárcel, la pena de muerte, o con yo no sé qué, otro método demagógico. Los instrumentos para construir la paz son la justicia, el perdón, la reconciliación y la misericordia.

Tratemos en este año escolar de utilizar siempre palabras que reúnan, gestos que construyan la unidad. Evitemos todo comentario que divida, toda palabra que acuse, o que hiera, para que la paz sea una realidad en nuestra vida, en nuestra familia, en la comunidad y en la sociedad.

No nos dejemos engañar por quienes desean que vivamos en el miedo y que respondamos a la violencia con la violencia.

Oremos al Espíritu de Dios, para que nos ayude a construir la paz. Para que en el mundo entero, la fraternidad sea un valor apreciado y respetado por todos.

P. Germán

19ème Dim du temps de l’Église Los Angeles, le 11 août 2019

posted Aug 7, 2019, 6:32 PM by German Sanchez

19ème Dim du temps de l’Église

Année Liturgique C

Los Angeles, le 11 août 2019

1ère lecture : du livre de la Sagesse 18,6-9

Psaume : 32(33) 1.12.18-19.20-22

2ème lecture : lettre aux Hébreux 11,1-2.8-19

Evangile : Saint Luc 12,32-48

La liturgie de ce dimanche nous rappelle que nous les chrétiens, nous sommes un peuple de gens qui attendent et un peuple qui a reçu beaucoup de dons.

Un peuple de gens qui attendent.

Nous avons été baptisés pour faire partie de la famille de gens qui attendent la venue du Christ, la rencontre avec Dieu pour participer à la grande fête du banquet de l’Agneau. Fête à laquelle tous les hommes et les femmes de bonne volonté sont invités et fête qui n’aura pas de fin.

Nous vivons dans un monde qui n’aime pas attendre. De plus en plus, la société et le monde essaient de répondre à nos envies immédiatement et tuent nos désirs profonds.

La publicité et les médias nous ont habitué à nous donner tout et tout de suite. Par internet nous pouvons savoir ce qui se passe maintenant partout dans le monde. Quand nous voulons acheter quelque chose nous pouvons la commander par Amazon et si on paie un peu plus on la reçoit le lendemain. Nous ne voulons pas attendre et nous avons l’impression que nous avons le droit d’avoir tout ce que nous voulons immédiatement.

Et pourtant, nous sommes des hommes et des femmes qui vivons dans l’attente. Il faut attendre neuf mois la naissance d’un bébé. Il faut attendre que les plantes grandissent, qu’elles fleurissent et que les fleurs se transforment en fruit. Et après il faut attendre que le fruit murisse pour que nous puissions le manger. L’hiver nous attendons le printemps, ensuite nous attendons l’été et puis nous attendons l’automne et après nous attendons l’hiver. Nous sommes faits pour attendre et nous ne pouvons pas changer cette loi qui est inscrite dans notre nature et dans la création.

Les chrétiens doivent rappeler à l’humanité que nous sommes sur la terre pour attendre le grand événement. Nous sommes en attente de la grande rencontre avec Dieu, notre créateur et notre sauveur.

Nous sommes un peuple qui a reçu beaucoup de dons.

Dans l’attente nous ne sommes pas démunis, pauvres, seuls ou abandonnés. Nous avons reçu beaucoup de talents, de dons et de cadeaux. Et Dieu nous demandera des comptes quand il viendra à notre rencontre. Nous devons remercier Dieu et inviter nos frères et sœurs à vivre dans la reconnaissance pour la vie que nous avons reçue, pour la création qui nous a été confiée, pour l’intelligence que nous possédons et qui nous permet de lutter contre le mal, contre la maladie, contre la souffrance et qui nous aide à vivre mieux chaque jour.  Nous avons reçu le don de l’amitié et de l’amour qui nous ouvrent le chemin du bonheur. Nous sommes les seules créatures qui ont le désir dans leur cœur de rencontrer Dieu. Nous sommes les seules dans la création à avoir reçu l’Esprit de Dieu. Nous sommes un peuple qui a beaucoup reçu et nous devons produire beaucoup de bons fruits pour notre bien-être et pour le bonheur de ceux et celles qui sont autour de nous.

En cette semaine, demandons-nous si nous sommes des gens qui attendent ou si nous avons laissé que la société d’aujourd’hui tuer en nous tout désir d’attendre. Demandons-nous si nous sommes des gens qui reconnaissent et qui utilisent tous les dons que Dieu nous a donnés.

Rendons grâce à Dieu pour nous avoir choisi pour faire partie de ce peuple qui est son peuple et sa famille. Amen.   P Germán

18th Sunday in the Church’s Time C Los Angeles, August 3rd /4th, 2019

posted Jul 31, 2019, 10:33 AM by St Sebastian Catholic Parish

18th Sunday in the Church’s

Time C

Los Angeles, August 3rd /4th, 2019

1st Reading: from the Book of Ecclesiastes 1:2; 2:21-23

Psalm: 89(90)3-4,5-6,12-13,14,17

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 3,1-5.9-11

Gospel: Saint Luke 12,13-21

From the liturgy of this weekend I invite you to reflect on two phrases: "Vanity of vanities. All things are vanity! Someone in the midst of the crowd says to Jesus: “Teacher, tell my brother to share the inheritance with me.” 

"Vanity of vanities. All things are vanity! These words from the book of Qoheleth which is one of the books of Wisdom in the Bible and probably contains words of King Solomon, who is considered the great sage of the people of Israel, remind us that in life everything is vanity.

Nothing we have or what we know is final. Everything is temporary.

Work, studies, successes in life and all the fatigue, day after day, are only passing elements that should help us to live but that should not prevent us from living in peace and with confidence.

