17th Sunday in the Church’s C LA, July 27th /28th, 2013

posted Jul 26, 2013, 7:19 PM by German Sanchez

17th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, July 27th /28th, 2013

1st Reading: from the Book of Genesis 18:20-32

Psalm : 137(138)1-2,2-3,6-7,7-8

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 2,12-14

Gospel: Saint Luke 11,1-13

The liturgy of this Sunday invites us to reflect on what prayer is.

Prayer is the only means we have to communicate with the Lord. Without prayer, without dialogue with God, faith is an illusion and our relationship with Him eventually disappears. Prayer is the only way we have to get to know the Lord and to grow in our friendship and our confidence in Him, in other words, to grow our faith.

The texts of this Sunday provide us with many aspects of how to learn to pray. I suggest three of them to improve our prayers.

Prayer is about dialogue, thanksgiving, and requesting.

Prayer is dialogue.

In the first reading we can see Abraham, the father of all believers, in dialogue with God. Through prayer, he intercedes for his people. This prayer takes the form of a dialogue with questions and answers. There is mutual listening in this scene. Abraham understands, through his dialogue with God, that the goodness of the Lord has no limits and that God is merciful and full of love for humanity. In Abraham’s prayer, God listens to the voice of the first believer and accepts his words. God knows what is in Abraham’s heart and understands that his prayer is full of compassion for his people.

Prayer is actually a dialogue although we often turn it into a monologue. For us, it’s hard to listen to the voice of the Lord, and for the Lord, it’s hard to understand us because, quite often, there are too many words in our monologue and our message is not clear. Being a good listener is essential in a dialogue. If we don’t listen to God’s voice, there is no dialogue, there is no prayer.

Prayer is thanksgiving.

St. Paul says to the Colossians: “God brought us to life along with Christ, having forgiven us all our sins”. We received a new life and we were freed from sin. We should thank the Lord every day for these two gifts. The Lord gives us life and frees us from all that separates us from His love and the love of our brothers and sisters.

Prayer is the means through which we, the believers, admire creation and thank the Lord for all the gifts He is offering us. A prayer that thanks the Lord helps us to live in joy and confidence. It helps us to enjoy life and to learn to love.

Prayer is requesting.

The Gospel reminds us:

-about the Our Father prayer,

-the story of a man who rises from his bed at midnight to give bread to a friend who has insistently knocked on the door

-and Jesus emphatically says “ask and you will receive; seek and you will find; knock and the door will be opened to you”.

Prayer is about requesting and the Lord invites us to make a request even if He knows, better than anyone else, what we need. So, let’s simply ask for the Holy Spirit and the rest will follow.

Don’t be afraid to ask for God’s light and strength to live in peace and joy. God is good and He gives to his children the Holy Spirit who is the only one who helps us find the path to happiness, love and justice. Through the Holy Spirit, we can live in peace with the Lord, with ourselves, and with our brothers and sisters.

Amen

Fr. Germán

17º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 28 de julio del 2013

1ª lectura: del libro de la Génesis 18,20-32

Salmo: 137(138)1-2.2-3.6-7.7-8

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 2,12-14

Evangelio: de San Lucas 11,1-13

La liturgia de este domingo nos invita  a reflexionar sobre la oración.

La oración es el único medio que tenemos para comunicarnos con Dios. Sin la oración, sin  el diálogo con Dios, la fe es solo una ilusión y nuestra relación con Dios termina desapareciendo. La oración es el único medio que tenemos para conocer al Señor,  para que nuestra amistad y la confianza en Dios crezcan, es decir, para desarrollar nuestra  fe.

Los textos de este domingo nos ofrecen muchos elementos para aprender a orar. Les propongo tres de ellos para mejorar nuestra manera de orar.

La oración es  un diálogo, es una acción de gracias y petición.

La oración es un diálogo.

La primera lectura, nos presenta al padre de todos los creyentes. Abraham, en diálogo con Dios, hace una oración de intercesión por su pueblo. La oración se desarrolla por medio de un diálogo: preguntas y respuestas. En la oración de Abraham, las dos personas se escuchan. Abraham comprende, gracias a su diálogo con Dios, que la bondad de Dios no tiene límites, que el Señor es misericordioso y lleno de amor por la humanidad. En la oración de Abraham, Dios escucha la voz del primer creyente y acepta sus palabras. Dios conoce el corazón de Abraham y sabe que su oración está llena de compasión por su pueblo.

La oración es un diálogo y frecuentemente la convertimos en un monólogo. Nos cuesta trabajo escuchar la voz del Señor, a su vez  al Señor le cuesta trabajo comprendernos porque frecuentemente, hay demasiadas palabras en nuestro monólogo y como si fuera poco, nuestro discurso no es claro. Saber escuchar es indispensable en cualquier diálogo. Si no escuchamos la voz de Dios, no  habrá  diálogo alguno, entonces no habrá  oración.

La oración es acción de gracias.

San Pablo dice a los Colosenses: “Dios le dio una vida nueva con Cristo, perdonándonos todos los pecados”. Tenemos una vida nueva y somos libres del pecado. Todos los días debemos darle gracias a Dios por estos dos regalos. Él nos da la vida y nos libera del todo lo que nos separa del amor de Dios,  del amor de nuestros hermanos y hermanas. La oración es el medio por el  cual, los creyentes admiramos la creación y agradecemos al Señor por todos los dones que nos ofrece en nuestro camino. La oración de acción de gracias, nos ayuda a vivir alegres y con confianza; admirando la vida y aprendiendo a amar.

La oración es petición.

El Evangelio nos recuerda:

-la oración del Padre Nuestro,

-la historia del hombre que se levanta de su cama a medianoche, para dar  pan a uno de sus amigos que toca a su puerta con insistencia

-y Jesús nos dice: “pidan y se les dará; busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá.

La oración es petición y el Señor nos invita a pedir, incluso sabiendo que Él conoce mejor que nosotros lo que necesitamos. Entonces, pidámosle simplemente el Espíritu Santo, el resto vendrá por añadidura.

No temamos en pedir la luz y la fuerza de Dios para vivir en paz y con alegría. Dios es bueno y le da a sus hijos(as) el Espíritu Santo que es el único que nos ayuda a encontrar el camino de la felicidad, el camino del amor, el camino de la justicia para vivir en paz con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos y hermanas.   Amen.  P. Germán
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