11th Sunday in Ordinary Time Year B Los Angeles, June 16th – 17th, 2018

posted Jun 13, 2018, 12:47 PM by German Sanchez

11th Sunday in Ordinary Time

Year B

Los Angeles, June 16th   – 17th, 2018

1st Reading: from the Book of the Prophet Ezekiel 17,22-24

Psalm : 91(92)2-3,13-14,15-16

2º Reading:2nd  letter from St Paul to the Corinthians 5:6-10

Gospel: Saint Mark 4,26-34

 

June is a month in which the sun shines abundantly and nature fills the earth with flowers and fruits. It is also the time of the longest days of the year. Let us then receive the invitation of the liturgy to observe creation and contemplate nature to discover  two characteristics of the Kingdom of God.

The Kingdom of God grows in our midst without our knowing how and it is like a tree with long branches where the birds of the sky can make their nests.

The Kingdom of God grows in our midst without our knowing how.

The Kingdom of God is not in difficulty. It is not in crisis. It is not sick or in the process of disappearing. The Kingdom of God is growing in our midst. All the baptized are invited to receive this good news and to live joyfully with hope.

We are prophets of happiness and we must announce to all creation that God is always in our midst; that the Spirit of God is always acting in our world; that the Holy Spirit works day and night in the hearts of all and that men and women of good will are more and more numerous and that all of us are committed and feel responsible for the building of a better world.

We believe that the Kingdom of God is growing and that the world of tomorrow will be better for everyone. Let us never forget this good news and share it with those who live sadly, with anguish or who are pessimistic.

The world is good because it is the work of God, humanity is good because we are the image of God and because the Holy Spirit is with us until the end of the world.

The bible also says that the Kingdom of God is like a tree with long branches where the birds of the sky can make their nest. This statement is also good news. The Word of God says that in the Kingdom of God there is a place for everyone. The Kingdom of God that the Church is in charge of building must be a Kingdom open to all. In the Kingdom of God there are no borders, there are no foreigners and there should not be people excluded. The rich, the poor, the black sheep, the children, the elderly, the workers, the professionals, ... all men and women of good will are invited to discover that Kingdom which should be the home of all. The Kingdom of God is the house of God and we are all invited to feel responsible for the beauty, joy and openness of this house. We are all responsible for building the Kingdom of God here today.

If the Kingdom of God should include all of humanity, this means that we must work for reconciliation among all peoples and for the respect of all so that the Kingdom of God can manifest itself in our midst.

In this time of summer, let us take time to contemplate creation and discover in its laws and its beauty ideas for the building up the Kingdom of God. Let the Holy Spirit act in us so that we become workers and artisans in the building of the Kingdom of God. Amen

Fr. Germán

11º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 17 de junio del 2018

1ª lectura: del libro del profeta Ezequiel 17,22-24

Salmo: 91(92)2-3.13-14.15-16

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 5,6-10

Evangelio: de San Marcos 4,26-34

Junio es un mes en el cual el sol brilla abundantemente y la naturaleza se llena de flores y frutos. También es la época de los días más largos del año. Recibamos entonces la invitación de la liturgia a observar la creación y a contemplar la naturaleza para descubrir allí dos características del Reino de Dios.

El Reino de Dios se desarrolla en medio de nosotros sin que sepamos cómo y el Reino de Dios es como un árbol con ramas largas en donde los pájaros del cielo pueden hacer su nido.

El Reino de Dios se desarrolla en medio de nosotros sin que sepamos cómo.

El Reino de Dios no está en dificultad. No está en crisis. No está enfermo ni está en proceso de desaparición. El Reino de Dios está creciendo en medio de nosotros. Todos los bautizados estamos invitados a recibir esta buena nueva para vivir alegres y con esperanza.

Nosotros somos profetas de la felicidad y debemos anunciar a toda la creación que Dios está siempre en medio de nosotros. Que el Espíritu de Dios está siempre actuando en nuestro mundo. Que el Espíritu Santo trabaja día y noche en el corazón de todos. Que los hombres y mujeres de buena voluntad son cada día más numerosos y que todos nosotros estamos comprometidos y nos sentimos responsables de la construcción de un mundo mejor.

Creemos que el Reino de Dios está creciendo y que el mundo de mañana será mejor para todos. No olvidemos nunca esta buena nueva y compartámosla con aquellos que viven tristes, con angustia o que son pesimistas.

El mundo es bueno porque es la obra de Dios, la humanidad es buena porque es la imagen de Dios y porque el Espíritu Santo está con nosotros hasta el fin del mundo.

La biblia dice también que el Reino de Dios es como un árbol con largas ramas en donde los pájaros del cielo pueden hacer su nido. Esta afirmación es también una buena nueva. La Palabra de Dios dice que en el Reino de Dios hay un lugar para todos. El Reino de Dios que la Iglesia está encargada de construir debe ser un Reino abierto a todos. En el Reino de Dios no hay fronteras, no hay extranjeros y no debe haber personas excluidas. Los ricos, los pobres, las ovejas negras, los niños, las personas de edad, los obreros, los profesionales,… todos los hombres y mujeres de buena voluntad están invitados a descubrir ese Reino que debe ser el hogar de todos. El Reino de Dios es la casa de Dios y todos estamos invitados a sentirnos responsables de la belleza, alegría y apertura de esta casa. Todos somos responsables de la construcción del Reino de Dios aquí hoy.

Si el Reino de Dios debe recibir toda la humanidad, eso quiere decir que debemos trabajar por la reconciliación entre todos los pueblos y por el respeto de todos para que el Reino de Dios pueda manifestarse en medio de nosotros.

En este tiempo de verano, tomemos tiempo para contemplar la creación y descubrir en sus leyes y en su belleza ideas para la construcción del Reino de Dios. Dejemos al Espíritu Santo actuar en nosotros para que nos transformemos en obreros y artesanos en la construcción del Reino de Dios.

 Amén.

P. Germán
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