We make calculations and we are exhausted working to acquire knowledge, we suffer to have a job that offers us a better social position and a better salary, we live worried and our hearts are divided when our first concern is material things and we forget the essential of  life that is the love we offer and the love we receive.

Everything in life is vanity and the only solid reality that never disappears is the love that animates our journey and our relationships.

If there is love in our hearts, then work, studies and daily activities are no longer a source of suffering but a spring of joy. If love is the engine of our existence then we will listen to the cry of the one who says to the Lord: "Teacher, tell my brother to share the inheritance with me." We are part of the privileged people of the earth. We cannot close our ears to the shouts of all men and women who around us and in all parts of the world lack the resources to live humanely. The distribution of wealth in the world is not fair. We have a lot and there are many who have nothing. In the midst of our brothers and sisters, and sometimes in our own family, there are children, young people, old people, men and women of all ages who do not have enough to eat, a roof to shelter them from the sun, a doctor to cure their diseases, a school to develop their intelligence and a house to live in as a family.

Poverty in the world is increasingly visible. We, the rich, cannot remain deaf in the face of the cry of those who invite us to share.

Let's not forget that everything we have today, we are going to leave on earth on the day of death. Pope Francis says he has never seen a burial procession with a moving truck. No deceased take their wealth with them.

So let's take time, in this life, to observe what we have and share with those who live around us to help them have the minimum necessary to live humanely.

Everything is vanity and the only wealth that never disappears in life and that we will carry in our hearts for eternal life is love. Amen

Fr. Germán

18º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 4 de agosto del 2019

1ª lectura: del libro del Eclesiastés (Cohélet) 1,2;2,21-23

Salmo: 89(90) 3-4.5-6.12-13.14.17

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 3,1-5.9-11

Evangelio: de San Lucas 12,13-21

De la liturgia de este fin de semana, los invito a reflexionar sobre dos frases: “Ilusión, Ilusión, todas las cosas, absolutamente todas, son una vana ilusión” decía Cohélet y el grito de alguien en medio de la multitud que le dice a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo nuestra herencia”.

“Ilusión, Ilusión, todas las cosas, absolutamente todas, son una vana ilusión”. Estas palabras del libro de Cohélet, que es uno de los libros de la Sabiduría de la Biblia, que contiene probablemente palabras del Rey Salomón, que es considerado como el gran sabio del pueblo de Israel, nos recuerdan que en la vida todo es ilusión.

Nada de lo que tenemos o de lo que conocemos es definitivo. Todo es pasajero.

El trabajo, los estudios, los éxitos en la vida y todo el agotamiento día tras día son solamente elementos pasajeros, que deben ayudarnos a vivir pero que no deben impedirnos vivir en paz y con confianza.

Hacemos cálculos y nos agotamos trabajando para adquirir conocimientos, sufrimos para tener un trabajo que nos ofrezca día a día, una mejor posición social y un mejor salario. Vivimos preocupados y nuestro corazón se divide, cuando nuestra preocupación primera es material y nos olvidamos de lo esencial de la vida que es el amor que ofrecemos y el amor que recibimos.

Todo es ilusión y la única realidad sólida que no desaparece jamás es el amor que anima nuestra jornada y nuestras relaciones.

Si en nuestro corazón hay amor, entonces el trabajo, los estudios y las actividades cotidianas ya no son una fuente de sufrimiento, sino un manantial de alegría. Si el amor es el motor de nuestra existencia, entonces vamos a escuchar el grito de quien le dice al Señor: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo nuestra herencia”.  Nosotros formamos parte de los privilegiados de la tierra. No podemos cerrar los oídos al grito de todos los hombres y mujeres, que alrededor de nosotros y en todas las partes del mundo, carecen de recursos para vivir humanamente. La distribución de la riqueza en el mundo no es justa. Nosotros tenemos mucho y hay muchos que no tienen nada. En medio de nuestros hermanos y hermanas, y a veces en nuestra propia familia, hay niños, jóvenes, personas de edad, hombres y mujeres de todas las edades que no tienen para comer, un techo para abrigarse del sol, un médico para curar sus enfermedades, una escuela para desarrollar su inteligencia y una casa para vivir en familia.

La pobreza en el mundo es cada día más visible. Nosotros los ricos, no podemos quedarnos sordos frente al grito de aquellos que nos invitan a compartir.

No olvidemos que todo lo que tenemos hoy, vamos a dejarlo en la tierra en día de la muerte. El Papa Francisco dice que jamás ha visto una procesión de entierro con un camión de trasteo. Ningún difunto se lleva consigo sus riquezas.

Entonces tomemos tiempo, en esta vida, para observar lo que tenemos y compartamos con aquellos que viven alrededor de nosotros, para ayudarlos a tener lo mínimo necesario para vivir humanamente.

Todo es ilusión y la única riqueza que nunca desaparece en la vida y que llevaremos en nuestro corazón para la vida eterna es el amor.    

Amen.  P. Germán

17th Sunday in the Church’s Time C Los Angeles, July 27th /28th, 2019

posted Jul 31, 2019, 10:32 AM by St Sebastian Catholic Parish

17th Sunday in the Church’s time Time C

Los Angeles, July 27th /28th, 2019

1st Reading: from the Book of Genesis 18:20-32

Psalm : 137(138)1-2,2-3,6-7,7-8

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 2,12-14

Gospel: Saint Luke 11,1-13

The liturgy of this Sunday tells us about prayer.

We all know that there are different forms of prayer and we can choose the style of prayer that appeals to us. We can also go from one form to another. The way we choose to pray depends also on the moment, situation or place where we are.

There is the prayer of praise, thanksgiving prayer, contemplative prayer, “lectio divina” which is a kind of prayer that uses Scripture, repetitive prayer such as the rosary or Taize prayer. There is prayer with the psalms, prayers of intercession or mediation, prayer of petition, dialogue prayer, etc.

