16th Sunday of the Church Time A Los Angeles, July 19th, 2020

posted Jul 17, 2020, 2:57 PM by German Sanchez

16th Sunday of the Church

Time A

Los Angeles, July 19th, 2020

1st Reading: from the book of Wisdom 12,13.16-19

Psalm :85(86)5-6.9-10.15-16

2º Reading: from the Letter of St Paul to the Romans 8,26-27

Gospel: Saint Matthew 13,24-43

The world is currently going through an unprecedented crisis and many men and women are afraid, unsettled, distressed, and even desperate. The physical, psychological, and spiritual suffering that the Coronavirus is imposing on our humanity is enormous.

Faced with this situation, we Christians must remember, and announce to all our brothers and sisters, that we do not face this battle alone. We believe that God is with us and that He is good, patient, and merciful.

God is with us.

The first Good News that all the baptized must remember in these difficult times is that God is present in our world.

We are not alone, and God cares for all creation, and in particular, for all humanity.

We need to open our hearts and our minds to welcome the Spirit of God who comes to speak to us, to enlighten us, and to guide us.  It is our God who gives us the necessary strength to overcome the evil that is the source of deep suffering in the entire world. In these days of confusion and uncertainty we must count on God.

Through prayer, we can dialogue with the Lord and share our misunderstandings, concerns, questions, and doubts; it is in prayer that we ask him to help us develop within ourselves the confidence, responsibility, and solidarity we need. We can ask him questions and listen to his voice that always assures us in the difficult moments of our lives, "Don't be afraid and put out into deep water."

God is good, patient, and merciful. In the Gospel that we proclaim today, we discover these three qualities of God. God is good and cares for us as a gardener cares for his garden. It is interesting to note in the parable of the Gospel that the evil one takes advantage of the darkness to sow weeds. Evil does not come from God but from the enemy.

Faced with the action of the enemy, the servants of the parable are impatient, and want to act immediately to identify the evil and destroy it. But the owner of the field is patient. God does not want us to put the bad people on one side and the good people on the other. We are often impatient and quick to judge; we wish to quickly find guilt in all situations that bother us. We easily hold a country or a politician responsible, and we will judge them responsible for what we face today.

The Gospel reminds us to withhold judgment and to have confidence in the Master of creation. He will emerge triumphant from this battle because He told us that evil will not have the last word.

God is merciful and despite our lack of confidence, our doubts or weaknesses, he does not judge us; but he observes the presence of goodness in us, and with patience, he encourages our growth and helps us  bear much fruit – fruits of trust, responsibility and solidarity .

Let us not be afraid. God is with us and He will have the last word against the storm that we are currently facing.

Amen.

Fr. Germán

16º Domingo del Tiempo de la Iglesia

Año Litúrgico A

Los Ángeles 19 de julio del 2020

1ª lectura : del Libro de la Sabiduría 12,13.16-19

 Salmo : 85(86)5-6.9-10.15-16

2ª lectura : de la carta de San Pablo a los Romanos 8,26-27

Evangelio: San Mateo 13,24-43

 

El mundo atraviesa por una crisis sin precedente, muchos hombres y mujeres están desestabilizados, preocupados, angustiados, incluso desesperados. El sufrimiento físico, sicológico y espiritual que el Coronavirus está imponiendo a nuestra humanidad es enorme.

Frente a esta situación, nosotros los cristianos, debemos recordar y anunciar a todos nuestros hermanos y hermanas, que no estamos solos, para afrontar esta batalla. Que Dios está con nosotros, que Él es bueno, paciente y misericordioso.

Dios está con nosotros.

La primera Buena Nueva que todos los bautizados deben recordar en estos momentos difíciles es la presencia de Dios en nuestro mundo.

No estamos solos, Dios cuida la creación y particularmente a la humanidad.

Necesitamos abrir nuestro corazón y nuestra inteligencia, para recibir el Espíritu de Dios que viene a hablarnos, a iluminarnos, a guiarnos y darnos la fuerza necesaria para vencer el mal que hoy está al origen de un sufrimiento profundo en el mundo entero. En estos días de confusión y de incertidumbre, debemos contar con Dios.

Por medio de la oración debemos dialogar con el Señor, para compartir nuestras preocupaciones, interrogaciones, incomprensiones, y dudas. Pedirle que nos ayude a incrementar en nosotros la confianza, la responsabilidad y la solidaridad.

Podemos hacerle preguntas y escuchar su voz que siempre nos dice en los momentos difíciles de nuestra vida: “No tengas miedo y avanza mar adentro”.

Dios es bueno, paciente y misericordioso. En el Evangelio que proclamamos hoy descubrimos esas tres cualidades de Dios. Dios es bueno y nos cuida, como un jardinero cuida su jardín. El mal no viene de Dios, sino del enemigo. Es interesante remarcar en la parábola del Evangelio, que el maligno aprovecha de la noche y de la oscuridad para sembrar la cizaña o la maleza.

Ante la acción del enemigo, los servidores de la parábola están impacientes, quieren actuar inmediatamente para identificar el mal y destruirlo. Pero el propietario del campo es paciente. Dios no quiere, que nosotros pongamos los malos de un lado y los buenos del otro lado. Frecuentemente, somos impacientes al juzgar y deseamos encontrar rápidamente culpables a todas las situaciones que nos incomodan.

Fácilmente, acusamos a un país, o un responsable político para colocar sobre él la responsabilidad de lo que vivimos hoy.

El Evangelio nos invita a no juzgar, sino más bien a tener confianza en el Dueño de la creación. Él saldrá triunfante de esta batalla, porque nos dijo que el mal no tendrá ni la primera ni la última palabra.

Dios es misericordioso y a pesar de nuestra falta de confianza, nuestras dudas o debilidades, no nos juzga, sino que observa las semillas de bondad que hay en nosotros y con paciencia, espera que maduren y que porten mucho fruto de confianza, de responsabilidad y de solidaridad.

No tengamos miedo. Dios está con nosotros. Él tendrá la última palabra ante la tempestad que atravesamos actualmente.

Amen.

P. Germán
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