17th Sunday in OT year B LA, July 28th –29th, 2012

posted Jul 26, 2012, 6:16 PM by German Sanchez

17th Sunday in Ordinary time

year B

Los Angeles, July 28th  –29th, 2012

1st Reading: from the 2nd Book of Kings 4:42-44

Psalm : 145,10-11,15-16,17-18

2º Reading: from the letter of St Paul to the Ephesians 4,1-6

Gospel: Saint John 6,1-15

The four evangelists recount the miracle of the multiplication of the loaves.

With just five loaves and two fish, Jesus fed a crowd of more than five thousand people.

This event prefigures the Eucharist.

After the death and resurrection of Jesus, the disciples gather around a small table to eat the Body and Blood of Christ. God keeps feeding the multitude with bread and wine that comes from heaven.

With the help of the second reading from the Letter of Paul to the Ephesians, I would like us to reflect on the fruits of the Eucharist.

Every time we participate in the Eucharist we are living our vocation. Christians share the same bread and drink from the same cup to form together the Body of Christ.

The first fruit of the Eucharist is opening our hearts and our intelligence to recognize that all men and women, from every continent and from all backgrounds, are animated by the same Spirit and are invited to build humankind around one God and Father.

The Eucharist, the communion we receive is the food that God offers us so we can hear and live the call of Paul: With all humility and kindness, with patience, supporting one another in charity. Careful to keep the unity of the Spirit in the bond of peace”.

Jesus Christ transmitted to us in the Eucharist the Spirit of God to fill our lives with humility, patience and goodness so we can be workers for peace and unity.

The Eucharist is the only meal in which the rich and the poor, children and adults, whites and blacks, the most intelligent and the lesser ones, the sick and the healthy, everyone is invited, welcomed and fed with the same bread and the same wine.

The Eucharist is a special dinner, at which God gathers his children to feed them and send them out to the world with a mission to build a reconciled and united humanity.

The bread and wine we receive is communion with God and communion shared among us.

Let every Mass celebrated, and every communion received, grow in us the desire to build unity and peace because the fruits of this dinner that the Lord offers us must be made visible to those around us.

Amen.

Fr. Germán

17º Domingo del tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico B

Los Ángeles, el 29 de julio del 2012

1ª lectura: del 2º libro de los Reyes 4,42-44

Salmo: 144(145) 10-11,15-16,17-18

2ª lectura: carta de San Pablo a los Efesios 4,1-6

Evangelio: de San Juan 6,1-15

Los cuatro evangelistas nos relatan el milagro de la multiplicación de los panes.

Con cinco panes y dos pescados, Jesús alimenta una multitud de más de cinco mil personas.

Este evento prefigura la Eucaristía.

Después de la muerte y la resurrección de Jesús, los discípulos se reúnen alrededor de una mesa pequeña para alimentarse del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Dios sigue alimentando a las multitudes con el pan y el vino que vienen del cielo.

Con la ayuda de la segunda lectura, tomada de la carta de San Pablo a los Efesios, quisiera que reflexionáramos sobre los frutos de la Eucaristía.

Cada vez que participamos en la Eucaristía, estamos viviendo nuestra vocación. Los cristianos compartimos el mismo pan y bebemos de la misma copa para formar juntos el Cuerpo de Cristo.   

El primer fruto de la Eucaristía es el de abrir nuestro corazón y nuestra inteligencia para reconocer que todos los hombres y  mujeres, de todos los continentes y de todos los orígenes,  estamos animados por el mismo Espíritu y todos estamos invitados a construir una humanidad reunida alrededor de un mismo Dios y Padre de todos.

La Eucaristía, la comunión que recibimos es el alimento que Dios nos ofrece para poder  escuchar y vivir el llamado de Pablo: “Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz”.

Cristo Jesús nos transmite en la Eucaristía, el Espíritu de Dios para que la humildad, la paciencia y la bondad llenen nuestra vida, para poder  ser obreros de paz y de unidad.

La Eucaristía es la sola cena en la cual  ricos y  pobres,  niños y  adultos, blancos y negros,  inteligentes y que lo son menos, los enfermos y los que gozan de buena salud, todos están invitados, acogidos y alimentados con el mismo pan y el mismo vino.

La Eucaristía es una cena particular, en la cual Dios reúne a sus hijos para alimentarlos y enviarlos al mundo con la misión de construir una humanidad reconciliada y en comunión.

El pan y el vino que recibimos son la comunión con Dios y comunión entre nosotros.

Que cada Eucaristía celebrada y cada comunión recibida, hagan crecer en nosotros el deseo de construir la unidad y la paz para que los frutos de la cena, que el Señor nos ofrece, sean visibles alrededor de nosotros.

Amén  

P. Germán
Comments