14th Sunday in OT Year B LA, July 4th–5th, 2015

posted Jun 30, 2015, 6:36 PM by German Sanchez

14th Sunday in Ordinary time

Year B

Los Angeles, July 4th–5th, 2015

1st Reading: from the Book of the Prophet Ezekiel 2,2-5

Psalm : 122(123) 1-2.2.3-4

2º Reading:2nd  letter from St Paul to the Corinthians 12,7-10

Gospel: Saint Mark 6,1-6

In the readings of this Sunday there are two assertions that we can use for our meditation this week.

Paul says, “When I am weak, then I am strong.”

Mark the Evangelist says that when Jesus returned to his hometown, “He was amazed at their lack of faith.

When I am weak, then I am strong.”

I'm sure that we all want to be someone strong. Our own nature holds the desire to be strong, superior, powerful, and great. These feelings, these ambitions, this thirst, are predispositions that make up our humanity. We cannot condemn or prevent their existence. They help us to live and they lead us to the happiness to which we all aspire.

The problem does not lie in such force, power, greatness or superiority. The problem lies in the ways we use to achieve them and in how we exercise them in our relationships with others and with creation.

Paul says that in weakness he is strong. He is using weakness as a way to be someone strong. Weakness is about recognizing our limits and letting the power of Christ act in us. It is about being humble so that Christ's presence and the power of the Holy Spirit can be manifest in us. If we place our weakness in the hands of Christ, our actions will be guided and carried by the Spirit of God and we will be stronger, more powerful, and bigger than those who believe God is not necessary to succeed in life.

There are people among us today who have nothing against God, they even believe in His existence, but they think God is unnecessary to them.

If Jesus were to return to our world today, if He would come among us, He would certainly be amazed at our lack of faith.

Science, industrial development, and the wealth of our society have chased away the presence of God from our world today. Many of our contemporaries have lost their faith and believe that they don’t need to be enlightened, guided and strengthened by the Spirit of God. Sometimes we also get contaminated by the beliefs of modern society. We put our faith in money, education, entertainment, and the different proposals of this world, and then we forget that we are in God's hands and that nothing is possible without Him.

This lack of faith explains why some people feel there is no need to go to church to thank God for all the blessings received. This lack of faith prevents some people, who otherwise are searching for a better life, to come to feed from the Word of God and the Body and Blood of Jesus. These people think that they do not need God.

During this week, let’s acknowledge our weakness and that the power of the Holy Spirit is our strength. Let’s try to help someone around us to discover the beauty of the faith so that if Jesus were to come today He would not be amazed at our lack of faith.

Amen.

Fr. Germán

14º Domingo del Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 5 de julio del 2015

1ª lectura: del libro del profeta Ezequiel 2,2-5

Salmo: 122(123) 1-2.2.3-4

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 12,7-10

Evangelio: de San Marcos 6,1-6

En las lecturas de este domingo, hay dos afirmaciones que podemos utilizar en la reflexión de esta semana.

San Pablo dice “cuando soy débil entonces soy más fuerte.”

El Evangelista San Marcos dice que cuando Jesús regresó a su ciudad de origen, “él se extrañaba de la incredulidad de aquella gente.

“Cuando soy débil, entonces soy más fuerte.”

Estoy seguro que todos soñamos con ser fuertes. En nuestra naturaleza hay el deseo de la fuerza, de la superioridad, del poder, de la grandeza. Estos sentimientos, estas ambiciones, esta sed, son inclinaciones que constituyen nuestra humanidad. No podemos condenarlas o impedirles de existir. Ellas nos ayudan a vivir y nos conducen a la felicitad que todos aspiramos.

El problema no se encuentra en la fuerza, ni en el poder, ni en la grandeza, ni en la superioridad. El problema se encuentra en los medios que utilizamos para alcanzarlos. En la forma en que ejercemos la fuerza, el poder, la grandeza y la superioridad en nuestras relaciones con los demás y con la creación.

San Pablo dice que en la debilidad, él es más fuerte. El medio que él utiliza para ser fuerte es la debilidad. Se trata de reconocer nuestros límites para dejar a la fuerza de Cristo, actuar en nosotros. Se trata de ser humildes para que la presencia de Cristo, y el poder del Espíritu Santo puedan manifestarse en nosotros. Si depositamos nuestra debilidad en las manos de Cristo, nuestras acciones serán guiadas y realizadas por el Espíritu de Dios. Vamos a ser fuertes, poderosos, grandes y superiores, ante aquellos que creen que no necesitan a Dios para triunfar en la vida.

Hay gente en medio de nosotros hoy, que no tiene nada en contra de Dios, creen que Dios existe, pero piensan que no necesitan a Dios para vivir.

Si Jesús regresa hoy a nuestro mundo. Si Jesús se presentara  en medio de nosotros hoy, seguramente que se va a extrañar nuevamente, de nuestra incredulidad.

La ciencia, el desarrollo industrial y la riqueza que poseemos actualmente, retiraron de la sociedad la presencia de Dios.

Hay muchos de nuestros contemporáneos que perdieron la fe, que ya no creen necesario dejarse iluminar, guiar y fortalecer por el Espíritu de Dios. A veces nosotros también, nos dejamos contaminar por las creencias de la sociedad moderna. Colocamos nuestra fe en el dinero, en los diplomas, en las diversiones y en las diferentes proposiciones de este mundo y nos olvidamos que estamos en las manos de Dios, y que sin Él no podemos nada.

Esta falta de fe, hace que haya personas que no sienten la necesidad de ir a misa, a dar gracias a Dios, por las bendiciones recibidas. Esta falta de fe, hace que haya personas que ya no vienen a alimentarse con la Palabra de Dios, con el Cuerpo y la Sangre de Jesús para vivir mejor. Ellos piensan que no necesitan a Dios.

En esta semana, reconozcamos nuestra debilidad, para que la fuerza y el poder del Espíritu Santo sean nuestra fuerza. Tratemos de ayudar a alguien de nuestro alrededor, a descubrir la belleza de la fe para que si Jesús viene hoy, no se sorprenda de nuestra incredulidad.

Amén  P. Germán
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