11th Sunday C, June 12th-13th, 2010

posted Jun 8, 2010, 4:45 PM by Fr Germán Sanchez

11th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, June 12th-13th, 2010

1st Reading: of the 2o Book of Samuel 12,7-10.13

Psalm : 31 (32)1-2.5.7.11º

Reading:1st Letter of Saint Paul to the Galatians 2,16.19-21

Gospel: Saint Luke 7,36—8,3

 

The readings of the liturgy this Sunday address the subject of forgiveness, of pardon.  Forgiveness onto us, and our own forgiveness unto others.

The Gospel’s parable places forgiveness in direct correlation with love.  The stronger the love, the more likely we are to forgive others, and the more likely we are to accept forgiveness from others and also from God.

We have all made mistakes at one time or another; we have all slipped and sinned.  We are quite aware of the fact that we have all sought forgiveness at some point, either from our parents, our friends, our colleagues, or God.

But also, we have all, at some point, forgiven members of our family, or our friends or colleagues.  Forgiveness is key to every single relationship.  Without this element of forgiveness, no relation can stand the test of time, and no society can grow in the course of history.

The fact that we acknowledge this need to forgive and to be forgiven makes us more indulgent, more understanding towards our brethren.  More to the point, this prevents us, or even forbids us to criticize others, to formulate accusations against others, to judge or to exclude others on the basis of a mistake, a fault, or a sin.

The Gospel this Sunday reminds us that the most important in the life of any man or woman is to love one another, and to express this love in the acceptance of one another.

Jesus felt accepted and loved by this woman who, despite her many sins, dared profess her love without fear of gossip.

This sinner of a woman felt accepted and loved by Jesus, who did not criticize her or judge her, who did not condemn her because of her sin, but rather saved her and gave her His peace.

Criticism, mistrust, and condemnation lead us to scorn, division and separation.

Love extended through acceptance makes it possible for the other person to recover, to stand up, to move on from his mistake and his sin.

We too can be like Jesus, artisans of peace and happiness towards our brethren, when we welcome them and love them without criticism, judgment or condemnation.

It is vital that we live and breathe forgiveness, both unto others and unto us.  It is vital that we learn to love and accept others without criticizing, judging or condemning them, so that we witness the fact that we are indeed the disciples of the One who saved and gave His peace to the woman sinner in the Gospel.

Help us, Lord, to follow Christ on the path of forgiveness and acceptance of others.

Amen.

 

Fr. Germán


11º Domingo del tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 13 de junio del 2010

1ª lectura: del 2º libro de Samuel 12,7-10.13

Salmo : 31 (32) 1-2.5.7.11

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Gálatas 2,16.19-21

Evangelio: de San Lucas 7,36—8,3

 

Las lecturas que la liturgia nos propone para este domingo nos hablan del perdón. Perdón recibido y perdón ofrecido.

La parábola del Evangelio pone en relación directa el perdón y el amor. Entre más fuerte es el amor, mayor es nuestra capacidad a perdonar y a recibir el perdón de los demás y de Dios.

Todos hemos hecho la experiencia del error, de la falta y del pecado. Sabemos que algún día hemos sido personados por nuestros padres, nuestros amigos, los colegas de trabajo y por Dios.

Todos hemos perdonado algún día a alguien de nuestra familia, de nuestras amistades o de nuestro trabajo. El perdón es indispensable en todas las relaciones y sin el perdón una relación no dura y la sociedad no se puede construir en la historia.

El hecho de tomar conciencia de la necesidad que tenemos de ser perdonados y de perdonar nos ayuda a ser más indulgentes con nuestros hermanos y nos prohíbe sobretodo  criticar a los demás, acusarlos, juzgarlos o excluirlos cuando cometen un error, una falta o un pecado.

El Evangelio de este domingo nos recuerda que lo más importante en la vida de todo hombre y de toda mujer es amar y manifestar su amor en la acogida de los demás.

Jesús se sintió acogido y amado por esa mujer que a pesar de sus múltiples pecados se atreve a manifestar su amor sin preocuparse del qué dirán.

Esa mujer pecadora se siente acogida y amada por Jesús que no la critica, que no la juzga y que no la condena a causa de su pecado sino que la salva y le da la paz.

La crítica, la desconfianza y la condenación nos llevan a despreciar al otro, a la división y a la separación entre nosotros.

El amor manifestado en la acogida le permite al otro ponerse de pie, levantarse de su falta, de su error y de su pecado.

Como Jesús, podemos ser obreros de paz y de felicidad en medio de nuestros hermanos cuando los acogemos y los amamos sin criticarlos, sin juzgarlos y sin condenarlos.

Necesitamos vivir el perdón: ofrecido y recibido. Necesitamos aprender a amar y necesitamos aprender a acoger a los demás sin criticarlos, sin juzgarlos y sin condenarlos para dar testimonio de que somos los discípulos de Aquel que salvó y que le dio la paz a la pecadora del Evangelio.

Ayúdanos Señor a seguir a Cristo en el camino del perdón y de la acogida del otro.

Amén

P. Germán
Comments