16th Sunday C July 17-18th, 2010

posted Jul 17, 2010, 10:39 AM by Fr Germán Sanchez   [ updated Jul 18, 2010, 9:13 AM ]

16th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, July 17-18th, 2010

1st Reading: of the Book of Genesis 18,1-10

Psalm : 14(15) º

Reading:1st Letter of Saint Paul to the Colossians 1,24-28

Gospel: Saint Luke 10,38-42



This Sunday’s liturgy focuses on welcoming God and welcoming others.

In each person’s life, it is important to welcome others and to feel welcomed by them. We were welcomed by our parents, families and our parents’ friends at birth. How a child is welcomed at the moment of conception, throughout pregnancy, at birth and through childhood influences the child throughout his or her life. We know that when we are accepted by others and welcomed by them, we feel freer to open up and show who we are and to be accepting in return. Likewise, if we are not accepted or welcomed we can have problems being part of the world around us and do the wrong thing or not be able to work up to our talents and gifts.

Acceptance and welcoming are essential in life and we need to learn how to extend them to others. To welcome another as he or she is and not how we would like them to be. To accept others without judging them by appearances gives them an opportunity to show us who they are.

Our communities need to learn how to welcome others. Our countries need to discover the value of welcoming others and be able to greet strangers or others unknown without fear or mistrust.

Each time we meet someone, if we are open to truly welcoming them, we can find God’s presence, voice and call to love.

Abraham welcomed three complete strangers. He didn’t know them and he couldn’t have imagined that these three people came to tell him that he would conceive a son in his old age. Abraham didn’t know that he was opening the door to his house to God and that this meeting was going to radically change his and his wife’s lives.

God comes to visit us and seeks to speak with us when we meet, welcome and speak with our brothers and sisters.

We should be mindful in this modern age that God did not reveal himself through text messages or emails but through the presence and voices of our brothers and sisters.

The Christian God manifests himself today throughout life in the words and deed of each one of us.

We must open our hearts to welcome God’s presence and open our ears to receive the Lord’s voice, which speaks to us through the Church and our brothers and sisters.

Let us ask the Lord that he give us joy and desire to welcome others, and to feel welcomed, also, so that our relationships with one another may help us grow and discover God’s presence in everyone we meet.

Amen.

 

Fr. Germán


16º Domingo tiempo de la Iglesia  

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 17-18 julio del 2010

1ª lectura: del libro de Génesis 18,1-10

Salmo : 14(15)

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Colosenses 1,24-28

Evangelio: de San Lucas 10,38-42

La liturgia de este domingo está centrada en la acogida. Acoger Dios y acoger los otros.

En la vida de todo hombre es importante acoger y sentirse acogido.

Hemos sido acogidos por nuestros padres, nuestras familias y por los amigos de nuestros padres en el momento de nuestro nacimiento. La acogida ofrecida a un bebé en el momento de la concepción, del embarazo, del nacimiento y de su infancia lo marcará para toda su vida.

Todos sabemos que cuando somos acogidos por alguien nos sentimos libres y capaces de mostrarnos como somos y de ofrecer lo mejor de nosotros mismos. En cambio, cuando nos somos acogidos nos cuesta dificultad a integrarnos, cometemos errores y nos cuesta trabajo mostrar nuestras competencias y nuestros dones.

La acogida es esencial en la vida y necesitamos aprender a acoger. Acoger al otro tal que el es y no como yo quisiera que fuera. Acoger al otro sin juzgarlo por sus apariencias y dándole tiempo para que se manifieste tal como es.

Nuestras comunidades necesitan aprender a acoger. Nuestros países necesitan descubrir la riqueza de la acogida y deben abandonar el miedo al otro, la desconfianza del desconocido o del extranjero.

En todos nuestros encuentros, si estamos abiertos a acoger al otro de verdad, podemos descubrir la presencia, la voz y el llamado de Dios a amar.

Abraham acoge tres extranjeros de pasada. El no los conocía y nunca había imaginado que esos tres personajes venían a anunciarle que iba a concebir un hijo en su vejez.

Abraham no sabía que estaba abriendo la puerta de su casa a Dios y que este encuentro iba a cambiar radicalmente su vida y la de su esposa.

Dios viene a visitarnos y trata de hablarnos en el encuentro, en la acogida y por medio de la presencia y de la palabra de nuestros hermanos.

Debemos tomar conciencia que Dios escogió revelarse por medio de la presencia y de la palabra de nuestros hermanos y hermanas y no por medio de textos SMS o de mensajes internet.

El Dios de los cristianos se manifiesta hoy en la vida, en la palabra y en los gestos de cada uno de nosotros.

Debemos abrir nuestro corazón para acoger la presencia de Dios, debemos abrir nuestros oídos para acoger la voz del Señor que nos habla por las palabras de la Iglesia y de nuestros hermanos y hermanas.

Pidámos al Señor que nos de la alegría y el gusto de acoger y de sentirnos acogidos para que nuestras relaciones fraternales nos ayuden a crecer y a descubrir la presencia de Dios en todos nuestros encuentros.

Amen.

 P. Germán


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