16th Sunday in the Church’s C LA, July 20th /21st, 2013

posted Jul 19, 2013, 12:56 PM by German Sanchez

16th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, July 20th /21st, 2013

1st Reading: from the Book of Genesis 18:1-10a

Psalm : 14(15)2-3,3-4,5

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 1,24-28

Gospel: Saint Luke 10,38-42

This weekend, the liturgy invites us to reflect on a subject that is important in the life of every person: to welcome and how to welcome.

To Welcome:

It’s interesting that in the first reading, Abraham receives three unknown foreigners while in the Gospel, Martha and Mary take in a friend.

In both cases, it is God who comes to visit the tent of Abraham and the house of Martha and Mary.

We all need to welcome others and to be welcomed.

If we are here today it’s because our parents decided to welcome us when they learned that we were in our mother's womb.

If we are what we are it's because in our lives there were men and women who wanted to welcome us with our qualities and defects.

Welcoming others is essential in the development of every person. Welcoming others is a requirement to create stable relationships in the family, in society, in our communities, and in the world.

The opposite of welcoming others is rejection, indifference, fear of others, isolation, and separation.

Those who don’t want or don’t know how to welcome others are locking themselves in their own world and, oftentimes, end up alone in their selfishness.

We need to welcome others because, in doing so, God is present and comes into our hearts and our homes.

How to welcome:

Abraham's attitude is complementary to that of Martha and Mary.

To welcome others we must agree to open the door of our hearts, of our homes, and sometimes even our wallets.

Welcoming others requires our time and availability. We can’t welcome anyone if, above all, we are thinking of the psychological, social, or financial rewards that the guest might bring to us.

Openness and not having to pay are what make guests feel welcome.

Abraham provides an excellent meal for his guests and offers them a good resting place without knowing that they are carrying an immense gift of God for him in his old age, a son.

Martha and Mary give a warm welcome to Jesus.  One is preparing the meal; the other is listening to his Words. They know that God’s presence in their home is a blessing.

Welcoming others also involves listening to the other because we all have something to learn from people. Through the word of others, whoever they are, God sends important messages for our lives. One of the important aspects of welcoming others is the capacity to listen. We should not rush around our guest without taking the time to share with him or her a few words that will help us move forward.

During summer vacations, we have the time to welcome others and to learn how to give a warm welcome.

By receiving others, and by giving a warm welcome, God visits us and brings unexpected gifts to us.

Let’s open our hearts, our minds, and our homes to welcome our brothers and sisters. Let’s learn to listen and share with them what we have and what we do.

Amen

Fr. Germán


16º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 21 de julio del 2013

1ª lectura: del libro de la Génesis 18,1-10ª

Salmo: 14(15) 2-3.3-4.5

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 1,24-28

Evangelio: de San Lucas 10,38-42

En este fin de semana, la liturgia nos invita a reflexionar sobre un tema que es importante en la vida de toda persona: acoger y cómo acoger.

Acoger:

Es interesante ver que en la primera lectura Abraham acoge tres extranjeros-desconocidos mientras que en el Evangelio Marta y María acogen a un amigo.

En los dos casos, Dios viene a visitar la carpa de Abraham y la casa de Marta y María.

Todos necesitamos acoger y ser acogidos.

Si hoy estamos aquí es porque nuestros padres decidieron acogernos cuando descubrieron que estábamos en el vientre de nuestra madre.

Si somos lo que somos es porque en nuestra historia hay hombres y mujeres que aceptaron acogernos con nuestras cualidades y nuestros defectos.

La acogida es indispensable en el desarrollo de toda persona humana. La acogida es necesaria en la formación de relaciones estables en la familia, en la sociedad, en las comunidades y en el mundo.

Lo contrario de la acogida es el rechazo, la indiferencia, el miedo al otro, la separación y el aislamiento.

Aquellos que no quieren o que no saben acoger se encierran en su mundo y terminan solos en su egoísmo.

Necesitamos acoger porque en la acogida Dios se presenta y  entra en nuestros corazones y en nuestros hogares.

Entonces, cómo acoger:

La actitud de Abraham, de Martha y María son complementarias.

Para acoger al otro debemos aceptar abrir la puerta de nuestro corazón, de nuestro hogar y a veces nuestra billetera.

La acogida nos exige tiempo y disponibilidad. No podemos acoger si estamos pensando, ante  todo, en  los beneficios sicológicos, sociales o económicos que el otro puede aportarnos.

En la acogida existe una apertura y  generosidad  que permite al otro sentirse bien recibido y amado.

Abraham ofrece una excelente cena a sus invitados y  un  lugar agradable  para que descansen, sin saber que ellos le traen un inmenso regalo de Dios, un hijo en su vejez.

Martha y María dan la bienvenida  a Jesús.  Una preparando la cena y la otra escuchando sus Palabras. Las dos saben que la presencia de Dios en su hogar es una bendición para ellas. En la acogida, también hay el saber escuchar al otro  porque todos tenemos algo que aprender de nuestro amigo (a), invitado o huésped. . Por medio de la palabra del otro, cualquiera  que éste  sea, Dios nos envía  mensajes importantes para nuestra vida. Uno de los puntos importantes en la acogida es el saber escuchar al otro. No debemos perder el  tiempo corriendo  de un lado a  otro, alrededor de nuestro invitado(a), si no nos damos tiempo para compartir con él/ella algunas palabras que nos harán progresar a los dos.

En este tiempo de vacaciones démonos  tiempo  para acoger y para aprender a acoger.

Por medio de la acogida y por medio de una buena  acogida Dios nos visita y nos ofrece regalos inesperados.

Abramos nuestro corazón, nuestra inteligencia y nuestros hogares para que aceptemos acoger a nuestros hermanos y hermanas. Para que aprendamos a escucharlos y a compartir con ellos lo que tenemos y lo que somos. Amen.

P. Germán
Comments