15th Sunday in the Church’s time Time C Los Angeles, July 9th, 2022

posted Jul 8, 2022, 7:17 PM by German Sanchez   [ updated Jul 9, 2022, 6:14 PM ]

15th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, July 9th, 2022

1st Reading: from the Book of Deuteronomy 30,10-14

Psalm : 18(19)8,9,10,11

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 1,15-20

Gospel: Saint Luke 10,25-37

On this Sunday let us try to put together the first reading that comes from one of the first Books of the Old Testament, Deuteronomy, and the Gospel of Saint Luke that we have just proclaimed and that is part of the New Testament.

These two readings tell us about the Law.

We all have a very personal conception and relationship with the law. There are people who respect the law, because it is the law, and others who distrust it simply because it is the law. There are people who follow the law when they understand the well-being that it provides and others who do not respect it because they do not understand its usefulness.

There is human law and divine law.

Human law changes according to time and can be different from one country to another without one being better than another. For example, in England people drive the car on the left and in the Western countries, people drive on the right.

In general, the law must protect the well-being of everyone and especially the most vulnerable in society. It must be elaborated and respected by all to allow us to live together.

Sometimes, we do not agree with a law, but we must respect it to avoid a ticket or punishment imposed by society. For example, whether we agree or not, we must stop when the traffic light is red. We have laws everywhere, and they are essential for society to function.

In the family we must respect the law that parents impose on us.  At work, on the street, in all sectors of society there are laws, and we all have the obligation to know and respect them.

I think we all agree that human law is essential to ensure a minimum of peace and respect.

With the human law there is also the Divine Law. Today's Gospel gives us an example of someone who respects the Divine Law and other people who, because of their religious or other occupations, have forgotten that to live well we must respect the Divine Law.

Jesus says that the Law and the Prophets are summed up in the Law: "Love God and your neighbor as yourself." Mt 22:37-19

Man and woman have been created to love. As we have read in the first reading, Moses says that the Law of love is not beyond our strength and is not beyond our reach. It is in our mouth and in our heart.

Ignoring the Law of God or not respecting it leads to acting against our own nature and against the proper functioning of society.

The Good Samaritan, who cares for his fellow Jew, despite all the conflicts, divisions, a-priori, and resentments that existed between the Jews and the Samaritans, reminds us that the Divine Law must be applied in all circumstances and with all our brothers and sisters. There should be no limits or restrictions for the Law of God to be taught, applied, and respected by everyone in every country.

Christians have the mission of respecting and making the Divine Law known because Jesus said that others will recognize that we are his disciples because of the love we will have for one another.

Amen

Fr. Germán

15º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 10 de julio del 2022

1ª lectura: del libro del Deuteronomio 30,10-14

Salmo: 18(19) 8.9.10.11

lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20

Evangelio: de San Lucas 10,25-37

En este domingo tratemos de colocar juntas, la primera lectura viene de uno de los primeros Libros del Antiguo Testamento, el Deuteronomio y el Evangelio de San Lucas que acabamos de proclamar, que forma parte del Nuevo Testamento.

Esas dos Lecturas nos hablan de la Ley.

Todos tenemos una concepción y una relación muy personal con la ley. Hay personas que respetan o desconfían de la ley simplemente porque es la ley. Hay personas que siguen la ley, cuando comprenden el bienestar que proporciona. Otros que no la respetan porque no comprenden su utilidad.

Existen la ley humana y divina.

La ley humana cambia según el tiempo. Puede ser diferente de un país a otro, sin que una sea mejor que otra. Por ejemplo, los ingleses conducen el carro a la izquierda y en otros países a la derecha.

En general, la ley debe proteger el bienestar de todos. Sobre todo, de los más vulnerables de la sociedad. Debe ser elaborada y respetada por todos, para permitirnos vivir juntos.

A veces, no estamos de acuerdo con una ley pero debemos respetarla, para evitar una multa o un castigo más grande impuesto por la sociedad.

Por ejemplo, que estemos de acuerdo o no, debemos detenernos cuando el semáforo está en rojo. Tenemos leyes en todos los lugares y son indispensables para que la sociedad pueda funcionar.

En la familia debemos respetar la ley que los padres nos imponen, en el trabajo, en la calle, en todos los sectores de la sociedad hay leyes y todos tenemos la obligación de conocerlas y de respetarlas.

Pienso que todos estamos de acuerdo, al decir que la ley humana es indispensable para asegurar un mínimo de paz y de respeto.

Con la ley humana existe también la Ley Divina. El Evangelio de hoy nos da un ejemplo de alguien que respeta la Ley Divina y otras personas que, a causa de sus ocupaciones religiosas u otras, se han olvidado de que para vivir bien debemos respetar la Ley Divina.

Jesús dice que la Ley y los Profetas se resumen en la Ley: “Ama a Dios y a tu prójimo como a ti mismo”. Mt 22,37-19

El hombre y la mujer han sido creados para amar. Como lo hemos leído en la primera lectura, Moisés dice que la Ley del amor no es superior a nuestra fuerza y no está fuera de nuestro alcance. Está en nuestra boca y en nuestro corazón.

Ignorar la Ley de Dios o no respetarla, conduce a actuar contra nuestra propia naturaleza y en contra del buen funcionamiento de la sociedad.

El Buen Samaritano, que se ocupa de su prójimo judío, a pesar de todos los conflictos, divisiones, a-priori y resentimientos que existían entre judíos y samaritanos, nos recuerda que la Ley Divina debe aplicarse en toda circunstancia y con todos nuestros hermanos y hermanas. No debe haber límites o restricciones para que la Ley de Dios sea enseñada, aplicada y respetada por todos en todos los países.

Los cristianos tienen la misión de respetar y de dar a conocer la Ley Divina porque Jesús dijo, que los demás reconocerán que somos sus discípulos por el amor que tendremos unos por otros. Jn 13,35

Amen.
P. Germán
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