Today I invite you to look at Abraham’s prayer that the book of Genesis conveys to us. 

His prayer is a prayer of mediation, and persistent intercessory prayer for others.

Abraham is worried. In his prayer we notice a deep suffering that dwells in him and the compassion he feels for his brothers and sisters from Sodom.

Abraham in not indifferent or insensitive. He cannot sleep in peace knowing that the people from Sodom are destroying themselves.

Then, he intervenes and dialogues and negotiates with God to avoid the perdition of Sodom’s inhabitants.

Abraham’s prayer makes me think about what Pope Francis wrote in his book: “The name of God is Mercy.” Francis says: “Let us not fall into humiliating indifference or a monotonous routine that prevents us from discovering what is new! Let us ward off destructive cynicism! Let us open our eyes and see the misery of the world, the wounds of our brothers and sisters who are denied their dignity, and let us recognize that we are compelled to heed their cry for help!... May their cry become our own, and together may we break down the barriers of indifference that too often reign supreme and mask our hypocrisy and egoism!

Pope Francis invites us to pray and act to reduce or eliminate the suffering of many brothers and sisters we know and who need our help.

Prayer should help us to be in solidarity with them. Prayer should be persistent, trying to find solutions individually and in community to help those who suffer around us.

During this summer time let us try to pray like Abraham. Let us make our prayer a shout to God so He can open our hearts to welcome the Holy Spirit who opens us to the needs of others.

Let us take advantage of the time that remains in this vacation to use intercessory prayer for ourselves and others while also being engaged in one of the works of mercy.

Amen

Fr. Germán

17º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 28 de julio del 2019

1ª lectura: del libro de la Génesis 18,20-32

Salmo: 137(138)1-2.2-3.6-7.7-8

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 2,12-14

Evangelio: de San Lucas 11,1-13

La liturgia de este domingo nos habla de la oración.

Todos sabemos que hay diferentes formas de orar. Cada uno puede escoger el estilo de oración, en el cual se sienta mejor. También podemos pasar de una forma de orar a otra. La manera de orar, depende también del momento, de la situación o del lugar en el cual nos encontramos.

Existe la oración de alabanza o de acción de gracias, de contemplación, la lectio divina, o método de oración que utiliza las Escrituras. La oración repetitiva como el Rosario, o la oración de Taizé, la oración con los salmos, la oración de intercesión, la oración de diálogo, etc.

Hoy los invito a observar la oración de Abraham que el libro del Génesis nos transmite.

Su oración es una oración de intercesión, de mediación y de demanda por los demás.

Abraham está preocupado. En su oración, descubrimos el sufrimiento profundo que lo habita y la compasión que siente por sus hermanos y hermanas de Sodoma.

Abraham no es indiferente, ni insensible. No puede dormir en paz, sabiendo que la gente de Sodoma se está destruyendo.

Entonces, Abraham interviene frente a Dios, dialoga y negocia con Dios, para evitar la perdición de los habitantes de Sodoma.

La oración de Abraham me hace pensar, en lo que el Papa Francisco escribió en su libro “El nombre de Dios es misericordia”. Francisco dice: “No caigamos en la indiferencia que humilla, en la costumbre que anestesia el ánimo, e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio... Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.”

El Papa Francisco nos invita a orar y a actuar, para disminuir o hacer desaparecer el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas que conocemos y que necesitan nuestra ayuda.

La oración debe hacernos solidarios. La oración debe ser insistente para que encontremos, individualmente y en comunidad, soluciones para ayudar, a todos aquellos que sufren, alrededor de nosotros.

En este tiempo de vacaciones, tratemos de orar como Abraham. Hagamos de nuestra oración un grito hacia Dios. Para que abra nuestro corazón y podamos acoger el Espíritu Santo que nos impide encerrarnos en nuestros pequeños problemas, para abrirnos a las necesidades de los demás.

Aprovechemos de este tiempo que nos queda de vacaciones, para utilizar la oración de intercesión o de demanda por los demás y comprometernos en la realización de una de las obras de misericordia.

 Amen.  P. Germán

16th Sunday in the Church’sTime C Los Angeles, July 20th /21st, 2019

posted Jul 20, 2019, 10:34 AM by German Sanchez

16th Sunday in the Church’s Time C

Los Angeles, July 20th /21st, 2019

1st Reading: from the Book of Genesis 18:1-10a

Psalm: 14(15)2-3,3-4,5

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 1,24-28

Gospel: Saint Luke 10,38-42

July and August are rich in encounters. In our own lives there are many encounters. Thanks to true encounters we have met people who have been important to us.

The liturgy of this weekend tells us about the encounters between Abraham and three visitors in the middle of the desert and the one between Jesus, Mary and Martha.

If we think of the most beautiful encounters we have had in life and if we observe the two encounters that the liturgy proposes for us this Sunday, we will discover that for an encounter to be human, Christian and productive, we must know how to listen and serve.

Listening to and serving the person we meet is essential for there to be true communication, a welcome from the other and a future for the people who meet.

Listening:

The most important thing when we meet others is knowing how to listen to them. There can’t be an encounter if people do not listen to each other.

Listening to others is not easy. It is a difficult job that asks us to have confidence in the others, always thinking that the others, whoever they are, have something important to say. To listen to others, we must learn to be silent. Frequently we are speaking before others have finished speaking. To listen, we must reflect before answering questions. Sometimes we give answers even before the question is asked. Listening is an act of humility that forces us to believe and accept that the persons we meet have something to tell us that we still do not know. Listening deeply and sincerely is a way of recognizing that others are gifts from God and that Jesus is revealed in the persons we meet.

