10th Sunday in Ordinary Time Year B Los Angeles, June 9th –10th 2018

posted Jun 8, 2018, 4:08 PM by German Sanchez

10th Sunday in Ordinary Time Year B

Los Angeles, June 9th –10th 2018

1st Reading: Genesis 3:9-15

Psalm : 129(130)1-2,3-4,5-6,7-8

2nd Reading: 2nd letter of St Paul to the Corinthians 4:13—5:1

Gospel: Saint Marc 3:20-35

This Sunday I invite you to reflect on sin and on the will of God.

Sin.

The text of Genesis is well known by Christians and even by people who, without being believers, have a biblical background.

Adam and Eve had everything to be happy. God had offered them everything so they could live "in paradise" without worry. But the evil one appeared and they let themselves be tricked.

After having doubted God and after accepting the proposition of the evil one, they discover that they are naked. From now on they need to cover their body to avoid cold or heat. They need to cover themselves because they are ashamed of their own bodies. That body created to love and live in harmony with creation ate the forbidden fruit and did not do God's will. The man and the woman hide because they are afraid to face God and tell him that they chose to follow the will of the evil one instead of doing that of the Creator.

Both men and women look for excuses not to assume their responsibility. Man accuses the woman and the woman accuses the serpent. They don’t have the strength to say: I doubted God. I was fooled by the evil one and I thought I could be like God.

This story is our own history. Every time we doubt God, every time we allow ourselves to be tricked by the evil one, we move away from God, we feel ashamed of our humanity, we hide and we seek to place the responsibility of our faults on another person.

But, the Good News today is that we have not lost everything.

Jesus came to teach us to do God's will.

Adam and Eve know the will of God. They know that God does not want them to eat the forbidden fruit. When they decide to eat the forbidden fruit they disobey the will of God.

Jesus who is human like Adam and Eve and each one of us always did God's will and tells us today that if we want to be part of his family we must always do the will of his Father.

Like Jesus, we also have the Spirit of God in us. We receive the Holy Spirit every time we participate in a sacrament. With the Holy Spirit we can discover the will of God at all times and in all circumstances. With the light and strength of the Holy Spirit we can discern all the propositions that are presented to us in life and to know if they are tricks of the evil one or actions that bring us closer to God and to our brothers and sisters.

God's will is that we all be saints. He wants us to live happily, in peace and as brothers and sisters.

I invite you this week to discover the will of God in your family life, at work and in society. To follow God's will is to accept living in harmony with God and with all of creation

Amen.

Fr. Germán

10º Domingo del tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico B

Los Ángeles el 10 de junio del 2018

1ª lectura : Genesis 3,9-15

 Salmo :  129(130)1-2,3-4,5-6,7-8

2ª lectura : de la 2ª carta de St Pablo a los Corintios 4,13—5,1

Evangelio: San Marcos 3,20-35

Este domingo los invito a reflexionar sobre el pecado y sobre la voluntad de Dios.

El pecado.

El texto del Génesis es bastante conocido por los cristianos, incluso por las personas que sin ser creyentes, tienen una formación bíblica.

Adán y Eva tenían todo para ser felices. Dios les había ofrecido todo para que pudieran vivir “en el paraíso” sin preocupaciones. Pero el maligno apareció y ellos se dejaron engañar.

Después de haber dudado de Dios y haber aceptado la proposición del maligno, descubren que están desnudos. De ahora en adelante, necesitan cubrir su cuerpo para evitar el frio o el calor. Necesitan cubrirse porque tienen vergüenza de su propio cuerpo. Ese cuerpo creado para amar y vivir en harmonía con la creación comió del fruto prohibido y no hizo la voluntad de Dios. El hombre y la mujer se esconden porque tienen miedo de mirar a Dios de frente y decirle que escogieron seguir la voluntad del maligno, en vez de hacer la del creador.

Tanto el hombre como la mujer buscan excusas para no asumir su responsabilidad. El hombre acusa a la mujer y la mujer acusa a la serpiente. Ninguno de los dos tiene la fuerza para decir: dudé de Dios. Me dejé engañar por el maligno y creí que podía ser como Dios.

Esta historia es nuestra propia historia. Cada vez que dudamos de Dios, cada vez que nos dejamos engañar por el maligno, nos alejamos de Dios. Sentimos vergüenza de nuestra humanidad, nos arrepentimos, nos escondemos y buscamos colocar la responsabilidad de nuestras faltas sobre otra persona.

Pero, la Buena Nueva de hoy, es que no hemos perdido todo.

Jesús vino para enseñarnos a hacer la voluntad de Dios.

Adán y Eva conocen la voluntad de Dios. Saben que Dios no desea que coman del fruto prohibido. Cuando deciden comer del fruto prohibido, desobedecen la voluntad de Dios.

Jesús que es hombre como Adán y Eva, y como cada uno de nosotros siempre hizo la voluntad de Dios y nos dice hoy que si queremos hacer parte de su familia, debemos siempre hacer la voluntad de su Padre.

Como Jesús, nosotros también tenemos el Espíritu de Dios en  nosotros. Recibimos el Espíritu Santo cada vez que participamos a un sacramento. Con el Espíritu Santo podemos descubrir la voluntad de Dios en todo momento y en toda circunstancia. Con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, podemos discernir todas las proposiciones que se nos presentan en la vida, para saber si se trata de un engaño del maligno o de una acción que nos acerca a Dios y a nuestros hermanos y hermanas.

La voluntad de Dios es que todos seamos santos. Que vivamos alegres, en paz y como hermanos.

Los invito en esta semana,  a descubrir la voluntad de Dios en su vida familiar, en el trabajo y en la sociedad. Seguir la voluntad de Dios es aceptar vivir en harmonía con Dios y con la creación entera. Amen.    

P. Germán
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