14th Sunday in OT year B LA, July 7th–8th, 2012

posted Jul 5, 2012, 4:07 PM by German Sanchez   [ updated Jul 7, 2012, 9:31 AM ]

14th Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, July 7th   – 8th, 2012

1st Reading: from the Book of the Prophet Ezekiel 2,2-5

Psalm : 122(123) 1-2.2.3-4

2º Reading:2nd  letter from St Paul to the Corinthians 12,7-10

Gospel: Saint Mark 6,1-6

If we review carefully the readings we just heard, we will find much food for thought that can help nurture our faith.

The first reading reminds us that God has sent prophets into our world, and keeps sending them, to remind us of his message. A message that has always been the same yesterday, today and tomorrow. At the same time, the prophet Ezekiel reminds us that humanity often rebels against God and his message.

The second reading conveys the testimony of Paul who won’t let himself get conceited because of his knowledge and intelligence but, on the contrary, admits that everything he’s got comes from Christ.

The Gospel of Mark tells us that Jesus used to go to the Synagogue on the Sabbath. Jesus reminds us how important it is to participate in the life of the community, the prayers and the teachings of the Church.

The Gospel also tells us that Jesus couldn’t perform any miracles in his hometown because of the lack of faith. Miracles are always related to faith. If we don’t see many miracles around us it is because of our lack of faith.

These are some topics that we can take for contemplation this week.

Today, I’d like to comment briefly about a small detail in the Gospel.

Mark tells us that when Jesus returned to his hometown, he was amazed by the skepticism of the people.

Certainly, the people of Nazareth knew Jesus very well. They got to know his parents and family. They knew he was a carpenter and they had played with and talked to him as a child. Even so, Jesus says that they had no faith.

Therefore, if Jesus were to come this morning among us, would he congratulate our faith? Or would he be astonished by our incredulity?

In our society there are people who know well the story of Jesus, who know many episodes of the Gospel and the history of the Church, but who have no faith.

Some people believe they have an unbreakable faith, because they have memorized some prayers or because they know some episodes of the Bible and some anecdotes of the life of the Church.

I think that today's Gospel puts us on guard against such mistakes. Knowing about Jesus is not enough to have faith. We must accept and follow him as his disciples and feel part of his body which is the Church.

John Paul II often invited the Church to live a new evangelization and Benedict XVI has invited us to live a year of Faith starting on October 11.

Let’s accept the invitation of these two popes to understand that faith in Jesus is much more than knowledge; it’s a commitment.

Today we are invited to take a step forward and move, from knowledge about Jesus or the Church, to faith in Jesus and a sense of belonging to the Church.

Let’s not be afraid! Faith provides peace and helps us live in hope and joy. Let’s open our hearts to Jesus’ invitation to follow him and then we can say with Paul: now I feel strong because the Spirit of God dwells in me. 

Amen.

Fr. Germán

14º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 8 de julio del 2012

1ª lectura: del libro del profeta Ezequiel 2,2-5

Salmo: 122(123) 1-2.2.3-4

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 12,7-10

Evangelio: de San Marcos 6,1-6

La reflexión sobre las lecturas que acabamos de escuchar, nos ofrece  muchos elementos que pueden ayudarnos a alimentar nuestra fe.

La 1ª lectura afirma que Dios de manera continua nos ha enviando profetas para recordarnos su mensaje. Mensaje que ha sido siempre el mismo ayer, hoy y mañana. Sin embargo, como nos lo dice el profeta Ezequiel, la humanidad continuamente se ha revelado en contra de Dios y de su mensaje. En la  segunda lectura vemos que San Pablo, humildemente no se enorgullece de sus conocimientos ni de su inteligencia sino que reconoce que todo lo ha recibido de Cristo.

El Evangelio de San Marcos no dice que el día del Sabbat Jesús iba a la Sinagoga. Tal hecho nos deja de manifiesto que Jesús nos enseñó  la importancia de participar en la vida de la comunidad,  y en la oración de la Iglesia.

El Evangelio nos dice también que ante la falta de fe y la incredulidad de la gente, a  Jesús  no le fue posible hacer  milagro alguno.  Con ello Jesús nos enseña claramente que los  milagros están siempre en relación con la fe. Es decir que si  no vemos muchos milagros a nuestro alrededor  es debido a nuestra falta de fe. Estos son algunos aspectos  que les sugiero   para su reflexión en esta semana.

El día de hoy, quisiera también tomar algunos instantes para hablar de un pequeño detalle del Evangelio.

San Marcos nos dice que cuando Jesús regresó a su pueblo, estaba sorprendido  de la incredulidad de aquella gente.

Es decir que aunque  los habitantes  de Nazaret conocían  muy bien a Jesús, tanto a sus padres como   a su familia, sabían todos que era carpintero y muchos de ellos habían jugado y platicado  con él cuando era niño. Sin embargo,  Jesús nos dice sorprendido, que ellos no tienen fe.

Entonces, si Jesús viniera esta mañana, en medio de nosotros. ¿Nos va a felicitar por nuestra fe o se va a sorprender por  nuestra incredulidad?

En nuestra sociedad encontramos personas  que conocen muy bien la historia de Jesús, que conocen pasajes  del Evangelio y de la historia de la Iglesia, mas sin embargo no tienen fe.

Muchas personas, equivocadamente  creen que tienen una fe inquebrantable, por el hecho de saber  de memoria algunas oraciones o por conocer algunos pasajes  de la Biblia y  anécdotas de la vida de la Iglesia.

Me parece que el Evangelio el día  de hoy nos  alerta sobre  ese error.

Para tener la fe, es muy importante, pero no  suficiente el solo hecho de conocer a Jesús. Debemos también  seguirlo,  ser sus discípulos y formar parte de su  cuerpo que es la Iglesia.

Juan Pablo II nos invitaba con frecuencia a vivir una nueva evangelización y Benedicto XVI nos invita a vivir un año de Fe a partir del próximo 11 de octubre.

Aceptemos la invitación de estos dos últimos papas y comprendamos que la fe en Jesús, además de  un conocimiento, es sobre todo un compromiso. Hoy estamos invitados a dar  un paso hacia adelante para pasar de un conocimiento de Jesús y  de la Iglesia, a la fe en Jesús y la pertenencia a la Iglesia.

¡No tengamos miedo! La fe nos concede la paz y nos ayuda a vivir en la esperanza y en la alegría. Abramos nuestro corazón a la invitación de Jesús a seguirlo y entonces podremos decir con San Pablo: ahora me siento fuerte porque el Espíritu de Dios habita en mí.

Amén

P. Germán
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