Serving:

The encounter between Abraham and the three unknown persons who pass by his tent makes me think of the way some families welcome others. When Abraham sees the three visitors in the distance, he runs to meet them and puts himself at their service. He knows they are thirsty and hungry. He knows they are tired. Then Abraham asks his wife and his servants to help him serve the visitors. He does not know them and will discover later that they were sent from God.

In the encounter between Jesus, Mary and Martha we have Jesus who speaks, Mary who listens and Martha who serves. This text tells us of a real meeting in which people listen and serve.

The good quality of the meeting between Abraham and the visitors and between Mary, Martha and Jesus allows these people to hear an important message. Sara and Abraham welcomed God into their home. God presents himself in three persons as the Trinity to announce to them that they will no longer be sterile and that they will conceive a child. Thanks to Mary's way of listening and to Martha's service, Jesus feels welcome in that house and the family builds a true friendship with the Son of God.

During this vacation time we must ask ourselves if, in our encounters, we know how to listen and serve the people we meet. We must ask ourselves if in our encounter with God we know how to listen to him and be at his service by building a better world with him.

I wish you many true encounters in your lives. Amen.

 Fr. Germán

16º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 21 de julio del 2019

1ª lectura: del libro de la Génesis 18,1-10ª

Salmo: 14(15) 2-3.3-4.5

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 1,24-28

Evangelio: de San Lucas 10,38-42

Julio y agosto son ricos en encuentros. En nuestra vida, hay muchos encuentros. Gracias a un encuentro verdadero hemos conocido a personas que han sido importantes para nosotros. La liturgia de este fin de semana, nos habla del encuentro entre Abraham y tres visitantes en medio del desierto y del encuentro entre Jesús, María y Martha.

Si pensamos en los encuentros más hermosos que hemos tenido en la vida, y si observamos los dos encuentros que la liturgia nos propone en este domingo, vamos a descubrir que para que un encuentro sea humano, cristiano y productivo, debemos saber escuchar y servir.

Escuchar y servir a la persona que encontramos es esencial para que haya una verdadera comunicación, una acogida del otro y un futuro para las personas que se encuentran.

Escuchar:

Lo más importante cuando encontramos otra persona es saber escucharlo. No puede haber encuentro si las personas no se escuchan.

Escuchar a los demás no es fácil. Se trata de un trabajo difícil que nos pide tener confianza en el otro, pensar siempre que el otro, quien que sea, tiene algo importante para decir. Para escuchar al otro, debemos aprender a estar en silencio. Frecuentemente, estamos hablando, antes que la otra persona haya terminado de hablar. Para escuchar al otro debemos reflexionar antes de contestar a las preguntas. A veces damos respuestas antes de que la pregunta sea formulada. Escuchar es un acto de humildad que nos obliga a creer y a aceptar que la persona que encontramos, tiene algo para decirnos que todavía no conocemos. Escuchar profunda y sinceramente es una manera de reconocer que el otro es un regalo de Dios. Que Jesús se revela en la palabra de la persona que encontramos.

Servir:

El encuentro entre Abraham con los tres desconocidos que pasan cerca de su carpa, me hace pensar en la manera de cómo algunas familias acogen. Cuando Abraham percibe a lo lejos los tres visitantes, corre a su encuentro y se pone a su servicio. Sabe que tienen sed y hambre. Sabe que están cansados. Entonces Abraham solicita a su esposa y a sus servidores, que le ayuden a servir a los visitantes. Él no los conoce y descubrirá más tarde que eran enviados de Dios.

En el encuentro entre Jesús, María y Martha, tenemos a Jesús que habla con María quien lo escucha. Y a Martha que sirve. Ese texto nos habla de un verdadero encuentro en el cual las personas se escuchan y se sirven.

La buena calidad del encuentro entre Abraham y los visitantes. Entre María, Martha y Jesús, permite a esos personajes escuchar un mensaje importante. Sara y Abraham recibieron a Dios en su hogar. Dios se presenta en tres personas como la Trinidad, para anunciarles que ya no serán estériles, que van a concebir un hijo. Gracias a la manera de escuchar de María y al servicio de Martha, Jesús se siente bien en esa casa y la familia construye una verdadera amistad con el Hijo de Dios.

En este tiempo de vacaciones debemos preguntarnos si en nuestros encuentros, sabemos escuchar y servir a las personas que encontramos. Debemos preguntarnos si en nuestro encuentro con Dios, sabemos escucharlo y estar a su servicio para construir con Él un mundo mejor.

Les deseo muchos verdaderos encuentros en este tiempo. Amen.

P. Germán

14th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, July 6th /7th, 2019

posted Jul 3, 2019, 5:18 PM by St Sebastian Catholic Parish

14th Sunday in the Church’s time C

Los Angeles, July 6th /7th, 2019

1st Reading: from the Book of Isaiah 66,10-14c

Psalm : 65(66)1-3,4-5,6-7,16,20

Reading: Letter of Saint Paul to the Galatians 6,14-18

Gospel: Saint Luke 10,1-12.17-20

This Sunday’s liturgy reminds us that through baptism we have been sent on mission to build peace around us and to live joyfully.

Sent on mission. 

Jesus chose 72 disciples and sent them on mission. The Church continues to choose men and women whom she baptizes and confirms and sends them to fulfill the mission entrusted to her.

The Christians are, first of all, those who accept the invitation of Jesus to follow him and who commit themselves to continue his mission.

We have not been baptized to have a diploma hung on the walls of our bedrooms or to have permission to wear a cross on our necks or to subscribe to a beautiful insurance against evil.

We have been baptized, first of all, to follow Christ and to commit ourselves to him in the mission that God the Father entrusted to him and which he entrusted to his disciples, before returning to the Father.

