16th Sunday in OT year B Los Angeles, July 21st –22nd , 2018

posted Jul 20, 2018, 4:51 PM by German Sanchez

16th Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, July 21st –22nd , 2018

1st Reading: from the Book of the Prophet Jeremiah 23,1-6

Psalm : 23,1-3.3-4.5-6

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 2,13-18

Gospel: Saint Mark 6,30-34

Today's Gospel offers a very good description of Jesus' personality. Saint Mark says that Jesus receives his disciples after a day of work. He listens to them and proposes a time of rest. But the crowd that seeks Jesus does not leave them alone. They wait for them on the other side of the Lake.

Then, the evangelist says that when Jesus observes the crowd, he is moved with pity for them and teaches them.

Jesus observes the crowd. He looks at us, takes an interest in our lives, and observes our feelings, joys and sufferings. Jesus looks at the bottom of our hearts and knows better than we do what makes us live and what prevents us from being at peace. Jesus observes our lives and invites us to observe the lives of our brothers and sisters. We live in a society in which we can live many years close to someone without knowing who the person next to us is. We often see neighbors going in and out of their houses but we do not know who they are. They stay in their own houses. We must learn to observe as Jesus does, with discretion and with much love.

The look of Jesus is sincere and for this reason he is moved with pity for them. Jesus does not criticize, does not condemn or does not accuse. Jesus is a good shepherd, a good father and he has a tender mother's heart. He is moved with pity for our humanity threatened by wars. He suffers with the families destroyed because of the inhumane immigration laws that exist in some countries. He cries with families who have lost a child or a husband because of violence. Jesus feels bad in the face of poverty, misery and injustice in which many people on earth live. Jesus is not insensitive to the drama of all the people who are deceived by corruption, drugs, pornography and all the false illusions that turn us away from peace and happiness. Jesus is moved with pity in the face of the suffering of all the elderly people who are abandoned in those places where they await death and which we call rest homes. Jesus feels compassion and we must observe him in order to have the same feelings for our brothers and sisters who suffer around us. Faith must touch our hearts so that we act in the face of evil. We can’t remain insensitive to the suffering of our world. We can do a lot to show our compassion to those who are waiting for a look, a word, a presence or a plate of food.

After observing the crowd and being moved with pity, Jesus instructs them. Jesus acts to face the evil. He teaches us to fight it with our words and actions. He tells us that love is the most powerful weapon to fight against hatred. He speaks of forgiveness and forgives those who crucified him. He teaches us that forgiveness is essential to continue living together. He invites us to share because we have freely received and we must freely give. The teachings of Jesus are the best solutions to building a better world and a more just society.

Let us observe Jesus, welcome his compassion and his teachings and try to imitate him in our lives. Amen. Fr. Germán

16º Domingo del Tiempo de la Iglesia   B

Los Ángeles, el 22 de julio del 2018

1ª lectura: del libro del profeta Jeremías 23,1-6

Salmo: 22(23) 1-3.3-4.5-6

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 2,13-18

Evangelio: de San Marcos 6,30-34

 El Evangelio de hoy nos ofrece una descripción muy bonita de la personalidad de Jesús. San Marcos dice que Jesús recibe a sus discípulos después de una jornada de trabajo. Los escucha y les propone un tiempo de descanso. Pero la multitud que los busca no los deja solos. Los espera al otro lado del Lago.

Entonces, el evangelista dice que Jesús observa la multitud, se compadece de ella y les enseña.

Jesús observa la multitud, nos mira, se interesa en nuestra vida, observa nuestros sentimientos, alegrías y sufrimientos. Mira el fondo de nuestro corazón, conoce mejor que nosotros, lo que nos hace vivir y lo que nos impide estar en paz. Jesús observa nuestra vida y nos invita a observar la vida de nuestros hermanos y hermanas. Vivimos en una sociedad en la cual podemos pasar muchos años al lado de alguien, si saber quién es la persona que está a nuestro lado. Frecuentemente vemos a nuestros vecinos entrar y salir de su casa, pero no sabemos quiénes son. Cada quien en su casa. Debemos aprender a observar como Jesús, con discreción y con mucho amor.

La mirada de Jesús es sincera y por esta razón él se compadece. Jesús no critica, no condena, no acusa. Jesús es el buen pastor, el buen padre. Tiene un corazón, como el de una buena madre. Siente compasión de nuestra humanidad amenazada por las guerras. Sufre frente a las familias destrozadas, por causa de las leyes inhumanas de inmigración que existen en algunos países. Llora con las familias que han perdido a un hijo, a un esposo, a causa de la violencia. Jesús se siente mal frente a la pobreza, la miseria y la injusticia, en la que viven muchas personas en la tierra. Jesús no es insensible frente al drama de todas las personas que han sido engañadas por la corrupción, la droga, la pornografía y todas las falsas ilusiones que nos desvían de la paz y de la felicidad. Jesús siente compasión ante el sufrimiento de las personas de edad, abandonadas en esos lugares esperando la muerte y que nosotros llamamos “casas de reposo”. Jesús siente compasión y debemos observarlo, para tener el mismo sentimiento ante nuestros hermanos y hermanas que sufren alrededor de nosotros. La fe debe tocar nuestro corazón para que actuemos frente al mal. No podemos permanecer insensibles frente al sufrimiento de nuestro mundo. Podemos hacer mucho para manifestar nuestra compasión hacia aquellos que esperan una mirada, una palabra, una presencia o un plato de comida.

Después de haber observado la multitud y sentido compasión, Jesús los instruye. Frente al mal Jesús actúa. Nos enseña a combatirlo con nuestras palabras y actos. Nos dice que el amor es el arma más poderosa para luchar contra el odio. Habla de perdón y perdona a los que lo crucificaron. Nos enseña que el perdón es indispensable para seguir viviendo juntos, después de una agresión. Nos invita a compartir porque hemos recibido gratuitamente y debemos dar gratuitamente. Las enseñanzas de Jesús son las mejores soluciones, para construir un mundo mejor y una sociedad más justa.

Dejémonos observar por Jesús, acojamos su compasión, sus enseñanzas y tratemos de imitarlo en nuestra vida. Amen.  P Germán
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