15th Sunday in Ordinary Time Year B Los Angeles, July 10th, 2021

posted Jul 8, 2021, 6:22 PM by German Sanchez

15th Sunday in Ordinary Time

Year B

Los Angeles, July 10th, 2021

1st Reading: from the Book of the Prophet Amos 7,12-15

Psalm : 84(85)9-10,11-12,13-14

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 1:3-14

Gospel: Saint Mark 6,7-13

This Sunday's liturgy speaks to us of the identity of all the baptized.

We are prophets chosen, blessed, and sent by God.

For us Christians, a prophet is a person who interprets the Word of God, who speaks in his name and who denounces injustice to announce the wisdom, goodness, joy and love that are attributes of God. A prophet is someone who has been sent by God to be his representative on earth.

We are prophets chosen by God. The first characteristic of a prophet is that he has been chosen. You don't declare yourself a prophet. One is chosen to be a prophet. All the baptized, you and I, have been chosen by God. We live in a world in which every day there are more and more people who are not baptized, who do not know God, and who do not belong to a religion. But you and I have been baptized because God chose us to appoint us his ambassadors, his representatives, his mediators in front of all creation.

We are the presence of God in the world. We are the visible Body of Christ today.

Thank you, Lord, for choosing us.

We are prophets blessed by God. Saint Paul speaks frequently of the dignity of all Christians. When he speaks in his letters about the baptized, he calls them the saints of the community. We are holy because from the day of our baptism God blessed us and the Holy Spirit made our body his home. I believe that the Spirit of God is in the hearts of all men and women of good will.  But what differentiates us from others is that we, the baptized, know and accept that God inhabits our hearts. Knowing that we have been blessed by God and that he continues to bless us each time we meet in his name and each time we receive a sacrament gives us strength and confidence to exercise our mission as prophets.

Thank you, Lord, for blessing us.

Our dignity as prophets chosen and blessed by God is not a condition that isolates us from others or encloses us in a wall of separation. We are prophets sent by God to the whole world. The world needs us, and Pope Francis frequently says that Christians must be present in the world and especially in the peripheries of society to announce the Good News where bad and false news multiply. We are sent to fight injustice and corruption so that society can live in peace. Christians are in the world to announce to all creation that all men and women of all nations are brothers and sisters because we are all children of God.  And if we have the same Father, we have the same dignity and we are all members of the same family, the human family.

The world needs true prophets. Let us not be afraid to work with God to build a better world. We have been chosen, blessed, and sent by Him and He is with us until the end of the world.

Thank you, Lord, for your trust in us and for sending us.

Fr. Germán

15º Domingo del Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, 11 de julio del 2021

1ª lectura: del libro del profeta Amós 7,12-15

Salmo: 84(85)9-10.11-12.13-14

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 1,3-14

Evangelio: de San Marcos 6,7-13

La Liturgia de este domingo nos habla de la identidad de todos los bautizados.

Somos profetas escogidos, bendecido y enviados por Dios.

Para nosotros los cristianos, un profeta es una persona que interpreta la Palabra de Dios, que habla en su nombre, denuncia la injusticia para anunciar la sabiduría, la bondad, la alegría y el amor que son atributos de Dios. Un profeta es alguien que ha sido enviado por Dios, para ser su representante en la tierra.

Somos profetas escogidos por Dios. La primera característica de un profeta es de haber sido escogido. Uno no se declara profeta a sí mismo. Uno es escogido para ser profeta. Todos los bautizados, ustedes y yo, hemos sido escogidos por Dios. Vivimos en un mundo en el cual, hay cada día más y más personas que no son bautizadas, que no conocen a Dios y que no pertenecen a una religión. Pero ustedes y Yo, hemos sido bautizados porque Dios nos escogió para nombrarnos sus embajadores, sus representantes, sus mediadores frente a toda la creación.

Somos la presencia de Dios en el mundo. Somos el Cuerpo de Cristo visible hoy.

Gracias Señor por habernos escogido.

Somos profetas bendecidos por Dios. San Pablo habla frecuentemente de la dignidad de todos los cristianos. Cuando habla en sus cartas de los bautizados, los llama los santos de la comunidad. Somos santos porque desde el día del bautizo Dios, nos bendijo y el Espíritu Santo hizo de nuestro cuerpo su morada. Yo creo que el Espíritu de Dios está en el corazón de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, pero lo que nos diferencia de los demás, es que nosotros los bautizados sabemos y aceptamos que Dios habite nuestro corazón. Saber que hemos sido bendecidos por Dios y que sigue bendiciéndonos, cada vez que nos reunimos en su nombre y cada vez que recibimos un sacramento nos da fuerza y confianza para ejercer nuestra misión de profetas.

Gracias Señor por bendecirnos.

Nuestra dignidad de profetas escogidos y bendecidos por Dios no es una condición que nos aleje de los demás o que nos encierre en un muro de separación. Somos profetas enviados por Dios al mundo entero. El mundo nos necesita y el Papa Francisco dice frecuentemente, que los cristianos deben estar presentes en el mundo y sobre todo en las periferias de la sociedad, para anunciar la Buena Nueva en donde las malas y falsas noticias se multiplican. Somos enviados para combatir la injusticia y la corrupción para que la sociedad pueda vivir en paz. Los cristianos están en el mundo, para anunciar a toda la creación que todos los hombres y mujeres de todas las naciones son hermanos y hermanas porque todos somos hijos de Dios y si tenemos el mismo Padre, tenemos la misma dignidad y todos somos miembros de la misma familia, la familia humana.

El mundo necesita verdaderos profetas, No sintamos miedo al trabajar con Dios, en la construcción de un mundo mejor. Hemos sido escogidos, bendecidos y enviados por Él y Él está con nosotros hasta el fin del mundo.

Gracias Señor por tu confianza en nosotros y por habernos enviado. Amén.   P. Germán
Comments