Like the first 72 disciples, we are not very numerous in the midst of society. Like the first 72 people sent, we are also like sheep in the midst of wolves. Like the 72 we should pray that the Lord continues to send men and women, more and more numerous to commit themselves with us in the mission.

Building peace.

During Easter season we read the apparitions of the Risen Christ in the midst of his disciples. In all the apparitions, the risen Christ transmitted peace to those who welcomed him.  Our mission is to welcome the peace of God and to spread it around us. The world needs peace and workers, today more than ever. We should fight against all speech that divides humanity, that separates the rich from the poor. We should oppose every word or action that produces hate, racism or discrimination.  Christians must always commit themselves to destroying the walls that separate and to build bridges that gather.

We are workers of peace and our mission is to build peace always and everywhere.

Our union with Christ should be manifested, without exception, by our constant actions in building peace in our families, in our communities, in our societies and in our world.

Living joyfully.

When Christians accept living united to Christ and working with Him in building peace, they live joyfully because they know that their names are written in heaven.

Pessimism, distrust, despair, suspicion and discourses that speak of catastrophes, failures and all the feelings that oppose joy are always the result of the lack of faith. Our relationship with God must produce joy and confidence. We know that God has sent us to build peace; we also know that we will win in that difficult battle because He is with us until the end of the world.

Dear Christians, we have been baptized to go into the whole world building the peace that comes from God and living joyfully.

Amen.

Fr. Germán

14º Domingo Tiempo de la Iglesia C

Los Ángeles, 7 de julio de 2019

1ª lectura: del libro de Isaías 66,10-14c

Salmo: 65(66)1-3.4-5.6-7.16.20

2ª lectura: carta de San Pablo a los Gálatas 6,14-18

Evangelio: de San Lucas 10,1-12.17-20

La liturgia de este domingo nos recuerda que, por medio del bautismo, hemos sido enviados en misión para construir la paz alrededor de nosotros y vivir alegres.

Enviados en misión.

Desde que Jesús escogió 72 discípulos y los envió en misión, la Iglesia continúa escogiendo hombres y mujeres que bautiza y confirma, para enviarlos a cumplir la misión que Jesús le confió.

El cristiano es, primero que todo, alguien que acepta la invitación de Jesús a seguirlo y se compromete con Él, para continuar su misión.

No hemos sido bautizados para tener un diploma colgado en el muro de nuestra habitación. O para tener el derecho de llevar una cruz en el cuello. O para suscribir un hermoso seguro de protección contra el mal. Hemos sido bautizados, primero que todo, para seguir a Cristo. Para comprometernos con Él en la misión que Dios Padre le confió y que, a su vez, Él confía después a sus discípulos, antes de regresar al Padre.

Como los 72 primeros discípulos, no somos muy numerosos en medio de la humanidad. Como los 72 primeros enviados, nosotros también estamos como ovejas en medio de lobos. Como los 72, debemos orar para que el Señor siga enviando hombres y mujeres, cada vez más numerosos que se comprometan con nosotros en la misión.

Construir la paz.

Durante el Tiempo Pascual, leímos las apariciones de Jesús Resucitado en medio de sus discípulos. En todas las apariciones, el Resucitado transmite paz a quienes lo reciben. Nuestra misión es recibir la paz de Dios, para transmitir alrededor de nosotros. El mundo necesita, hoy más que nunca, obreros de paz. Debemos luchar contra todos los discursos que dividen la humanidad, que separan a los ricos de los pobres. Debemos oponernos a toda palabra y acción que produce odio, racismo o discriminación. Los cristianos deben comprometerse siempre, a destruir los muros que separan para construir puentes que reúnen.

Somos obreros de paz y nuestra misión es construir la paz siempre y en todo lugar.

Nuestra unión a Cristo debe manifestarse en nuestra acción permanente y sin excepción, en la construcción de paz en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestra sociedad y en nuestro mundo.

Vivir alegres.

Cuando los cristianos aceptan vivir unidos a Cristo para trabajar con Él en la construcción de paz, viven alegres porque saben que sus nombres están inscritos en el cielo.

El pesimismo, el desespero, la desconfianza, los discursos que hablan siempre de catástrofes, de fracasos y todos los sentimientos que se oponen a la alegría, son siempre el resultado de la pérdida de la fe. Nuestra relación con Dios debe producir alegría y confianza. Sabemos que Dios nos ha enviado a construir la paz. Sabemos también que saldremos vencedores en ese combate difícil, porque Él está con nosotros hasta el fin del mundo.

Queridos cristianos, hemos sido bautizados para ir al mundo entero, a construir la paz que viene de Dios y para vivir alegres.

P. Germán

13th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, June 29th /30th, 2019

posted Jun 26, 2019, 5:03 PM by St Sebastian Catholic Parish

13th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, June 29th /30th, 2019

1st Reading: from 1st the Book of Kings 1Kgs 19:16b,19-21

Psalm : 15(16)1-2,5,7-8,9-10,11

Reading: Letter of Saint Paul to the Galatians 5:1,13-18

Gospel: Saint Luke 9,51-62

We can summarize this Sunday’s liturgy in one sentence: “The disciples of Christ should be free men and women to proclaim and to live the new commandment: “love each other as Jesus loved us.”

Freedom and love should guide the life of all disciples of Christ

Freedom:

Sometimes we listen to people who try to teach the Gospel with threats or who try to bring people to Christ frightened by Him.

I believe this is a mistake to offer the Gospel or Faith if we don’t respect the freedom of the person who is in front of us. There are also people who believe in God because they are afraid of divine punishment. I believe they are wrong also. Faith, accepting the friendship of Jesus and being part of the Church should be free decisions. The Holy Spirit, the Spirit of God whom we receive in baptism and whom we welcome when we receive a Sacrament is the Spirit who makes us free.

