14th Sunday in OT Year B Los Angeles, July 3rd, 2021

posted Jul 1, 2021, 7:01 PM by German Sanchez

14th Sunday in Ordinary Time

Year B

Los Angeles, July 3rd, 2021

1st Reading: from the Book of the Prophet Ezekiel 2,2-5

Psalm : 122(123) 1-2.2.3-4

2º Reading:2nd  letter from St Paul to the Corinthians 12,7-10

Gospel: Saint Mark 6,1-6

With this Sunday’s Liturgy, the Church reminds us that Christ comes to visit our cities and houses so that we can welcome him, and that through the sacraments we are sent, by Christ to the whole world to announce the Good News.

Christ comes to visit us. This Sunday's Gospel and many other pages of the Gospels remind us that Jesus went from city to city and visited some homes. Sometimes he was well welcomed and sometimes some people did not want to receive Him, distrusted Him, and refused to listen to Him.

In the Gospel of Saint Mark that we read this Sunday, we discover that the people of his hometown, who watched him grow up and who know his family well, do not believe in Him and are reticent or indifferent to His presence in the midst of them.

Still today, Jesus comes to our churches, towns, homes, and hearts. He comes to be welcomed and to settle in our society and in our families. He wants to be everyone's best friend, counselor, and advocate.

Still today, Jesus must be surprised to see people that who know Him well and who have meet Him a few weeks or months ago, have forgotten Him and find multiple excuses for not welcoming Him and for not sharing their life with Him every day and not only in the great liturgical feasts.

I do not know if it is a lack of faith, as in the case of the people of Nazareth, or if there is another reason. But the situation is similar. There are parents who ask for the baptism of their child in the Church; there are children who make their first communion; there are young people who receive Confirmation and adults who get married and who, the day after having received a Sacrament, forget that the Holy Spirit entered their life and that they have been called to live with Christ every day.

We do not get a sacrament to have a beautiful party, although that is not prohibited, and it is very good to celebrate it. But the main reason for receiving a sacrament is to accept that Christ entrusts us with the mission of going to the whole world to announce the Good News.

All the baptized are not called to be priests or religious, but all have received the mission of announcing the Good News. At home, at work, at school, on vacation or on the street, we must share the joy of living because God dwells in our hearts. Everywhere we go and in everything we do, others must discover that we love humanity and creation because they are God's work, and when He created them, He saw that they were beautiful and good.

If we accept and welcome Christ into our lives, when we receive a sacrament, we must be, with Him, prophets of happiness and messengers of Good News here and everywhere.

Vacation days are near. We are going to meet many people and visit amazing places. Let us welcome Christ who knocks at the door of our hearts, every day and everywhere we go. Let us believe in Him, every day, and let us transform ourselves with Him, every day and everywhere, into children of God who love and protect humanity and creation.

Happy July 4th.

Fr. Germán

14º Domingo del Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, 4 de julio del 2021

1ª lectura: del libro del profeta Ezequiel 2,2-5

Salmo: 122(123) 1-2.2.3-4

2ª lectura: 2ª carta de San Pablo a los Corintios 12,7-10

Evangelio: de San Marcos 6,1-6

Con la liturgia de este domingo, la Iglesia nos recuerda que Cristo viene a visitar nuestras ciudades y casas, para que lo acojamos y que por medio de los sacramentos somos enviados, por Cristo, al mundo entero, para anunciar la Buena Nueva.

Cristo viene a visitarnos. El Evangelio de este domingo y muchas otras páginas de los Evangelios, nos recuerdan que Jesús fue de ciudad en ciudad visitando algunos hogares. A veces fue bien recibido, a veces algunas personas no quisieron recibirlo, desconfiaron de Él y se negaron a escucharlo.

En el Evangelio de San Marcos que leemos este domingo, descubrimos que la gente de su ciudad natal, que lo vieron crecer y que conocen bien a su familia, no creen en Él y son refractarios o indiferentes, a su presencia en medio de ellos.

Todavía hoy, Jesús viene a nuestras iglesias, pueblos, hogares y corazones. Viene para ser acogido, para instalarse en nuestra sociedad y en nuestras familias. Desea ser el mejor amigo, consejero y defensor de cada uno.

Todavía hoy, Jesús debe sorprenderse al ver personas que lo conocen bien, que lo han frecuentado desde hace algunas semanas o meses y se han olvidado de Él, encontrando múltiples disculpas para no acogerlo y para no compartir su vida con Él todos los días y no solamente en las grandes fiestas litúrgicas.

No sé si se trata de falta de fe, como en el caso de la gente de Nazaret o si hay otra razón. Pero la situación es similar. Hay padres de familia que solicitan el Bautismo para su hijo en la Iglesia; hay niños que hacen la Primera Comunión; jóvenes que reciben la Confirmación y adultos que se casan y que, al día siguiente de haber recibido un Sacramento, olvidan que el Espíritu Santo entró en su vida y que han sido llamados a vivir con Cristo todos los días.

No recibimos un Sacramento para hacer una hermosa fiesta. Aunque eso no está prohibido y está muy bien celebrarlo. Pero, la razón principal de recibir un sacramento es aceptar que Cristo nos ha confiado, la misión de ir al mundo entero para anunciar la Buena Nueva.

Todos los bautizados no son llamados a ser sacerdotes o religiosas, pero todos han recibido la misión de anunciar la Buena Nueva. En casa, en el trabajo, en la escuela, en vacaciones o en la calle, debemos compartir la alegría de vivir porque en nuestros corazones habita Dios. En todas partes, a donde vamos y en todo lo que hacemos, los demás deben descubrir que amamos a la humanidad y a la creación, porque son la obra de Dios y cuando Él las creó, vio que eran bonitas y buenas.

Si aceptamos acoger a Cristo en nuestra vida, cuando recibimos un sacramento, debemos ser, con Él, profetas de felicidad y mensajeros de Buenas Nuevas aquí y en todas partes.

Las vacaciones están cerca. Vamos a encontrarnos con muchas personas y a visitar lugares magníficos. Acojamos a Cristo que llama a la puerta de nuestro corazón, todos los días y en todos los lugares a donde vamos. Creamos en Él, todos los días y transformémonos con Él, todos los días y en todas partes, en hijos de Dios que amen y protejan  la humanidad y la creación.

Feliz fiesta del 4 de Julio.

P. Germán
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