12th Sunday in OT Year B Los Angeles, June 19th, 2021

posted Jun 17, 2021, 2:20 PM by German Sanchez

12th Sunday in OT Year B

Los Angeles, June 19th, 2021

1st Reading: from the Book of Job 38,1.8-11

Psalm : Ps 106 (107)23-24.25-26.28-29.30-31

2º Reading:2nd  letter from St Paul to the Corinthians 5:14-17

Gospel: Saint Mark 4,35-41

I am very happy this weekend because for the first time since the beginning of the pandemic, we can celebrate the Eucharist inside the church with few restrictions. However, we must continue to be careful and strictly respect the sanitary measures that we put in place during these long months of the pandemic.

Respect, by each and every one, of certain sanitary rules will prevent the return of the virus and the closure again of public establishments.

We are solely responsible for the proper functioning of this reopening of social life.

In this Sunday's Gospel, Jesus invites his disciples to go to the other shore. The disciples are afraid because "in the midst of the storm" they see Jesus sleeping, and at the end of the text they are surprised at the personality of Jesus and they wonder: Who is this that even the wind and the sea obey him? "

Going to the other shore, the fear of the disciples and the question about the identity of Jesus are three themes that can feed our reflection this weekend in which we enjoy the reopening of our churches and the return to “a normal life”, after so many months of uncertainty.

Going to the other shore is an invitation that Jesus makes frequently to his disciples, and it is also a proposition that the Church frequently proposes to all men and women of good will. Christians, the baptized, the disciples of Jesus are men and women who always want to move forward. We cannot be people installed in comfort. We cannot live with our eyes, ears, hearts, and hands closed in the face of the challenges that are in front of us and that we must face in order to make our world a beautiful and welcoming home for all.

The Church frequently invites us to wake up, to go a little further in building a more just world, a society in which there are fewer poor and unhappy people.

The fear of the disciples in the face of the storm is the same that sometimes inhabits us in the face of difficult situations or the scale of poverty and the understanding of injustice and violence that surround us. Let us not be afraid, God does not sleep. He is discreet and silent, but He is really with us and acts today and everywhere. All negative, apocalyptic, depressing, and pessimistic speeches circulating on social media are opposed to the Gospel, are empty of faith in Jesus and should not be transmitted by Jesus' disciples who listen every day to the Lord's invitation to go to the other side.

I invite you today to respond individually to the disciples' question about the person of Jesus. “Who is this that even the wind and the sea obey him? "

If we recognize that the One we follow, is God in our midst and that every knee bows before Him (Phil 2:10) here and everywhere, then we can live in peace and with confidence because if God is with us, no one can be against us (Rm 8:31).

We are not naive. We know that storms exist in our life. We just lived through one with the virus. We know that with Jesus we are going to win all battles, we are going to conquer all the evils that afflict our humanity, and we are going to build a better world for all.

Amen. Fr. Germán

12º Domingo del Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 20 de junio del 2021

1ª lectura: del libro de Job 38,1.8-11
Salmo: Ps 106 (107)23-24.25-26.28-29.30-31

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 5,14-17

Evangelio: de San Marcos 4,35-41

Estoy muy contento este fin de semana, porque por primera vez desde el inicio de la pandemia, podemos celebrar la Eucaristía, en el interior de la iglesia con pocas restricciones. Sin embargo, debemos seguir cuidando y respetando rigurosamente, las medidas sanitarias que pusimos en práctica durante estos largos meses de pandemia.

El respeto, por parte de todos y de cada uno, de ciertas reglas sanitarias, evitará el regreso del virus y nuevamente el cierre de los establecimientos públicos.

Nosotros somos los únicos responsables del buen funcionamiento de esta reapertura de la vida social.

En el Evangelio de este domingo, Jesús invita a sus discípulos a ir a la otra orilla. Los discípulos tienen miedo porque “en medio de la tempestad”, ven a Jesús durmiendo y al final del texto, se sorprende de la personalidad de Jesús y se preguntan: ¿Quién es éste que incluso el viento y el mar le obedecen?”.

Ir a la otra orilla, el miedo de los discípulos y la pregunta sobre la identidad de Jesús son tres temas que pueden alimentar nuestra reflexión en este fin de semana, en el cual disfrutamos de la reapertura de nuestras iglesias y del regreso a “una vida normal”, después de tantos meses de incertitud.

Ir a la otra orilla es una invitación que Jesús hace frecuentemente a sus discípulos, es también una proposición que la Iglesia propone frecuentemente, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Los cristianos, los bautizados, los discípulos de Jesús son hombres y mujeres que desean siempre avanzar. No podemos ser personas instaladas en la comodidad. No podemos vivir con los ojos, oídos, corazón y manos, cerrados frente a los desafíos que existen ante nosotros y que debemos afrontar, para hacer de nuestro mundo un hogar hermoso y acogedor para todos.

La Iglesia nos invita con frecuencia a despertar, para ir un poco más lejos en la construcción de un mundo más justo, de una sociedad en la cual haya menos gente pobre e infeliz.

El miedo de los discípulos frente a la tempestad es el mismo que a veces sentimos, ante situaciones difíciles o el nivel de pobreza, la constatación de la injusticia y la violencia que nos rodean. No tengamos miedo, Dios no duerme. Él es discreto y silencioso, pero está realmente con nosotros y actúa hoy y en todas partes. Todos los discursos negativos, apocalípticos, angustiadores y pesimistas que circulan en los medios sociales, se oponen al Evangelio, son vacíos de la fe en Jesús y no deben ser transmitidos, por los discípulos de Jesús que escuchan todos los días, la invitación del Señor de ir a la otra orilla.

Los invito hoy a responder individualmente, a la pregunta de los discípulos sobre la persona de Jesús. ¿Quién es éste que incluso el viento y el mar le obedecen?”

Si reconocemos que Aquél que seguimos es Dios en medio de nosotros y que frente a Él, toda rodilla se dobla (Fil 2,10) aquí y en cualquier parte, entonces podemos vivir en paz y con confianza porque si Dios está con nosotros, nadie puede estar en contra de nosotros (Rm 8,31).

No somos ingenuos. Sabemos que las tempestades existen en nuestra vida. Acabamos de vivir una con el virus. Sabemos que con Jesús vamos a ganar todas las batallas, vamos a vencer todos los males que afligen nuestra humanidad y vamos a construir un mundo mejor para todos.

Amen.

P. Germán
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