17th Sunday in the Church’s time C Los Angeles, July 23th /24th, 2016

posted Jul 20, 2016, 5:47 PM by German Sanchez

17th Sunday in the Church’s time

Time C

Los Angeles, July 23th /24th, 2016

1st Reading: from the Book of Genesis 18:20-32

Psalm : 137(138)1-2,2-3,6-7,7-8

Reading: Letter of Saint Paul to the Colossians 2,12-14

Gospel: Saint Luke 11,1-13

The liturgy of this Sunday tells us about prayer.

We all know that there are different forms of prayer and we can choose the style of prayer that appeals to us. We can also go from one form to another. The way to pray depends also on the moment, situation or place where we are.

There is prayer of praise, thanksgiving prayer, contemplative prayer, lectio divina which is a kind of prayer that uses Scripture, repetitive prayer such as the rosary or Taize prayer. There is prayer with psalms, prayers of intercession or mediation, prayer of petition, dialogue prayer, etc.

Today I invite you to look at Abraham’s prayer that the book of Genesis conveys to us. 

In this year of Mercy let us try to pray like Abraham did.

His prayer is a prayer of mediation, requesting and persistent intercessory prayer for others.

Abraham is worried. In his prayer we notice a deep suffering that dwells in him and the compassion he feels for his brothers and sisters from Sodom.

Abraham in not indifferent or insensitive. He cannot sleep in peace knowing that the people from Sodom are destroying themselves.

Then, he intervenes and dialogues and negotiates with God to avoid the perdition of Sodom’s inhabitants.

Abraham’s prayer makes me think about what Pope Francis wrote in his book: “The name of God is Mercy.” Francis says: “Let us not fall into humiliating indifference or a monotonous routine that prevents us from discovering what is new! Let us ward off destructive cynicism! Let us open our eyes and see the misery of the world, the wounds of our brothers and sisters who are denied their dignity, and let us recognize that we are compelled to heed their cry for help!... May their cry become our own, and together may we break down the barriers of indifference that too often reign supreme and mask our hypocrisy and egoism!

Pope Francis invites us to pray and act to reduce or eliminate suffering of many brothers and sisters we know and who need our help.

Prayer should help us to be in solidarity with them. Prayer should be persistent trying to find solutions individually and in community to help those who suffer around us.

In this summer time let us try to pray like Abraham. Let us make our prayer a shout in front of God so He can open our hearts to welcome the Holy Spirit who opens us to the needs of others.

Let us take advantage of this time that remains in this year of Mercy to use intercessory prayer for ourselves and others to be engaged in one of the works of mercy.

Amen

Fr. Germán

17º Domingo Tiempo de la Iglesia 

Año Litúrgico C

Los Ángeles, el 24 de julio del 2016

1ª lectura: del libro de la Génesis 18,20-32

Salmo: 137(138)1-2.2-3.6-7.7-8

2ª lectura: carta de San Pablo a los Colosenses 2,12-14

Evangelio: de San Lucas 11,1-13

La liturgia de este domingo nos habla de la oración.

Todos sabemos que hay diferentes formas de orar. Cada uno puede escoger el estilo de oración, en el cual se sienta mejor. También podemos pasar de una forma de orar a otra. La manera de orar depende también del momento, de la situación o del lugar en el cual nos encontramos.

Existe la oración de alabanza o de acción de gracias, de contemplación, la lectio divina o método de oración que utiliza las Escrituras, la oración repetitiva como el rosario o la oración de Taizé, la oración con los salmos, la oración de intercesión, la oración de diálogo, etc.

Hoy los invito a observar la oración de Abraham que el libro del Génesis nos transmite.

En este año de la misericordia tratemos de orar como Abraham.

Su oración es una oración de intercesión, de mediación y de demanda por los demás.

Abraham está preocupado. En su oración, descubrimos el sufrimiento profundo que lo habita y la compasión que siente por sus hermanos y hermanas de Sodoma.

Abraham no es indiferente, ni insensible. No puede dormir en paz, sabiendo que la gente de Sodoma se está destruyendo.

Entonces, Abraham interviene frente a Dios, dialoga y negocia con Dios, para evitar la perdición de los habitantes de Sodoma.

La oración de Abraham me hace pensar, en lo que el Papa Francisco escribió en su libro “El nombre de Dios es misericordia”. Francisco dice: “No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitud que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio... Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.”

El Papa Francisco nos invita a orar y a actuar, para disminuir o hacer desaparecer el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas que conocemos y que necesitan nuestra ayuda.

La oración debe hacernos solidarios. La oración debe ser insistente para que encontremos, individualmente y en comunidad, soluciones para ayudar a aquellos que sufren alrededor de nosotros.

En este tiempo de vacaciones, tratemos de orar como Abraham. Hagamos de nuestra oración un grito hacia Dios. Para que abra nuestro corazón y podamos acoger el Espíritu Santo que nos impide encerrarnos en nuestros pequeños problemas, para abrirnos a las necesidades de los demás.

Aprovechemos de este tiempo que nos queda del año de la misericordia, para utilizar la oración de intercesión o de demanda por los demás y comprometernos en la realización de una de las obras de misericordia.

 Amen.  P. Germán
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