15th Sunday in the Church’s time C LA, July 13th /14th, 2013

posted Jul 11, 2013, 7:10 PM by German Sanchez

15th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, July 13th /14th, 2013

1st Reading: from the Book of Deuteronomy 30,10-14

Psalm : 18(19)8,9,10,11

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 1,15-20

Gospel: Saint Luke 10,25-37

The liturgy of this week both asks us a question and helps us to find the answer.

Who is my neighbor?

To live in society, all Christians, all men and women of goodwill, must ask themselves this question.

In God’s creation of humankind, men and women were made to participate in the works of creation and, being complementary as they are, to build together a better world.

We all depend on each other, we all need each other. The family, the society, the Church and the world need the involvement, commitment, and skills of everyone to grow and to develop in the pursuit of the common good. All members of the family, the society, the Church, and the world need to answer today’s question: who is my neighbor?

Only then can we find our personal fulfillment and our mission in the world.

The Gospel of the Good Samaritan helps us answer the question: who is my neighbor?

Speaking to the scholar of the law who had stood up to test him, Jesus asks: Which one of these three, in your opinion, was neighbor to the robbers’ victim? The man replies in the same way any of us could have answered: The one who treated him with mercy. In other words, the Good Samaritan.

In fact, the Good Samaritan is the image of Christ. The Lord is the one who shows kindness to all.

Christ is the one who stays close to all who accept his presence, all who search for his light, his strength, and his love.

Therefore, Christ is our neighbor. He is the one who shows kindness to me and takes care of me whenever I am hurt by evil or by suffering, whenever I am lost on roads separated from the love of God and from the love of my brothers and sisters.

Christ, who is the image of the invisible God, is the head of the body, in other words, the head of the Church (as in the words of second reading of this Sunday). Christ is our neighbor. He is my neighbor, and He is neighbor to all men and women who have their hearts and lives open so that He can manifest Himself as the good Samaritan who is willing to take care of us.

Today, all of us are invited to discover that the Lord is our neighbor. He is the one who takes care of us, of you and of me, of all our brothers and sisters, to guide us to the shelter of the Church.

Then, the mission of the Church is to welcome all men and women wounded by sin and to put them in the hands of the Good Samaritan, in the hands of Christ.

All the baptized, all members of the Body of Christ, we who are the Church, our mission is to proclaim that the Good Samaritan is among us. The Good Samaritan is neighbor to everyone. He has entrusted to us his mission of helping peace, brotherhood, solidarity, and justice to rule in our world.

Amen

Fr. Germán

15º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 14 de julio del 2013

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 30,10-14

Salmo: 15(16) 8.9.10.11

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20

Evangelio: de San Lucas 10,25-37

La liturgia de este fin de semana nos hace una pregunta y nos ayuda a encontrar la respuesta.

¿Quién es mi prójimo?

Todos los cristianos, todos los hombres y mujeres de buena voluntad deben hacerse esa pregunta para vivir en la sociedad.

Al crear la humanidad, Dios los crea al hombre y a la mujer para que puedan participar en la obra de la creación. Para que siendo complementarios, puedan  construir juntos un mundo mejor.

Todos somos dependientes unos de otros. Todos necesitamos unos de otros. Tanto  la familia, como  la comunidad, la sociedad, la Iglesia y el mundo necesitan de  la participación, del compromiso y de las competencias de todos para crecer y para desarrollarse en la búsqueda del bien común. Todos los miembros de la familia, de la comunidad, de la sociedad, de la Iglesia y del mundo deben responder a la pregunta de éste domingo: ¿Quién es mi prójimo?

Sólo así, podremos encontrar nuestro desarrollo personal y nuestra misión en el mundo.

El Evangelio del buen Samaritano, nos ayuda a responder a la pregunta: ¿Quién es mi prójimo?

Cristo le pregunta al doctor de la ley, el cual, le quiere poner una trampa: ¿Según tu parecer, cuál de los tres, que pasaron al lado del hombre que cayó en las manos de los ladrones, fue su prójimo? El doctor de la ley respondió de la misma manera que nosotros lo hubiéramos hecho: "Aquél que manifestó su bondad", es decir, el buen Samaritano.

En realidad, el buen Samaritano es la imagen de Cristo. El Señor es Aquél que manifiesta su bondad hacia todos los hombres y mujeres de nuestra humanidad. Cristo es aquel que está cerca de todos aquellos que aceptan su presencia y que buscan su luz, su fuerza y su amor para vivir.

Entonces, Cristo es nuestro prójimo.

Cristo es Aquél que manifiesta su bondad hacia mí, que se ocupa de mí cada vez que estoy herido por el mal, por el sufrimiento o cuando estoy perdido en los caminos que me alejan del amor de Dios,  de mis hermanos y hermanas.

Cristo que es la imagen de Dios invisible, él es la cabeza del Cuerpo, es decir de la Iglesia (según las palabras de Sn Pablo en la carta a los Colosenses,  que la Iglesia nos propone como segunda lectura para este domingo). Cristo es tu prójimo, es mi prójimo y es el prójimo de todos los hombres y mujeres que aceptan abrir su corazón y su vida para que Él se manifieste como el buen Samaritano que desea cuidarnos.
Hoy, cada uno(a) está invitado(a) a ver y considerar al Señor como  su prójimo. Como  Aquél que se ocupa de ti, que se ocupa de mí y que se ocupa de todos nuestros hermanos y hermanas para conducirnos al albergue  de la Iglesia.

La misión de la Iglesia es acoger a todos los hombres y mujeres que se encuentran heridos por el pecado y  colocarlos en las manos del buen Samaritano, en las manos de Cristo.

Todos los bautizados, todos los miembros del Cuerpo de Cristo, nosotros que somos la Iglesia, todos tenemos la misión de anunciar que el buen Samaritano está en medio de nosotros. Él es el prójimo de todos y nos ha confiado su misión para que la paz, la fraternidad y la justicia gobiernen en nuestra humanidad.
Amen.
P. Germán
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