Freedom doesn’t mean that we can do whatever we want. Freedom is the ability to break the chains that enclose us in our egoism. Freedom is the strength that allows us to open our hearts to love without conditions or limits.

Love.

True freedom, freedom that God gives us, is the ability to decide always and wherever to do good and to love. Then we walk in the way of happiness, on the route of peace and on the path of brotherhood.

Those who are afraid of others, those who distrust the future lock themselves into thinking only about their own comfort and well-being; they are locked in themselves. They become slaves of many false ideas that society uses to guide our lives whereby we can become rich but our freedom is destroyed.

Love is the richness that exists in our hearts and what allows us to offer and accept what others and we need to live better.

Love one another like Christ loved us. That is the commandment, the law that all should follow: to  love others without calculation and without differences and to love those who are near and those who are far away.

In this world that becomes more and more globalized, we cannot choose to love only those who love us. In this world where we don’t have any borders because the social media allows us to communicate with all countries in the world, we cannot think only about the happiness of our family, community or country. Christ’s message is very important today. We should love one another and work for the happiness of all. We depend on others and above all we are all people of the world, even those we consider poor or dangerous. We are all children of God.

Let us live free. Let us try to love like Christ. The words of exclusion or hate cannot exist in the mouths of the disciples of Christ.

Amen.

Fr. Germán


 

13º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 30 de junio del 2019

1ª lectura: del 1er libro de los Reyes 1Re 19,16.19-21

Salmo: 15(16) 1-2,5,7-8,9-10,11

2ª lectura: carta de San Pablo a los Gálatas 5,1.13-18

Evangelio: de San Lucas 9,51-62

Podemos resumir la liturgia de este domingo en una frase: “Los discípulos de Cristo deben ser hombres y mujeres libres, anunciando y viviendo el mandamiento nuevo de amarnos unos a otros, como Jesús nos amó.”

Libertad y amor deben guiar la vida de todos los discípulos de Cristo.

Libertad:

A veces escuchamos a personas que tratan de anunciar el Evangelio con amenazas, o que tratan de acercar a la gente con Cristo, por medio del miedo.

Creo que es un error proponer el Evangelio, o la fe sin respetar la libertad de los demás. También hay personas que creen en Dios porque temen el castigo divino. Creo que ellos también están en el error. La fe, la amistad con Jesús y el hecho de pertenecer a la Iglesia, deben ser decisiones libres. El Espíritu Santo, el Espíritu de Dios que recibimos en el bautismo, que acogemos cada vez que participamos en la Eucaristía, o que recibimos mediante un sacramento es un Espíritu que hace de nosotros personas libres.

La libertad no consiste en hacer todo lo que queremos. La libertad es la capacidad de romper las cadenas que nos encierran en el egoísmo. La libertad es la fuerza, que nos permite abrir el corazón para amar sin condición y sin límite.

Amar.

La verdadera libertad, la libertad que Dios nos ofrece es la capacidad de decidir siempre y en todo lugar. De hacer el bien y de amar, para caminar por la ruta de la felicidad, por el camino de la paz, por la via de la fraternidad.

Aquellos que tienen miedo de los demás, que desconfían del futuro, se encierran en sí mismos, para pensar sólo en su bienestar y comodidad. Se convierten en esclavos de muchas falsas proposiciones que la sociedad nos presenta, para dirigir nuestra vida por caminos que enriquecen a los demás y que destruyen nuestra libertad.

El amor es la riqueza que existe en nuestro corazón y nos permite ofrecer y recibir, lo que los demás y nosotros mismos necesitamos para vivir mejor.

Amarse unos a otros como Cristo nos ha amado. Ese es el mandamiento, la ley que todos debemos seguir. Amar sin calcular, amar sin diferencias. Amar a aquellos que están cerca y aquellos que están lejos.

En este mundo, en el que se vive cada día más la mundialización, no podemos cerrar el corazón para amar solamente a quienes nos aman. En este mundo en el cual ya no hay fronteras, puesto que los medios sociales nos permiten vivir en comunicación con todos los países del mundo, no podemos pensar solamente en la felicidad de nuestra familia, de nuestra comunidad, o de nuestro país. El mensaje de Cristo es importante hoy. Debemos amar y trabajar por la felicidad de todos porque todos dependemos unos de otros. Sobre todo, porque todos, la gente de este país y de los países que consideramos pobres o peligrosos, todos somos de Dios.

Vivamos libres. Tratemos de amar como Cristo. Las palabras de exclusión, o de odio no pueden existir en la boca de hijos los discípulos de Cristo. Amén

P. Germán

FEAST OF THE BODY OF CHRIST C Los Angeles, June 22nd / 23rd, 2019

posted Jun 21, 2019, 11:57 AM by St Sebastian Catholic Parish

FEAST OF

THE BODY OF CHRIST

Year C

Los Angeles, June 22nd / 23rd, 2019

1st Reading: of the Book of the Genesis 14:18-20

Psalm: Ps. 110:1,2,3,4  

2º Reading: 1st letter of Saint Paul to the Corinthians 11,23-26

Gospel: Saint Luke 9:11b-17

Today we celebrate the feast of the Body and Blood of Christ. We celebrate the feast of the Eucharist.
The Church, the Christian communities, baptized people meet every Sunday to receive the Body and Blood of Christ.
Every Sunday we have a priest who presides over the community, who offers us the Body and Blood of Christ and who sends us into the world to be the Body of Christ for others.
Let's talk then, on this Sunday, of the priest and the Body of Christ.
The priest:

In recent years we have heard a lot about priests and frequently it is negative. It is true that there have been priests who have not fulfilled their duty and mission and who have betrayed the Church, the community and the society that trusted them. It is very painful.

