13th Sunday in Ot year B Los Angeles, June 26th, 2021

posted Jun 26, 2021, 11:15 AM by German Sanchez

13th Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, June 26th, 2021

1st Reading: from the Book of Wisdom 1:13-15; 2:23-24

Psalm : 30,2,4,5-6,11,12,13

2º Reading:2nd  letter from St Paul to the Corinthians 8:7.9.13-15

Gospel: Saint Mark 5:21-43

This Sunday's liturgy speaks of the death and salvation that Jesus proposes to humanity.

To understand the Good News of this Sunday we must understand the difference between natural death and eternal death.

When God created man and woman, he created them in his image and likeness. He created them immortal. That is what we read in the first reading. God did not create death and He is not happy about our death.

God is not culpable or responsible for the death of a person, even if he/she is very young.

It seems to me that, in the face of natural death, it is a mistake to use expressions such as: God called him to the afterlife, or God took his life, or his death corresponds to God's will.

Natural death is the consequence of sin that we share because we are all human and we share the same humanity, with its riches and weaknesses, such as sin and natural death. The only creature that did not know death is Mary, and the great Tradition of the Church speaks of the Dormition of Mary and not of her death.

Even Jesus went through natural death and in this way, he shared with us that weakness of human nature.

We all must go through natural death, and that is not a divine punishment but a step or a stage of our humanity.

The natural death that is part of our life is different from the eternal death that depends on the decision of each one.

If natural death is a step that allows us to meet God.  On the other hand, eternal death is a decision that distances us from God's love, and that separates us forever from our Creator.

Jesus came to earth to save us from eternal death. He came to show us the face of God so that we could, through Him, find God and decide to live with Him here and after natural death. Jesus is the Way, the Truth, and the Life that allows us to be united to God who we don’t see and who we can discover in creation and in His manifestations thanks to the Holy Spirit present in our world until the end of time.

God wants all his children to escape eternal death. He would like us all to be close to him. That is why he sent his Son to enlighten us, guide us, and strengthen us. Through him, all men and women of good will can discover the beauty of life and the happiness of living united with each other and with God.

Jairus' daughter and the woman who suffered from bleeding for 12 years are two examples that the Gospel offers us to help us understand that the presence of Jesus in our lives is a source of life, health, healing, and Salvation.

We cannot avoid natural death, but eternal death or eternal Salvation are in our hands.

Jesus is the Way, the Truth and the Life.  If we want to escape eternal death, we must have confidence in Him and follow the path He shows us that it is the path of Love.

Amen

Fr. Germán

13er. Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 27 de junio del 2021

1ª lectura: del libro de la Sabiduría 1,13-15;2,23-24

Salmo: 29(30) 2.4.5-6.11.12.13

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 8,7.9.13-15

Evangelio: de San Marcos 5,21-43

La Liturgia de este domingo habla de la muerte y de la salvación que Jesús le propone a la humanidad.

Para comprender la Buena Nueva de este domingo, debemos hacer la diferencia entre la muerte natural y la muerte eterna.

Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, los creo a su imagen y semejanza. Los creó inmortales. Eso fue lo que leímos en la primera lectura. Dios no creó la muerte y tampoco se alegra de nuestra muerte.

Dios no es el culpable o el responsable de la muerte de una persona, aunque sea muy joven.

Me parece que, frente a la muerte natural, es un error utilizar expresiones como: Dios lo llamó a la otra vida o Dios le quitó la vida o su muerte corresponde a la voluntad de Dios.

La muerte natural es la consecuencia del pecado que compartimos, porque todos somos humanos y compartimos la misma humanidad, con sus riquezas y sus debilidades, como el pecado y la muerte natural. La única creatura que no conoció la muerte es María y la gran Tradición de la Iglesia habla de la Dormición de María y no de su muerte.

Incluso Jesús pasó por la muerte natural y de esa manera compartió con nosotros esa debilidad de la naturaleza humana.

Todos debemos pasar por la muerte natural y eso no es un castigo divino, sino un paso o una etapa de nuestra humanidad. 

La muerte natural que hace parte de nuestra vida es diferente de la muerte eterna que depende de la decisión de cada uno.

Si la muerte natural es un paso que nos permite encontrarnos con Dios, en cambio, la muerte eterna es una decisión, que nos aleja del amor de Dios y nos separa definitivamente de nuestro Creador.

Jesús vino a la tierra para salvarnos de la muerte eterna. Vino para mostrarnos el rostro de Dios para que pudiéramos, por medio de Él, encontrar a Dios y decidir vivir con Él aquí y después de la muerte natural. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida que nos permite estar unidos a Dios que no vemos y que podemos descubrir en la creación y en sus manifestaciones, gracias al Espíritu Santo presente en nuestro mundo hasta el fin del tiempo.

Dios desea que todos sus hijos escapen a la muerte eterna. Quisiera que todos estemos cerca de Él. Por eso envió a su Hijo para que nos ilumine, nos guie y nos fortalezca. Por medio de él, todos los hombres y mujeres de buena voluntad pueden descubrir la belleza de la vida y la felicidad de vivir unidos entre ellos y con Dios.

La hija de Jairo y la mujer que sufría de hemorragias, hacía 12 años, son dos ejemplos que el Evangelio nos ofrece para ayudarnos a comprender, que la presencia de Jesús en nuestra vida es fuente de vida, de salud, de curación y de Salvación.

No podemos evitar la muerte natural, pero la muerte eterna, o la Salvación eterna están en nuestras manos.

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, si queremos escapar a la muerte eterna, debemos tener confianza en Él y seguir el camino que nos muestra que es el camino del Amor.

Amén

P. Germán
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