17º Domingo B 26 de julio del 2009

posted Jul 25, 2009, 5:41 PM by Fr Germán Sanchez   [ updated Jul 26, 2009, 9:29 AM ]

17th Sunday of the Church

Time B

Los Angeles, July 25th/26th, 2009

1st Reading: from the 2nd Book of  Kings 4,42-44

Psalm : 144(145)10-11,15-16,17-18

2º Reading:  1st letter from Saint Paul to the Ephesians 4,1-6

Gospel: Saint John 6,1-15

On this vacation Sunday, at this time of the year in which we are a little more free to pray, read and reflect on the Lord’s Word, at this time in which kids and youngsters do not go to catechism and family becomes the place of instruction for these children and youngster’s faith, the Church proposes us to read Saint John’s text which talks about the feeding of the multitude.

Jesus feeds a multitude that approaches him with five loaves of bread and two fishes. This miracle reminds us the Eucharist in which with a little wine, Jesus continues feeding today’s Christians.

We need the Body and Blood of Christ for feeding faith and to live the call that we have received from the Lord and that Saint Paul sends us on his letter to the Ephesians (which we read in the 2nd Reading): “Be completely humble and gentle; be patient, bearing with one another in love. Make every effort to keep the unity of the Spirit through the bond of peace.”

Who among us could say that there is no need of growing in humility, kindness and patience?

Who among us could say that in all his words and acts he is always looking for unity and peace?

If humility, kindness, and patience were always in our hearts, our families would not be divided, there would not be so much violence in our cities and wars would disappear.

We need the Eucharist to gain the strength that comes from God and to fill ourselves of the Holy Spirit so that we become workers of humility, gentleness, and patience.

We need the Eucharist to disappear the words and gestures that divide and separate.

Each Eucharist needs to nourish our desire of constructing among our families, friends and community, bridges that bring closer all those who are separated, far away or upset.

On this time of vacation, let’s take advantage of the force that the Eucharist gives us to grow in humility, kindness and patience.

Let’s get nourished by God and accept God’s call so that our community gives testimony that there is only one God Lord, one only faith, one only baptism, one only God and Father of all, who reigns above us, acts through it all and lives in all.

Amen.

Fr. Germán



17º Domingo de la Iglesia

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 26 de julio del 2009

1ª lectura: del 2º libro de los Reyes 4,42-44

Salmo : 144(145) 10-11,15-16,17-18

2ª lectura: 1ª carta de San Pablo a los Efesios 4,1-6

Evangelio: de San Juan 6,1-15

En este domingo de vacaciones, en este tiempo en que estamos un poco más libres para orar, para leer y para meditar la Palabra de Dios, en este tiempo en el cual los niños y los jóvenes no van al catecismo y la familia se convierte en el lugar en donde la fe de los niños y los jóvenes se alimenta; la Iglesia nos propone el texto de San Juan que nos habla de la multiplicación de los panes.

Jesús alimenta una multitud numerosa que se acerca a él con cinco panes y dos pescados. Este milagro nos recuerda la Eucaristía en la cual con un poco de pan y un poco de vino, Jesús continúa alimentando los cristianos de hoy.

Necesitamos el Cuerpo y la Sangre de Cristo para alimentar la fe y para vivir la llamada que hemos recibido del Señor y que San Pablo nos transmite en su carta a los Efesios (que leímos en la 2ª lectura): “sean siempre humildes y amables; sean compasivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz”.

Quién de entre nosotros puede decir que no hay necesidad de crecer en humildad, en amabilidad y en paciencia?

Quién de entre nosotros puede decir que en todas sus palabras y en todos sus actos busca siempre la unidad y la paz?

Si la humildad, la amabilidad y la paciencia estuvieran siempre en nuestros corazones no habría tanda división, tantos celos y tantos conflictos entre nosotros.

Si cada uno trabaja por la paz y por la unidad no habría divisiones en nuestras familias, ni violencia en nuestras ciudades y las guerras desaparecerían.

Necesitamos la Eucaristía para tomar la fuerza que viene de Dios y para llenarnos del Espíritu Santo para ser obreros de humildad, de suavidad y de paciencia.

Necesitamos la Eucaristía para hacer desaparecer las palabras y los gestos que dividen y que separan.

Cada Eucaristía debe alimentar nuestro deseo de construir en nuestras familias, con nuestros amigos y en nuestra comunidad, puentes que acercan a todos los que están separados o alejados o enojados.

En este tiempo de vacaciones aprovechemos de la fuerza que la Eucaristía nos da para crecer en humildad, amabilidad y paciencia.

Dejémonos alimentar por Cristo y aceptemos la llamada de Dios para que nuestra comunidad dé testimonio de que hay un Solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Amen

     P. Germán
Comments