It is also true that there are many priests who have consecrated their lives to serve the communities, to educate children and young people, to take care of the poorest and the least in society. We can thank God for all the priests we have known and who have contributed something to our lives.
The first reading speaks of the first priest in the history of the People of God: Melchizedek. The book of Genesis says that he took Bread and Wine and blessed Abram.
We need priests to bless us. The priest's first mission is to bless all men and women of good will so that they become good as God is good. The priest blesses us so that we can open our hearts to the Spirit of God who enlightens us, speaks to us, guides us, strengthens us and defends us.

The Body and Blood of Christ.

The priest's second mission is to consecrate the Bread and the Wine so that the baptized can nourish themselves with the Body and Blood of Christ.

Saint Paul reminds us in the second reading of this Sunday that what priests do when celebrating the Eucharist is the same as what Christ did before he died. And the Gospel says that Jesus multiplied the bread and fishes to feed the multitude that followed him. Jesus fed his disciples with his Body and Blood.

Every time we eat and drink at the Table of the Eucharist, we receive Christ who comes into our lives to transform us, to make us like Him, children of God. Christians who participate in the Eucharist are transformed into the Body of Christ present in today's society.

We are the Body of Christ and every Sunday we receive the Bread and the Wine that strengthen us to be the hands of Christ that work for justice in the world, the voice of Christ that proclaims peace, the Body of Christ that accompanies all men and women who suffer.

Let us pray this week for priestly vocations.
We need good priests to bless us and to offer the Body and Blood of Christ.
Let us pray for all Christians so that they can be in society what they are: Sons and daughters beloved by God and sent to do what Christ did when he came into the world: love without measure.

Happy celebration of the Body of Christ. Amen.  

Fr. Germán

FIESTA DEL CUERPO DE CRISTO

Los Ángeles, 23 de junio del 2019

1ª lectura: del Libro del Génesis 14,18-20

Salmo: 109(110) 1.2.3.4  

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Corintios 11,23-26

Evangelio: de San Lucas 9,11b-17

Hoy celebramos la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Celebramos la Fiesta de la Eucaristía.

La Iglesia, las comunidades cristianas, los bautizados, se reúnen todos los domingos para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Todos los domingos, tenemos un sacerdote que preside la comunidad, que nos ofrece el Cuerpo y la Sangre de Cristo y nos envía al mundo, para ser el Cuerpo de Cristo para los demás.

Hablemos entonces, en este domingo del sacerdote y del Cuerpo de Cristo.

El sacerdote:

En estos últimos años, hemos oído hablar bastante de los sacerdotes y frecuentemente esos discursos son negativos. Es verdad que ha habido sacerdotes que no han cumplido su deber y su misión. Que han traicionado a la Iglesia, a la comunidad y a la sociedad que tenían confianza en ellos. Es muy doloroso.

También es verdad que hay muchos sacerdotes que han consagrado su vida a servir en comunidades, a educar a niños y jóvenes, a ocuparse de los más pobres y los más pequeños de la sociedad. Podemos dar gracias a Dios, por todos los sacerdotes que hemos conocido y nos han aportado algo en nuestra historia.

La primera lectura habla del primer sacerdote en la historia del Pueblo de Dios: Melquisedec. El libro del Génesis dice que tomó el Pan, el Vino y bendijo a Abram.

Necesitamos sacerdotes que nos bendigan. La primera misión del sacerdote es bendecir a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para que seamos buenos, como Dios es bueno. El sacerdote nos bendice para que podamos abrir nuestro corazón al Espíritu de Dios que nos ilumina, nos habla, nos guía, nos fortifica y nos defiende.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La segunda misión del sacerdote es consagrar el Pan y el Vino, para que los bautizados puedan alimentarse con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

San Pablo nos recuerda en la segunda lectura de este domingo, que lo que hacemos en la Eucaristía es lo mismo que Cristo hizo antes de morir. Y el Evangelio dice, que Jesús multiplicó los panes y pescados para alimentar a la multitud que lo seguía. Jesús alimenta a sus discípulos con su Cuerpo y Sangre. Cada vez que comemos y bebemos en la Mesa de la Eucaristía, recibimos a Cristo que viene a nuestra vida para transformarnos, para hacer que seamos, como Él, hijos de Dios. Los cristianos que participan en la Eucaristía se transforman en el Cuerpo de Cristo, presente en la sociedad de hoy. Nosotros somos el Cuerpo de Cristo. Todos los domingos recibimos el Pan y el Vino que nos alimentan para ser en el mundo, las Manos de Cristo que trabajan por la justicia, la voz de Cristo que proclama la paz, el Cuerpo de Cristo que acompaña a todos los hombres y mujeres que sufren.

Oremos en esta semana por las vocaciones sacerdotales.

Necesitamos buenos sacerdotes que nos bendigan y que nos ofrezcan el Cuerpo de Cristo.

Oremos por todos los cristianos, para que sepamos aprovechar la Eucaristía. Para ser en la sociedad lo que somos: Hijos amados por Dios y enviados para hacer lo que Cristo hizo cuando vino al mundo: amar sin medida.

Feliz fiesta del Cuerpo de Cristo.

Amen.       

P. Germán

THE HOLY TRINITY C Father’s Day Los Angeles, June 15/16th, 2019

posted Jun 21, 2019, 11:56 AM by St Sebastian Catholic Parish

THE HOLY TRINITY C

Father’s Day

Los Angeles, June 15/16th, 2019

1st Reading: of the Book of the Proverbs 8,22-31

Psalm: Ps. 8:4-5.6-7.8-9  

2º Reading: letter of Saint Paul to the Romans 5,1-5

Gospel: Saint John 16:12-15

Today we celebrate the feast of the Trinity. We believe in three Persons in one God. God is one and he shows himself as Father, Son and Holy Spirit.

