14th Sunday in the Church’s time C LA, July 6th /7th, 2013

posted Jul 5, 2013, 2:34 PM by German Sanchez

14th Sunday in the Church’s time C

Los Angeles, July 6th /7th, 2013

1st Reading: from the Book of Isaiah 66,10-14c

Psalm : 65(66)1-3,4-5,6-7,16,20

Reading: Letter of Saint Paul to the Galatians 6,14-18

Gospel: Saint Luke 10,1-12.17-20

A few days ago we celebrated the independence of the United States and, in this month of July, many countries also celebrate their independence days.

This Sunday, I would like to invite you to thank the Lord for the peace, the brotherhood, and the respect that exist in our countries. Let’s pray so that every day more people commit to build a better world.

Many among us come from countries where war and insecurity are always present. Many of us have heard of or visited countries where peace is a dream and where respect for others, especially for the weak and the very young, is absent.

Peace, brotherhood, and respect for others are fundamental rights of every person; however, many of our brothers and sisters who live in war-torn countries are treated as slaves or sold as objects.

We need to thank the Lord every day of our existence for these blessings that exist in our families, in our communities, in our neighborhoods and in our country.

We need to thank the Lord every day of our existence for those before us who fought to free us from slavery and to teach us about brotherhood and respect for each another.

The new creation, of which Paul speaks in his letter to the Galatians, is society full of peace and mercy.

Christ sent and keeps sending his disciples into the world, two by two, in community as a Church, to preach and to work for peace.

The message of Jesus from the beginning of his ministry in Palestine was one of brotherhood, justice, and love. The first words of the Risen Christ were "Peace be with you."

We need peace to live, we need peace to live in family, we need peace to live together.

Peace cannot exist in our hearts or in our relationship with God and with our brothers and sisters, if brotherhood and respect among us are not real.

Don’t live in the spiritual illusion of assuming that prayer alone will solve everything. It won’t unless we commit ourselves to be workers for peace and reconciliation.

Let’s follow the example of St. Francis of Assisi, of Pope Francis, and of many other Christians who work for peace.

When I watch TV (which I rarely do) and when I read the newspaper (which is even rarer) I find that we need to pray so that every day more people commit to building a better world.

The harvest is abundant but the laborers are few; so ask the master of the harvest to send out laborers for his harvest.”

A little more than two thousand years ago the Lord sent seventy-two disciples to work in building a better world, a new creation. Today, we are more numerous and we, with all the disciples of Christ in the world, should understand that the message and testimony the Lord sent us to convey is a message of peace, brotherhood, and respect.

Let’s take time this summer to meet with other Christians and to commit together to building a better world.

Amen.

Fr. Germán

14º Domingo Tiempo de la Iglesia C

Los Ángeles, el 7 de julio del 2013

1ª lectura: del libro de Isaías 66,10-14c

Salmo: 15(16)1-3.4-5.6-7.16.20

2ª lectura: carta de San Pablo a los Gálatas 6,14-18

Evangelio: de San Lucas 10,1-12.17-20

Hace algunos días celebramos la independencia de los Estados Unidos y en este mes de julio, muchos países festejan el aniversario de su independencia.
Este domingo, quisiera invitarlos a agradecer al Señor por la paz, por la fraternidad y por el respeto que existe  en nuestros países, a orar para que cada día haya más y más hombres y mujeres que se comprometan en la construcción de un mundo mejor.

Agradecer al Señor por la paz, por la fraternidad y por el respeto que existe en nuestros países.

Entre nosotros hay muchos que vienen de países  en donde la guerra y la inseguridad están siempre presentes. Muchos han visitado o conocen  países en los cuales La Paz es un sueño,  el respeto  hacia  el prójimo, sobre todo hacia los más pequeños y de los más débiles, no existe.

La Paz, la fraternidad y el respeto de los demás, son derechos fundamentales de toda persona y a pesar de ello, muchos de nuestros hermanos y hermanas viven en situaciones de guerra, son tratados como esclavos o vendidos como objetos.
Nosotros debemos agradecer al Señor, todos los días por nuestra existencia, por La Paz, la fraternidad y por el respeto que conocemos en nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestros barrios y en nuestro país.

Debemos agradecer al Señor, todos los días de nuestra existencia, por aquellos que, antes que nosotros, lucharon para liberarnos de la esclavitud y para enseñarnos la fraternidad y el respeto del otro.

La nueva creación, de la cual habla Sn Pablo, en la carta a los Gálatas, es la sociedad en la cual la paz y la misericordia reinan.

Cristo nos ha enviado y sigue enviando a sus discípulos, al mundo entero, de dos en dos, es decir, en comunidad, como Iglesia, para anunciar y para trabajar por la paz.

El mensaje de Jesús, desde el inicio de su ministerio en Palestina fue un mensaje de fraternidad, de justicia y de amor. Las primeras palabras del resucitado fueron: "que La Paz esté con ustedes".

Necesitamos paz para vivir, necesitamos paz para vivir en familia, necesitamos  paz para vivir juntos.
La paz no puede existir en nuestros corazones, ni en nuestras relaciones con nuestros hermanos y hermanas, ni con Dios,  si la fraternidad y el respeto entre nosotros no son reales.

No vivamos en una ilusión espiritual que nos haga creer que la oración va a solucionar todo sino  que comprometámonos a ser obreros de paz y de reconciliación.

Sigamos el ejemplo de Sn Francisco de Asís, del  Papa Francisco y de tantos otros cristianos que trabajan por la paz.

Cuando yo veo la televisión (que lo hago raramente) y cuando leo el periódico (que es mucho más raro), confirmo  que debemos orar para que cada día, haya más y más hombres y mujeres que se comprometan en la construcción de un mundo mejor.

"La cosecha es abundante pero los obreros son pocos. Oren al dueño de la cosecha para que envíe obreros a su viña".

Hace un poco más de dos mil años, el Señor nos envió setenta y dos discípulos, para anunciar y trabajar en la construcción de un mundo mejor, de una nueva creación. Hoy somos mucho más numerosos. Debemos reunir nuestra energía para que todos los discípulos de Cristo, que somos muy numerosos en el mundo entero, comprendamos que el mensaje y el testimonio que el Señor nos envió para transmitir es un mensaje de paz, de fraternidad y de respeto.

Tomemos  un poco de nuestro tiempo, en este periodo de vacaciones, para encontrarnos con otros cristianos.

Amén P. Germán
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