God is love. Love is a big and complicated mystery. To understand it God shows himself to us with three different faces.

Let us look at the three faces of God that help us to understand better the identity of God and also our own identity because we were created in God’s image.

God the Father:

Today we celebrate Father’s Day. Happy Father’s Day. I invite all the fathers to look at God the father and to try to be like him. Pope Francis tells often that the name of God is Mercy. God never tires of forgiving us. God always waits for our return. God never reproaches us about anything but he organizes a party to celebrate when we come back home. God the Father is the Creator who gives us everything so we can be like him: merciful. God gave us his Son who shows us the path of happiness.

God the Son:

In the Bible we discover that Jesus is a man who spent his life serving others. He didn’t come to be served but to serve. He hates sin but loves sinners, listens to them, looks at them with love and tenderness and helps them to find the way of peace. Jesus is God serving the poor, the marginalized, those who are excluded and the sick and suffering. Jesus reveals God’s humanity and helps us to understand that divinity exists in each one of us. Jesus offers himself out of love for us and he becomes Bread to nourish us and Wine to give us joy.

God the Holy Spirit:

Since Jesus left to go to the Father, the presence of God on earth is manifested in us by the action of the Holy Spirit.

The Holy Spirit leads the Church so she “is an expert in humanity” as Pope Paul VI used to say.

The Holy Spirit is the presence of God in us whenever we choose to love and refuse to hate, whenever we decide to forgive and refuse to live in the midst of suffering produced by resentment.

The Holy Spirit illuminates, guides and strengthens us and all men and women of good will who decide to offer their lives in service of others. The Holy Spirit is the manifestation of God in the lives of Saint Francis of Assisi, Teresa of Calcutta, Bishop Romero, John Paul II, Pope Francis. Many others work, or used to work so that justice can reign in our world and that humanity can choose to love in exchange for letting itself be tempted by power, money and selfishness.

Let us look at the Father, the Son and the Holy Spirit to understand that God is Love gratuitously given to us.

Let us celebrate the feast of the Trinity and be joyful because God is in us. We are the image of the Father, the Body of the Son and the action of the Holy Spirit in today’s world.

Amen. 

Fr. Germán

LA TRINIDAD 

Año Litúrgico C

Fiesta del Padre

Los Ángeles, 16 de junio del 2019

1ª lectura: del libro de los Proverbios 8,22-31

Salmo: 8,4-5.6-7.8-9  

2ª lectura: carta de San Pablo a los Romanos 5,1-5

Evangelio: de San Juan 16,12-15

Hoy celebramos la Fiesta de la Trinidad. Somos los únicos monoteístas, que creen que Dios es Trinitario. Dios es uno y se manifiesta en tres Personas diferentes: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Dios es amor. El amor es un misterio tan grande y complicado, para ayudarnos a comprenderlo, Dios se presenta frente a nosotros con tres rostros diferentes.

Observemos las tres caras de Dios que nos ayudan a comprender mejor, la identidad de Dios y nuestra identidad también, porque hemos sido creados a imagen de Dios.

Dios Padre:

Hoy celebramos la Fiesta del Padre. Feliz fiesta a todos los padres de familia. Los invito a mirar a Dios Padre, para ser como Él. El Papa Francisco dice frecuentemente, que el nombre de Dios Padre es misericordia. Dios nunca se cansa de perdonar. Dios espera siempre el regreso del hijo(a) que se fue. Dios no nos reprocha nada, sino que organiza una fiesta, para celebrar cuando regresamos a su casa. Dios Padre es el Creador que nos ha dado todo, para que seamos como Él: misericordiosos. Dios nos dio a su Hijo, para que nos mostrara el camino de la felicidad.

Dios Hijo:

En la Biblia descubrimos que Jesús es un hombre que pasa su vida, sirviendo a los demás. No vino al mundo para hacerse servir, sino para servir. Detesta el pecado, pero ama a los pecadores. Los escucha, los observa con amor y ternura, les ayuda a encontrar el camino de la paz. Jesús es Dios al servicio de los pobres, de los marginados, de los excluidos, de los enfermos y de la gente que sufre. Jesús nos revela la humanidad de Dios. Nos ayuda a comprender la divinidad que existe, en cada uno de nosotros. Jesús se ofrece por amor a nosotros, se transforma en el Pan que nos alimenta y en el Vino, que alegra nuestra existencia.

Dios Espíritu Santo:

Desde que Jesús se fue al Padre, la presencia de Dios en la tierra, se manifiesta por medio de la acción del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es quien conduce la Iglesia, para que sea experta en humanidad, como decía frecuentemente el Papa Pablo VI.

El Espíritu Santo es la presencia de Dios en nosotros, cada vez que escogemos el amor para rechazar el odio, cada vez que decidimos perdonar para no vivir en medio del sufrimiento, que nos produce el rencor. El Espíritu Santo es quien ilumina, guía y fortalece, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que deciden ofrecer su vida al servicio de los demás. El Espíritu Santo es la manifestación de Dios en el mundo, en la vida de San Francisco de Asís, Teresa de Calcuta, Monseñor Romero, Juan Pablo II, el Papa Francisco y muchos otros que trabajan, o trabajaron para que la justicia reine en nuestro mundo. Para que la humanidad escoja el amor, a cambio de dejarse tentar por el poder, el dinero y el egoísmo.

Observemos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo para comprender que Dios es Amor ofrecido gratuitamente.

Celebremos la Fiesta de la Trinidad y alegrémonos porque Dios está en nosotros. Somos la imagen del Padre, el Cuerpo del Hijo y la acción del Espíritu Santo en el mundo de hoy. Amen

P. Germán

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